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 La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)

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goddesniquel
Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Oct 26, 2008 10:55 pm

LA LEYENDA DE LA ESTRELLA ESCARLATA





Capítulo 1: La Maldición de la Estrella Escarlata.


“Cuan lejanos son los tiempos en que Deimos y Fobos azotaban la tierra en nombre de su padre, el dios de la Guerra, se decía que su poder nacía de una extraña gema que Zeus escondió en el rincón más oscuro del mismo Tártaro. “La Estrella Escarlata , un rubí que nació de la sangre de miles de humanos que murieron en horribles sacrificios, el terror de sus últimos momentos alimentaba la joya, esa misma brillaba en un hechizador carmesí. El alma a la cual los gemelos del miedo deseaban atormentar simplemente se la enviaban como un presente anónimo.

La victima al tomarla en sus manos, su espíritu es de inmediato atacado por un sin fin de suplicios y el terror que se apodera de su corazón es tan grande, que hasta lágrimas de sangre, llegaban a derramar muriendo en el instante sin gota de ella en las venas.

Cuando el Rey de los dioses, se enteró de esta maldad, mandó a llamar a los hijos de Ares, a los cuales encerró en el Tártaro, bajo la custodia de su hermano Hades, El mismo fue al abismo del Tártaro, un lugar más apartado y profundo se decía que era un hoyo negro sin fin alguno, justo el día en que las puertas del Reino de su hermano se abrían, el 31 de octubre, Zeus aprovechó para resguardar aquella maldita piedra carmesí lanzándola dentro de ese abismo sin fondo, sellando el lugar con su poder después de algunos milenios se cuenta que el mismo Hades, olvidó que ese lugar existía. Colocando el mismo más candados que a la prisiones de los Hecantoquiros y los titanes.”

__Vamos Athena, tu sabes que no existe tal lugar en el Inframundo__ Se sonrió el joven Andrómeda resguardado en los brazos de su esposo, quién le servía de respaldo, al estar en esa solitaria playa. Sus rostros reflejaban la radiante luz que brotaba de la fogata, y el ruido del mar en crecida bañaba las costas de Grecia, justo en la ribera privada que pertenecía a los dominios de la diosa de la Sabiduría. Shaka apretó su abrazó sobre el cuerpo que descansaba sobre su pecho y la diosa afirmó a sus palabras seriamente mientras acercaba al fuego unos malvavisco prensados una rama.

__ Claro que existe poderoso Señor del Inframundo, lo único es que hasta tu le has olvidado.__ expresó al pasarle la golosina a Fénix, quién le preparaba otra tanda para ser asada de la misma manera.

__Lo que pasa hermano, es que la brillante diosa de la guerra, quiere que no vuelvas a tus dominios y te quedes con nosotros, ya que no quiere perder su caballero de virgo por seis meses, al año. Quiere que el mismo Hades le proteja en persona. La diosa se sonrojó causando la risa de todos sus guardianes, Seiya casi se atraganta con su golosina teniendo que ser auxiliado por Shiryu, y Kiki quienes le daban suaves golpes en la espalda para que lo que le asfixiaba siguiera su camino.

Los dorados no pudieron más que darle la razón al Fénix, Sólo uno de ellos, observaba la escena, taciturno con su mirada de hielo perdida en las llamas de la fogata, con sus pies hundidos en la arena blanca de la costa, de vez en cuando desviada con disimulo a la pareja que recién llegaba y a la cual celebraban su regreso de su luna de miel. Aún se veía que la seguían celebrando sin importar que él estuviera allí. Ni que los demás lo observaran, para su apreciación solo les faltaba que copularan enfrente de ellos, sin poderlo evitar destellos de su cosmos empezaban a enfriar el ambiente.

Lo cual llamó la atención de unos ojos brillantes como esmeraldas, que le fijaron un momento, justo cuando Saori le tocaba el hombro, sacándolo de sus cavilaciones, con una dulce sonrisa en sus labios le dio su parte de los alimentos. Pasando su brazo por sus hombros, le besó la mejilla dándole consuelo. __Gracias__ atinó a decir, suavemente.

Shaka sintió también esa hostil sensación, comprendiendo los sentimientos del más joven, susurró algunas palabras al oído de su amado Andrómeda, a lo que su joven marido asintió, incorporándose, seguido del mayor. __La luna llena ilumina la playa, es realmente hermoso___ se justificó el Rey de los espectros. __ Iremos a caminar un rato por los alrededores, no tardamos.

__ Creo que la verdad, es que no nos esperen__ aclaró Shaka al momento de asirlo de su cintura y atraerlo a su cuerpo besando suavemente la extensión de su cuello, provocándole una suave risita en los labios de Andrómeda. Fénix, solo le miró con los ojos entrecerrados, molesto de ese trato a su hermano, pero poco pudo rezongar en el momento de Kanon, le asalta los labios en un demandador beso. ___Vamos no seas celoso niño, que tu también tendrás diversión esta noche, verás las galaxias explotar de eso me encargo yo.__

El recién formado matrimonio, se alejó abrazados, disfrutando del frescor de la noche y el brillo del cielo estrellado, reflejado en el inquieto mar mediterráneo, con sus pies descalzos caminaron a la orilla de la costa, siendo salpicados por las plateadas espumas que provocaban las olas. Ambos en silencio disfrutando tan solo de la presencia uno del otro. __ El no te olvida, amor, nuestra presencia le lastima__ por fin expresó al estar lo suficientemente lejos de los demás y fuera de la vista de sus compañeros de armas. El así llamado Hades asintió a las palabras de su amado Shaka.

__ Yo no hice nada para acrecentar su amor, me duele verlo así porque es como un hermano para mí, todos ellos son mis hermanos en mi corazón tan queridos como Iki.__ Le expresó descansando su frente en su pecho firme.__Pero eso no es lo que me preocupa realmente.__ confesó al momento de elevar su rostro al de su tesoro del cielo. __ Es la historia que narró Atenea, en algo tiene razón pero no quise seguirle la corriente, porque es una historia prohibida pero la Estrella Escarlata realmente existe. Y los gemelos de Ares la buscan incesantemente, por cualquier medio.__

__Pero si por milenios, no lo han podido conseguir ahora no harán, amor__ expresó al tomarlo en brazos, buscó sus sonrosados labios uniéndolos a los suyos en profundo beso, que cada vez se volvía más demandante, y entre caricias y pequeños roces, empezó a adentrarse en las incesantes olas, mojando sus cuerpos y encendiendo su propio deseo. Sus túnicas de combate fueron poco estorbo para Shaka cuyas manos se colaron entre ellas reconociendo esa fisonomía que ahora le pertenecía, al momento que las contorneadas piernas de Andrómeda le rodeaban la cintura, con la luna, las estrellas y el mar de testigo. Virgo se acopló dentro de la pequeña cavidad de Shun, ansiosos se movían en el mismo ritmo del vaivén de las olas, renovando sus promesas de amor, y de eterna fidelidad. La voz dulce de Andrómeda recitaba el nombre de su amado en cada embestida, con un te amo, que salía de los labios de Shaka en cada estocada. Los cabellos de Andrómeda humedecidos, por la plateada agua, bajo el hechizo de Selene, le daba ese toque de inalcanzable, así como el oro de Shaka se extendía alrededor de los dos, hasta que ambos compartieron sus esencias.


Virgo aprisionaba ese etéreo cuerpo contra el suyo ambos flotando relajados en el agua, mecidos por accionar de las olas, sin notar ambos que eran observados desde el acantilado por el Caballero de los Hielos Eternos, quién no podía hacer otra cosa que revolcarse en su dolor eterno. En lo que nunca pudo tener en sus manos, sin embargo las palabras de aquella anciana, a la que había comprado aquella antigüedad, le llegaron a la cabeza “este espejo es una reliquia muy querida para mi, le perteneció a mi abuela, luego a mi madre y ahora a mi. Nos dio alegría y felicidad, es un regalo excelente para una pareja de recién casados, ahora lo vendo porque no me queda de otra para sobrevivir.”

Con su presente en la mano, soltó el aire de sus pulmones suavemente: “Sería su ofrenda de paz, no podía seguir sintiéndose mal todo tiempo, eso arruinaba la felicidad de Andrómeda, y además le envenenaba por dentro”. Se devolvió sobre sus pasos y se encaminó al camino de las casas de los caballeros con rumbo al templo de Acuario, sin embargo hizo una pequeña parada en el místico templo del sexto caballero, mientras sus dueños aún estaban en la playa, entregándose mutuamente. Su presente lo dejó frente al altar de Virgo, con una nota, para luego continuar con su ruta hacia la casa de Acuario.

Al retirarse el paquete, que dejó allí empezó a brillar un profundo color escarlata, y una extraña aura rodeó el templo de Virgo, dónde se alojaban los recién casados. Algunas horas después, la pareja de Virgo, regresó a su templo, ambos aún con sus ropajes humedecidos, Andrómeda temblaba levemente en los brazos del mayor quién le abrazaba más a su cuerpo con el fin de darle su calor. No tardaron en ascender por los caminos secretos de los caballeros dorados a sus casas, sin necesidad de molestar a los demás guardianes.

La salida de ese túnel de virgo desembocaba en la alcoba directamente, Shaka al llegar a ella le bajó delicadamente hasta que sus pies descansarán en el suelo conjuntamente le besaba su cabeza, Shun pasó sus brazos por su cuello, alzándose de puntilla asaltó sus labios con deseo, hasta separarse de él con rumbo al baño dónde alistó la bañera para los dos, con agua caliente y sales aromáticas. Sentando en el borde de la misma con su mano, revolvía las aguas, siendo observado por los intensos zafiros del mayor, con sus brazos cruzados esperando las indicaciones de su amado, para desvestirse y disfrutar de quitarse el agua de sal.

Andrómeda se puso en pie quitándose sus húmedos ropajes para luego tender la mano a su esposo, el cual aceptó la invitación, dejándose mimar por su príncipe. El dios del mundo subterráneo le guío a la ducha dónde se dieron un baño rápido quitándose de sus cuerpos la sal y arena apegadas a sus cuerpos. La cálida agua resbalada por sus fisonomías, al momento que Shaka enjabonaba con delicadeza cada parte de las formas de su etéreo ángel. Sin embargo en sus manos sintió como su cuerpo se estremeció en un fuerte escalofrío que le hizo retenerse en su labor.


_ ¿Tienes mucho frío, cariño?__ Hades negó con su cabeza, aún manteniendo sus párpados bajos. __ Fue una extraña energía que llegó a mi cosmos. No sé precisar_ le explicó suavemente. Shaka trató de terminar con más premura la limpieza de sus cuerpos, para luego tomarlo en brazos y adentrarse con Shun en el agua cálida de la bañera, allí le empezó a masajear sus hombros, buscando sacar toda la tensión de su cuerpo.

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Última edición por goddesniquel el Miér Nov 12, 2008 11:24 pm, editado 1 vez
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goddesniquel
Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Oct 26, 2008 10:56 pm

__ ¿No será que ya estás de encargo, amor?__ le inquirió con dulzura besando su hombro desnudo, seguido del roce sensual de sus dientes, en su lozana piel. Andrómeda se sonrió: _No sería demasiado pronto, no llevamos ni dos meses casados.__ Shaka colocó su mano en su vientre plano: __Podrías tener dos meses de embarazo ya. Desde la primera vez que unimos nuestros cuerpos pudimos haber encargado un hijo, el tiempo no es un factor determinante en el momento de engendrar. Es solo que tu cuerpo este en su período fértil._ le explicó sin dejar de acariciar ese amado lugar.

Shun llevó su mano a descansar sobre la de Virgo, así como descansaba su cabeza en su hombro. _No deseo molestar a Hyoga, amor. Fuiste testigo como reaccionó al vernos juntos. Además Iki, podrá visitarnos las veces que desee en Alemania. Volviéndose en sus brazos, se abrazó a su cuello mientras la mano firme del hindú le abrazaba de la cintura. _Sería bueno que te hicieras análisis__ le susurró entre sus labios. _Creo que lo mejor es que vayamos a descansar, debo empezar a cuidarte__le expresó al momento de acariciar su nariz con las yemas de sus dedos apartando sus mechones humedecidos.

Los dos se incorporan de la bañera, y el caballero dorado toma una de las toallas para cubrir el delicado cuerpo de Andrómeda con ella, para después el resguardarse con la suya. El joven gobernante, se dirigió así cubierto, a la habitación dónde preparó el lecho para los dos, apartando las sábanas, y después de secarse tomó una delicada túnica de seda con la que se cubrió, después de hacerlo abrió las ventanas de la habitación para que la brisa marina refrescará el ambiente, esperó a que su esposo terminará de alistarse, contemplando la luna y las estrellas, en ese cielo despejado. Pensando en las palabras de su pareja, sobre su futura familia, inconscientemente, llevó su mano a su vientre, acariciándolo cierra sus ojos, buscando alguna sensación que le probará que esa bendición podría ser cierta en ese momento.

Justo en ese momento siente, como su rostro es acariciado por una mano bastante fría, se podía decir congelada, disfrutando de ese mimo, sin elevar sus párpados, se sonríe: __Amor, has cogido frío a pesar del calor que esta haciendo__ al no obtener contestación, con algo de curiosidad abrió sus ojos, sus pupilas se dilataron al no encontrar en frente suyo a su amado, la habitación se encontraba vacía.

Sus pupilas destellaron el poder que solo el Emperador del mundo de los muertos era posible desatar, llenando el santuario de su sobrina con su fuerza, lo que era invisible a cualquier humano, no le era escondido a su presencia, detalló cada parte de la habitación con su rostro con dejo de seriedad. Ese destello repentino de sus poderes hizo que su consorte, se precipitará rápidamente a la habitación. _ ¿Que sucedió? __inquirió preocupado era raro que Shun utilice sus poderes.

__ No te muevas, algo que no es de este mundo anda en esta habitación, no tenía idea amor, que en tu casa, tuvieras visitantes de otro mundo, no me extrañaría en el templo de Cáncer__ le explicó revisando la recamara. Shaka se sonrió al acortar su distancia con Hades, tomándolo de la cintura, lo atrajo a su cuerpo. __Esta cerca la noche en que liberas las almas del Inframundo y dejas que visiten a sus familiares en la tierra, puede ser una de ellas que te ha venido agradecer. Las esmeraldas de Andrómeda, le reflejaron con una mirada de severidad. _No me gusta que haya ese tipo de libertades, más cuando no es época, puede ser un alma que ha perdido su camino y necesite de mi ayuda para salir de este trance.

El caballero dorado, le tomó de los hombros y lo dirigió al lecho: __si es así, te buscará de nuevo, sino tan solo quiso saludar a su hermoso gobernante, no crees.__

Shun simplemente entrecerró sus ojos, algo molesto: “Aunque sea su gobernante no me gusta que un fantasma me este tocando, por algo me decían el invisible Hades, el que no debe ser tocado, ese privilegio es solo de mi familia cercana en ese caso, tu o mi hermano”.

__ Eso no lo refuto por ningún lado, no habrá ser vivo o muerto, divino o mortal, que ose tocar lo que me pertenece, eso tenlo por seguro.__, aseguró algo celoso, al conocer el atrevimiento de ese ente, que así como había aparecido, se esfumó. Siguiéndole al lecho, ambos se recostaron en él, Andrómeda se acomodó sobre el pecho desnudo del mayor, relajándose poco a poco bajo sus rítmicas caricias.

Shaka sonrió levemente, recordando la escena anterior, a lo que el joven en su pecho alzó su vista a su rostro iluminado por la tenue luz de la luna, inquiriendo silenciosamente con sus ojos: _Sigo pensando que sería bueno que te revisaras, cariño, en otro momento no estarías tan susceptible, puede ser que ya hallamos formado a nuestro niño, porque ganas ni esfuerzos nos han faltado.

_ ¡Shaka, qué cosas dices, amor!__ con su sonrojo más que visible, a pesar de la penumbra. La mano calida de su amado descansó en su encendido rostro, movió su cabeza hasta rozar con sus labios su frente. Y por fin ambos cerraron sus ojos dispuestos a visitar el mundo de Morfeo.

En el templo de géminis, el caballero fénix, trató de quitarse de encima a Kanon, en el momento que el cosmos de Hades llenó el Santuario, sin embargo, el mayor se afianzó con más vigor dentro de él haciéndole gemir en la embestida.

__Amor, no te han pedido tu ayuda, te aseguro que Shaka sabe como calmar a su niño así como yo al mío.__ le tranquilizó al asaltar sus labios en un ardiente beso, sin dejar de arremeter contra el cuerpo moreno, a su merced, refugiado entre sus piernas, los largos cabellos azulados del dragón marino cubrían su rostro y el del caballero del Fuego inmortal hasta que la unión de sus esencias les hizo estremecerse enteramente, entregándose el uno al otro. Cuando el menor de los gemelos cae rendido en su pecho, suspira satisfecho al igual que el caballero divino, quién pierde sus dedos en su melena azulada.


_Siempre he tenido debilidad por proteger a mi hermano, que se me hace extraño que eso ahora le corresponda a otro hombre.__ se sinceró casi con un hilo de voz.

__Mi rebelde criatura, no solo tiene a Shaka para protegerle que el más fuerte caballero dorado, si no a tres temibles jueces, 108 espectros y un séquito de dioses a su servicio, Hades siempre ha sido el dios que más protección ha contado desde el inicio de los tiempos.__


Iki, pasó una vez más los dedos por su suave cabellera, soltando el aire de sus pulmones. Los zafiros acerados de Iki, se desviaron hacia el cielo estrellado, lentamente fue cayendo en un adormecimiento al cerrarse sus párpados lentamente, acompasando su respiración a la del mayor.

En el sexto templo, justo en la recamara principal, dónde la pareja de Virgo dormía plácidamente uno en los brazos del otro, disfrutando de un reparador sueño, no percibían que un aura rojiza se iba colando hasta su lecho, conforme avanzaba iba manchado todo a su alrededor de un líquido carmesí brillante, llegó hasta el lecho, colándose entre las blancas sábanas se tornaban rojizas, cuando aquel líquido impregnó la piel del dios de los muertos la quemó un hierro incandescente. El dolor sentido fue tan grande que su grito, resonó en la silenciosa noche sobre saltando a Shaka que se incorporó de golpe con el en sus brazos, de los templos vecinos sus habitantes alertados por tal inusual despertar se apresuraron a ingresar al de la virgen.

Tanto Dohko, Shiryu y Aioria se precitaron a la habitación principal para encontrar a un sorprendido Shaka de Virgo levitando envuelto en su poder con su esposo en brazos, debajo de ellos un charco de sangre que nacía desde la puerta de la habitación. Andrómeda con el rostro oculto entre las cascadas doradas que conformaban los cabellos de su esposo, jadeaba en un afán de soltar sus lágrimas su pierna la sentía como si fuera consumida por un fuego incontrolable, el podía sentir el agitado corazón del mayor al no comprender que fue lo que los atacó. Cruzó su mirada angustiada con sus compañeros de armas.

__No toquen ese maldito líquido, es peligroso __ les gritó al momento que descendía hasta ellos con cuidado de que sus pies desnudos no rozaran esa sustancia. Como pudo se apresuró hacia la cocina del templo, dejando a Andrómeda sentado de una de las sillas del comedor, mientras Dohko revisaba la llaga que se formó en su pantorrilla. El mismo no se atrevía a tocarla directamente, con preocupación alzó su mirada esmeralda hacia otra que destellaba con frialdad unos destellos de zafiro. El joven trataba de retener sus propias lágrimas agolpadas en esas gemas indescriptibles, en conjunto de cómo su cuerpo emanaba la fuerza del dios de los muertos, su voz apenas audible para uno de los caballeros más antiguo y sabio, le hizo estremecerse: “quema como el mismo ácido,” alcanzó a manifestar entrecortado del dolor, al momento que trataba de capturar aire en sus pulmones.

Dohko le observo con angustia como aferraba con fuerza su pierna emitiendo su poder para poder adormecer su dolor, hasta que Shaka con un cuenco de agua limpia y una improvisada gasa para realizar la curación el mismo, se arrodilló a su lado asiendo con fuerza, aquella extensión de su cuerpo, empezó a limpiar la herida. Al momento que aplicaba su cosmos. Mientras esto sucedía Shiryu y Aioria se apresuraron a informar a Atenea de lo sucedido, fueron tan solo segundos en que la diosa de la Sabiduría en compañía de su Patriarca hicieron el recorrido hasta Virgo.

Los zafiros de la reencarnación de Buda, inquirieron en los serios de Hades, quién movió su cabeza en afirmación, el ente que le había atacado era el mismo que antes le había tocado su rostro, pero en el Inframundo no había espíritu que pudiera tener tal poder para acercarse al Señor de los muertos, por lo que Shaka acarició su pierna después de haberla curado y aplicado los medicamentos que habían elaborado Mü y Shion. El mismo caballero de Aries se cercioró que la herida quedará bien cubierta

__ Aplícale esto cada vez que sienta molestia, es elixir de Hamamelis, un poco de esto le calmará el dolor, pero lo que más me maravilla es que parece una marca hecha con hierro incandescentes, tiene la extraña forma de una estrella. __ A lo que Shaka asintió, incorporándose ofreció sus brazos al hijo de Cronos, para acunarlo en ellos, poniéndose en pie, le llevó a su habitación, que ya había sido limpiada por Kiki, con auxilio de sus poderes. Al desembocar por la puerta casi choca con su cuñado que hecho un torbellino, se abalanza sobre Hades enmarcando entre sus manos el rostro delicado de su hermano.

“Es un ente que habita en el Templo de Virgo, algo que esta atormentado, no digo que sea un fantasma, porque ningún espíritu se atrevería atacarme de esta forma.” Soltó precipitadamente en un torrente de palabras que expresaban los sentimientos de su milenaria alma.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Oct 26, 2008 10:57 pm

__ ¿No será que ya estás de encargo, amor?__ le inquirió con dulzura besando su hombro desnudo, seguido del roce sensual de sus dientes, en su lozana piel. Andrómeda se sonrió: _No sería demasiado pronto, no llevamos ni dos meses casados.__ Shaka colocó su mano en su vientre plano: __Podrías tener dos meses de embarazo ya. Desde la primera vez que unimos nuestros cuerpos pudimos haber encargado un hijo, el tiempo no es un factor determinante en el momento de engendrar. Es solo que tu cuerpo este en su período fértil._ le explicó sin dejar de acariciar ese amado lugar.

Shun llevó su mano a descansar sobre la de Virgo, así como descansaba su cabeza en su hombro. _No deseo molestar a Hyoga, amor. Fuiste testigo como reaccionó al vernos juntos. Además Iki, podrá visitarnos las veces que desee en Alemania. Volviéndose en sus brazos, se abrazó a su cuello mientras la mano firme del hindú le abrazaba de la cintura. _Sería bueno que te hicieras análisis__ le susurró entre sus labios. _Creo que lo mejor es que vayamos a descansar, debo empezar a cuidarte__le expresó al momento de acariciar su nariz con las yemas de sus dedos apartando sus mechones humedecidos.

Los dos se incorporan de la bañera, y el caballero dorado toma una de las toallas para cubrir el delicado cuerpo de Andrómeda con ella, para después el resguardarse con la suya. El joven gobernante, se dirigió así cubierto, a la habitación dónde preparó el lecho para los dos, apartando las sábanas, y después de secarse tomó una delicada túnica de seda con la que se cubrió, después de hacerlo abrió las ventanas de la habitación para que la brisa marina refrescará el ambiente, esperó a que su esposo terminará de alistarse, contemplando la luna y las estrellas, en ese cielo despejado. Pensando en las palabras de su pareja, sobre su futura familia, inconscientemente, llevó su mano a su vientre, acariciándolo cierra sus ojos, buscando alguna sensación que le probará que esa bendición podría ser cierta en ese momento.

Justo en ese momento siente, como su rostro es acariciado por una mano bastante fría, se podía decir congelada, disfrutando de ese mimo, sin elevar sus párpados, se sonríe: __Amor, has cogido frío a pesar del calor que esta haciendo__ al no obtener contestación, con algo de curiosidad abrió sus ojos, sus pupilas se dilataron al no encontrar en frente suyo a su amado, la habitación se encontraba vacía.

Sus pupilas destellaron el poder que solo el Emperador del mundo de los muertos era posible desatar, llenando el santuario de su sobrina con su fuerza, lo que era invisible a cualquier humano, no le era escondido a su presencia, detalló cada parte de la habitación con su rostro con dejo de seriedad. Ese destello repentino de sus poderes hizo que su consorte, se precipitará rápidamente a la habitación. _ ¿Que sucedió? __inquirió preocupado era raro que Shun utilice sus poderes.

__ No te muevas, algo que no es de este mundo anda en esta habitación, no tenía idea amor, que en tu casa, tuvieras visitantes de otro mundo, no me extrañaría en el templo de Cáncer__ le explicó revisando la recamara. Shaka se sonrió al acortar su distancia con Hades, tomándolo de la cintura, lo atrajo a su cuerpo. __Esta cerca la noche en que liberas las almas del Inframundo y dejas que visiten a sus familiares en la tierra, puede ser una de ellas que te ha venido agradecer. Las esmeraldas de Andrómeda, le reflejaron con una mirada de severidad. _No me gusta que haya ese tipo de libertades, más cuando no es época, puede ser un alma que ha perdido su camino y necesite de mi ayuda para salir de este trance.

El caballero dorado, le tomó de los hombros y lo dirigió al lecho: __si es así, te buscará de nuevo, sino tan solo quiso saludar a su hermoso gobernante, no crees.__

Shun simplemente entrecerró sus ojos, algo molesto: “Aunque sea su gobernante no me gusta que un fantasma me este tocando, por algo me decían el invisible Hades, el que no debe ser tocado, ese privilegio es solo de mi familia cercana en ese caso, tu o mi hermano”.

__ Eso no lo refuto por ningún lado, no habrá ser vivo o muerto, divino o mortal, que ose tocar lo que me pertenece, eso tenlo por seguro.__, aseguró algo celoso, al conocer el atrevimiento de ese ente, que así como había aparecido, se esfumó. Siguiéndole al lecho, ambos se recostaron en él, Andrómeda se acomodó sobre el pecho desnudo del mayor, relajándose poco a poco bajo sus rítmicas caricias.

Shaka sonrió levemente, recordando la escena anterior, a lo que el joven en su pecho alzó su vista a su rostro iluminado por la tenue luz de la luna, inquiriendo silenciosamente con sus ojos: _Sigo pensando que sería bueno que te revisaras, cariño, en otro momento no estarías tan susceptible, puede ser que ya hallamos formado a nuestro niño, porque ganas ni esfuerzos nos han faltado.

_ ¡Shaka, qué cosas dices, amor!__ con su sonrojo más que visible, a pesar de la penumbra. La mano calida de su amado descansó en su encendido rostro, movió su cabeza hasta rozar con sus labios su frente. Y por fin ambos cerraron sus ojos dispuestos a visitar el mundo de Morfeo.

En el templo de géminis, el caballero fénix, trató de quitarse de encima a Kanon, en el momento que el cosmos de Hades llenó el Santuario, sin embargo, el mayor se afianzó con más vigor dentro de él haciéndole gemir en la embestida.

__Amor, no te han pedido tu ayuda, te aseguro que Shaka sabe como calmar a su niño así como yo al mío.__ le tranquilizó al asaltar sus labios en un ardiente beso, sin dejar de arremeter contra el cuerpo moreno, a su merced, refugiado entre sus piernas, los largos cabellos azulados del dragón marino cubrían su rostro y el del caballero del Fuego inmortal hasta que la unión de sus esencias les hizo estremecerse enteramente, entregándose el uno al otro. Cuando el menor de los gemelos cae rendido en su pecho, suspira satisfecho al igual que el caballero divino, quién pierde sus dedos en su melena azulada.


_Siempre he tenido debilidad por proteger a mi hermano, que se me hace extraño que eso ahora le corresponda a otro hombre.__ se sinceró casi con un hilo de voz.

__Mi rebelde criatura, no solo tiene a Shaka para protegerle que el más fuerte caballero dorado, si no a tres temibles jueces, 108 espectros y un séquito de dioses a su servicio, Hades siempre ha sido el dios que más protección ha contado desde el inicio de los tiempos.__


Iki, pasó una vez más los dedos por su suave cabellera, soltando el aire de sus pulmones. Los zafiros acerados de Iki, se desviaron hacia el cielo estrellado, lentamente fue cayendo en un adormecimiento al cerrarse sus párpados lentamente, acompasando su respiración a la del mayor.

En el sexto templo, justo en la recamara principal, dónde la pareja de Virgo dormía plácidamente uno en los brazos del otro, disfrutando de un reparador sueño, no percibían que un aura rojiza se iba colando hasta su lecho, conforme avanzaba iba manchado todo a su alrededor de un líquido carmesí brillante, llegó hasta el lecho, colándose entre las blancas sábanas se tornaban rojizas, cuando aquel líquido impregnó la piel del dios de los muertos la quemó un hierro incandescente. El dolor sentido fue tan grande que su grito, resonó en la silenciosa noche sobre saltando a Shaka que se incorporó de golpe con el en sus brazos, de los templos vecinos sus habitantes alertados por tal inusual despertar se apresuraron a ingresar al de la virgen.

Tanto Dohko, Shiryu y Aioria se precitaron a la habitación principal para encontrar a un sorprendido Shaka de Virgo levitando envuelto en su poder con su esposo en brazos, debajo de ellos un charco de sangre que nacía desde la puerta de la habitación. Andrómeda con el rostro oculto entre las cascadas doradas que conformaban los cabellos de su esposo, jadeaba en un afán de soltar sus lágrimas su pierna la sentía como si fuera consumida por un fuego incontrolable, el podía sentir el agitado corazón del mayor al no comprender que fue lo que los atacó. Cruzó su mirada angustiada con sus compañeros de armas.

__No toquen ese maldito líquido, es peligroso __ les gritó al momento que descendía hasta ellos con cuidado de que sus pies desnudos no rozaran esa sustancia. Como pudo se apresuró hacia la cocina del templo, dejando a Andrómeda sentado de una de las sillas del comedor, mientras Dohko revisaba la llaga que se formó en su pantorrilla. El mismo no se atrevía a tocarla directamente, con preocupación alzó su mirada esmeralda hacia otra que destellaba con frialdad unos destellos de zafiro. El joven trataba de retener sus propias lágrimas agolpadas en esas gemas indescriptibles, en conjunto de cómo su cuerpo emanaba la fuerza del dios de los muertos, su voz apenas audible para uno de los caballeros más antiguo y sabio, le hizo estremecerse: “quema como el mismo ácido,” alcanzó a manifestar entrecortado del dolor, al momento que trataba de capturar aire en sus pulmones.

Dohko le observo con angustia como aferraba con fuerza su pierna emitiendo su poder para poder adormecer su dolor, hasta que Shaka con un cuenco de agua limpia y una improvisada gasa para realizar la curación el mismo, se arrodilló a su lado asiendo con fuerza, aquella extensión de su cuerpo, empezó a limpiar la herida. Al momento que aplicaba su cosmos. Mientras esto sucedía Shiryu y Aioria se apresuraron a informar a Atenea de lo sucedido, fueron tan solo segundos en que la diosa de la Sabiduría en compañía de su Patriarca hicieron el recorrido hasta Virgo.

Los zafiros de la reencarnación de Buda, inquirieron en los serios de Hades, quién movió su cabeza en afirmación, el ente que le había atacado era el mismo que antes le había tocado su rostro, pero en el Inframundo no había espíritu que pudiera tener tal poder para acercarse al Señor de los muertos, por lo que Shaka acarició su pierna después de haberla curado y aplicado los medicamentos que habían elaborado Mü y Shion. El mismo caballero de Aries se cercioró que la herida quedará bien cubierta

__ Aplícale esto cada vez que sienta molestia, es elixir de Hamamelis, un poco de esto le calmará el dolor, pero lo que más me maravilla es que parece una marca hecha con hierro incandescentes, tiene la extraña forma de una estrella. __ A lo que Shaka asintió, incorporándose ofreció sus brazos al hijo de Cronos, para acunarlo en ellos, poniéndose en pie, le llevó a su habitación, que ya había sido limpiada por Kiki, con auxilio de sus poderes. Al desembocar por la puerta casi choca con su cuñado que hecho un torbellino, se abalanza sobre Hades enmarcando entre sus manos el rostro delicado de su hermano.

“Es un ente que habita en el Templo de Virgo, algo que esta atormentado, no digo que sea un fantasma, porque ningún espíritu se atrevería atacarme de esta forma.” Soltó precipitadamente en un torrente de palabras que expresaban los sentimientos de su milenaria alma.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Oct 26, 2008 10:59 pm

“Tal vez sea bueno que suelte a las Furias, la próxima vez que me ataque. Ahora estaré alerta por cualquier cosa.” Terminó de explicarle al momento de recostarse en el hombro de su consorte, jugando con uno de sus mechones de oro entre sus dedos. Fénix desvío su mirada un momento para depositarla en la de su hermano político, la ira no se dejaba ocultar, y en un reproche silencio el cosmos de ambos chocaron como cuando hace unos años lo hicieran en la Batalla de las Doce Casas.

_ Si me permites hermano, ahora Shun debe descansar, en la tarde le llevaré a la Clínica de la Fundación, para que le revisen su herida y le hagan un chequeo completo, por lo demás debes estar tranquilo, esta situación no pienso dejar que se repita. Nada aparte de mí debe gobernar la casa de Virgo.__ Concluyó desafiando a esa extraña fuerza que buscaba dañar a su amado príncipe.

Sin esperar más respuesta continúo con su camino hacia la recamara dejando al hermano mayor de su niño con la palabra en la boca, enfureciendo más al caballero divino, que se iba a ir detrás de él para decirle unas cuantas cosas, para aclarar la situación, pero la mano de Kanon en su hombro se lo impidió. Cuando este alzó su vista a su pareja, el General Marina, negó suavemente con su cabeza.


__ Virgo suele ser tan testarudo como tu. Ahora alguien ha tocado algo que le pertenece y no estará tranquilo hasta que ponga la casa en orden.


Después cerrar la puerta tras de sí, se encaminó al lecho depositándolo en él, le acomodó entre las almohadas para luego, recostarse a su lado

__Haré de este lugar una zona de protección. ¿Crees que esto sea algo más grave, amor? __Inquirió en el instante de detallar su apesadumbrada mirada, al incorporarse de su relajada posición para tocarse el vendaje que le hicieron, así como suspiraba para luego dejarse caer de nuevo en las almohadas, con su vista perdida en el celeste cielo de la brillante Atenas.

Shaka se recostó en su pecho tratando de llamar su atención hasta que el Señor del Inframundo besó sus cabellos: “Al atardecer dejaré que Radamantis, me envíe a las Furias”, le comentó, mientras respiraba profundamente tratando de relajarse. Al cabo de unos minutos tocaron a la puerta de la habitación y Shaka otorgó su permiso para que ingresaran sin abandonar su relajada posición en el calido torso de su esposo. Andrómeda por su parte jugaba con su cabello, entre sus dedos.

Al abrirse la puerta de la recámara, por ella pasó el pequeño pelirrojo, Kiki, quién había encontrado un paquete cercano al altar de Virgo: _ Muchachos otro regalo de bodas, algo atrasado pero me pareció importante que lo tuvieran, es del caballero de los hielos eternos. Shaka se levantó lo necesario para asir entre sus manos el paquete, que el aprendiz de Mü, le hacía entrega. Andrómeda se incorporó para admirar el obsequio que su esposo abría así como la nota que le entrego en sus manos. El Primogénito de la casa del Tiempo, rompió con prisa el sobre, para asir la tarjeta que leyó en silencio al instante que su rostro se iluminaba en una dulce sonrisa, sin ganas de perder tiempo se la pasa al dueño de su corazón.

__Me alegra mucho que por fin, haya entendido que nunca fue una traición de nuestra parte, para ti siempre fue tu hermano mayor.__


Andrómeda se incorporó dificultosamente a causa de escozor en su pierna pero caminó con aquel sublime presente, un fastuoso espejo de oro, adornado con bordes labrados y una hermosa estrella enchapada en oro se mostraba orgullosa en el marco superior del mismo. Su esposo lo siguió para tomar aquella antigüedad, y colocó en la pared del frente de su lecho. Y el caballero divino del sacrificio, orgulloso que por fin todo con Hyoga había sido aclarado, se abrazó a su cintura.

En el Inframundo

Los espectros vigilaban aquel aislado lugar oculto en lo más profundo del Tártaro, allí como cada mes lo hacían en secreto uno de los jueces se aseguraba que los sellos impuestos por Zeus y Hades estuvieran indemnes.

El encargado de hacer esta revisión fue Minos, que al llegar al lugar, se encontró con las cadenas rotas, con el alma en un vilo, corrió hasta el pozo del Silencio, el Gran Abismo sin fondo, cercano a su borde la vasija de oro dónde Zeus había ocultado la Estrella Escarlata se hallaba destrozada y los sellos del Rey de los dioses abiertos.

“Zeus, nos quitó nuestro más preciado tesoro, ahora desataremos la furia de la Estrella Escarlata, en la más preciada joya del Reinado de Zeus, el Ruiseñor de los Olímpicos. La victima será marcada, con un sello endémico, indestructible, la voluntad de un sufrido es el detonante para que el Caos inicie, y Hades mismo conocerá lo que es el Terror y el Pánico.”

Aquellas palabras grabadas en la roca del muro, fueron rápidamente leídas por el segundo juez de Hades, el cual se devolvió en sus pasos apresurados, debía informar la situación con rapidez ni Zeus, ni Hades estarían contentos por lo que sucedió. Su rey estaba en peligro, la amenaza era expresamente dirigida a él.

En los dominios de la diosa de la Guerra, al ver que su esposo dormía con comodidad, se deslizó suavemente del lecho, y cubrió con una delicada sábana a su amado Andrómeda, le dejaría dormir un rato más y por mientras prepararía algo para comer antes de partir a la ciudad, la verdad esto que ese ente estuviera en su templo le tenía con mal carácter, más porque nunca nada penetraba en sus dominios y salía entero para contarlo, peor aún que se metiera con su familia.

Pensó en traer del agua que regaba el jardín de los Salas Gemelos para limpiar la habitación esta tenía una protección especial. Acomodó algunas varitas de incienso en el incensario que se encontraba en el centro de la mesa del comedor y un exquisito aroma a mirra inundó el templo. Dispuso de la mesa para merendar y cuando hubo terminado esas labores, continúo con lo que comerían.

La brisa suave con aroma a océano, impregnaba la habitación mientras Andrómeda trataba de despertar de un letargo temporal sus ojos le pesaban con demasía hacia un intento sin éxito por despertar, su cuerpo de pronto le pesaba horrores y su pierna le empezó a arder de una manera molesta, del espejo que estaba frente al lecho dónde se encontraba empezó a destellar en un poderoso rubí, trató de gritar, pero no pudo su lengua perdía la facultad de moverse a su disposición ni una sola palabra pudo coordinar, sus esmeraldas trataban de ver dónde venía el poder que ejercía fuerza sobre el suyo, sintió como le lecho se hundía al recibir el peso de un ser invisible que le aprisionó su cuello, impidiéndole el paso del aire.

Trato de convocar su cosmos en señal de auxilio pero esa luz carmesí le succionaba sus fuerzas, y en un acto desesperado convocó a su espada sagrada, y a las Furias, con desesperación volvió sus ojos hacia la ventana abierta, movió sus labios en afán de llamar a Shaka. Pronunciaba el nombre de su amado con su mente, gritaba por su auxilio por medio del cosmos, ya que su sentido del habla se encontraba colapsado.

Hasta que sintió que era zarandeado suavemente, sus facultades volvieron poco a poco, parpadeo varias veces comprobando que no era una ilusión topándose con unos zafiros dilatados, el caballero de virgo al ver como esas adoradas esmeraldas salían de su refugio, el mayor le acunó contra su pecho: __¡Por los dioses, Shun! ¿Te sientes bien?

No pudo contestarle con su cuerpo crispado por fuertes accesos de tos, hasta que en un gemido ahogado, se quejó ante el fuerte dolor que le ocasionó la marca en su pierna y un fuerte sangrado manchó las sábanas del lecho. No sabía porque sentía un escalofrío el solo momento de su contacto con su cuerpo sintió que no era un ente de este mundo ni del suyo, haciendo un despliegue de su poder, pero aquella presencia con la cara del amor, la absorbió como un abismos sin fondo así como la luz del radiante sol, todo empezaba a tornarse carmesí, los muebles el mismo templo de virgo desaparecía ante sus ojos, a posar sus pies en los finos mosaicos estos se convirtieron en ríos de sangre que quemaba a su solo acercamiento con su piel.

Deseó tener en sus manos se magnífica espada del Juicio con ella cualquier ser se le tendría que someter, llevando sus manos a su pecho, desplegó todo el poder que siempre ocultaba, el que era capaz de hacer que los planetas se alinearan en una formación mortal. El llamado a su ejercito de espectros no se dejó esperar, y en ese momento un ahogante aura de sufrimiento llegó a su ser, miles y miles de seres en una ahogada desesperación, el dolor de su tormento golpeo su ser, el respirar le fue imposible sus gritos, gemidos y llantos le ensordecían. Necesitaba aire, el frescor del mismo ártico para calmar el cosmos ardiente que le consumía por dentro, se sentía que en cualquier momento prendería fuego

Lo que fuera, sabía que habitaba en la casa de virgo, así que hizo el intento de escapar lanzándose por la ventana. Pero el mundo que se extendió ante sus ojos le dejó paralizado, si el Infierno existía era precisamente lo estaba viendo en este momento, ni siquiera el Tártaro se parecía.

Retrocedió sobre sus pasos a la habitación, con el Pánico no ganaba nada, cerró sus ojos, tratando de calmar su alma, con desesperarse no lograba nada, entonces confió en sus poderes, por algo era el primogénito de Cronos, entonces se pudo armonizar con su casco y armadura, así como las Furias, asistieron a su llamado. En ese instante el santuario entero tembló hasta sus cimientos. Las Furias descendieron rodeando el templo de Virgo, luchando por llegar al lado de su Rey.

Todos los caballeros dorados llegaron a la entrada del sexto templo pero les fue imposible ingresar, a pesar de que utilizaban todos sus poderes para romper esa barrera carmesí, pero se tuvieron que apartar cuando las Furias utilizaban sus poderes milenarios en un acto desesperado por llegar a su Rey.


Dentro del Templo Shaka se precipitó a su alcoba, con su armadura de combate, invistiéndole su fisonomía, destroza la puerta de la habitación y al hacerlo ve a su adoración de pie en el borde del gran ventanal con su espada sagrada apuntando a algo en la nada, de la herida en su pantorrilla salía un extraño resplandor escarlata, sus ojos esmeraldas habían perdido ese color característico por uno de color rubí intenso, faltaba poco para que cayera por el filo de la ventana, por lo que pudo observar no se encontraba consciente de sus actos. En un rápido movimiento se abalanzó sobre él tomándolo de la cintura le bajó del umbral.

Justo cuando le tomó en sus brazos su cosmos se tranquilizó quedando dormido en su pecho, así como empezaba a relajarse la ferocidad desatada en su templo se disipaba, y la encargadas de los castigos divinos, ingresaron por esa ventana arrodillándose frente al consorte de su Rey, el cual se sentó con su preciada carga en su lecho.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Oct 26, 2008 11:05 pm

__Lord Shaka, el Abismo del Tártaro ha sido violado, el artefacto que Zeus escondió ha sido liberado.__ Las diosas levantaron sus insondables ojos hacia la reencarnación sagrada del Oriente, y este asintió dirigiendo su mirada de preocupación hacia su esposo, le hizo descansar en el lecho mientras revisaba su pierna descubriéndola, se la enseñó a sus guerreras. La Venganza de esta joya busca al Señor Hades, el rubí ha tomado vida mi Príncipe y busca a nuestro Rey para acabarlo, quieren al Ruiseñor de los Olímpicos.

__¿La Estrella Escarlata? __ les preguntó suavemente.


Justo detrás de ellas Hécate apareció, y se acercó al lecho de la pareja y se acercó sus monarcas, su mirada de plata se dilató al momento de posar sus dedos en la cicatriz, _Es la maldición de la Estrella Escarlata, mi Príncipe, el rubí le encontró primero que nosotros._

Los Zafiros de Shaka le devolvieron la mirada llenos de angustia, iba a preguntar que tenían que hacer cuando el amor de su vida abrió sus párpados lentamente, sobresaltado se incorporó de golpe tratando de huir de ellos pero Virgo le retuvo entre sus brazos acariciando sus cabellos de jade. “Soy yo”, le susurro a su oído, “estamos aquí para ayudarte, cariño”.

“Shaka” sollozó en su cuello y el mayor no perdió tiempo poniéndose en pie se apresuró a cubrirlo con una sábana limpia y se fue con el dispuesto a salir de la habitación.

_Hécate, acompáñame, debemos llevarlo al hospital, más que todo deseamos saber si esta en estado, por tengo mis sospechas, pero ansiamos confirmarlo.

_Furias en nombre de su Rey, les ordenó localicen la Estrella Escarlata y llévensela a Zeus, no importa que tengan que hacer, para localizarla.__

Con su esposo en brazos y cubierto por elegante sábana, se encaminó fuera del Santuario, sin esperar dar explicaciones a sus amigos y familiares que buscaron algo que les explicara las extrañas situaciones que sucedían en el Recinto Sagrado. Cuando lo rodearon se apartaron justo cuando una de las comandantes del ejercito de Hades se puso frente a ellos, mostrando su báculo sagrado en forma amenazante.

_Agradezco la hospitalidad para mi monarca pero en este momento seremos nosotros sus guardianes los que nos haremos cargo. Al abrir campo entre las filas de Atenea. La diosa de la Guerra les alcanzó y caminó junto a la Hechicera de los dioses y ella les guío hacia el hospital de la Fundación.

Shaka depositó en la camilla a Shun que le ofrecieron y le acompañó en todos los análisis y en las revisiones médicas. Cuando el médico tuvo en sus manos el resultado del examen de sangre para verificar si había concebido, no lo quiso abrir se lo entregó a la pareja en las manos, con una sonrisa en sus labios. Virgo contempló el sobre cerrado entre sus dedos, Andrómeda alzó su vista a los zafiros de su esposo, con un dejo de nerviosismo en su mirada esmeralda.

El caballero de Virgo abrió el sobre y el contenido del mismo lo puso en las manos de Andrómeda indicándole que fuera el primero en leer, quería darle una buena noticia, esperando que el rubí pudiera ser encontrado rápido. Las lágrimas se agolparon en sus esmeraldas al leer el contenido, justo cuando se lanzó a su cuello:
__Mi príncipe, la casa de Virgo tendrá un heredero, mi señor y dueño va a ser padre.__
__Exacto, para hacer certero, dentro de siete meses__ le afirmó el doctor. Pero la preocupación hizo mella en la mirada zafiro de Shaka, ¿Que pasaría ahora, que la maldición marcó Hades?

Escuchaba las indicaciones del doctor, como si fuera a kilómetros de distancia que les estuviera hablando. Algo que no paso desapercibido de su esposo. Andrómeda le tomó su mano suavemente en el momento que se despedía del especialista, Hécate y Saori le consiguieron algo de ropa para que se cambiará al igual que a Shaka.

Mientras Shun se cambiaba, la diosa de la Sabiduría, habló con su ex guardián. Creo que lo mejor es esperar que las Furias exploren y revisen completamente el templo de virgo, pero que Shun y tú, pasen la noche en el hotel de Playa de las empresas Kido. Ya he dispuesto todo para ustedes, así tendrá una celebración privada por esta buena noticia, no sabes como me alegro es un hecho maravilloso y merecido por parte de los dos. Le aseguró con una sonrisa en sus labios mientras le acariciaba la mejilla. Y el mayor asintió suspirando.


_No me gusta esta situación pero en algo tienes razón es en el templo de Virgo que todo esto se desató, pero aprovecharon mi ausencia en el Recinto para esconder la Estrella Escarlata, y que Shun estaba fuera del Inframundo para robarla, todo con el afán de vengarse de él. Ahora le ha encontrado, pero tengo una pregunta ¿Por qué nos contaste esa historia en la playa? Extrañamente empezó a ocurrir todo esto después de tu narración de esa leyenda.

La diosa dilató sus pupilas, bastante asombrada ante la directa acusación, cuando el caballero dorado la empezó a acorralar contra la pared, los destellos zafiros de su mirada, la hicieron temblar. Atenea, es que acaso tuviste algo que ver en esto, porque se de mi esposo que nadie aparte de Zeus y él conocían el fin de esa joya maldita. Sus manos la tomaron por sus hombros levantándola varios centímetros del suelo.

_Acaso no me has perdonado que me casara con Shun, aún le quieres en secreto. __ le gritó enfurecido. Una sonrisa maligna se cruzó en los labios de la joven diosa de la Guerra.

__Ya veo, Deimos, ¿Dónde escondiste a Atenea? ¿Qué has hecho con ella?_ Reconociendo el cosmos de aquel ente que tenía cercado, como el hijo de Ares, que pasaría con su antigua gobernante.


__La idiota de mi tía está en el mismo Infierno, junto a todas las almas cautivas en la Estrella Escarlata el lugar dónde irá parar tu amada meretriz, hindú. __Como si fuera una suave brisa se desvaneció entre sus manos.

Hécate y Hades se precipitaron hacia el lugar dónde el poder de Virgo se desató, para verlo en todo el esplendor de su furia.

“¡Maldición, no se los permitiré!” Gritaba enardecido, al cabo de sentir la presencia de Andrómeda enfrente suyo corrió hasta él hincándose a sus pies le abrazó por la cintura descansando su cabeza en su vientre, no permitiré que toquen a mi familia, esa maldición la romperé con mis propias manos, y descuartizaré a los hijos de Ares.

“Hécate, partiremos al Inframundo informa a Fénix que el santuario cayó en manos enemigas, que las Furias no salgan de mi templo sin encontrar alguna pista de la Estrella Escarlata. Y tengan especial cuidado de quién se acerque a mi templo tienen permiso de aniquilarlo sin piedad”. La diosa asintió a sus palabras obedeciendo a sus mandatos desapareció en una brillante luz, con rumbo al santuario de la diosa de Guerra. El Partenón había caído, ahora era solo cumplir los mandatos de su príncipe.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Sáb Nov 01, 2008 12:34 pm

wuaaa cheers
adoroooo este fic!! lo sabes lo sabes!!

sangreee quiero sangreeeeeeee

jojojojojo shiiiii n.n
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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Nov 02, 2008 4:58 pm

Capítulo 2: El Sacrificio de Hypnos la Ofrenda a los dioses del terror y el Pánico



Sus pies siempre acostumbrados a los más finos calzados, ahora llenos de ese barro mezclado de sangre, se hundían hasta casi la mitad de sus pantorrillas, sus blancos ropajes de seda perfecta destruidos en cada paso que daba, su piel presentaba grandes excoriaciones, producto de las veces que había caído tratando de salir de ese aterrador pantano. Aquella tierra enlodada le abrasaba su tez, cada paso le era tortuoso, sus magníficos cabellos de antes de un violeta exquisito ahora no se conocía a ciencia cierta de que color eran, actualmente conformaban una maraña deforme, dura con lodo apegados a ellos, la excelsa Atenea, el orgullo del gran Zeus, se había convertido en un horrible despojo, su apariencia ilustraba la de un indigente.

El millar de cosmos en sufrimiento, le hería el alma, trató de armonizar con alguno de ellos, pero ninguno salía de su tormentosa tortura, hasta sintió el destello de uno conocido y amado, por eso trató de alcanzarlo, aunque asumiera cualquier cosa que tendría que pasar, no le importaba que tuviera que dejar su piel, sangre y huesos en su trayecto, le alcanzaría como fuere.

El maloliente fango, le llenaba sus pulmones, deseaba tan sólo llorar su rabia, ¿Cómo era posible que cayera tan fácilmente en la trampa? ¿Como pudo ser tan descuidada y tonta? Simplemente abrió el paquete, y aquel rubí la absorbió completamente. A esta dimensión tan horrorosa, mil veces desea haber caído en Tártaro antes que aquí. Se limpió como pudo la visión, pero solo logró nublarla más, ya que no había parte en su cuerpo que no estuviera indecente.

Ya el último trayecto lo hizo casi de rodillas, hasta que alcanzó algo de tierra firme, sus ropajes apegados a su fina fisonomía, le hacía pesado el solo hecho de caminar. Se dejó caer sentada contra la áspera superficie de un deformado y espinoso árbol. De nuevo un gemido ensordecedor la hizo erizarse hasta lo más profundo de su ser. Este era el mundo que Deimos y Fobos habían formado a su voluntad, el mundo dónde el Terror y el Pánico reinaban. Los escalofriantes gritos agónicos de las victimas de los hijos del dios de la Guerra, le desgarraban el alma. Sus lágrimas cálidas descendían por su faz lacerada, con sus adoloridas manos cubrió sus oídos, rogando a su padre Zeus por ayuda.

Al cabo de un rato se trató de incorporar y tambaleándose, continúo con su búsqueda. De repente sintió el poder del dios de los Muertos, y se alegró una esperanza de ser rescatada deslumbro en sus retinas opacadas y enrojecidas. Por lo que le dio valor para seguir con su travesía.

“¡Hades!” fue su grito desgarrador nacido desde sus propias entrañas, una y otra vez le llamaba, rogaba por que se apiadara de su sufrimiento y acabará con su tormento.

En las afueras del Partenón, la figura de Atenea hace presencia, sin decir nada a nadie camina entre el bullicio de su templo, en las horas cercanas al crepúsculo cuando los albores anaranjados y violetas bañaban los salones, y el camino hacia el templo de la hija de Zeus, un caballero de rubia cabellera se encontraba sentado, a los pies de la imponente estatua de la diosa de la Guerra, cuando está se acercó a él abrazándolo por su espalda, y éste se sonrió descansando la mano en esas que le rodearon.

El de la mirada de hielo, suspiró admirando el atardecer: “Esta noche tendremos nuestra más preciada joya en nuestras manos, será interesante poseer a la esmeralda más rara y hermosa de este mundo de Cronos, el faustoso e idolatrado Ruiseñor.” Aseguró aquella impostora de Palas, que poco a poco fue cambiando su figura a la de un joven de castaños cabellos y mirada rubí. Que hizo que su acompañante quedará tendido sobre el empedrado de la estatua de la diosa virgen. Allí conquistó los labios del joven bajo su cuerpo, que se convertía en su clon, Pánico y Terror se unieron a los pies de Atenea Partenos, Mientras se gozaban de su libertad, en una suave y graciosa danza.


En los suburbios de Atenea


Andrómeda angustiado de ver la desesperación de su esposo, solo atinó a cubrirlo con sus brazos, suspiró conociendo los temores de su esposo, con su mano calida le alzó la barbilla inquiriendo en sus ojos el motivo de su furia. Soltando el aire de sus pulmones acarició el seño fruncido, apartando sus finos cabellos dorados. Y el mayor se incorporó, para besar sus labios, juntando sus frentes decidió hablar.

_No creo conveniente que volvamos al Santuario__

Con seriedad en su rostro, trató de calmarse acariciando ese amado rostro con sus nudillos__que tal si vamos a cenar esta noche fuera, mañana partiremos para Alemania._


Andrómeda se sonrió suavemente asintiendo descansó su cabeza en el torso firme de su esposo. Mientras Shaka, tomaba su celular y realizaba algunas llamadas, entre ellas finiquitar con Berlín, la sede de las compañías de su esposo, el envío de uno de los jets privados, así como todos los papeles para su viaje, además de buscar un hotel dónde pasar la noche, y alquilar un automóvil para desplazarse. Shun le miraba desde su asiento, justo en el momento que pensaba que sería todo eso que veía en sus etapas de sueño, analizó que el ente que le quería hacer daño lo hacía cuando no estaba alerta, por lo que planeo comunicarse con Hypnos, para que el estuviera alerta, en esos períodos. Suspiró al acariciar su vientre plano, pero que resguarda una nueva parte de su tesoro más preciado sus hijos.

En el proceso logró comunicación con el dios del Sueño Eterno, sus ojos cambiaron a ese zafiro frío que representaba al Señor del Mundo de los Muertos, develó su mente al que seguía siendo su hijo desde el pasado, cada una de sus visiones, por sus retinas desfilaron las imágenes del horror del lugar al que había tenido acceso lo que hizo que el mayor de los gemelos de Hades retrocediera, hasta casi chocar con su hermano que curioso le sostuvo entre sus brazos. Nunca había visto al tranquilo Hypnos sacado de sí como ahora estaba.

En ese trance de conversación Shaka se da cuenta de su cambio, acortó la distancia con sus amado Shun, arrodillándose frente a él, le toma el rostro entre sus manos y los zafiros del dios de la muerte se fijaron en sus ojos similares, para luego lentamente irse perdiendo en el zafiro calmo de su esposo el cual absorbió todas sus angustia a su profunda alma, al momento de masajear suavemente sus mejillas, le sonrió al captar su atención, este día era de celebración y no habría nadie que les quitará la felicidad de la nueva buena del advenimiento de su heredero. Aprisionó sus labios entre los suyos, deseoso de probar las mieles de sus labios. La Reencarnación Sagrada del Oriente se mostraba feliz y orgulloso de su princesa del sacrificio, la que estaba resguardaba entre sus manos. Un leve parpadeo le indicó que su conversación había finalizado, y sus brillantes esmeraldas de nuevo le admiraban con devoción.

__Ya nos podemos ir__ Con delicadeza le ayudó a incorporarse__ te voy a llevar al más elegante restaurante de toda Atenas__ Rodeándolo con su brazo por la cintura, al momento que Andrómeda reposaba su cabeza en su pecho caminaron así unidos, hasta el parqueo del hospital. El joven gobernante del Inframundo enarcó una de sus cejas de manera pícara ante las palabras de su señor y esposo.

__ No será el lugar dónde llevabas a tus otras parejas, acaso será dónde le declarabas tu amor a Saga, o jurabas morir de amor por Mü__su voz con un dejo burla inquirió en el rostro tranquilo de su consorte, que solo pestañeo tratando de captar la información que salía de sus hermosos labios, los cuales delineó la yema de sus dedos, suavemente.

_No digas esas cosas, ellos fueron solo algo pasajero, para suplir el gran vacío de tu ausencia, nunca calaron dentro, jamás le hice tales promesas, por él único que he emitido tales ofrecimientos es a ti, el dios con quién quiero pasar mi eternidad. Nunca lo dudes…_apenas logró terminar cuando los labios del Hijo de Cronos le acallaron con su magia.

__ Eres un sinvergüenza, cariño, te he visto coquetear con ellos, cuando era tan solo un aprendiz, no trates de engañarme, sin embargo eres mi fuerza Shaka, mi maestro, la razón de mi corazón.__ le expresó al momento de lamer su cuello suavemente en un sensual movimiento que hizo que un escalofrío recorriera la espalda del mayor. Quién apretó su agarre sobre su cintura y se rió amenamente.

_Si soy un sinvergüenza cariño, porque adoraba un hermoso niño de cabellos esmeraldas, y ojos del más brillante jade, el más consentido y adorado de mis alumnos. Por cierto mi adorado príncipe celoso, tengo un hermoso itinerario para ti, que comenzaremos ahora mismo__ Se agachó lo suficiente para tomarlo en brazos y cargo con él, hasta un lujoso automóvil negro. En dónde lo depositó con cuidado y después de cerrar la puerta se fue al lado del conductor, para salir de la Clínica. Las esmeraldas claras como pozos llenos de luz, le miraban curioso y el caballero dorado, encendió el auto, y se apresuró a salir de allí.

Era cercano al atardecer cuando tomaron rumbo hacia la bahía, Andrómeda se recostó en su hombro cerrando sus párpados disfrutó de la aromática brisa marina que se filtraba por la ventanas abiertas del vehículo, las suaves caricias de los dioses de los vientos jugaban con sus cabellos y rostro. El casi imperceptible sonido del motor, le brinda un suave arrullo, algo cansando por la agitada noche que pasó en el Recinto de Atenea, fue cayendo en un confortable adormecimiento, cuando el mayor notó que se había dormido estacionó el vehículo a la orilla de la carretera, para acomodarlo mejor en el asiento, después de asegurarlo bien en su sitio continúo con su trayecto, primero que todo irían al hotel que había escogido, En especial aquel departamento privado que siempre gozaba de alquilar, apenas llegarán iría al mirador para ver el atardecer completo el intercambio entre Selene y Helios, su ancestral beso de despedida antes que el Radiante Hijo de Hiperión se consumiera en las aguas del infinito Poseidón coloreándolas con los matices de sus poderoso fuego en ríos de oro y rubí, así como cuando el frío y negro traje de luto de la diosa Selene las teñía con su eterno dolor por su amado padre.

El tránsito de vehículos era tranquilo, cada persona y conductor ajeno al gran peligro que les avecina, la bahía mostraba todavía ese brillante resplandor del astro rey, y las olas bañaban las arenas, así como los turistas disfrutaban de sus beneficios, en las blancas arenas del Mediterráneo. Tenía cuidado al momento de conducir pero nunca faltaba que mirara de reojo a su amado, quién parecía disfrutar de un sueño tranquilo se sonrió, ahora parecía descansar a gusto, pronto lo haría en sus brazos, en una suave y lujosa cama matrimonial

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Nov 02, 2008 4:59 pm

Prendió el radio del vehículo y buscó algo de música suave, que le ayudara a relajarse, así como sacó de sus pertenencias unos lentes oscuros, para resguardarse de los rayos de sol que empezaban a brillar justo en su dirección. Ese trayecto alrededor de la costa era realmente hechizador.

No fue mucho el momento en que su pareja abrió sus ojos, suspirando perdió su vista en el magnífico paisaje, desde su relajada posición. Acomodó el asiento para subir sus pies en el mismo, abrazando sus piernas con sus brazos, disfrutaba en silencio del paisaje, como tantas veces lo había visto en el centro de entrenamiento en Etiopía, o sus continuos viajes en barco a Grecia.

El caballero de Virgo sentía algo de envidia porque los dioses menores siempre sintieron fascinación por llamar su atención, el llamado Ruiseñor de los Olímpicos, era el más amado y resguardado de los Hijos de Cronos, el mismo Helios coqueteaba con el, los dioses de los vientos no dejaban de acariciar su faz y cada una de las partes de su fisonomía y la hechizadora luna de darle sus misteriosos encantos. Pero solo él podía llamarse dueño de su corazón y voluntad.

“Hades, misterioso señor del mundo subterráneo, temido y amado en la eternidad, oculto por milenios con la prohibición de mirar su faz, el Invisible regente de la muerte”, le había visto temblar y vibrar en sus brazos, un suspiro profundo le llama la atención y sus zafiros se pierden en la magia de su sonrisa, y decide estacionar por un momento el vehículo cercano a la sombra de una gran palmera, que les brindaba sus bondades de sombra. Sin mediar palabras sabía lo que quería y se acercó a sus labios uniéndolos en un suave ósculo, no faltaron las palabras de amor y sus juramentos eternos, Shaka daría la vida por el príncipe más amado de toda Grecia, y Andrómeda, sería capaz de dejarse volver a encadenar en las corrientes embravecidas del Poseidón por Virgo.

El hindú podía presumir que tenía encadenado a sus deseos, al más poderoso regente de la descendencia del Tiempo. Disfrutaba de ese rubor naciente en sus mejillas de nácar, que se generaba cada vez, que le aprisionaba en sus brazos. Sus delicadas manos se perdían en sus cabellos y las suyas descendieron por sus formas hasta descansar en su vientre, sonriendo disfrutaba de sus mimos.

“Déjame conducir un rato” Le solicitó entre besos. Esperando que su esposo aceptara su oferta, le fue soltando en pequeños roces de sus labios.


Shaka deseoso de cumplir con su capricho baja del automóvil y Andrómeda ocupa su lugar en el asiento del conductor rodeando el vehículo, se sienta en el lugar que antes ocupó Shun, y cuando el más joven arrancó el motor, y continúo con el trayecto se dispuso a descansar un poco cerrando sus ojos, y de manera relajada descansó su mano en el vientre dónde dormía su hijo, brindándoles suaves caricias a su amado niño, quién buscó con su mano libre devolverle el gesto aprisionando sus dedos gradualmente.

A Andrómeda le encantaba conducir, le fascinaba la velocidad, no obstante era un excelente conductor, y no perdía oportunidad de hacerlo cuando sentía el deseo de realizarlo, muchas veces lo había acompañado al autodromo dónde siempre competía con otros conductores aficionados, si su hermano conocieras de sus aficiones un infarto le daría. Aquí se veía, que el tiempo que estuvieron separados influyó mucho en sus personalidades, Iki siempre creía debía protegerlo, pero en realidad, Andrómeda siempre ha sido demasiado independiente. Deseo de libertad, se podía decir que entre los dos hermanos, su niño era el de más fuerte carácter, cuando quería demostrarlo.

_ ¿En qué piensas, mi amor?__ su voz le sacó de sus cavilaciones, y soltó lentamente el aire de sus pulmones, sonriéndose de manera dulce.

__En que tengo a la más hermosa pareja que pude desear, en que voy hacer padre, y que a tu lado la guerra más sangrienta, pareciera ser tan solo, una pequeña ventisca, en como haces para que todas mis defensas y frialdad se vayan al caño, sin remedio alguno.__ Sin poderlo evitar unas cálidas lágrimas descienden por su rostro de mármol hasta perderse en las manos de los dioses de las ventiscas. Rozando una de ellas el rostro de su amado Shaka quién se incorpora para lamer ese descargo de emoción con sus ansias de poseer completamente a ese ser nuevamente.


__Ya casi hemos llegado, dobla en la siguiente entrada. Allí será dónde nos hospedaremos, hasta el fin de semana, que es cuando nos podrán enviar uno de los aviones de tu compañía, tu sabes la burocracia de Alemania, y eso que eres uno de los magnates más poderosos de Berlín y sin contar que les podrías enviar con solo el pensamiento al mismo Tártaro, para que disfruten de la compañía de tus tíos. De aquí partiremos, tienen aeropuerto privado, lo ves allá.__ Concluyó señalando un claro cercano a la playa con una pequeña Torre de Control.

Pronto llegaron a la entrada del Complejo dónde la seguridad del lugar les tomaron los datos, Shaka sacó de su billetera su identificación al igual que Shun, al ver los nombres de inmediato les indicaron por dónde debían seguir para llegar a la recepción para que les guiará el personal hasta sus habitaciones. Shun condujo por elegantes caminos rodeados palmeras y las banderas de los diferentes países del mundo, a sus lados se veían claramente los campos de golf, y de equitación. Algunos caballos pastando en los pastizales de un verdor magnífico, pronto un elegante edificio blanco surgió al final de la vereda. Allí se estacionó y esperó a que Shaka bajara del vehículo y se dirigiera a abrir el lado del conductor, como siempre lo hacía. Ambos se fueron a registrar, entonces de verificar sus reservaciones, les hicieron entrega de las llaves de la villa, la cual se encontraba en un mirador, en un pequeño cerro.

Le dieron a Virgo un pequeño mapa del complejo turístico, y un guía que les llevaría directamente, Shaka esta vez conduciría, siguiendo el pequeño vehículo del botones del hotel, no tardaron mucho en llegar a la villa. Estacionaron el vehículo en su parqueo privado, el caballero dorado le hizo entrega de su propina al joven que les acompañó, y tomando la mano de su consorte, le guío hacia el interior de la misma, aquella villa contaba de una elegante sala de estar, al lado una cocina equipada completamente, en su refrigerador, había bebidas, algunas frutas y una botella de un fino champagne.

Shaka tomó una jugosa manzana en sus manos, para ofrecerla a Andrómeda, indicándole que se la comiera, mientras el también gozaba del delicioso sabor de otra. Abrazándolo a su cuerpo le guío a la alcoba, que tenía vista a la bahía, una suntuosa cama matrimonial frente a un enorme ventanal del cual podían observar el mediterráneo completamente en todo su esplendor. Virgo besó su cuello en un ardoroso roce de sus labios, mientras su mano libre descansaba en su vientre. Andrómeda se dejó mimar de esa manera, disfrutando de su compañía.

_Como lo prometí, ahora alístate para probar la mejor cuchara de toda Grecia. Quiero que tu y mi hijo, tengan la mejor alimentación, no escatimaré en cuidados, ansió que los dos estén en perfecta salud. Me preocupa lo de la Estrella Escarlata__ Sentándose en un amplió diván cercano al ventanal tomó su pierna descubriéndola analizó la herida esta parecía haber cicatrizado, pero la forma del rubí que se había extraviado se notaba más detalladamente, este se había formado al estilo de un tatuaje.

_ Ya Hypnos se encargará de vigilar mi Sueño, pero debo decirte algo importante, cariño, ellos me atacan en el momento que me encuentro con mi guardia baja, esa joya ha tomado poder suficiente como para conseguir absorber el Poderío de un dios, yo lo sentí en carne propia, consumía mi ímpetu como si fuera un agujero negro. Esa tierra era más horrible que el mismo Tártaro y el grito de dolor de miles de espíritus que claman por mi auxilio hieren mis tímpanos y mi alma.


Su mirada volvió hacer aquellas lagunas sin fondo de zafiro inconfundible: “cuando lleguemos a Alemania, entraré en estado de inicial del cosmos iré hasta esas personas que me necesitan, caminaré el trayecto para que se cree un puente entre el Inframundo y la Estrella Escarlata, fue algo que tenía que haber realizado hace milenios, pero Zeus no me dejó, ese entonces esa joya quedaría sin efecto, pero el Pánico y Terror de sus almas es lo que le ha dado una fuerza increíble como para atrapar a una diosa del Consejo de los dioses como es Palas Atenea.” Suspiró al ponerse en pie. El 31 de octubre, liberaré esas almas de su tormento, por mientras guardaré fuerzas para ese día, ellos pensará que es el momento en que todas mis defensas estarán bajas, que les será el momento propicio para atraparme y ese será su error.

_No pienso dejarte solo si vas a ese lugar iré contigo_ enfatizó al colocarse a su lado, abrazándolo contra sí. _Esta batalla como muchas más las haremos juntos, ahora soy tu guardián, y tu mi príncipe, mi ángel._ Andrómeda asintió si los deseos de su esposo era el de acompañarlo, no podía impedírselo. Soltó el aire de sus pulmones refugiado en sus brazos y el mayor le guío hasta el lecho dónde el dios del mundo subterráneo se recostó mientras veía como su esposo se dirigía al ropero de la habitación.

_Antes de venir, hice algunas llamadas, manden a pedir algo de ropa para nosotros. Esto te quedaría perfecto para nuestra celebración de hoy_

Andrómeda con curiosidad en su mirada, le veía alistar todo para ellos, mientras estaba sentado en el lecho con sus brazos rodeando sus piernas y su barbilla descansando en sus rodillas. Asintió a sus palabras con una sonrisa en sus labios, justo en el momento en su consorte termina con sus labores, sube a su lecho gateando hasta él para ser recibido por sus brazos cálidos, cediéndole campo entre sus piernas, la fisonomía de Shaka le cubrió en el segundo que sus bocas se unían en un sensual rito de amor. Las manos del mayor jugaron a descubrir su torso, incitándolo a hacer lo mismo. Los dedos de Andrómeda se deslizaron entre la camisa de Shaka comprobando cada musculatura que conformaba ese cuerpo de guerrero, a su vez le ayudaba a desnudarse.

Los dedos trémulos de Shaka rozaron su rostro suavemente, descendiendo su trayecto por su cuello, hasta descansar su mano completamente en su pecho dónde sintió el latido de su corazón y cadencia de su respiración que se acompasaba a su propio aliento y ritmo cardíaco, sus labios siguieron ese mismo trayecto, con devoción mientras su mano se deslizaba lentamente hasta su vientre, descansando en el lugar dónde su bebé se formaba, se incorporó un poco, hasta quedar sentado al lado de Shun, observando su vientre con detenimiento, sus zafiros parecían querer traspasar su piel para poder observar la criatura que se formaba, pero lo que sus sabios zafiros observaban era el remolino de sus dos cosmos en sus vientre, la formación de un nuevo universo en sus entrañas, y sonrió orgulloso, días antes lo había notado, pero no se atrevía a dar una opinión al respecto sin estar seguro solo le hacía el comentario a su príncipe de sus presentimientos. Ahora era una realidad, y soñaba con esa nueva fuerza parte de él y de Shun.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Nov 02, 2008 5:00 pm

Andrómeda estudiaba en silencio todas sus reacciones, hasta que se incorporó buscando el calor de sus brazos. Con un grado de sensualidad que solo la princesa del sacrificio sabía utilizar lamió su cuello hasta atrapar entre sus dientes, el lóbulo de su oreja generando una serie de sensaciones en el equilibrado cosmos de su esposo, descansando su mano en su entrepierna buscándola despertar la liberó de la tela que la cubría, y las manos ansiosas del mayor le ayudaron con su tarea para luego terminar de desnudar a su esposo.

El Rey del mundo subterráneo, se fue recostando de nuevo, y el deseo brillo en los fogosos zafiros del mayor, sus labios redescubrieron el sabor de la piel de su torso degustando sus pectorales, jugando con sus tetillas entre sus labios y lengua, haciéndolo retorcerse debajo suyo. Fue descendiendo poco a poco, buscando su ombligo, el cual penetró con su lengua. Desatando los vientos nebulares en todo ese organismo a su disposición, el tesoro del cielo siempre gobernó las indomables corrientes nebulares del dios de los muertos, el mismo Inframundo se rendía a sus deseos, como en este momento se mostraba, la mano de Hades buscó la hombría de su esposo en contestación a su pasión, jugando con sus dedos en su punta, comprobó como su deseo se extendía entre manos.

La mirada de Shun fue adquiriendo un matiz de picardía y siguió con sus labios el trayecto de sus dedos, que descubría la punta de la erección de su pareja, para asirla entre sus labios, justo cuando la mano temblorosa su amante se perdía en sus sedosos cabellos, y esta vez era el que gemía y se estremecía ante sus atenciones haciéndose casi imposible el mantener su cordura, lo único que atinaba en su remolinada mente fue el de acariciar sus cabellos suavemente hasta llegar a su cuello, descendiendo a su espalda y cintura, para luego subir delicadamente, no deseando terminar en sus labios, le tomó su barbilla suavemente, sin embargo Hades supo llegar al momento preciso en que la ambrosia que buscaba bañó su boca, y entonces se dejó llevar por la mano amorosa de Shaka que elevó su rostro hasta juntar sus bocas, sintió el aroma de su propia esencia en su paladar. Aún con su respiración agitada y su corazón desbocado.

_ Eres un pequeño travieso, mi vida._


Con delicadeza le volvió a tender de espaldas al colchón, asió entre sus manos las contorneadas piernas para acariciarlas suavemente, ascendió hasta su cadera, la cual elevó lo suficiente para tomar entre sus labios el miembro que se encontraba despierto, ahora sería el que disfrutaría de las delicias del Inframundo, al colocar sus piernas sobre sus hombros, sostuvo con firmeza su cadera y su paladar degustó la hombría de su cónyuge, sintió cada una de sus reacciones con ello despertó de nuevo su propio deseo en una dolorosa reacción de su cuerpo, con sus ojos cerrados trabajó con sus labios y con sus dedos preparándolo para recibirlo hasta lograr ese aroma tan deseado. La esencia de Andrómeda le llenó por completo, no le dio tiempo ni siquiera de recuperarse cuando se acopló entre sus piernas, en un gemido ahogado de satisfacción arremetiendo contra él en una manera profunda y despaciosa, casi como el vaivén del Océano que ambos podían observar ante sus ojos por los ventanales de la habitación.

Andrómeda se asió de su cuello cuando Shaka buscó sus labios entre cada una embestidas, los gemidos de ambos murieron en la boca del otro, para luego separarse en pequeños roces, y la boca de Virgo devoró la delicada extensión del cuello, que se extendía frente a él, cada fibra del cuerpo del Rey del Inframundo, vibró a su deseo, hasta el enloquecido recorrer de sus fuerzas vitales estallaron a unísono en la liberación de un universo lleno de colores formado por sus propios poderes.
Cuando cayó rendido en una sublime satisfacción, Shun le acunó en sus brazos buscando resguardarlo cercano a su corazón mientras recuperaba su propio aliento, y su fuerza le llenaba por dentro completamente.

En algún lugar dentro de la dimensión del Estrella Escarlata, los gritos de un alma atormentada desgarraban cada rincón aledaño dónde se encontraba prisionero, sus ojos de hielo ahora casi sin vida, encadenado a una de las prisiones más antigua de una ciudad que se podía decir que era la réplica de Tebas, pero sumida en un mundo de pesadillas interminables.

Deimos, había ido a visitar a sus prisioneros en especial el que había logrado romper por momentos sus cadenas de dolor, para comunicarse con el señor del Inframundo, logrando alcanzarlo, debía someterlo lo antes posible más ahora que su hermano debía mantener su falsa personalidad, además de porque no divertirse un poco, con ese caballero ateniense, que no estaba de tan mal ver. Escogió bien a sus victimas dos de los más cercanos a Hades, pero que podían ser bien reemplazados sin que su tío abuelo se diera cuenta de sus suplantaciones.

Gozaba de ver como su látigo mordía la piel y la carne expuesta a su cruel escarnio, una nueva ráfaga de azotes cayó sobre su espalda expuesta, ya casi sus piernas no le podían sostener, cuando el dios de Terror se acercó a su oído: _sabes que he visto a tu adorado Andrómeda en los brazos del hindú, retozando y gimiendo como la meretriz que es. El no te extraña en lo más mínimo y no le interesa el que estés en esta situación._ Su lengua pasó por su mejilla dónde las lágrimas resbalaban silenciosas ante sus palabras, mientras sus dedos recorrían las sendas heridas de su espalda, y se apegaba a su cuerpo desnudo, sin pensarlo dos veces, le separó bruscamente sus piernas.

Para luego descansar su mano en su vientre: _estas al corriente cuantas veces se han unido que ahora dentro de Hades una nueva vida crece, la semilla del hindú se plantó en sus entrañas y se desarrolla con fuerza. Nunca fuiste importante en su vida tu Pánico a perderlo, nos alimentó, nos despertó en el momento de su matrimonio, eso nos avivó de nuestro sueño, inducido por la fuerza de Hades e Hypnos, nuestro querido primo, pero acaso no sabías que Hypnos y Tánatos son legítimos hijos de tu querido Shun, y su padre es el gran Zeus._ describió con saña al momento de su mano se diría a explorar entre sus piernas, en la pequeña entrada de Hyoga quién dio un respingo al ser invadido por uno de sus dedos. Deimos se sonrió para luego sacarlo y sin preparación previa le penetró sin piedad, ocasionando que el Cisne, no pudiera reprimir un grito de dolor.

Prácticamente ante la estatura del hijo de Ares, el cuerpo de Hyoga quedó sujeto solo de sus muñecas atadas por cadenas, y su cadera sostenida por la del dios del Terror, y el otro se movió dentro de él sin misericordia alguna, causando nuevas heridas y renovando antiguas, el dolor lo hacía sollozar como una criatura, hasta que su propio organismo se apiadó de él dejándolo en la inconsciencia, cuando sus quejas se acabaron. El dios del terror salió de su cuerpo con una sonrisa en sus labios, dejando caer ese cuerpo como un títere desquebrajado en el empedrado deforme de la celda. Las blancas piernas del joven caballero de los hielos eternos dieron cruelmente contra la fría roca y su propia sangre encharcada a sus pies.

En su mente una nueva pesadilla comenzaba sus ojos celeste podían observa una hermosa playa en las costas griegas y dos jóvenes amante caminado descalzos a las orillas del mar, dónde las olas revienta en blancas espumas, de sus párpados cerrados entre sus pestañas las lágrimas se colaban y Deimos alzó su rostro, lamiendo la amargura de su dolor.

“Si admira a tu amor, en brazos de su verdadero dueño, mira con se rinde a sus deseos, ódialo, ámalo, y sufre eternamente por lo que nunca tendrás, por lo que perdiste por tu propia cobardía. Nunca te enteraste criatura, que el no te alzó a ver porque creía que te derretías por su hermano. En cambio Shaka, siempre fue directo, seductor y arrebatador, fue capaz de tener al mismo Inframundo a sus pies, y volverlo loco de amor”

Después de haber descansado un buen rato, se decidieron en dar un paseo, por la playa, en una tranquila caminata ambos descalzos, en paso lento disfrutando de la vista, cuando los agonizantes esplendores de Helios que teñían al imponente Poseidón de galas de bronce y carmesí, Andrómeda descansaba su cabeza en el pecho firme de su esposo, abrazado a su cuerpo mientras el protector brazo de Virgo le rodeaba la cintura, hasta que llegaron a su destino en las elegantes escalinatas de mármol blanco, iluminadas por hermosas lámparas, que se empezaban a encender paulatinamente conforme el dios sol iba consumiéndose en el aguas del Reino Marino.

Shaka le guío hasta el elegante Mirador, dónde ya les esperaban, la anfitriona les guío hasta una suntuosa mesa reservaba para ellos, justo en la parte que tenía vista a toda la bahía y las costas aledañas, sentó en la silla que Shaka le ofrecía para luego sentarse a su lado, de inmediato les sirvieron unos refrescantes cócteles de frutas, junto a unos entremés, que consistían en unos platos con carnes frías, aceitunas y quesos maduros.

Virgo suspiró al besar el hombro desnudo de Andrómeda, al momento de guía a sus labios un trozo de queso gouda: _Es bueno que comas bastante calcio, lo vas a necesitar, así como proteínas._ Shun abrió sus labios aceptando el bocado que le ofrecían. Sonriendo sabía que su esposo era todo un conquistador, apasionado, pero ahora conocía un lado que siempre estaba implícito pero que ahora salía a relucir con mayor ahínco su lado paterno, y protector.

_ Shaka, eres un sinvergüenza quieres coquetearme como cuando eras mi novio, cariño dime acaso quieres contentarme de algo que has hecho_ le inquirió en son de broma, mientras sus ojos demostraban el gran amor que su corazón, le profesaba, hasta que se acercó a su oído, besándolo.

_ Si me sigues consintiendo así, pueda ser que engorde demasiado, debo alimentarme bien, pero no comer como si fuera un ejército, pronto esta figura que amas, será así de grande_ con sus manos hizo la mímica del tamaño que podría crecer su vientre, conforme su bebé creciera, y disfrutó como los zafiros, se alegraban al momento que su mano descansó en ese abdomen todavía plano. Tan solo algo en su carácter demostraba la condición en que se encontraba.


Disfrutaban de ese momento para los dos los demás platillos solicitados fueron llegando poco a poco, el caballero dorado, había encargado una elegante cena para celebrar la concepción de su hijo, después de eso al rato llegó los platillos de la cena, una suculenta langosta, de plato fuerte, junto a una crema de mariscos, hasta el postre esta vez unas delicias de cereza, justó el preferido de su amado niño. Brindaron con champagne, el inicio de la noche fue mágico. Se quedaron en ese mirador dos horas más y cuando una música suave inició ambos se dirigieron a la pista de baile y el mayor le apegó a su cuerpo guiándolo al ritmo de la música suave, la cabeza de Shun descansando en su hombro, mientras sus brazos rodeaban el cuello de Virgo. Así bailaron, varias piezas sin ser conscientes si estaban acompañados o no, solo ellos dos importaban en ese amplio universo.

Pronto Atenea encontró el camino, ahora entendía este lugar era un mundo paralelo a Tebas, la ciudad que pertenecía a su hermano menor Ares, cuando encontrará a sus sobrinos entenderían porque la llamaban también diosa de la Guerra. Pero el cansancio hacía mella en su voluntad.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Nov 02, 2008 5:01 pm

La atmósfera cargada un profundo olor a sangre, el cosmos de su caballero apenas lo podía sentir, su corazón se desbocó uno de sus hermanos, sus amigos, ahora se encontraba casi al borde la muerte misma, tal vez eran los únicos que aún permanecían con vida, las oscuridades de las almas que habían perecido la rodeaban como sombras, sus manos suplicantes le aferraban de sus vestiduras desgarradas le tironeaban de sus manos y cabellos o le aprisionaban sus piernas y tobillos, aquellas figuras apenas reconocibles alguna vez como humanas le impedían el paso.

El dolor de sus últimos momentos, se le clavaban como dagas en su pecho, lo que le ocasionaba un profundo sentimiento que le laceraba desde su corazón hasta la espalda, que le costaba horrorosamente respirar, deseaba que Seiya, e Iki vinieran en su auxilio y el Dragón le diera esa paciencia siempre latente en su personalidad, o la gran fortaleza para el sufrimiento o los milenarios conocimientos de Hades, quién había sido su guía en esos últimos años, después de la alianza entre el Inframundo y el Tierra, la famosa utopía se había forjado de manera perfecta entre los dos, hasta que Andrómeda mostrara sus preferencias hacia el Santo de Virgo, que no se había dejado avasallar en las veces que el joven dios le había rechazado debido a su carácter casanova.

Ella recordaba las veces en que las esmeraldas de Andrómeda mostraban ese dejo de frialdad al ver a Aries y Géminis, cuando su maestro salía con ellos, aunque en su gran orgullo nunca lo mostró con su actual esposo, pero para los dioses eso no pasaba desapercibido. “Cuanto hubiese querido que esa mirada fuera para mí, mi amado Andrómeda”

La diosa secó algunas de sus lágrimas que brotaban de sus apagados ojos, con sus maltrechas manos, ante sus ojos una estructura en ruinas se elevaba espectral en ese horrible lugar, el aura de dolor y muerte brotaba de ella, ese lugar si merecía ser llamado el lugar de la desesperanza. Escaló aferrándose dolorosamente a las filosas piedras, sus pies descalzos, apenas la podían sostener llenos de incontables heridas, le dificultaban su avance en la escalada de ese cerro, no había camino que cercano que la llevará hasta su agonizante caballero, con esfuerzo izaba su cuerpo, y luchaba con las traicioneras corrientes de aire que le azotaban, solo perseverante en su tarea gracias al gran arrojo por ascender era la que la mantenía aferraba a crueles rocas, no se dio por vencida, continúo con la valentía de la hija de Zeus.


Dentro de la fortaleza.


El silencio de ese lugar, llegó a sus oídos poco a poco mientras recuperaba la consciencia en un doloroso despertar de su cuerpo, trató de ponerse en pie, pero sus adoloridas piernas no se permitieron, se sentía completamente humillado no pudo evitar que sus lágrimas bañaran su reseca sangre sobre la cual se encontraba postrado, observó la sangre apegada a sus muslos y los residuos de su violación, apegados a ellas todavía.

Trató de hacer brillar su cosmos para romper las cadenas que le aprisionaban sus laceradas muñecas, traería a ese lugar el frío halo de la inclemente Siberia, el fino polvo de Cristal que era capaz de cortar el filo de un diamante. Aquellas retinas que asemejaban los hielos eternos, esperaban ansiosas el momento que el hielo cubriera aquel herrumbrado metal. Cuando consideró que este estaba completamente congelado de un tirón se puso en pie haciendo su último esfuerzo tiró de ellas con todas las fuerzas del séptimo sentido.

El resquebrajamiento del hielo sonó como el rompimiento de un cristal que se esparció como miles de trozos de brillantes diamantes a su alrededor, pero la cadena estaba intacta.

Una carcajada atrás suyo resonó maquiavélica, al ver su infructuoso esfuerzo. Atrás de él de pie en las viejas rejas: _Es la cadena forjada en la fragua de Hefestos para atrapar a mi padre. ¿Como crees que un simple humano podría romperla? Si ni el Gran Ares pudo hacerlo, cuando su pecaminosa relación con mi madre, fue descubierta por el celoso herrero de los dioses, su hermano menor. No me gustaría que arruinarás nuestra diversión, hoy gozaremos de los favores de Hades. Fobos, será el encargado de tomar lo que ansías.

Hoy el Pánico yacerá entre las piernas del gran primogénito de Cronos.

Una mirada de hielo, con la furia de las tormentas árticas, se clavó en el semblante del dios Deimos, que se deformaba en incontrolables risotadas.

En Grecia, en una villa frente al mar, justo en la terraza de la misma en una cómoda hamaca, Andrómeda descansaba sobre el pecho de Virgo, ambos observando el ennegrecido cielo estrellado, iluminado tenuemente por el brillo de la gran Selene, envestida bajo un velo de eterno luto, bordado en brillantes estrellas.

Mecidos por la suave brisa, Shaka vigilaba que Andrómeda se durmiera, arrullado en sus brazos, cubierto tan solo por una delgada bata que se ajustaba a su cuerpo, y el abrigado con un amplio pantalón de lino blanco, las piernas delicadas de su esposo enredadas con las suyas, percibió como se iba relajando poco a poco hasta quedar dormido en sus brazos.

Aquella profunda y rítmica respiración le indicaba que por fin, se había adormecido, soltó el aire de sus pulmones, por más que quisiera quedarse allí a pasar la noche no podría, si la noche enfriaba más podrían pescar un resfriado y ahora no le convenía a su esposo, además cada vez pegaba más fuerte la brisa marina indicio que el mar estaba de crecida. Acomodó a Shun en sus brazos, para luego ponerse en pie, y adentrarse en la villa, dónde le recostó en el lecho, arropándolo con las sábanas, para luego abandonar la habitación para comunicarse con sus ejércitos.

Salió a caminar un poco con rumbo a los campos de golf, sería un lugar cercano pero a la vez suficientemente lejos para que pudiera utilizar su poder para comunicarse con los príncipes del Inframundo sin molestar el sueño de su consorte. Camino algunos metros, hasta detenerse y cerrando sus ojos se comunicó con los jóvenes dioses de la muerte. Tánatos era el que estaba de guardia en ese momento, ya que su hermano estaba sincronizado con su progenitor.

Aquella hermosa presencia de cabellos de plata, y ojos como diamantes impenetrables, le miraron con cariño, postrándose ante su presencia en señal de respeto al que debía llamar su nuevo padre. Shaka incomodo por aquella reverencia se apresuró a incorporarlo tomándolo de los hombros.

“Padre” Permitió que el caballero de Virgo le rodeara entre sus brazos, para luego besarle la mejilla. Los diamantes de Tánatos, le reflejaron en la penumbra, y sus labios se cruzaron en una dulce sonrisa.

_La Estrella Escarlata no ha sido localizada todavía _ Expresó con desanimo mientras dirigía su vista hacia la villa, algo pensativo, para luego dirigirla al que le había convocado. Mi hermano ahora vigila la entrada a la mente de mi papi, como cariñosamente le decían, ha unido sus fuerzas a él, para cuando quieran atacarlo, sea su compañía.

Ahora creo que también puede haber un puente en ese momento en que nosotros los dioses de los muertos podamos cruzar la puerta dimensional generada por esa joya. Pero sabes padre, creo que la Estrella Escarlata no ha salido del Abismo del Tártaro, es solo que ha encontrado la manera de generar una comunicación con nuestra realidad.

__Entonces crees que estamos hablando de mundos paralelos, que se unen como puente con tu papi. El más joven asintió: _Son súbditos de Hades que le claman por ayuda, humanos que han sido atrapados en un universo creado por las pesadillas de sus almas, el pánico y el terror.

Shaka, escuchó algo pensativo, las suposiciones del dios de la muerte, quién más que su familia para saber lo que era los mundos paralelos, ellos que se valían de ellos para gobernar el mundo de los muertos, Tártaro, Eliseo, y el Abismo del Tártaro.

En la habitación de Hades, el gran ventanal que permanecía cerrado, de repente se empezó abrir, deslizándose suavemente por una fuerza invisible, las cortinas se movían por la brisa del mar que colaba por la habitación, de su pierna una brillante luz escarlata empezó a iluminar la habitación, las sábanas levitaron dejando expuesto aquel etéreo cuerpo, cubierto por una fina bata de seda de un hermoso color aguamarina.

Aquel ser tan sublimemente dotado, fue alzado como por una fuerza invisible, que le hizo ponerse en pie delicadamente en el suelo de la habitación, y las rizadas pestañas se fueron separando dejando lucir a dos hermosos rubíes, y un cosmos carmesí rodeó su cuerpo como llamado por el canto de una sirena, caminó fuera de la habitación con sus cabellos y ropas hondeando a su alrededor en cada paso, una serie de cosmos multicolores, le rodeaban en su caminar, pronto había abandonado el refugio de la villa y se encaminaba a las corrientes del mar, hacia dónde una sombra le llamaba en una hechizadora convocatoria.

Al llegar frente a él dirige de manera autómata sus manos a los amarres de su túnica, soltándolos, estos cayeron lentamente deslizándose por su cuerpo, y unos diamantes ansiosos, reflejaron la perfección de su figura.

“La más hermosa de las nereidas se encuentra ante mis ojos. Hechicera de la noche, veneno de los cuerpos, a quién servimos por milenios como tus heraldos, el Gran Hades, el invisible. Ruiseñor de los Olímpicos, orgullo de los dioses.”

El mismo Poseidón se quejaba del atrevimiento cuando la mano del mortal se posó en sus labios trémulos, anhelados delineándolo con deseo. Aquel cuerpo sin voluntad alguna no se movió en el momento que una boca profana se posesionó en sus labios. Aquellos ojos carmesí se fueron tornando esmeralda, lentamente y sus puños se cerraron firmemente haciendo que sus nudillos se tornaran más blancos que de costumbre.

“En lo más profundo del Inframundo duerme, aquella investidura forjada por las manos de los cíclopes, rebeldes aguas del mar dominios de mi hermano Poseidón misteriosas, traicioneras, abran sus entrañas y dejen pasar la condecoración de mi voluntad. ¡Ven a mí! ” Con su mente llamaba a su armadura sagrada dormida en el Eliseo, junto a su espada del Juicio, en su auxilio aquellas piezas se rompieron las dimensiones, traspasaron como un rayo en busca de su dueño.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Dom Nov 02, 2008 5:01 pm

Con un estremecimiento de asco sintió como esa boca se aferraba a su cuello, y sus manos recorrían con vehemencia su fisonomía expuestas. A espaldas de su captor el mar se arremolinaba y desquebrajaba en imponentes olas, rompiendo su armonioso movimiento.

Aquella presencia le empujó para que cayera en la arena, aún su cuerpo no le respondía a voluntad, sus ojos se explayaron en el momento, que Hyoga, le abría las piernas bruscamente, y empezaba a desnudarse descubriendo su miembro dispuesto para violarlo. Trató de gritar pero su voz no salió de su boca, “Hypnos” Repetía angustiado, llamando a su hijo a salir de su consciencia, pero el dios del Sueño Eterno había sido anulado por el poder de la Estrella Escarlata. Cuando sintió la punta de la hombría de su victimario empujando contra su entrada, su alma gritó por la pronta aparición de su armadura, la cual golpeó con fuerza a quien tenía encima de su cuerpo. Perdiendo su forma humana, entonces descubrió al Hijo de Ares, Fobos.

El cual contestó golpeando a la armadura vacía con su poder, la cual se desarmó sobre la arena. Mientras sus ojos resplandecían en carmesí. Y se acercaba peligrosamente a Hades, quién le veía enfurecido aún inmovilizado por la angustiosa energía de la Estrella Escarlata.

“Amado Ruiseñor, serás el sacrificio más ansiado del mundo del Terror y el Pánico. Probaré las delicias del Inframundo” Con brusquedad le tomó sus piernas separándolas con rudeza y de nuevo intentaba acoplarse en él.

Lo único que podía hacer era gritar con toda la fuerza de su milenario espíritu, respiraba atropelladamente tratando de movilizar su cuerpo, pero le era imposible, con furia solo pudo cerrar sus ojos en protesta.


_ ¡Shaka! _ gritó con todas sus fuerzas en un desgarrador resuello de su alma, entonces sintió una ráfaga que cruzó encima de él. A su vez sentía como era alzado de la arena. Abrió lentamente sus ojos se encontró con unos enfurecidos diamantes, que le observaban con preocupación, Refugiado en los brazos de su hijo, observaba a su esposo forcejear con Fobos. El dios del Pánico, se empezó a carcajear como un loco, causando más la furia del hindú que arremetía contra él con más fuerza, pero los golpes parecían no afectarle.

Hasta que su cuerpo se desvanecía en una potente luz que golpeó con fuerza el cuerpo de Hades desapareciendo dentro él y el dios del Sueño Eterno salió en una resplandeciente luz dorada, cayendo en la arena inconsciente.

_ ¿Hypnos?_ Gritó Tánatos en el momento que su papi quedaba desfallecido en sus brazos. Sin poderlo remediar ni él ni Virgo, quién estaba auxiliando a Hypnos, corrió con el joven dios del Sueño Eterno en sus brazos para colocarse al lado del dios de la Muerte, quién alzó su vista a su padre, demostrando su preocupación soltó el aire de sus pulmones lentamente, acariciando el rostro de su progenitor, sonrió.

__Ahora se ha dormido__ Shaka asintió al momento de dirigir su mano a ese pacífico rostro acunado contra el pecho del dios de la muerte, se puso en pie con su otro hijo en brazos y se dirigió hacia la villa seguido de Tánatos quién cargaba a Hades. Sus ojos cual diamantes cristalinos observaron las piezas de la armadura del Rey del mundo subterráneo, desperdigadas sobre la arena, con su voluntad las cubrió e hizo que esta se enfilará a lo que ahora era su casa por el momento.


__Gracias, Hypnos, hermano mío prometo que te liberaremos de allí_ guío su vista hacia el lugar dónde había estado la marca de la maldición, ahora aquel sello indeleble se había esfumado. Alzó su vista a la hermosa Selene que le sonría con su pálido rostro, la diosa descendió de su caminata nocturna para besar la frente del Ruiseñor.

Aquella diosa de cabellos de plata y ojos de diamante le sonrió con sus labios blanquecinos: _Cuida de tu padre, no seas que tengas que lucir el luto de los dioses, muerte piadosa, no seas que experimentes la partida del Ruiseñor. Como la luna llora la perdida de su Fuego Estelar.

“Cálido amante, Ruiseñor de los Olímpicos, que nunca tu canto nos falte, que tu hermosura oculta por los años a los mortales e inmortales, sea opacada por la Estrella Escarlata, por el odio del Terror y el Pánico, ya que Hades, es la Paz y la Tranquilidad del Eliseo, el fruto más preciado del Tiempo, el sosiego de las almas. Dulce Ruiseñor nunca nos falte tu melodía alegre, que sea nuestra Eternidad.”

__ Selene, dulce luna fría y triste, luz de la oscuridad, camino que iluminas nuestra tristeza. ¿Qué has visto desde tu trono celeste?

__Tánatos, príncipe del Inframundo descanso de los mortales, Fobos y Deimos se revuelcan y azuzan a los corazones afligidos, quieren eliminar todo indicio de paz y felicidad en el mundo, quieren romper la Utopía del Eliseo. Convertir el dulce y melancólico canto del Ruiseñor, en el vuelo rapaz del ave de rapiña, sedienta por los crímenes de Guerra, convertir el mundo en ríos de sangre, arboledas de cadáveres, brotes de violencia y terror.

_ Selene, el Sueño Eterno de los dioses, busca venganza, ahora Hypnos, les ha alcanzado, mi hermano, les buscará hasta debajo de la piedras. Porque el Fobos y Deimos, Pánico y Terror, se enfrentarán a los Gemelos del Inframundo, Sueño Eterno y Muerte. No hay poder que se acerque a cortar las alas de Hades, ni cadena que le logre contener._La diosa se desvaneció asintiendo, a las palabras del vástago del Primogénito de Cronos.

Al sentir una presencia, detrás de él Tánatos se volvió lentamente, tratando de no despertar a su papi, encontrándose con la mirada serena de Shaka, quién traía en sus manos una sábana limpia, para cubrir a su esposo, el dios de la muerte se lo entregó en los brazos, asintiendo a sus deseos. Cuando las Furias sus hermanas parecieron frente a él, con el regalo de Hyoga, entre sus manos y con el sello del dios de los muertos. En toda la estructura.

_Hemos encontrado un trozo de la Estrella Escarlata en ese artefacto._


“La víctima que era escogida recibía un regalo anónimo y cuando este era tomado por sus manos irremediablemente caía victima del poder del rubí.” La furia deslumbró en los zafiros de Shaka.

“Preparen todo, Deimos y Fobos, serán apresados y de la tumba más oscura del Tártaro jamás saldrán. Iremos por Hypnos, Tánatos.”

_ Señor, los caballeros de Atenea le esperan en Alemania._ A lo que el hindú asintió__el sábado partiremos como estaba previsto. Debemos aprovechar las corrientes dimensionales que el Gran Hades abre, es más seguro, si utilizamos las de los Gemelos de Ares, podríamos sufrir algún inconveniente y caeríamos en su trampa. Desde ese momento será 5 días. Hypnos sabrá encontrar si hay sobrevivientes y él les protegerá, confiamos en la fuerza de nuestro príncipe heredero.

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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   Mar Nov 04, 2008 2:37 pm

tatatatatatatatattaaaaaaaaaa

viene la caballeriaaaaaaaaaaaaaaaa

wuaaa por finn!!


shakaaa ve y a agrra a esos gemelos de los p'eloy y mandalos de regreso al abismo de donde se salieron con todo y estrella escarlata!!!!

lastima jaja le cort6aron la inspiracion al menso jaja no lo dejaron disfrutar delñ ruiseñor n.n

jojo
me encanta este shakaaaa siiii es genial weeeeeeeeeeeeeeee

deveria de aprenderle algo mi shaka de culto...

en fin no vengo a criticar n.n

linda aun que no estoy en mi casa me doy una escapada para dejarte posto n.n
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MensajeTema: Re: La Leyenda de la Estrella Escarlata (Shaka y Shun)   

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