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 " Por siempre, aqui ... " Songfic *COMPLETADA*

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Angel_10_12
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MensajeTema: " Por siempre, aqui ... " Songfic *COMPLETADA*   Dom Sep 07, 2008 12:34 am

TITULO: Por siempre, aqui - Songfic Sarai Qui-


Serie: Saint seiya

Renuncia o Disclaimer : ----------

Resumen:

La hora de la verdad ha llegado. De su amor depende estar juntos para siempre o no, el miedo y la distancia son los principales enemigos de ellos. ¿Existirá alguna barrera difícil de atravesar para el corazón?


Pareja: Hyoga x Shun


Clasificación: PG-13


Advertencias: Universo Alterno



Por siempre, aquí …

Songfic Sarai Qui





El viento travieso jugaba con las olas del mar. Entretanto, estas se movían al compás de la brisa, el sol alegraba este día con su más cálido brillo.

Dentro de unas cuantas horas, el barco preparaba su llegada una vez más a esta ciudad. Casi todos los pasajeros se encontraban felices por ver nuevamente a sus seres queridos, pero para alguien… este era un momento de desosiego…



Cuando pienso en aquellos días

Que he pasado contigo

Quiero volver aquí

Para que no me dejes nunca

Cierro los ojos, estás allí

Y no pienso nada más

Tú estarás siempre aquí



-Shun…- Suspiró el joven el joven rubio que se encontraba mirando, fijamente en su ventana, mientras sus ojos se perdían en lo más profundo de sus pensamientos…

Dos sentimientos se disputaban en batalla en su corazón: el temor y las ansías.

Tras un año en ausencia de su amor, finalmente logró convertirse en un gran artista muy famoso. Toda la gente quedaba maravillada al ver cada obra maestra. A simple vista podían apreciarse, las cálidas emociones que cada una de ellas llevaba consigo. Sin embargo a pesar de que pudo cumplir el mayor de sus sueños, su alegría no estaba completa, si su sublime felicidad aun se encontraba lejos y ahora, la oportunidad de que se cumpliera dependía de su amor.

Todos estos meses la comunicación había sido a través de cartas. Con tan solo ver la letra de su amado era suficientes ánimo para ayudarlo a seguir adelante. No obstante, en este último tiempo, notó que sus mensajes se tornaban un poco fríos a lo que solían ser como antes.

¿Acaso sería que la distancia estaría extinguiendo la llama de su pasión? Se silenció ante, este interrogante al ver la fotografía de Shun. Él creía en su amor.

-Estarás aquí- Sonrió a la vez que se cubría en un manto de recuerdos…

-Flashback-



Mi cielos brilla porque

Tú lo animas

En mi corazón para

Toda la vida

Un lugar

No te lo pregunto donde es

Ni donde estoy, estarás aquí



Un día resplandeciente era decorado por las sonrisas de las personas en la playa. Al mismo tiempo, el azulado cielo daba una vista alegre al bello paisaje.

A lo lejos, se veía como un joven con gran destreza creaba hermosos retratos de hombres y mujeres del lugar, su nombre era Hyoga. Sus cuadros tenían cierta peculiaridad: a través de delicados trazos sobre el papel, los sentimientos de la gente eran reflejados. Su sueño era que algún día, estas pinturas fueran apreciadas por los demás.

Desde una distancia, un muchacho lo contemplaba en silencio. Su piel era blanca como las nubes y sus ojos cuales esmeraldas brillaban, como estrellas haciendo de este día más hermoso.

El pintor levantó su vista un momento para ver el cielo que tenía por fondo de su imagen, cuando sus ojos se quedaron embelesados al ver una figura tan angelical…

-Buenos días- Saludó cortésmente, el chico de ojos verdes - ¿Es usted el señor de las asombrosas pinturas? – Sonrió.

- Eh… sí, soy yo- Pronunció algo sonrojado por el reciente alago- ¿En que puedo ayudarte?

-Me gustaría que hiciera un retrato mío. Es para mi madre ¿Podría hacerlo? – A pesar de no conocerlo, él había escuchado muchos rumores sobre el excelente artista que era.

-Claro, por supuesto… siéntate aquí – Sonrió indicándole el sitio para que tomara asiento.

Inmediatamente, tomó su lápiz carbónico y lentamente comenzó a delinear el contorno de su rostro. A medida que guardaba cada detalle de él en el papel, se decía así mismo:

“De seguro su madre se siente muy feliz de tener a un hijo, tan apuesto como él”

Mientras tanto, el otro joven desviaba cada minuto sus orbes a los celestiales ojos del pintor. Así, comenzaba a dejarse atrapar por la preciosidad de estos. Hyoga se percató de ello y aunque los disimulaba bastante bien, disfrutaba de cada instante en que sus miradas se cruzaban.

-Harás muy feliz a tu madre con esta pintura- Dijo al mismo tiempo que continuaba.

-Gracias -Respondió algo sonrojado- La verdad es que debo hacerla muy feliz en este último tiempo…-Pronunció angustiosamente.

Hyoga pudo darse cuenta de su melancolía, más no dijo nada al respecto.

Pronto el cuadro estuvo terminado y con ello también empezó la tristeza del artista.

-Muchas gracias por todo- Dijo despidiéndose- Disculpe … ¿Cuál es su nombre? – Quería guardar para siempre aquella persona en su mente.

-Me llamo Hyoga – Sonrió

-Un placer conocerte, Hyoga. Mi nombre es Shun. Espero verte de nuevo algún día- En aquellos momentos deseaba que no fuera la última vez que lo viera.

-Gracias, el placer es mío - Sonrió. Por alguna extraña razón su corazón también se hallaba entristecido y a la vez ansiaba otro oportuno encuentro.

“Adiós” fue la última palabra que cerró este diálogo e inició la esperanza de verse otra vez.

Los días transcurrieron de este hecho inolvidable. En la mente de Hyoga aun estaba impreso el rostro de aquel muchacho.

Decidió tomar una hoja de papel, en la cual dibujó la figura de aquella persona. Se le ocurrió que era una forma de tenerlo cerca. Admitía que aquel joven había capturado cada uno de sus sentidos.

Por un instante soñaba que aquel dibujo se transformaba en realidad pero lo despertó la soledad… que lo invadió de pronto.



Ni donde estoy, estarás aquí



Una tarde preparó sus pinceles y demás materiales para realizar uno de sus cuadros en la plaza de la ciudad. Mientras se acercaba pudo observar a lo lejos que alguien se encontraba en lo más profundo de su tristeza. En sus lágrimas, la melancolía y el dolor eran derramados.

-¿Shun? – Pronunció al reconocerlo. Sus ojos se sorprendieron al encontrarlo a él, el amo de sus noches de desvelo. Sin embrago, aquel joven había perdido el brillo resplandeciente de la otra vez.

-¡Hyoga! – Exclamó. Se suponía que debía estar feliz, ya que había anhelado tanto el verle de nuevo, mas en estos momentos su corazón, no podía sonreír por la gran pena que en él se encontraba.

-¿Qué sucede? – Dijo a la vez que tomaba asiento a su lado. No podía evita sentirse triste alguien con una bella sonrisa como la suya, ahora se hallaba cubierta de nostalgia.

-Mi madre… falleció- Exclamó entre susurros. Seguidamente, un llanto desconsolado fue expresado- Ya no creo poder seguir sin ella…

Paulatinamente, Hyoga rodeó con sus brazos a Shun. Ahora lograba entender la importancia de aquel retrato y el motivo que era hacer feliz a su madre. Shun podía sentir como su cálido abrazo podía calmar su desosiego y encontrar paz.

-Créeme, Shun… comprendo lo que sientes, ahora… -Dijo acariciando su cabello – Pero ya no estés triste, estoy seguro que ella también espera verte sonreír. Mira, ¿Puedes ver el brillo del sol? La vida tiene ese mismo brillo ó quizás mejor… Solo debes ver con tu corazón, Shun.

-¿Con mi corazón?

-Hay muchas cosas que debes ver con él y muchas de ellas llevan el mismo resplandor- Sonrió

Sus palabras lograron conmover su alma y calmar su angustia.

-Gracias- Lo miró nuevamente esta vez, con la sonrisa que una vez dejó conocerla aquel día…

Continuaron conversando animadamente hasta que el sol se puso y una vez más la hora de despedirse llegó.

-Una vez más te agradezco tu cálida compañía hoy-Pronunció a la vez que le entregaba un abrazo fraterno- Me gustaría verte mañana, claro si podrías…

Aquellas palabras no pudieron ser mejor noticia para Hyoga, que tanto anhelaba un nuevo encuentro.

-Claro que si…-Dijo entusiasmado – Aquí estaré en la plaza, esperándote.

Esta bien- Contestó con una sonrisa- Nos vemos mañana.

Desde entonces, todas las tardes se reunían en el mismo lugar y en algunas ocasiones en la playa, donde podían verse de nuevo. Y así disfrutar de la dulce presencia del otro.
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Angel_10_12
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MensajeTema: Re: " Por siempre, aqui ... " Songfic *COMPLETADA*   Dom Sep 07, 2008 12:44 am

Cada vez que se encontraban de nuevo descubrieron que aquello que sintieron desde un principio fue creciendo hasta el punto en gobernar su corazón, por completo. Pero contrariamente a esto, el temor a no ser correspondido parecía ser más fuerte.

Un día, Shun decidió ir a buscarlo como era de costumbre, mas no lo encontró. Luego de varios intentos fallidos de tocar la puerta se percató que esta se encontraba abierta y decidió ingresar.

-¿Hyoga?- Lo llamó, mas no recibió respuesta. Al parecer había salido unos instantes – Mejor lo espero aquí.

En su camino logró divisar una hoja de papel. Pensó que a lo mejor se trataría de una nota. Se acercó y la levanto cuidadosamente.

Sus ojos quedaron sorprendidos al ver el dibujo que yacía en el papel: una imagen de él se encontraba. ¿Cómo? ¿Por qué? Eran sus interrogantes en aquellos momentos. Sus mejillas se sonrojaron unos segundos para luego oír el fuerte latido de su corazón. ¿Acaso sería que…? No, no podría. Aunque aquella fantasía sonaba como cierta debía comprender que a lo mejor sus sentimientos no fueran correspondidos. Unas cuantas lágrimas cayeron involuntariamente de sus ojos. Parecía que aquel deseo de decir: “Te amo” ahora se convertía en castigo por amar.

-Shun…disculpa la demora yo…-Para peor de sus males justo llegó su amigo- ¿Shun?

-¡Hyoga!- Respondió Sorprendido.

Hyoga se percató que aquella hoja de papel que sostenía en sus manos era su dibujo. ¿Habría descubierto su secreto, Shun?

-Shun… yo - Busco entre miles de excusas, pero ninguna de ellas parecía mentir que no lo amaba.

De repente sus palabras se silenciaron al sentir el fraterno abrazo de Shun que lo cubría…

-Hyoga… Una vez me dijiste que mirara con mi corazón. Pero… ¿Qué sucede si aquello que debo descubrir, me hace daño?

Aquellas palabras sonaron un poco fuertes para Hyoga. ¿Qué querría decir Shun con eso? Su corazón temía saber la respuesta, el lo amaba tanto. Mientras lo cubría con sus brazos acercó su mirada a la de Shun.

-Hyoga… ¿Qué sucede si aquello aleja para siempre a la persona que ahora esta a mi lado?

El silencio predominó el lugar dejando a su vez, el suspenso acompañar la desesperación de dos corazones enamorados.

De pronto, el más dulce de los besos fue depositado en los labios de Hyoga. El mismo, acortó la corta distancia que en ellos se encontraba. Un momento de lucidez fue para Hyoga.

Al ver que este no respondió a su caricia, se separó lentamente de su cuerpo. Cuando estaba a punto de marcharse fue tomado del brazo y acercado nuevamente al pecho de Hyoga. Este inundó de besos sus labios y su cuello.

-Te amo, Shun-Susurró, Hyoga en su oído

-Yo también – Dijo acariciando su espalda.

Aunque en estos momentos el alma de Hyoga no podría estar más feliz, una tristeza no dejaba de incomodarle: aunque la mitad de su vida se encontraba en estas tierras, la otra debía ser libre para viajar a todos los rincones del mundo y lograr cumplir su sueño.

-Espera, Shun…-Dijo separándolo de él- ¿Recuerdas que una vez, te dije que yo debía viajar para algún día cumplir mi sueño? Y ahora debo viajar dentro de dos semanas y no volveré en un año.

-Si, lo recuerdo - Pronunció mientras se entristecía. Él lo amaba, pero comprendía que sus sueños se encontraban del otro lado del océano…

-Shun… yo te amo y no quiero herirte - Dijo al abrazarlo.

-Lo sé… Pero no me importaría esperar el tiempo que fuese, yo estaré aquí – Respondió al entregarse nuevamente a los besos de Hyoga.

Fue así como ambos jóvenes se entregaron mutuamente, como símbolo de su amor y su promesa…



Lo que me has dado tú

No podré “olvidarlo más”

Y me acordaré para siempre

La fuerza que me das

Tú estarás siempre aquí


.


End Flashback



Al mismo tiempo, en la ciudad, Shun aguardaba por su regreso. Sus ojos se hallaban detenidos en aquel reloj. Tan solo media hora los separaba de estar juntos.



Mi cielo brilla porque

Tú lo animas

En mi corazón para

Toda la vida

Un lugar

No te pregunto donde es

Ni donde estoy, estarás aquí



-Hyoga…- Balbució

Miles de aquellos recuerdos de lo que vivieron regresaban con la puesta del sol. A la vez, las noches de soledad pasadas. En aquellos días, la luna era fiel testigo de su melancolía.



Ni donde estoy, estarás aquí




Aunque le hacía muy feliz el ver sus letras en las cartas, ya no era lo mismo sin el calor de su cuerpo. Al momento de responderlas, le era muy difícil decir que estaba bien, porque en realidad no era así. Solo aquella esperanza de encontrarle algún día le daba fuerzas para continuar.



Mi luz tú la enciendes

Y sabes porque

Yo me siento fuerte

Solo gracias a ti

Tú estarás siempre aquí

Tú estarás siempre aquí




Lentamente se levantó y se dirigió hacia su jefe …

-Disculpe las molestias, señor … pero me temo que hoy no podré cumplir con mis horas de trabajo, ya que debo retirarme, ahora.

-¿Ahora? – Dijo sorprendido – Pero … Solo faltan treinta minutos para que salgas. Además como vez hoy muchos de tus compañeros faltaron y debemos atender a los clientes que siguen llegando – Pronunció mientras veía más papeles amontonarse en su escritorio.

Las cosas no parecían estar bien para Shun. Ahora era muy probable que no llegara a verlo.

Mientras tanto, el joven Hyoga preparaba su regreso. Desde lejos se podía ver la ciudad claramente.

-Ya estamos más cerca, Shun – Exclamó a la vez que mantenía su vista en el puerto – Estarás aquí – Repitió una vez más, ahora mirando a su reloj.

Solo faltaban quince minutos para su encuentro. El mar era lo único que los separaba pero este, poco a poco parecía reducir su longitud.

En su trabajo, Shun se hallaba totalmente desilusionado. Se marchó hacia su asiento y desde su ventana se quedó observando el mar.

-Shun – Llamó uno de sus compañeros acercándose - ¿De veras necesitas salir, ahora?

-Así es Robert, pero supongo que las circunstancias, no lo permiten- Dijo agachando su mirada.

-Lo sé, así es el señor Francesco. Pero tú no te preocupes, yo te ayudaré.

-¡Pero Robert! Podrían sancionarte por esto… - Shun jamás permitiría que algo como eso podría pasarle a su amigo.

-No hay problema, Shun. Vete, yo te cubro – Pronunció mientras regresaba a su puesto de trabajo.

-Pero … - No le dio lugar a decir más nada - Gracias, Robert – Y diciendo esto se fue.

Ya afuera, Shun se marchó presuroso. Sus pasos corrían al compás de su corazón, mientras que su anhelo por encontrar a su persona amada crecía a medida que se acercaba.

El barco se hallaba rodeando las orillas de la ciudad. En el puerto, se podía contemplar como la gente daba la cálida bienvenida a los pasajeros. Era difícil distinguir a una persona entre la muchedumbre pero a pesar de eso, Hyoga se acercó para buscar a su amado.

-¿Estás aquí, Shun? – Se dijo algo preocupado.

Pronto el braco se detuvo y con el también, el suspenso de la larga espera. Los viajeros fueron descendiendo del crucero. Abrazos, emociones y reencuentros inundaron el lugar. Cada escena que se podía apreciar era emotiva para los ojos de cualquiera.

El muchacho rubio siguió su búsqueda a la vez que su corazón comenzó a ser invadido por el miedo.

Mi cielo brilla porque

Tú lo animas

En mi corazón para

Toda la vida

Un lugar …




Entretanto se acercaba al puerto, Shun observó a la aglomeración de gente que se distinguía a lo lejos. De seguro, le sería muy difícil encontrarlo.

Miró a su reloj una vez más, ya habían transcurrido cinco minutos desde que el barco llegó a la ciudad.

Al mismo tiempo, rendido de no poder encontrar a su amado, Hyoga se marchó hacia la playa, donde se conocieron por primera vez. Se sentó delicadamente sobre la arena posando sus ojos en el océano, que se encontraba frente de él.

-No. ¿Por qué estoy triste? Debería estar feliz por él – Unas cuantas lágrimas humedecieron su rostro – Quizás … Ahora haya encontrado a aquella persona que tanto esperaba … - Dijo a la vez que sus palabras eran consumidas por el viento.

De pronto, una suave voz, casi susurrante contestó mientras unos cálidos brazos lo rodeaban :

-Así es. Finalmente la he encontrado … Hyoga, te encontré a ti …

-¡Shun!- Exclamó al darle un caluroso abrazo, seguidamente de unos apasionados besos. En aquellos momentos su felicidad invadía sin límite su corazón, - Pensé que no me esperarías …

Shun le regaló nuevamente, otro abrazo y le respondió :

-Amor, la vida será concisa, mas nuestro amor será eterno.



No te pregunto donde es

Ni donde estoy, estarás aquí

Ni donde estoy, estarás aquí




-Shun, ahora vine a quedarme para siempre, contigo – Dijo al responder aquel gesto.

-Hyoga … es que nunca te fuiste. Siempre estuviste en mi corazón.

Este solo sonrió, entretanto dejó que aquel romántico ambiente creara su palacio de felicidad.

Estarás aquí …

Fin
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