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 El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado

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Solmarie, The Dark Angel
Arcangel - Hera
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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Mar Ago 19, 2008 4:47 pm

Yo estoy del lado de fliss...

¿¿¿que cruel trato hizo Athena con mi Andromeda??? 

esa historia me achico el corazon con angustia...

¿¿¡¡¡Cual fue el trato!!!?? y por que se compara con Hiperion y su sacrificio Shocked

pale no ira a hacer lo mismo ¿¿o si?? :tierno:

Evil or Very Mad la mato, juro que la mato si le pone un dedo encima... Twisted Evil 

saori ¡¡¡la matare!!!!!

bueno espero con ansias el proximo capitulo...
no te tardes demasiado si....

besitos de tu amiga... 

:tierno:  :estud:  :tierno:

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Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 12:42 am

Capítulo 21 El sacrificio en nombre del amor parte 2


Virgo se incorporó lentamente, para observar los abismos del color de la esmeralda que son las retinas de su esposo entrecerró los ojos como esforzándose en querer descifrar lo que él le quería decir, pasó sus dedos por sus humedecidas mejillas, porque recuerdas esta historia si te pone tan triste. Yo te protegeré igual que lo hizo Hiperión con Tea, Shun. Tú eres mi Tea, y Aquiles es mi todo, ambos son lo que más amo.

No es nada de eso cariño, si no que estoy feliz de tenerlos a ambos y puedo sentir los sentimientos de mis antepasados como míos. Se sonrió, a besar sus labios con delicadeza ese contacto hizo gemir al mayor que se apegó a él con mayor ahínco y deseo. Eres para mí la melodía más hermosa, eres como eso a lo que consideramos prohibido e inalcanzable, eres ese dios al que todos llamaban invisible, por que tan solo mirarlo ocasionaba la furia del mundo subterráneo, por el gran amor que se le tenía. Shun, eres cada detalle de un día, mi manera de respirar, mi sonrisa y mis lágrimas. Shaka, le susurró al acunarlo contra su pecho y jugar con sus cabellos de oro. Pasaron un gran rato en esa posición ambos con los ojos cerrados sin separarse uno del otro.

Shaka escuchaba el ahora lento palpitar, y el calor de esa suave piel que le acunaba, Andrómeda adormecido, disfrutaba del cobijo del mayor. Hasta que el suave llamado en la puerta de su recámara hizo que Shaka soltando todo el aire de su pulmón, en el mismo instante que abandonaba el cuerpo de Andrómeda, quién al sentir que le arropaban con los cobertores de su lecho, se envolvió en ellos buscando el calor de la fisonomía que le había cubierto completamente, se acomodó aún medio dormido, una sonrisa de amor cruzó el rostro de Brahman, observando esa acción que siempre ejecutaba su niño cuando abandonaba su cuerpo.
Aferró una de las túnicas colocándosela de inmediato, caminó descalzo hasta abrir la puerta lo suficiente para asomar solo la parte arriba de su cuerpo. Al frente suyo uno de los monjes le buscaba y le dio en su mano un pequeño pergamino, después de esto se inclinó en su despedida para luego enrumbarse de nuevo a sus quehaceres, tomó entre sus manos aquel trozo de papel, observando el símbolo de la familia Poseidón en un sello de cera.

Cerró la puerta, para luego recostarse contra ella, analizando si despertar a Andrómeda o esperar a más tarde para entregarle el comunicado de su tío. Pues caminó distraídamente, hasta su lecho, y se acomodó dentro de él dejando el pergamino en la veladora de su esposo, para luego abrazarse a su cuerpo y descansar un poco más. Disfrutando de la suavidad de su piel y el aroma exquisito que manaba de él, fue cayendo de nuevo en una somnolencia ansiada.

Campos Eliseos

Iki, observaba como su esposo, ayudaba a su alumno, con unos masajes en sus piernas, para aliviar la atrofia de sus músculos, poco a poco iba recuperando su movilidad, y algunas de sus facultades primarias: como era el poder alimentarse, y comunicarse con los demás, ya no solo aquellos insoportables gemidos o gritos, de los primeros días. Lo único que mostraba los verdaderos sentimientos de Pegaso eran sus ojos con los cuales agradecía con vehemencia a sus benefactores, el amor y respeto hacia sus salvadores, se nota a leguas.

Suspiró al desviar la vista hacia el castillo, le preocupaba sobremanera su hermana menor, Pandora, se notaba más taciturna, casi todas las tardes la encontraba en el mausoleo, en otras ocasiones se había encerrado por horas allí, ya hasta a él le costaba acercarse a ella. Aún con ese pensamiento en su mente, acariciaba su enorme vientre, el pequeño se mostraba tranquilo, el infante se encontraba cómodo en su refugio, algo preocupado se incorporo de dónde estaba y se fue a buscar a Pandora para traerla al área de los jardines.

Paris, vamos por tu tía me tendrás que ayudar a convencerla de venir con nosotros, le conversó a su bebé, se adentro en el palacio, de manera pausada, saludando a los espectros de su hermano, en el camino. Aún le costaba acostumbrarse a las continuas reverencias de los espectros, así que tratando de ser cortés, les responde su saludo, pero no perdía tiempo rápidamente se enfilo por las antiguas escaleras que daban al mausoleo en el cual se reflejaba su convenio con la casa de Hades, el mausoleo tenía tallado en su superficie. Detalló con sus dedos el ave del fuego sobre la sólida superficie de oro pulido, suspiró al momento de empujar la puerta y el espectral sonido de su traqueo, martillo sus oídos como en un gemido desgarrador.

Cruzó el umbral, al momento en que sus ojos se adaptaron a la oscuridad, para buscar a la reina del Inframundo, no obstante extrañamente Pandora no se encontraba allí. Regresó sobre sus pasos, acariciando su vientre, recordó que esa mañana había salido con su lanza, señal inequívoca, que se estaba encargando de calmar alguna revuelta, en una de las tantas prisiones: Por lo menos se encuentra distraída, se dijo. Mi pequeño Paris creo que deberíamos dar un paseo por Giudecca.

Cuando se disponía a partir el resplandor ocasionado por el regreso de Perséfone y sus dos jueces, le cegó momentáneamente impidiendo su avance y cuando sus adoloridas retinas lograron enfocar de nuevo, alzó su vista al rostro de Pandora, quién le sonrió tranquila:
¿Me buscabas? Inquirió suavemente y el mayor asintió. Me encontraba en la mansión, arreglando todo para el regreso de Shun, esta tarde hemos confirmado que retornaran a Alemania casi todos. ¡Al fin podré conocer a Aquiles! Exclamó al abrazarlo efusivamente y descansar sobre su hombro su cabeza, en ese instante sin que su hermano se pudiera enterar Perséfone le ordena a sus dos lugartenientes retirarse para seguir con sus encargos, les siguió con la vista hasta que se perdieron por uno de los pasillos, entonces se permitió disfrutar de ese cálido refugio.

Algunas horas más tarde en Rajastán.

Andrómeda se removió del abrazo cálido de Brahman, el balbuceo de Aquiles, su pequeño le había despertado, se volvió para besar con amor la frente de Shaka, al verlo tan dormido se sonrió, al deslizarse para ponerse en pie y pudo observar el pergamino en la superficie de su veladora, lo cual le llamó la atención y lo aferró en sus manos. No tardo en darse cuenta que llevaba el símbolo de la familia Poseidón, el cual abrió porque no era exactamente el de su tío si no el que pertenecía a su madre, ahora conocía perfectamente a quién iba dirigido el mensaje, nerviosamente se dirigió de reojo la vista a su amado, el cual dormía placenteramente.

Con una mueca de disgusto en su rostro rompió el sello, extendió aquel papel en sus manos, y esas ahora insondables retinas esmeraldas, leían con detenimiento, el contenido de ese papel. Al terminar cerró sus ojos tratando de tener paz en su abatido espíritu, su furia se reflejó en el instante que en sus manos se consumía a causa de su poder desatado., otro pequeño movimiento y balbuceo le sacaron de su furia, al recordar que debía atender a su niño.
“Cuando en el cenit de Selene, su corazón se vuelva sangre, ante el recordatorio de la extinción del Fuego Estelar, en la roca de la condenación de los titanes. Selene, hija de Hiperión aparte su rostro de la aberración cometida a su padre, y hasta que Eos anuncie al primer vigor del Gran Hiperión, ese día la cabeza de Hades será mía, junto con la de su Reina, de acuerdo al pacto efectuado”

Sus ojos de inmediato se desviaron al calendario que estaba en su veladora, observó detenidamente, las fases de la luna y determinó que el plazo que se le daba era de cuatro días incluyendo el presente, justo en la noche del tercer día un eclipse lunar estaba predicho. Se sonrió al pensar: al mal paso hay darle prisa, suspiró al escuchar a su bebé algo más inquieto, no puede ser de otra manera, papá. Soltó con resignación y antes de ponerse en pie se volvió para contemplar el pacífico rostro de Brahman que ajeno a todo no había sentido su furia.

Un momento más, ya voy Aquiles, le expresó con ternura. Ya tu papi te va alimentar, mi pequeña adoración. Se encaminó a su cuna para encontrarlo en una lucha consigo mismo tratando de levantar la parte superior de su cuerpecito, y su cabecita al escuchar su voz se dirigió de inmediato a su procedencia, era un nene muy vigoroso, se volvió el solito y ahora se encontraba sobre su vientre, tratando de volverse de nuevo, Andrómeda le acaricio sus suaves cabellos dorados, se agachó hasta quedar a la altura de su pequeño al bajar la baranda de su cuna, besando su cabeza le vuelve para jugar un rato con él, y Aquiles le aferra su dedo con fuerza entre su pequeña mano, sus brillantes ojos le estudiaban con atención en cada gesto y movimiento que hacía Shun. Sus piecitos desnudos se removían inquietos ante las caricias de los suaves dedos de su papi, hasta que con una sonrisa amorosa, le toma en sus brazos para acunarlo en su pecho, balanceándose suavemente, le arrullaba, mientras los pequeños deditos se enredaban en sus finos cabellos esmeraldas.

Con cariño besó su cabecita dorada, aspirando el aroma que emanaba de su bebé.
El pequeño instintivamente buscaba su alimento, al llevarse su propia manita a su boca y succionarla, sus esmeralda reflejaba, la hermosa faz de su progenitor, al besar su delicada nariz, le empezó tararear una canción. En un elegante paso se encaminó a su lugar favorito a la hora de alimentarlo, el cual era apoyado en el marco de un gran ventanal que daba al gran Jardín del Templo de su esposo, allí tenían un pequeño diván en que se sentaba cómodamente recostado, entre los mullidos almohadones de terciopelo rojo, mientras Aquiles se apegaba a su pecho él le acariciaba sus cabellos y sus tersas mejillas. Y la manita de su hijo descansaba sobre su torso desnudo.

Una fresca brisa les bañaba, y removía sus cabellos. Fijo sus gemas en su lecho dónde Virgo empezaba a despertarse al sentir su ausencia en el mismo, lentamente esos zafiros que amaba le enfocaron con soñolencia: Lo lamento, no lo escuché, susurró al moverse entre las sábanas, para acomodarse con su almohada al lado contrario, recostado sobre su vientre, grabó la amada escena, que parecía un fresco antiguo. Con los rayos del sol bañando su cuerpo, la belleza de Andrómeda se acrecentaba dándole ese aire místico y etéreo que nadie podía equiparar. Embelesado le observaba apoyando su barbilla en su antebrazo. Con una mirada de absoluta pasión, le hizo seña que se acercara al lecho para estar a su lado.

“No, gracias”, le refutó con una sonrisa. Aquiles está acalorado, aquí está más fresco, y es nuestro lugar especial, aquí me encargo de mimar a mi príncipe, le expresó con una mirada pícara. Este hermoso príncipe, es quién ahora tiene toda mi atención, mi noble monarca. Le indicó retirando de la pequeña frente de su bebé algunos mechones, humedecidos. Suspiró con preocupación: Alemania es más frío, y Aquiles está ambientado a este clima seco de Rajastán. Nuestro hogar en mis dominios, es frío, húmedo y algo lúgubre tan distinto a la brillante y pacifica Ciudad Rosa. Al escuchar su voz, su bebé se separa de él, para observarle, y él delicadamente le acerca de nuevo, para que termine de alimentarse.

Shaka, por su parte se ha puesto en pie, y con su rostro muy serio se le acerca hasta postrarse a su lado para conversar más tranquilo. “Es su casa, también, ambos lugares le pertenecen, es momento de regresar, además tu hermano esta a punto de dar a luz”. El menor asintió al incorporarse un poco para cederle lugar a su lado, el cual aprovechó Virgo, para acunarlos ambos en su pecho. Besando el hombro desnudo de Andrómeda. Y le ayudaba a cambiar de lugar a su pequeño Shiva. Llenó su pulmón de aire, disfrutando de ese pequeño recreo, en una mística meditación que era su disfrute más anhelado.

Sus inescrutables ojos admiraban aquella dulce escena en que su pequeño trataba de alcanzar el rostro de su papi, y éste atrapaba esa extensión entre sus labios en delicado ósculo, a su vez que él mismo jugaba con el pie desnudo, de su primogénito, detallando cada uno de sus deditos. Como al mediodía es buena hora para partir, Shun. Creo que debo ir al templo para disponer todo para que Shion permanezca cargo del grupo que se queda.

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Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 12:45 am

A lo que Shun asintió, incorporándose un poco, acomoda a su niño en sus brazos, para luego depositarlo en los de su padre sonriendo, lo mejor es que yo me encargue de terminar de alistar todo para el viaje y tú te encargues de Aquiles, para que ambos vayan a la audiencia. Soltó lentamente el aire de sus pulmones, para luego decir: En Alemania, es posible que no puedan estar días enteros conmigo, allí hay conflictos que suelen durar ese tiempo. Con delicadeza cambió de posición para poder conversar con su esposo, quién le veía seriamente.

Lo que te quiero decir, es que quiero hacer una pequeña fiesta de despedida, y para celebrar el nacimiento de Ecels, aunque Dohko no pueda participar, será para Shion, luego pasaré la tarde ayudando a Libra, entrada las cinco nos veremos en el jardín del Palacio, para cenar a la luz de la luna, haremos una hoguera, con su cara iluminada por la alegría besó los labios de Brahman, que con su mano libre le detiene profundizando el mismo, para luego descansar su frente en la de Andrómeda, pero tu tío, quería que viajáramos en su jet privado.

Con la energía de un torbellino se separó de él: No hay necesidad, retornaremos a Alemania de la manera antigua, con nuestros poderes, descansaremos en la mansión Diermissen allí nos esperan Iki y los demás, es más cómodo para todos y en especial para Aquiles, terminó algo apresurado al momento de ingresar al baño, Shaka le siguió con Shiva en sus brazos.

No me esconderé más de Atenea, Shaka, pienso utilizar mis poderes sin restricciones, no interesa si quiere atacarme, además ella no se atrevería pues debe respetar que son mis territorios, se dijo con fuerza y determinación al momento que guiñaba a su esposo, y pasó a su lado, después de terminar de hacer una trenza con su cabello, y vestirse con un sari de color turquesa, aún descalzo, se enrumbó fuera de la habitación lanzándole un beso a Shaka al instante que se cerraba la puerta tras de sí.

En un paso ligero que hacía que la delicada tela que le cubría ondeaba a su elegante paso, en un gracioso movimiento, sus finos pies rozaban el mosaico del templo que al tacto estaba fresco y le brindaba un gran alivio al sofocante clima. El brillante Helios le regalaba un grandioso día, lleno de brillo, y el trinar de las aves, llenaba con el canto de la naturaleza sus oídos, entonces supo que valía la pena, la promesa hecha hace un tiempo, aunque varias personas sufrieran, era el mayor el beneficio que aquel juramento haría al bien de muchos.

Aún con esos pensamientos en su cabeza se detuvo cuando el sumo sacerdote del templo de su esposo se encaminaba hacia él, con su sequito, en ese instante todos se postraron frente a él y les devolvió el saludo según las costumbres de su amado. Le sonrió suavemente al colocar sus manos en sus hombros indicándole ponerse en pie, y así lo hizo detrás de ellos Radamantis, apareció frente a sus ojos ahora el comandante y jefe de sus fuerzas quién le esperaba. Sin más ceremonias, Andrómeda se encaminó hacia él perdiéndose en sus brazos, descansando su cabeza en ese pecho firme y lleno de valía del mayor. Que sin dudar dos veces, alzó su poder desapareciendo con su príncipe de ese pasadizo, detrás de Shun, Shaka le seguía con Aquiles en sus brazos, algo extrañado de su actitud, le vio partir del templo con el primer juez, tan solo cerró sus zafiros para que los sacerdotes no tuvieran vista de sus ojos y besó la cabeza de su pequeño que inquieto se removía en sus brazos. No emitió palabra, tan solo se dejó llevar por su escolta, hacia el salón principal del templo.

Andrómeda, y Radamantis aparecieron a orillas de Ganges, donde ambos se sentaron en unas rocas aledañas, el mayor suspiró molesto, mientras su pie pateaba algunas piedras en el terreno, y unas esmeraldas llenas de picardía le estudiaban con detenimiento. Sus ojos ambarinos estaban llenos de pesar y no sabía como verlo sin emitir todo el dolor y derrota que sentía, la suave mano de Hades, descansó en su mejilla, y se postró frente a él descansando su cabeza en su regazo. No te sientas culpable, sabes que no debes. Lo principal es reestablecer el delicado equilibrio roto.

Pero la muerte de Atenea es la forma de reestablecer el equilibrio, aseguró con firmeza, más Andrómeda negó cerrando sus ojos, para luego abrirlos, dirigiéndolos al dios que caminaba en la bóveda celeste, el hijo del Fuego Estelar, le parecía sonreír, hay muchos que esperan justicia Radamantis y el mal se le derrota justo cuando cree que esta ganando, ese es el momento en que el bien gana la batalla.

Todos volvimos a la vida gracias a su amor, y yo prometí ser su Ángel de la Destrucción, tuve tiempo de que mi bebé naciera, por medio de su voluntad, mi sello fue restablecido, le debo tanto, y jamás tendré como pagarle tanta bondad, como el que me devolviera a mi esposo, con bien así como a todos nuestros amigos, para mi eso no tiene precio, y cualquier sacrificio es poco, y siempre he cumplido mi palabra, y el que Atenea reviviera es porque es una pieza importante de lo que sucederá.

Sus ojos reflejaron su gran poder así como sus alas se extendieron en brillantes llamas calmas, y extendió sus brazos a Helios quién bajó lentamente de su reinado ante su presencia, sosteniendo entre sus manos las de Hades, el joven dios de cabellos de fuego, con sus ojos como rubíes le sonrió, y Hades descansó su cabeza en su pecho desnudo. Sangre con sangre se pagará y el Ángel de la Destrucción extenderá sus alas, iluminando el cielo oscurecido cuando Selene segundo vigor de Hiperión me niegue su luz. Mantengo mi palabra y no la retiro, ese es mi mensaje para él. Sin mediar palabras más que una ligera mirada entre los dos, Helios volvió sobre sus pasos, hasta retomar de nuevo su camino, entre las nubes.

Cuando cerró sus ojos, sus alas se tornaron de un hermoso plumaje blanco. Y se volvió hacia Radamantis, el cual le esperaba a una distancia prudente respetando su voluntad. Radamantis, después de mi maestro Albiore, eres el segundo en ver la verdadera forma del Ángel de la Destrucción. Muchos creen que son sus poderosas llamas la que exterminan pero en verdad, es la calma su verdadero y destructivo poder. Lo que voy ha hacer es por mi voluntad, al igual que Perséfone, y como mi comandante, tienes el deber de obedecerme hasta que mi corazón proporcione mi ultimo latido y mi pulmón expulse mi póstumo aliento.

Cuando el mayor iba a emitir queja sus finos dedos se posaron en sus labios, impidiéndole hacerlo: Ni una palabra más, quiero ver tu rostro alegre, yo no tengo arrepentimientos, he disfrutado de mi matrimonio, esposo e hijo.

Al ver la duda en esa sincera mirada ambarina, fijó su vista en ellos y con voz calma trató de apaciguar su adolorida alma: Sabes cuando me casé con el, en el naviero, ambos recitamos este juramento: “Prometemos dedicarnos por completo el uno al otro, con cuerpo, palabra y mente. En esta vida y en la otra, en cualquier situación, en la abundancia o en la pobreza, en la salud o la enfermedad, en los momentos felices o difíciles, trabajaremos para ayudarnos el uno al otro de manera perfecta. El propósito de nuestra relación será alcanzar la iluminación, perfeccionando nuestra bondad y compasión hacia todos los seres.” Esta es mi manera de cumplir mi promesa hacia Shaka también alcanzado mi iluminación y con ella la de todos los seres vivos.

Radamantis asintió, sus manos siguieron el rumbo de las de Andrómeda aferrándolas entre las suyas, hasta que la llevó a sus labios, besándolas con devoción, mostrando su fidelidad hacia la casa de Hades. Mi querido Radamantis, la sangre de Hades termina conmigo, ya que mi pequeño Aquiles, tiene más de los poderes de los Hindúes, tiene los genes de su padre, por lo tanto ahora servirás a una casa extranjera. Es lo justo, determinó al momento de decidir que la conversación estaba finalizada y el espectro bajó su mirada al suelo, algo pensativo, resoplando con molestia.

En el templo de Virgo.


Shaka permanecía en su posición de loto, entre los almohadones de su altar en sus regazos tenía recostado a su pequeño que se removía inquieto mirando el rostro calmo de su padre, que reflejaba espectrales matices naranja a causa de las velas, y de ese oscuro salón, los sahumerios inundaban el ambiente, entre los cánticos de los monjes, adormecían a su niño, aunque en más de una ocasión su balbuceo interrumpía aquellos mantras milenarios, el pequeño Rudra, parecía querer seguirlo, rompiendo la solemnidad de esa ancestral ceremonia, rompió su posición para jugar con su pequeño, acariciándole el vientre, y la risa inocente de su criatura, dio termino a la audiencia.

Shaka suspiró al abrir sus ojos, enfocando el rostro de su hijo tomándole en sus brazos, Aquiles, eres un niño bueno, te has comportado maravillosamente, le descansó sobre su pecho y su cabecita se recostó en su hombro. Pero creo que esta oscuridad no es para mi pequeño príncipe, vamos un rato al jardín. Se puso en pie, y se encaminó hacia el pasadizo, en el momento que sus sirvientes, se postraban ante él colocando sus frentes contra el piso.

Allí encontró a su esposo junto a Radamantis, quién le vigilaba como su sombra fiel, pero en este momento, Shun y otros sirvientes, acomodaban mantas en el jardín como floreros elaborados por Afrodita, quién descalzo a su lado, disponía de los adornos. No queriendo dejar notar su presencia se sienta bajo la sombra de los Salas. Se dispuso a admirar la belleza de su pareja con una sonrisa en sus labios, además de su sutil forma de mando, disponía del indomable juez del Inframundo, tanto que le tenía preparando una fiesta, y con los sirvientes colocando manteles en el césped.
Su mente voló al tiempo en que de esta misma forma le observaba entrenar en la isla de Andrómeda, en las inclementes arenas bajo la sofocante presencia de Helios, había ocasiones en que Shun gustaba de apartarse de todos, era algo que los primeros días le intrigaba y por eso se iba a seguirlo en silencio, ahora había vuelto a esa costumbre y era una conducta que no comprendía pero el permanecería a su lado en todo momento.

Siempre que observaba la cálida mirada de Andrómeda sentía algo en su interior que le inquietaba algo que resguardaba aún a él. El pequeño cabeceo de Aquiles se le sacó de sus cavilaciones, acomodándolo en sus brazos, brindándole una mejor posición para que reposara, la brisa tranquila le había adormecido. ¿Shun que es lo que opaca tu brillo? ¿Por qué no me dices lo que te preocupa? Se inquirió justo en el momento, en que unas esmeraldas se posan sobre él, y una sonrisa iluminó aquel amado rostro, bañado por los brillantes rayos del dios sol.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 12:48 am

Andrómeda dejó lo que estaba haciendo corrió hacia él hasta quedar postrado frente a él, con su respiración agitada y sosteniendo algunos de sus cabellos que había salido de su trenza entre sus dedos, le besó con amor: ¿Llevas mucho tiempo aquí, cariño? Me hubieras llamado. Y Virgo le negó suavemente, me gusta observarte, también sin que des cuenta, expresó guiñándole a lo que Hades se sonrojó levemente asintiendo.
Ya he terminado de organizar la cena. ¿Qué te parece si merendamos en lugar especial ? Se incorporó invitando a Shaka a hacer lo mismo, con cuidado aferró en sus brazos a su Aquiles, en el instante que Brahman le deposita en ellos ante su pedido. La pareja se alejó de los demás abrazados.

El corazón de Shaka brincó dolorosamente en su pecho, acercó a más a su amado a su cuerpo y suspiró, besando su frente. Andrómeda se sonrió descansando su cabeza en su pecho. Sus dedos se afianzaron en su brazo, Shun cerró sus ojos alzando su poder les hizo transportarse a la misma isla de Andrómeda justo enfrente de la Roca del sacrificio, el retumbar ronco de las embravecidas olas quedaron grabados en las retinas de Virgo que le inquirió en silencio, su presencia en ese lugar.

Más Andrómeda no le respondió nada tan solo se separó de él, lo suficiente para extender su mano y de ella por primera vez utiliza su milenario poder, en la fina arena blanca, una manta apareció con bocadillos y bebidas, el moisés de su bebé también y un toldo blanco se plantó en ese suave terreno brindándoles un hermoso refugio frente al imponente océano. Aferrando la mano de su esposo lo guió a su improvisado paseo. Sentándose en medio de la manta, y fue cuando su rostro por fin buscó el del mayor.
No deberíamos alejarnos tanto del templo. Expresó su preocupación, al momento que sus zafiros seguían todos sus movimientos de su niño al instante de descansar a Aquiles en su cuna. No pienso esconderme más de Atenea, ya no tengo reparo en usar mi poder para luchar contra ella, Shaka, su voz sonaba tan firme y determinada, como su conducta tranquila, llena de paz. ç

Vamos Shaka, no pongas esa cara, yo soy el Rey del Inframundo, no es digno que me ande escondiendo, porque una niña malcriada quiera acabar conmigo. La verdad, me canse de estarme escondiendo cariño, yo he aceptado la responsabilidad de ser cabeza de los Diermissen, entonces lo seré completamente, es así como me has enseñado. Se incorporó graciosamente, hasta quedar frente a su esposo que le veía, sin saber que decir. No puedo ser más un niño entiendes, ahora tengo un hijo, un esposo, mi familia. Y un ejercito que dirigir un pueblo a quién honrar.

Delineó esos dulces labios que expresaban sus convicciones con la misma valía que le vio enfrentarse al mismo mar abierto, en su frágil cuerpo encadenado en esa áspera roca, sería por eso que su corazón le dio un vuelco horrible como aquella vez. Sus brazos suaves y delicados rodean mi cuello, puedo aspirar su perfume mezclado con el exótico aroma del océano.

Son mi familia me preocupa que Atenea… los dedos de Andrómeda le acallaron. Jalándolo consigo se sentaron a merendar, bajo el relajante, movimiento del mar, el sonido de las gaviotas, y el brillante sol. Shun se recostó en el regazo de Shaka, mientras éste parecía meditar con su mirada perdida en dos radiantes esmeraldas. Extrañaré la radiante luz de Helios, el Inframundo es un poco tenebroso, sabes, le expresó bromeando. Una sonrisa iluminó el rostro del mayor que embelesado de sus facciones las dibujó con sus dedos con devoción.

En un antiguo palacio una joven de cabellos de plata misma, tan blanca como la nieve, con dos rubíes por retinas, recostaba en su diván perezosamente, se abanicaba del calor del mediodía trataba de dormir, el turno en que su hermano, hacia su ronda en el firmamento, pero una angustia horrible invadía su antigua alma, fastidiaba se volvió buscando sosiego para su inquietud, vio como a través de los cortinajes de damasco verde, trataba de colarse el brillo de su hermano, mayor. Recorrió su lujosa habitación tratando de distraerse, ni siquiera el suave caer de la Fuente, que estaba en medio de ese recinto le lograba adormecer en su cantarina caída. Se incorporó de nuevo, y tomó una capa negra que estaba cerca y con ella se cubrió para salir de su lugar de reposo en busca de su madre.

Se enrumbó descalza, tan solo cubierta con una delicada túnica corta, y envuelta entre ese manto negro, al lugar que Tea y Eos conversaban. De golpe abrió la puerta para luego recostarse en ella, al momento de cerrarla. Las dos diosas de inmediato notaron su presencia, guiando sus ojos hacia ella. No puedo dormir, declaró angustiada, no sé pero es la misma angustia de cuando mi padre partió a Torrey. Su cuerpo se deslizó lentamente hasta quedar sentada en el suelo: Mi corazón sangra como esa vez, el manto se resbaló por su sedosa y brillante cabellera, el rostro etéreo de la diosa Selene, deslumbro en rojo carmesí. Hoy no deseo hacer mi recorrido, sollozó, el odio me carcome el cuerpo, un nuevo sacrilegio se planea. Como el día en que asesinaron a mi padre.

La mirada zafiros de Tea se centro en el amado rostro de su niña, ya Eos lloraba en silencio en recuerdo de ese día, la mirada de Selene se convertía en turbia, como sus cabellos se tornaban del color de su progenitor, poco a poco un escarlata brillante les cubrían, y un grito desgarrador fue detenido en el pecho de la diosa Tea, quién le acunó entre sus brazos, sus zafiros destellaron un albor indescriptible, mientras sus dedos acariciaba los cabellos rubíes de Selene, el mismo color de su padre, el mismo rostro de Helios la entristecía.

Aun no creo que esta pesadilla, esté pasando, espero el día en que tu padre aparezca por el firmamento, ni siquiera un cuerpo, para decir que es verdad, para convencer a mi adolorida alma que ya no brilla para mí nunca más, sin poderlo evitar el frágil cuerpo de Tea se estremece junto al de su hija, el dolor de nuevo les llenaba los labios y las células el sabor amargo de la muerte se filtró en sus paladares. ¡Oh, amado Fuego Estelar! ¿En que instante, escogiste que era el camino correcto? No sabías que nos dejabas en la más oscura celda del Tártaro sin tu presencia.

¿Madre? Logró sollozar Eos sobrecogida de ante ese desasosiego en sus almas: Hoy será un día oscuro, y la noche más. Se incorporó sin más palabras, haciendo lo que mejor así cubrir su alma con la indiferencia, ni sol ni luna, siempre sería la aurora de cada uno, anunciaría a su hermano en el nuevo día, detendría la soledad y tristeza de la luna en su recorrido, para guiarla de nuevo a su hogar. Hasta pasar al lado de su madre y hermana, encaminándose fuera de la habitación, esperaré a que Helios regrese. Lo que pasará es porque las Parcas lo quisieron, nada pasa sin su consentimiento, crueles diosas de los destinos que juegan con nuestras vidas a su antojo. Cortaron la vida de un inmortal, para tejer la tela del odio y la maldad, ahora entre sus huesudos dedos uno nuevo se tensa para saciar la sed de sangre algún ente perverso.

Los largos cabellos dorados de la diosa se mecían en su espalda a cada paso que daba, caminaba con el mismo orgulloso andar de su esposo, su Eos, era la que poseía esa sabiduría de su padre. Bajó su vista sería capaz de soportar ver lo que le hicieron a Hiperión, de nuevo a otro inmortal, el mundo soportaría esa aberración de nuevo, la verdad rogaba que fuera solo el recuerdo triste de lo que les arrebataron, y no que sangre hermana volviera embriagar los dominios de la así llamada Gaya, en la antigüedad.

Tantos años vividos no le había preparado para lo que tenía en sus brazos, las esmeraldas de Dohko, en toda su sabiduría por más que trataba de filosofar sobre el nacimiento de su niña, aún no le creía posible, talvez el dolor del parto, le recordaba que no era un sueño, ni el pequeño movimiento de la pequeña lemuraria en sus brazos, poseía esos ojos hermosos de su padre, el color castaño de sus cabellos, y una belleza extraordinaria, herencia de su raza, en su frente el signo irrefutable que el lider de los caballeros era su legitimo progenitor. A su lado Shion le observaba en silencio y su mirada solemne, ahora reflejaba un orgullo que le brotaba por todos sus poros.

Es tan pequeña, exclamó suavemente, nuestra Ecels es hermosa. Terminó, suspirando. A lo que Shion sonrió asintiendo le abrazó a su cuerpo. Hemos pasado tanto Shion, que esta paz es un hermoso sueño del cual no quiero despertar. No supo porque las lágrimas se agolparon en sus ojos, nunca había sido persona de llorar, pero sentía unas ganas enormes de hacerlo. Las trató de detener en su garganta, tragando su sabor amargo. Iba a contarle de su presentimiento a su esposo, cuando el leve toque en su puerta le acalló.

Shion les indicó entrar, así lo hicieron Shun y Shaka, cruzaron por la misma. Virgo con su bebé en brazos, mientras la risueña presencia del dios de los muertos, se encaminó al lecho para abrazar con cariño, al caballero de libra, besando su frente. Para luego sentarse a su lado, asiendo en sus brazos a la bebé, envuelta en una fresca sábana de seda. Sus lagos esmeraldinos le reflejaron con ternura, a su vez un pequeño bostezo de la infante, le hizo iluminar su rostro en una sonrisa.

Es justo como mi Aquiles, lo más hermoso de este mundo. Los tres mayores, confirmaron sus palabras con un leve movimiento de sus cabezas, la tarde bañaba su figura bajo los tenues rayos anaranjados y violetas, de la agonía del día, para dar nacimiento a la penumbra de la noche. El delicado y etéreo cuerpo del menor, con una túnica griega blanca de hermosa seda, detallando cada parte de su cuerpo, en su brazo un brazalete de oro macizo, sus cabellos recogidos en una coleta, ese aroma exquisito que siempre le acompañaba, le hacía parecer la mejor de las esculturas.

Ya he mandado para que traigan tu cena, Dohko. Desearía quedarme más tiempo, pero es el momento que regrese a Alemania. No puedo recargar todo en Pandora e Iki, declaró al ponerse en pie, y devolver a la pequeña a sus padres.

Mi señor, desearía quedarme con Dohko, si no es molestia, queremos despedirnos, de ustedes en este momento. Shaka se encaminó al mayor que lo abrazó a su cuerpo con fuerza, para susurrarle consejos a su oído que Brahman escuchaba con reverencia con sus ojos cerrados asintiendo a cada una de sus recomendaciones. La mano protectora del mayor de los ochenta y ochos caballeros después se posó amorosamente en la cabecita dorada de su príncipe que miraba con atención todas las acciones de los que se encontraban en la habitación.

A su vez se acercó a Shun, Shion como su patriarca se postró ante él, como su gobernante reconociéndolo, e inmediatamente Andrómeda le pone en pie para luego aferrarse a su cuerpo. Recuerde Shion, que la luz brilla con más fuerza en el momento que la oscuridad, es más grande. El había pensado aconsejarle darle ánimos, pero se quedó mudo ante ese enunciado que había brotado de los labios del más joven de ellos, tomó su barbilla, para elevar el rostro de su rey para observar en sus ojos, el porque de esas palabras, más Andrómeda solo se sonrió negando suavemente, se separó de él.

No puedo ni quiero separar a Shion de ti, Dohko, celebraremos en nombre de los dos, y cuando vayas a Alemania que será dentro unos días, haremos un baile en su honor y el de Ecels. La mano fuerte de Dohko descansó en la suave piel de Andrómeda. Gracias, quiero que seas prudente Shun, no tientes a tu destino. ¿Entiendes? La pequeña mano del menor resguardó la de Libra. No haré nada que no vaya acorde a mi destino, y a mi reinado. Para mí, lo primordial es honrar la memoria de mis antepasados, y proteger el futuro de mi estirpe.

Cuando se iba a poner en pie un mareo, le hizo sentarse casi al mismo instante, su vista falló por unos segundos así como de su nariz y boca empezó a manar la sangre, en abundancia. Dohko de inmediato, colocó a la niña a su lado y le hizo recostarse en su regazo, casi al minuto que Shaka se abalanzaban lívido sobre el lecho con la sábana de Aquiles para que le sirviera de comprensa, un dolor lacerante, le desgarraba el pecho, instintivamente se llevó mano al mismo, y trataba de respirar normal ante la cantidad de sangre que se agolpaba en su vía respiratoria, comprendió que el momento del pacto llegaba a su culmino, su sello se había roto por completo, su corazón volvía a quedar expuesto. Creía haber tenido más tiempo, pero no era más que una ilusión miserable, su tiempo terminó.

Su cuerpo lo sintió como en aquella ocasión, Mi amado Ángel de la Destrucción, ven a mí, le vio de nuevo, ahora el equilibrio debe ser restablecido, sintió como de nuevo era acunado en esos potentes brazos, casi de inmediato se desvaneció como la bruma, simultáneamente su vista volvió a normalizarse, y entre parpadeos rápidos logró enfocar los rostros de empalidecidos de Dohko y Shaka. Suspiró arrebatando de las manos de su esposo, la pequeña manta de su hijo, tapándose con ella la nariz, se puso se incorporó hasta sentarse en el lecho, algo más tranquilo. Soltó más libremente el aire.

No se te ocurra moverte Shun, la voz firme de Shaka que le abrazó besando su cabeza, le prohibió ponerse en pie. No fue nada, aseguró con su voz afectada al tapar sus fosas nasales con la tela. Ha de ser insolación, hace tanto que no estaba en la playa que mi cuerpo se desacostumbró, se excusó.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 12:52 am

Creo que lo mejor es suspender la celebración, afirmó Brahman con preocupación, si es posible atrasaremos el viaje, pero te llevo ahora mismo al hospital eso no me pareció una simple insolación, Shun. ¿Hace cuánto te volvieron los dolores en el pecho? Le inquirió con seriedad, aferrando su barbilla suavemente le guió su rostro al suyo.
La verdad, es que ha sido solo hoy, expresó suavemente, yo me había sentido bien, hasta el momento. Vamos Brahman no es para tanto, debe ser alguna… se acalló. No iré al médico y es mi última palabra si lo hago será en Alemania.

Shaka se hincó frente a él aferrando entre sus manos su rostro, algo manchado de sangre: Shun, por favor. No puedo retrasar mi viaje más tiempo, en Alemania hay mejor equipo médico, no me pasará nada, además siempre he sido un poco sensible al sol, sólo que lo ignorado porque amo el océano, creo que lo heredé de mi madre, le explicó con suavidad. Me pasaba cuando era un niño pequeño, expresó sonrojándose, si quieres se lo puedes preguntar a Iki.

En verdad, lamento que se preocupen por mi, pero me deben tener más confianza si digo que estoy bien, es que así es. Bueno, me iré a cambiar, no puedo andar así. Expresó al tomar las manos de Shaka con cariño apartándolas de sus mejillas para besarlas con amor. Y rápidamente se puso en pie, volviéndose hacia los dueños de la habitación les sonrió, la preocupación en el rostro de Dohko y Shion, le hizo entrecerrar sus ojos, pero los dos mayores decidieron no intervenir, así que tampoco Andrómeda les dio oportunidad de hacerlo así que se volvió aferrando la tela impregnada con su sangre, se enrumbó fuera de la habitación, Shaka se apresuró a tomar a Aquiles en sus brazos y con una sonrisa forzada se encaminó tras su esposo.

El patriarca buscó los ojos sabios de su marido y Libra quiso hablar pero se interrumpió bajando la cabeza a sus sábanas manchadas con la sangre de Hades. Shion, tengo un presentimiento, es eso lo que mantiene mi alma maltrecha, apenas pudo pronunciar, fijando sus ojos en el rostro hermoso de la niña a su lado.
Sabes que Shun ahora es el dios de los muertos, si ha querido mantener silencio sus razones tendrá y allí los hijos de los humanos no podemos intervenir, es solo Shaka que es su igual podrá hacerlo, expresó mientras retiraba los cobertores para poner nuevos.

El silencio de aquel oscuro recinto, sentada en medio de él, la virgen Casandra, esperaba impaciente, con sus manos entrelazadas sobre su pecho, implorada a sus maestras cambiar lo que sus ojos maldecidos veían, la espera de su señor Apolo, el dios de las artes, se le hacía interminable, el acudió a su llamada, la joven inmortal por la gracia del hijo de Zeus y Leto, encerrada, por su don de la adivinación, oculta por el amor de Apolo en ese templo en Delfos, Oráculo.

¿Casandra? Inquirió ya que su rebelde sacerdotisa nunca pedía su presencia. La joven apenas vio al hijo de Zeus, corrió hacia a él, echándose en tierra aferrándose a sus pies: Su sangre correrá como ríos, sus latidos se detendrán y sus suspiros desaparecerán, sollozó el más hermoso de los hijos de Cronos, su orgullo se apagará. Se develará la verdad oculta de una aberración. Esta noche Gaya se estremecerá, mi señor deben impedirlo.

Apolo se estremeció sabía que la profecía dictada por sus labios eran desastre inminente. ¿A qué te refieres? Ella le ha deseado, su más ardiente deseo es hacerlo suyo, no aguanta verlo en otros brazos, desde la eternidad, le amado en silencio y le odia con la misma intensidad, le aborrece por verlo en la cuna de otros brazos, siempre ha llegado tarde a su corazón, le robado de su alcurnia, le ha separado de todo lo que creía se interpondría pero los destinos han pactado que nunca le pertenecerá, le prefieren lejos de sus garras, ella se ha propuesto acabarlo si no es de ella no será de nadie. Apolo se puso a su altura levantándola tomada de sus hombros, y la abrazó contra él, la joven sollozaba, en su pecho. El dios la tomó en sus brazos, para llevarla a su habitación, no comprendía la desesperación de su visión lo que veía le tenían destrozado el corazón.

Le había enviado de primero, sin dejarlo explicarse más. Andrómeda con firmeza en su voz, le ordenó ir al banquete, le puso a su niño en brazos, y le empujó fuera de la habitación. Ya todos les esperaban fuera, en el jardín, así se lo hizo saber un sirviente que le fue a buscar para indicarles que todo estaba listo, Brahman suspiró, observando la puerta de su recamara asintió y abrazando a su bebé contra sí, se encaminó tras el sacerdote que le guiaba al jardín del templo, el camino hacia él iluminado por llameantes antorchas, con sus resplandores naranjas bajo el cielo estrellado, la diosa Selene no había mostrado su faz, en el firmamento nocturno, más el cosmos mostraba su inmortal brillo, los ojos de su bebé fijos en él le hicieron sonreír, tenía en este momento su misma mirada de inocencia.

Se sentó al lado de Saga y Mü, quiénes de inmediato, le comenzaron conversación mientras su hijo jugaba con sus cabellos, movidos por la brisa de la noche, el balbuceo del menor junto con sus risas, hicieron que Aries, le cargara en sus brazos, mientras se apoyaba en el firme pecho de Géminis. Te extrañaremos tanto Aquiles, eres un niño tan hermoso, y travieso, declaro en el momento que los pequeños deditos trataban de tocar los puntos que adornaban su frente.

Después de bañarse de nuevo, observó su rostro y cuerpo en el espejo de plata que le reflejaba, se estudio con detenimiento, buscó entre sus galas una túnica de tela dorada, la cual se probó colocándola frente de sí, vio que le quedaba perfecta, así que se cubrió con ella, la misma tenía unas aberturas en cada lado de sus piernas que le llegaban a mitad del muslo, se colocó en su cuello una hermosa gargantilla de oro, adorna con figuras de estrellas de las más hermosas esmeraldas, dos brazaletes le hacía juego, además de dos tobilleras del mismo conjunto de joyas, las mismas habían pertenecido a su madre, en su frente, tenía las joyas que usó la princesa Andrómeda en su sacrificio, las cuales se las había regalado su tío, en su honor.

Es mi derecho, que hoy las porte, se sonrió, al momento de peinar sus cabellos y en ellos se colocó unos antiguos polvos de oro que se usaban para reflejar los mechones de su pelo, dándoles ese aire de misticismo que deseaba, esta noche sería inolvidable para todos. Cuando estuvo listo se encaminó a la cena.

En las afueras de la habitación le esperaba Afrodita, le tomó de la mano, maravillado por su presencia, le dio una vuelta con elegancia y se sonrió: La Princesa Andrómeda, quiere hechizar hoy, mi señor.
Andrómeda quiere mostrar el verdadero baile a los dioses, quiero mostrarle a mi esposo la verdadera danza nupcial de mi raza, la he aprendido en estos meses, mi madre la hizo para mi padre, ahora es el momento que la haga para mi consorte, como bienvenida a mi Reino, amigo.

¿Te has aprendido bien la canción? A lo que el guerrero de la belleza asintió, será divertido ver la cara que pondrán los demás. Mi querido niño. Por cierto te digo que Francesco, se verá desprovisto de mis favores por unos días en castigo, por las babas, que le saldrán de su pecaminosa boca, se sonrió. Mientras le guiaba hacia los demás.

Shaka espera con impaciencia a Shun, estaba a punto de ir en su búsqueda cuando Afrodita regresó, y mandó a todos a sentarse en sus lugares, y se colocó enfrente de los músicos, Poseidón que estaba sentado a su lado, le puso una mano en su hombro impidiendo que se levantara de su lugar, y sus ojos cómplices a los de Camus, le indicaron esperar. No desesperes tanto Shaka, mi niño ya llegó al jardín, pero por más que lo buscó no le encontró cerca, de repente un grupo de sirvientes del templo entraron corriendo con una serie de antorchas en sus manos, y fue cuando Afrodita dio la orden a la orquesta de comenzar con la melodía. Una suave música y conmovedora hasta hacerlos que sus pieles se erizaran llenó el ambiente, además les pareció que era muy sensual, en cada uno de sus sones.

Al comenzar la melodiosa voz de Afrodita engalanó sus oídos los sirvientes lanzaron al centro del circulo que formaron sus antorchas y de las llamaradas que se formaron, un cuerpo de formas divinas que se extendió, del mismo salió como un loto abriendo sus pétalos las llamas se extinguieron desapareciendo ese circulo que le protegía.

“Espíritu del viento, hijo de la luna,
amante solitario, que grita en el silencio,
guardando el sentimiento de soledad,
halo de misterio, salvaje es tu belleza,
fantasmas del camino hurtan tu existencia”


Shaka contuvo la respiración en el momento que el manto dorado que cubría a su esposo cayó levemente por sus hombros hasta quedar a sus pies, dejando mostrar su túnica dorada ceñía a su cuerpo, y comenzó su danza en bajo el mismo tono, sincronizado perfectamente a la melodiosa voz de Afrodita y el sensual son de la música, aquella misma finura de la ninfas en sus danzas, se quedaba atrás, cada movimiento era tan seductor como hechizador, si la danza de Andrómeda en su sacrificio era mágica, está dejaba sin respiración a cualquiera.

“Andrómeda, Amor rebelde eres para mí,
Andrómeda, la fuerza de mi raza luchará por ti,
Andrómeda, ancestros del pasado, ilumíname el amor,
que emana nuestros cuerpos”


Cada movimiento parecía destellar el brillo de las mismas estrellas, que observaban esa milenaria danza, el corazón de Brahman parecía sincronizarse a su sortilegio, embelesado se olvidó que estaba acompañado de los demás quiénes no se atrevían ni siquiera a suspirar para romper esa magnífica magia que emanaba del ser de Andrómeda. Poseidón mismo se recreaba en la elegancia del Señor del Inframundo, la criatura en los brazos de Aries, brillaba con el mismo brillo de su papi, mientras extendía sus bracitos hacia él.

“Los brujos y hechiceros enturbian el destino
entrégame tu alma,
la sangre de mis venas fluye como lava por nuestro amor
, reina de la noche envidia de princesas, tu canto en la penumbra
Buscando en las estrellas tu boca, tu boca.”


El poder de Andrómeda simulando unas cadenas, se acercaron a Virgo rodeándolo le atrajeron hacia Hades, dejándolo de pie frente suyo, las manos del mayor buscaron su rostro temblorosas, más las de Shun le detuvieron, y fueron sus dedos los que delinearon cada forma de su esposo, pasando por su rostro, y cuello hasta llegar a sus hombros, sonriendo, le asió de la mano, para besarla y ya frente a sus ojos comenzó con la parte final de la danza.

“Andrómeda, Amor rebelde eres para mí,
Andrómeda, la fuerza de mi raza luchará por ti,
Andrómeda, ancestros del pasado, ilumíname el amor,
que emana nuestros cuerpos”


Rodeándolo bailaba solo para él, casi incitándolo, los zafiros de Brahman reflejaba esos movimientos, y casi sus piernas perdían la facultad de sostenerlo, su corazón brincaba dolorosamente en su pecho, su sangre circulaba punzantemente, por su cuerpo, solo un poco de razón le hacía denotar que no se encontraban solos, y que su niño se hallaba enfrente de ellos, los movimientos cada vez, más rápidos más demandantes, sensuales, le tenían prácticamente paralizado, hasta que todo se detuvo, en el momento que Andrómeda se postró a sus pies descansando su rostro sobre ellos, en señal de que le pertenecía solo a él.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 12:57 am

“Andrómeda hagamos sentimientos,
De mis noches solitarias por ti”

Le costó el tan solo volver a moverse, casi temblando de su deseo contenido se inclinó acariciando su sedosos cabellos, con devoción, hasta llegar a su fina cintura, le asió de ella incorporándolo hasta que sus labios se encontraron en apasionado y deseado, beso, y fue cuando el aplauso de sus espectadores llegaron a sus oídos, haciendo que se separaran, Andrómeda descansó su mano en su rostro, sonriendo, le he demostrado a mi señor y esposo que estoy bien. He ganado el favor de mi amor, para que no vuelva a mostrarme la tristeza ni la preocupación en sus zafiros.
Mírame...
de vez en cuando siento que me estás olvidando
y que no regresarás
Mírame...
de vez en cuando pienso que ya estoy muy cansada
de estar sola y de escucharme llorar


Shun, ¿Qué has de hecho de mí? Si me quitas tu aire, me asesinarás sin remedio. Es por amor Shaka, todo lo que hago es porque te amo, más que a mi vida misma. El mayor se puso en pie, atrayéndolo consigo, y abrazados se encaminaron a la mesa, mientras Afrodita se encaminaba hacia su esposo que le esperaba.

Cuando Andrómeda se sentó al lado de su esposo, un nervioso Aries, le pasó a su pequeño que demandaba el refugio de sus brazos, y refugiado en los brazos del Brahman, con su firme pecho de descanso, con Aquiles en brazos se dispuso a disfrutar de esos momentos atesorándolos en su corazón, sin poderlo evitar desvío su vista al firmamento, y le vio oscuro como lo que ocurriría en unas horas. La mirada sombría de su primer juez, le recordaba que pronto, el precio de esa vida sería pagado.

En la penumbra entre los árboles, observaban la fiesta, unos ojos violetas llenos de dolor, más cuando le vio hacer ese acto de sumisión a ese extranjero mientras, aferraba en sus manos aquella fría superficie del símbolo de su poder. Sus pupilas abandonaron el objeto de su deseo, dirigiéndolas hacia el templo del hindú, a que el orgullo de Cronos se había rendido, hacia la siguiente persona que desea hacerle pagar su infortunio, y se sonrió al verlo con la guardia baja.


Mírame...
de vez en cuando miro atrás
y veo con miedo
lo mejor de nuestros años correr
Mírame...
de vez en cuando quiero escaparme
y tu mirada me envuelve
y me vuelvo a perder


Mientras dormía calmadamente, con su esposo en sus brazos, después de un agotador día, Shion no pudo sentir que alguien se infiltraba en su alcoba, cuando sintió que fue arrancado del lecho con violencia se vio sometido en el suelo por una serie de caballeros cuyas armaduras no reconoció como perteneciente a ningún dios conocido. Antes de recibir un fuerte golpe que le hizo perder la conciencia y en sus retinas vio como era sacado del lecho casi a empellones Dohko con su niña en brazos, su corazón se aceleró creyó morir de ver como el filo de una espada era colocada en la garganta de Libra mientras que esos mercenarios se desvanecían. El ataque fue tan rápido que no pudo reaccionar cuando hizo el intento de alertar a los demás y un golpe certero lo dejó en la inconsciencia.

Alzó una vez más sus ojos a la penumbra y un cuarto de la noche había pasado, cada vez, la hora del pacto se acercaba su bebé asido de su pecho, rápidamente cayó en el mundo de Morfeo, y la brisa pegaba con fuerza, por lo que apego a su cuerpo para brindarle su calor, el beso de Shaka en su hombro desnudo, le alertó que era la hora de partir, con su mano libre asió la de su esposo, con un asentimiento de su cabeza, expresó que se encontraba listo.

Brahman se puso en pie con él en sus brazos, Shun solo paso su brazo libre alrededor de su cuello y acunó a Aquiles entre los dos. A su lado, Wyern, Kanon, Francesco, Shura y Afrodita, les escoltaban. Las armaduras doradas cubrieron su cuerpos, las imponentes armaduras de Capricornio, Piscis y Cáncer, brillaron desde el circulo solar, abandonando su sueño, los asesinos del antiguo santuario, se colocaron enfrente de la pareja, Virgo, aferró más a su cuerpo, él frágil de su esposo, quién descansó su cabeza en su cuello, y el cisne caminaba con su armadura divina sirviendo de escudo a sus amigos, con su cuerpo cubriría cualquier ataque en medio de los caballeros dorado y el marina. Kanon investido con sus escamas doradas símbolo de su estatus como General Marina sería el representante de su amo Poseidón y de Helena su princesa en la protección del joven dios de los muertos.

Radamantis el orgulloso juez, tomó la cabecera de la comitiva, al momento que sus alas negras se extendieron, abriendo el portal para sus soberanos pasaran. El templo de Brahman quedaba bajo la protección de Poseidón, hasta el regreso de su amo. Junto a los demás que se quedaron en Rajastán

Mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
mira mis ojos
de vez en cuando siento enloquecer
Mírame...
de vez en cuando sueño con alguna locura
y no quiero despertar


En los atrios de la mansión Iki abrazado a su esposo descansaba en sus poderosos brazos y pecho, mientras el Sagitario con su rostro preocupado veía el firmamento, se suponía que habría luna llena pero la diosa Selene, no había comenzado su recorrido, suspiró al sentir un movimiento anormal en el vientre abultado del menor, le observó con cuidado pero Fénix no mostraba ningún símbolo de dolor, por el momento, por su parte dirigió la mirada a su cuñada, la diosa Perséfone parecía una antigua estatua del templo. Sus cabellos borgoñas movidos por el viento y su túnica griega de color crema, la acentuaba su belleza era la primera vez que le veía sin su negros ropajes de luto de siempre, sus labios pintados de un cálido palo rosa, ataviada con sus galas de la diosa de la Primavera, en sus cabellos una corona oro en forma de trenza de flores. Ahora conocía con certeza porque Hades le adoró con locura. En cierta manera le dio lástima en ver como el joven Rey del Inframundo, guío sus preferencias a un extranjero, pero Hades encontró en Brahman su paz, descendencia, todo.

La solitaria Perséfone, no había encontrado el amor, ligada siempre a la oscuridad del Inframundo no le extrañaba ese carácter tan taciturno de la joven Diermissen. La vio como una sonrisa iluminó su rostro y corrió escaleras abajo justo cuando se vio rodeada del resplandor de los caballeros dorados, que le abrieron paso postrándose frente a la diosa, al igual que el caballero divino.

La diosa se abalanzó sobre Shaka y Shun abrazándolos a los dos en el proceso. Brahman se dejó acunar junto a su esposo en ese cálido recibimiento, de inmediato la siguieron Fénix y Sagitario, al igual que Tauro, Leo, Escorpión y el Dragón. Y una conmovedora reunión se dio en los atrios del templo, hasta que Iki impuso su voz de mando, creo que podemos hablar dentro de la mansión, Aquiles puede enfermarse por el cambio de clima.

Cuando estuvieron en el recibidor, Shaka depositó suavemente a Shun a su lado, y Andrómeda depositó al pequeño en los brazos de su hermana, besando su mejilla ambas retinas se cruzaron en un instante, se sostuvieron la mirada, ambos en comprensión de lo que vendría. Se vieron interrumpidos en la bienvenida cuando Valentine, enviado por Minos y Eacos fue en búsqueda de su señor.

Mírame...
de vez en cuando miento cuando buscas mis ojos
y preguntas como estás
Mírame...
de vez en cuando muero de rabia y de celos
pero nunca te lo dejo saber.


El espectro traía en sus manos una capa negra, postrándose ante Hades: Mi Lord, le necesitan en Giudecca de inmediato, Shun le hizo señal de ponerse en pie, ante el nerviosismo del mensajero, le dio orden de acercarse y en su oído le dio el mensaje. Sus ojos se entrecerraron peligrosamente, arrebató la capa de las manos de su sirviente, tan solo dirigió su vista a su esposo por un segundo mientras su cabello se tornaba del color de la misma noche, Perséfone se aferró de su brazo, y justo en el momento que se colocaba su manto negro desapareció con su hermana mayor juntó a ellos sus espectros dejando a todos atónitos de que podía haber sucedido.
Kanon, se acercó a Brahman que se disponía a seguirlo. Colocando su mano en su hombro.
Será mejor que no lo hagas Virgo, aconsejó Sagitario, la verdad es Andrómeda se veía molesto algo grave pasó en el mundo subterráneo y ahora no podremos entrar, ni siquiera Fénix podría entrar sin invitación se quejó el Sagitario. Bienvenido a mis zapatos, yo sufrí sin poder entrar varios meses.
A lo que los demás asintieron dándole la razón. La verdad es que esto no me gusta nada si tengo de que derribar la puerta dorada lo haré, Iki iba dirigirse hacia el pasadizo de su familia, pero la mano de Aioros le detuvo, con su mirada exaltada, al igual que la de su maestro Aioria.

Iki, no te muevas, más. Aconsejó Shaka, volviéndose a su cuñado le inquirió con sus zafiros, que pasaba, más cuando hizo el intento de avanzar sintió la humedad a sus pies descendió su mirada hacia ese lugar y vio que su fuente se había roto. Por lo cual se quedó estático y buscó asustado los ojos de su esposo de nuevo y Aioros de inmediato le tomó en sus brazos, mientras, Brahman dejaba a Aquiles en los brazos de Hyoga, subió con Aioros, Fénix y Afrodita hacia las habitaciones.

Mírame...
de vez en cuando quiero escaparme
y tu mirada me envuelve y me vuelvo a perder

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 1:01 am

Traten de avisar a Pandora y a Shun, no nos perdonarían si no les avisamos lo de Iki. Se apresuró a decir mientras subía tras de Sagitario y Piscis. Aquiles pórtate bien con tu tío Hyoga, papi pronto regresará y tu papá no te puede atender en este momento, tu tío Iki se siente mal. Aquiles inquieto se removía lanzando los brazos a su padre, casi a punto de llorar.

El cisne se volvió a ver con Shiryu y una mirada bastó para que tomaran una decisión, trató de calmar al pequeño un poco, para entregarlo en los brazos de su pareja. Iki tiene razón para nosotros el Inframundo no está vedado los caballeros divinos, tenemos en nuestra armadura la sangre de un dios, las barreras impuestas por ellos no pueden detenernos aunque tengamos que pelear de nuevo con todos los espectros de Shun, le daremos alcance el debe estar en el nacimiento de su sobrino. Aseguró Hyoga.

La verdad, muchachos esto no me da buena espina será mejor que estén alertas, he estado analizando que algo raro en el ambiente se desarrolla, desde el mismo momento que la luna llena no ha aparecido en el bóveda celeste, concluyó el Dragón, justo cuando Aioria le abrazó contra sí.

¿Shiryu? Inquirió sobre sus palabras, la mano del Dragón se dirigió a su rostro posándose suavemente en él. Para unir sus labios en un beso, acaso no te previne que nuestro sobrino nacería hoy, justo con el cambio de luna, y así ha sucedido, lo único que la diosa Selene no se ha asomado, lo cual es preocupante, tal vez se trate de eso, por lo que los espectro quieran a Hades en su trono de inmediato, aún más, algo que alarma es que Hécate no haya hecho su aparición, siempre ha sido una sombra para Fénix.

La verdad, Dragón es que la misma Perséfone ha estado rara, determinó el Escorpión dorado, sentado en el borde una grada,

No hay manera. Concluyó Shiryu mientras se alejaba de Leo, invocando su armadura divina a cubrir su cuerpo y ambos se encaminaron hacia el túnel bajo el salón principal de la mansión como la vez primera que ellos estuvieron allí. Ambos se adentraron a los terrenos del dios de los muertos sin su permiso, pronto se encontraron bajando aquella interminable escalinata, cuando un bulto que parecía una persona algunos peldaños abajo los hizo detenerse.

Mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer


Escucharon el suave llanto con sigilo se acercaron a dónde se encontraba la presencia, ambos caballeros se miraron entre sí y con cuidado Hyoga se postró ante esa figura cubierta con un manto negro, mientras Shiryu acercaba la tea que traía en sus manos, al iluminar la tenue llama, el rostro de esa criatura, Hyoga sonrió y con suavidad expresó: hace tiempo que no te veía llorar de esta manera Andrómeda.

Aquellos ojos esmeraldas llenos de pureza, le miraron con extrañeza, negando con su cabeza, y ahogado en su propio llanto, rehusó del contacto del Cisne, apegándose a la pared. Sois caballeros de Atenea, no me toquéis miserables mercenarios. Pero Shun somos nosotros tus hermanos afectivos, ¿Que te pasó? ¿Dónde está Wyern y Pandora?

¿Conocen a mi hija Pandora? Expresó con su voz gangosa debido al desconsolado llanto.

¿Hija? Inquirieron los dos al mismo tiempo, fue cuando le acercaron la antorcha más vieron que su pelo era celeste, como el de Poseidón. ¿Helena? Preguntó de inmediato el Cisne, y ella afirmó. La madre de Shun, exclamó el ruso casi en un susurro. La diosa se abalanzó aferrándose al cuello del menor, sollozando hoy me arrebatarán lo que más amo, hoy definitivamente me matarán acabarán con mi ultimo grano de esperanza.

Sollozaba sin poderla detener. Ya pasó princesa, su hijo se encuentra sano y salvo en Giudecca, e Iki es cierto que esta dando a luz, pero su estado de salud es perfecto. Entiendan Hades va a ser asesinado, esta noche, mi hijo morirá para reestablecer el equilibrio del universo, les gritó desesperada.

¿A que se refiere? Inquirió alterado Shiryu. Hades tiene un nuevo heredero y éste se encuentra ya en Alemania, mi hijo, solo ha esperado a que su bebé pueda valerse casi por si mismo, y creen que Atenea se ha quedado tranquila por miedo, es que hace tiempo tenía la palabra de mi hijo empeñada, creen que Shun, se curó de milagro, pues no, él pacto para que su hijo sobreviviera, le había jurado que Shaka tendría a su hijo en sus brazos, y así lo ha hecho.

Stonehenge, en las piedras místicas, allí dónde el solsticio de verano ocurre, cuando Helios camina exactamente por medio del monumento, es el lugar dónde ejecutaron a Hiperión. Es la piedra de la muerte, nadie entre los humanos sabe para que se construyó ni porqué existe, pero ese lugar surgió al derramarse la sangre del primogénito de Urano, Hiperión.
Hyoga la envolvió en sus brazos, mientras se levantaba con ella en brazos y se la entregó a Shiryu, ve avisarle a los demás, yo me encargo de buscar a Shun en el Inframundo, detenerlo de cometer esta locura. Así lo hicieron, Hyoga corrió por los escalones, casi ciegamente, con su corazón en la mano rezando a todos los dioses por llegar a tiempo.

Y esta noche quiero más
que me abraces fuertemente
que en tus brazos soñaré
que el amor es para siempre.
que en penumbras un rayo de luz
nos envuelva a los dos.


De pie en medio de esa pileta, cerraba sus ojos, mientras Perséfone, le purificaba su cuerpo para el sacrificio según la costumbres de su pueblo el agua Mnemósine humedecía su cuerpo, dejando una fina capa brillante en su piel. El mismo antes se había encargado de purificar a su Reina de igual manera. Ἀθηνᾶ Athênã, ella nos espera.

Radamantis le alcanzó su túnica una sencilla tela de color blanco, apenas para cubrir su desnudez, sus cabellos ahora del color del ébano brillaban humedecidos, tomó las joyas que estaban a la orilla de la pileta y se las entregó a Radamantis, son para Aquiles, llegará el momento que tal vez desee dárselas a alguien especial. Sus palabras apenas fueron un susurro, cuando Pandora se abrazó a su cuerpo descansando su frente en su espalda.

Perséfone, no vayas no exige realmente tu presencia, quédate en el templo. Ella negó suavemente, moviendo su cabeza, mi deber es al lado de mi marido. Una reina debe estar al lado de su Rey siempre. Cuando comí de los frutos del Inframundo lo hice a sabiendas que nadie me sacaría de allí estaría siempre a tu lado mi Señor. Hades suspiró asintiendo, reconocía que era una lucha inútil. Tomó la túnica que le pasaba Radamantis al salir de la pileta con la brillante agua de la memoria se la colocó después de que Minos y Eacos secarán su cuerpo.

El mismo Radamantis le colocó todas las partes de su armadura, y le extendió la daga de Atropo, la cual el tomó entre sus dedos para luego guardar en su cinto, al lado de la espada del juicio del alma.

Le alcanzó el yelmo de los cíclopes, envuelta en una gran sábana Perséfone observaba la escena con reverencia para luego postrarse ante el Gran Hades, el primogénito de Cronos, su primer vigor y orgullo, el más hermoso de los olímpicos, el juez de los muertos y de los dioses caídos en desgracia.

Sus cabellos negros, sus esmeraldas como abismos de desolación, su porte serio e imponente, le determinaron, la joven diosa de la Primavera, sus cabellos borgoñas caían sobre sus hombros nácar, sus finas formas, sus ojos violetas dulces, tranquilos, amorosos, postrada ante él, con su cabeza baja. Suspiró en el minuto que se encamina a ella y se pone a su altura, le asió de su barbilla levantándole el rostro. Περσεφόνη, la que lleva la muerte.

Y la puso en pie, extendiendo la mano, pidió sus ropajes, la sábana que la cubría cayó a sus pies, cuando ella alzó los brazos el mismo le colocó su túnica de color marfil, hasta ceñir, un cinturón dorado en su cintura. Con estas ropas te traje al Inframundo con las mismas partirás de él, mi amada Primavera. Alistad de mi carruaje. Fue Eacos quién habló: Mi señor en las afueras del Palacio le espera el carro de la muerte.

Hades asintió en el momento que toma en sus brazos a Perséfone, justo como cuando la rapto en la antigüedad, la subió en su carruaje negro, tirado por cuatro caballos de negros pelajes, imponentes percherones, con sendas armadura negras como la noche, sus ojos parecían irradiar fuego de ellos, sus relinchos ensordecedores, la diosa ocultó su rostro en su cuello, azuzó con las riendas a los mismos, los cuales parándose en sus patas traseras, comenzaron con el galope a través de los territorios del Hades, hacia el lugar que les tocaba salir por medio del suelo, haría su último recorrido por sus territorios, a la usanza antigua, como lo hacía, milenios atrás.

“Vivimos atrapados en un juego de azar
tu amor es una sombra para mi libertad.
ya nada puedo hacer y no logro escapar”


Apenas si pudo tocar su cadera, un gemido de dolor, le hizo estremecerse. Aioros, inquirió en sus ojos, sus esmeraldas entrecerradas, le inquirieron en silencio para luego pronunciar algo enojado: ¿Cuánto tiempo llevas sintiendo las contracciones, Iki? Al filo de la tarde, le contestó casi en murmullo. ¿Porque no me informaste?

Aioros, ya no es momento para que discutan, sobre esto, lo importante, es que tu hijo está en camino, terminó con la pelea Shaka con su rostro lleno de preocupación. Los dos son unos necios, así que Afrodita ayúdame.

Entre los dos ayudaron a Iki a posarse de medio lado, todavía no ha dilatado lo he notado por la apertura de la cadera, este proceso puede ser largo y tedioso, lo único que podemos brindarle ahora es comodidad en lo posible. El de Shun duró un poco más de doce horas, el que Fénix estuviera caminando le ayudó a dilatar, en verdad, faltan tan solo dos centímetros, así que Aioros siéntate aquí y haz lo que te enseñó Shion.

Y un alterado Aioros obedeció asintiendo, el llanto de Aquiles, que llegaba hasta la habitación le tenía incomodo, pero que hacía no podía dejar solo a Afrodita no podría con los temperamentos encontrados de la pareja. Además sabía que el inframundo había una emergencia el no poder ayudar a Shun le tenía nervioso, tanto así como a Fénix, que se removía más inquieto por la angustia del presentimiento, que por el dolor del parto, así que trataba de mantenerse calmado, más que todo por la situación que por su voluntad.

Un gemido de dolor, en el menor le llamó la atención. Aioros, realmente estaba nervioso, no podía ni hacer bien el masaje, suspiró tal vez eso lo podría calmar, se dirigió al lecho, posó su mano en el hombro del mayor. Aioros, déjame esto a mí. Podrías ir a ver que pasa con Aquiles, y me lo traes, no creo que Hyoga pueda con él. Si puedes traes la cuna de mi hijo a esta habitación, el verme lo tranquilizará, la noche será larga, aplicó parte de su cosmos en la cintura del Fénix: Ahora Iki, tu viste a tu hermano en su parto, ¿Verdad? Trata de relajarte, porque si no será más difícil, ambos estamos preocupados por Shun, pero él es el Rey del Inframundo, no le pasará nada, que él no quiera. Le dijo, con su voz tranquila.

De un fuego sobre pólvora que puede estallar
y así te tengo que amar
el tiempo acaba de empezar
el tiempo no terminará


El mayor de los presentes, le vio, Shaka se escondía detrás de Fénix, pero su rostro de preocupación no se lo quitaba nadie, zafiros y esmeraldas se observaron un gran rato, lo que quería realmente es que tratara de buscar información, a lo que asintió observó a Iki un minuto más y salió de la habitación para encontrarse de frente con el Dragón investido con la armadura divina y una mujer en sus brazos que se podría decir que era la réplica de Andrómeda.

Señora su hijo Iki está en esta habitación le habló suavemente el Dragón, los ojos de Aioros se explayaron al oír las palabras del alumno de Dohko, y abrió la puerta de inmediato, la joven mujer se abrazó a su cuerpo, por favor trae a mi nieto, Aquiles se siente solo.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 1:09 am

Los tres que estaban en la habitación dirigieron sus miradas a la puerta cuando el sonido metálico de los pasos de Shiryu, rompieron la meditación que trataban de hacer para Iki se relajará, al verla Iki la reconoció inmediatamente: Mamá, su voz se quebró en la emoción.
El dragón apenas la puso en el suelo, ella corrió hacia él abrazándose a su cuello, Iki, mi Iki, sollozaba en su cuello, una nueva contracción azotó el cuerpo del menor que la acalló en el cuello y cabellos de su madre, ese aroma que había añorado toda su niñez ahora se encontraba en ese preciso momento, su presencia desarmó toda la imponencia y frialdad del poderoso fénix, convirtiéndole casi de nuevo en un pequeño niño en sus brazos. La diosa de los mares, observó al dios rubio, frente a ella, y reconoció el rostro de su nieto en él.

Érase una vez una historia feliz
y ahora es solo un cuento de horror
ya nada puedo hacer,
eclipse total del amor



Eres mi otro hijo, le expresó guiando su mano a su faz. El te amo con locura, eras su tesoro más preciado.

Iki y Shaka, se quedaron perplejos ante sus palabras, el Fénix con sus manos temblorosas hizo el esfuerzo de casi sentarse a pesar del dolor. Asió el rostro de su madre. ¿Por qué hablas en pasado? Shaka es todo eso para Shun, ahora, le corrigió, ella bajó sus esmeraldas a las sábanas del lecho mientras sollozaba en silencio, sin pronunciar más palabras, su cuerpo temblaba, ante el esfuerzo que tenía de retener el dolor que emanaba de su corazón herido.

Cuando Brahman se movilizó para alzar el rostro de la que debía considerar su madre también, las puertas de la habitación se abrieron de golpe estrellándose contra la pared.
Shaka, gritaba Shura, con Aquiles en sus brazos. Atacaron Rajastán se llevaron a Dohko y a Ecels, un decaído Shion detrás de ellos, apenas si alzó la vista, Shaka se puso en pie y corrió al mayor, y le abrazó. La Coalisión Dorada, partirá por Libra, no podemos cuidar de tu hijo, en este momento.

Libra regresará con bien, expresó la mujer que traía Shiryu en sus brazos, mi hijos será el precio del indulto de tu esposo e hija, Patriarca de Atenea, al ser llamado de ese modo, Shion ingresó a la habitación y sus ojos estudiaron a la mujer en brazos del Fénix, Iki apenas si pudo respirar cuando una nueva contracción atacó su cuerpo.

Érase una vez una hazaña vivir
y ahora ya no tengo valor
nada que decir,
eclipse total del amor...


Stonehengen rodeada por el nuevo ejercito de Atenea, todos aquellos que habían sido castigados por los dioses y que le juraron lealtad, se encontraban a su lado, ella misma les había investido de nuevos ropajes, no conocidos por nadie hasta el momento, la diosa esperaba sentada en el trono de Cronos, en el mismo lugar que su antepasado, había observado al noble Hiperión caminar por el camino del tormento, mismo lugar que ahora sus mercenarios esperaban con sed de sangre, Dohko se mantenía custodiado cercano a la entrada de la piedra de la muerte. Su cuerpo temblaba a causa de la fiebre que se adueñaba de su cuerpo, trataba de mantener caliente a su bebé, y cubierta con la pequeña sábana. Rogaba por que todo fuera rápido, Ecels, ojala pudieras usar los poderes de tu padre, para transportarte a su lado, la niña recién nacida si apenas se daba cuenta del peligro en que estaba dormía plácidamente en sus brazos, odiaba encontrarse débil e incapacitado para pelear, justo le tenía que pasar esto.

Se removió, un poco para analizar la situación vio a Atenea que esperaba con algo de angustia supo que él sería tan sólo el entremés de lo que pasaría, había alguien que sería el plato fuerte de esta reunión. Se quejó al notar que debería ser una noche clara por la luna llena, cuando alzó sus ojos al firmamento tan solo vio el pálido resplandor de las lejanas estrellas, Selene no aparecerá hoy. Esto no se había dado en milenios, trató de calmarse recordando los antiguos escritos que su marido le leía todas las noches, y se sonrió siempre Shion permanecía a su lado por varios días en sus meditaciones frente a la cascada en Rozan o él le ayudaba aprenderse todo los rituales, ceremonias, e inscriptos de los antiguos Patriarcas, y los manuscritos de griego antiguo, con los recuentos de batallas pasadas. Vaya si que nos divertíamos Shion, con razón hasta ahora es que tenemos descendencia, cuando deberíamos ser tatarabuelos.

La última vez que Selene no hizo su recorrido. ¿Cuando fue? Se inquiría tratando de poner en orden sus pensamientos, debía ser algo importante, pero por que quiso no lo lograba hasta que un retumbó resonó en el subsuelo, lo que faltaba un terremoto, se dijo, trató de proteger a su nena con su cuerpo de cualquier escombro al vibrar tan fuerte la tierra.

Mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer
mira mis ojos...
de vez en cuando siento enloquecer


Reclinado sobre la tierra dónde había depositado a la niña, cubriéndola, pudo observar de reojo como se agrietaba el suelo, lentamente pudo identificar que el retumbo no era en sí eso sino los cascos de unos caballos, y sonido de unas ruedas tiradas por él. Gaya abrió sus entrañas dejando salir el imponente carro de la muerte, que a todo galope surcó hasta las estrellas rodeando a Stoneheng, Shun pudo divisar el ejército que le rodeaba, y Atenea se puso en pie para recibirlo. Lentamente descendió hasta que él carro se detuvo, en frente de la entrada del lugar de ejecución de Hiperión, Perséfone que venía abrazada a él le besó el cuello. Y Andrómeda soltó las riendas del carruaje, descendiendo primero, para luego tomar de la cintura a la Primavera para ayudarla a descender.

Y esta noche quiero más
que me abraces fuertemente.
que en tus brazos soñaré
que el amor es para siempre.
que en penumbras un rayo de luz
nos envuelva a los dos.


Los dos se miraron una vez más, y Hades se encaminó hacia Dohko, sin perder tiempo, quitándose su capa, tomó en sus manos, y se enfrentó a los dos guardias frente a él , entrecerró sus ojos, en el momento que ellos caían a sus pies sosteniéndose sus gargantas. Y se colocó a la altura de Libra y le cubrió con su capa, le hizo ponerse en pie con su ayuda, Perséfone por su parte, asió entre sus brazos a la pequeña y siguió a su Rey en silencio. Acomodó a Dohko en el carruaje recostando en el suelo del mismo. Perséfone le puso la niña en sus brazos.

Libra, no te muevas de aquí pase lo que pase. No te importe nada más que tu hija, no implores, no llores, ni te angusties por nada sé siempre la fuerte roca inamovible frente a las corrientes de Rozan, no permitas que tus amigos se aflijan por ti, ni que tus enemigos se gocen con tu dolor. Lo que pasará esta escrito desde hace mucho, una vez Atenea me preguntó que fue lo que prometí para revivirlos, por lo que ahora ella y ustedes viven, es lo que pasará ahora, mi promesa hacia él será consumada en este instante.

Sangre con sangre se pagará y el equilibrio será reestablecido. Libra, espero que seas feliz.

Se apartó del carruaje abrazando a Perséfone, y se acercaron a la entrada del camino del tormento, Atenea se encontraba al final del mismo. Pensé que no vendrías.
¡Atenea, cállate! ¿Cómo te atreviste a romper el pacto y meter a Dohko en esto?
Como se atrevió el hijo de Cronos a humillarse frente a un dios extranjero, en verdad odio a Shaka, le quiero ver sufrir, hasta la médula todo lo que he sufrido yo, por lo tanto Perséfone ya no te preocupes no sufrirás mucho en tus últimos momentos ya no te odio te daré una muerte rápida. Al escuchar esas palabras Libra trató de ponerse en pie, sostenido de los aleros del carruaje dejando a su bebé arropada con el manto de Hades.

Vivimos atrapados en un juego de azar
tu amor es una sombra para mi libertad.
Ya nada puedo hacer y no logro escapar


Hades, caminarás entre mis guerreros, desprovisto de toda protección, salvarás la vida de Perséfone, Dohko y la bastarda de Shion. Si logras llegar con vida hasta la roca dónde Hiperión ofreció su vida por su familia. Jabú se acercó a Hades, con una sonrisa cínica en sus labios: Me gozaré en ver la cara de tu hermano y de Hyoga cuando les lleve tu cabeza en una bandeja de plata. Guerreros no le toquen el rostro no debe quedar duda de que es Hades.

Extendiendo sus manos espero a que le fuera entregada la daga del destino y la espada del juicio, cuando dos sayones se acercaron arrancándole la armadura hasta dejarlo descalzo y con sólo su túnica de combate puesta. Para luego arrastrar a Perséfone por el camino hasta Atenea y postrarla frente a ella mientras la obligaban a ver asida de su cabello dolorosamente con sus brazos extendidos a cada lado de su cuerpo. Un grito de guerra desgarrador se extendió en el silencio de la noche, como determinaba el ritual, unos tambores comenzaban su ronco redoblar, sus esmeraldas pudieron observar, que en sus manos traían varios bastones formados con el mismo material que hacían las armaduras.

Dio el primer paso dentro de esas filas de guerreros, pudo sentir como su corazón se desbocó en dolorosos latidos ensordecedores así como su adrenalina rebalsó sus poros, sus manos retuvieron los primeros ataques, pero no pudo evitar que una lluvia de golpes azotaran su cuerpo descubierto en su piel no había lugar sano, su nácar fisonomía adquiría una tonalidad entre morada y roja sus vestidos se fueron tornando carmesí así como cuando no se pudo mantener en pie, tan solo atinó a cubrirse su cabeza con brazo libre, el cual con un golpe certero, su hueso se despedazó, no pudo evitar lanzar un grito de dolor y hacerse un ovillo entre el mar de patadas que le propinaban, apenas pudo retener algo de aire en sus pulmones, se empezó a arrastrar, cegado por su propia sangre, hasta el final del camino.

De un fuego sobre pólvora
que puede estallar...
y así te tengo que amar
el tiempo acaba de empezar
el tiempo no terminará


Perséfone veía todo borroso a causa de su propio llanto, la garganta le dolía, en su esfuerzo de retener su lágrimas, elevó la vista hacia las estrellas, cuando el sonido de los tambores, cesaron, sus retinas apenas vieron la frágil mano de su hermano asida a la roca de la muerte, los guerreros se separaron. El grito de Furia de Libra resonó en el silencio, así como la aurora empezaba a mostrar sus albores, junto al enfilamiento de unos cosmos hacia el lugar. No quería que Shaka interviniera, su misión debía ser cumplida faltaba tan poco.

Se arrastró hasta hacerse un ovillo en medio de la piedra al frente de su hermana que luchaba por soltarse de sus agarres, Atenea dio su permiso silencioso, he dicho que no odio a Perséfone por lo tanto no me interesa que sufra mucho, la diosa se abalanzó sobre el maltrecho cuerpo de su hermano no había lugar de dónde asirlo sin lastimarlo, sollozó sobre él: Perdóname por traicionarte, perdóname por llorar tu desgracia, expresaba ahogada en sus lamentos.
Como pudo le hizo incorporarse con ella al ver que él difícilmente lo haría, todo su cuerpo temblaba de dolor, el mismo Libra no aguantó más la carnicería besó la frente de su hija y se lanzó del carruaje, y como pudo se encaminó torpemente hasta el monumento.

¡No Hades! Gritó con todas sus fuerzas. Con horror observó como la espada de Hades en las manos de la diosa guerra traspasaba el torso de la diosa de la Primavera en el momento que se iba abrazar a su hermano, cayendo desfallecida en sus brazos, y cuando Hades iba a pronunciar su nombre, la daga de Atropo atravesó su garganta desde su nuca, empuñada por la mano del Unicornio, lo único que salió de sus labios fueron borbotones de su propia sangre, así como en el dolor sentido sus alas se extendieron sin control y dos de los sayones de Atenea las arrancaron de tajo de su espalda, las piernas de Libra ya no aguantaron su propio peso, y desolado no pudo más que llorar a gritos desgarradores. El cuerpo inerte de Perséfone cayó de sus brazos, trasladó su mano libre a sostener el filo de la daga cortándose la misma en el proceso en acto desesperado por respirar. Atenea se postró enfrente de él para abrazarse a su cuerpo sollozando: ¿Porque no me amaste? ¿Porque me obligaste a asesinarte? Hades amado mío.

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goddesniquel
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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 1:11 am

Hades cayó de sus brazos, convulsionando a causa de la falta de aire en sus pulmones, ahogado en su propia sangre, sus violetas se recreaban en su agonía, no notó como llegaba una sombra que empuñaba un arco dorado, apenas si había logrado volver a la conciencia supo lo que valdría su libertad y se negó a que esa diosa malvada se gozara de su victoria.

Cuando una flecha dorada se clavó en su pecho, elevó su vista al lugar de dónde provenía la saeta, en pie en medio de unas de las formaciones de rocas, la figura joven de Seiya portando la armadura divina de Pegaso, observaba la escena lleno de odio, llorando la muerte de su amigo y su Rey. La diosa de la guerra se sonrió y al momento de caer y su cuerpo al tocar la sangre de Hades se quemó sin dejar rastro alguno ni cenizas de su existencia. No fue mucho lo que faltó para que otros caballeros divinos arrasaran con él lugar y sus enemigos.

Érase una vez una historia feliz
y ahora es solo un cuento de horror
ya nada puedo hacer,
eclipse total del amor.


Shun apenas podía oír el latido disconforme de su propio corazón, fallaba pero no se detenía, no podía mover ni un solo músculo, veía frente suyo desangrarse a su hermana, con la daga en su garganta no podía pronunciar palabra alguna.
Escuchó un llanto tras suyo, pensó que era Libra, así que no se tensó hasta que vio como unas cascadas doradas le cubrían la visión hasta que se vio acunado en unos brazos amorosos, y el grito desgarrador de un corazón destrozado por el dolor.

Érase una vez una hazaña vivir
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Deseo pronunciar su nombre, Shaka logro decir sin voz movilizando sus labios, afianzó un poco más de aire, mientras Shion, Mü y el mismo Brahman trataban de sanar sus heridas con sus poderes. Su brazo sano viajó lentamente al rostro del mayor manchándolo con su sangre, llenó por última vez sus pulmones con aire y con su voz gangosa pronunció un leve Aquiles, y en una convulsión de su ser, sus últimas palabras salieron como un suspiro: Shaka.

Brahman se quitó el manto de su armadura al depositarlo en el suelo y con él empezó a limpiar su rostro, sin mirar a los demás, al igual que cada parte de su cuerpo cubierta con su sangre, las lágrimas y el dolor en su pecho, le impedían movilizarse a su voluntad, su propia mano temblaba en el proceso, hasta caer rendido en su pecho paralizado, sollozando como un niño pequeño.

Eclipse total del amor...
eclipse total del amor...
mira mis ojos...
mira mis ojos...
mírame...


Una figura de mujer de cabellos dorados y ojos zafiros se presentó ante ellos junto a una más joven de brillantes cabellos, anaranjados, detrás ellas el mismo dios Helios. Y Eos habló: siéntete dichoso por haberlo visto morir, estar en sus últimos momentos. Mi madre no tuvo esa dicha con mi padre, al decir esto el cuerpo de Shun adquirió un potente brillo y empezó a desvanecerse en brillantes luces. Ya se ha pagado el precio, el primogénito de Cronos. Por el primogénito de Urano.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 01, 2008 2:03 am

grr... seiya para que mataste a atenea?!!!

que no ves qeu eso me tocaba a mi!!!!!

buaaa shakaaaa oco sufree snif yo lo consuelo al rubio bonito snif

godess ya tengo a kyeran y caleb parados fuera del escondite listos pa protegerte agarra tu pc y vente antes que te llegen las cartas bomba snif

que bonitooooo

buaaa shuniii se nos murio snif
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goddesniquel
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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Jue Sep 11, 2008 11:47 pm

Capítulo 22. ¿Que voy hacer sin tu luz?

Mira mis ojos
y veras
que siento por ti



Llevaba algunas horas sentado frente al fuego del hogar, sus rubíes reflejaban esas llamas incandescentes como sus cabellos, en sus piernas dormitaba su esposa, mientras el acariciaba sus rizos de oro fino. Suspiró algo cansado presentía que las cosas no iban bien, desde hace días, sentía la tensión de su presencia entre sus hermanos, ese frío ambiente que se forma cuando no eres bien recibido. Ese desasosiego le carcomía los nervios.

Desde su templo esperaba a que Selene su niña regresará de su caminata nocturna, esa mañana había recibido la convocatoria de Cronos a Torrey, al llegar ella partiría sin demora, lo mejor era no provocarlo. Tea se volvió en silencio inquirió en sus rubíes y él se sonrió tristemente. Dirigió su mano amorosa a ese rostro hermoso y sabio de su esposo.

¡Tea! Su voz fuerte y sencilla, llegó a su oído y sus labios se sonrieron, con todo el amor que de su cuerpo brotaba. Milenios a su lado y no se cansaba de sus brazos fuertes, se incorporó hasta descansar su rostro en esas llamas incandescentes, así como la mano del mayor se perdía en sus rizos.

Aquella mañana Hiperión en el carro del sol partió hacia el palacio de Cronos, sin saber que sería ultima vez que vería su hogar. No bien había llegado a los atrios de Torrey, cuando se vio rodeado, y aprisionado con cadenas, al instante llevado a empellones a las mazmorras del Palacio de su hermano Cronos.

Apenas si se podía mover sentía todos sus costados y costillas hechas polvo, se arrastró hasta la puerta de grueso roble, y apegado a ella gritó con todas sus fuerzas: ¿Por qué?, enfurecido no dejaba de quejarse, de la misma manera. Hasta que su garganta le ardía, y accesos de tos, le minaron sus ganas de seguir inquiriendo doblegándole por el dolor. Entonces impotente, las traicioneras lágrimas bañaban su rostro, con sus manos ennegrecidas por el polvo de ese lugar, trató de limpiarlas, se renegaba así mismo el que le vieran débil e indefenso. Cegado por la ira golpeaba aquella áspera superficie.
El nauseabundo olor del moho y la humedad le provocaban nauseas y así como su corazón se desbocaba pensado en su esposa e hijos. Cerró sus ojos, tratando de calmarse tenía que pensar con serenidad.

Escuchó unos pasos, que se acercaban, se preparó para lo peor, con su corazón hecho un nudo. Cuando la portezuela se abrió permitiendo que las antorchas iluminaran levemente, la habitación, como pudo se puso en pie y sus rubíes denotaron a Rea, su joven hermana quién esperaba una criatura, con sus ojos esmeraldas sollozaba apegada a esa puerta mientras sus manos intentaban llegar a su rostro por esa pequeña rendija.
¡Hiperión! Sollozó ahogada, aunque Cronos me mate, te sacaré de aquí, removió las cerraduras, y empujó aquella pesada puerta del calabozo. Se lanzó a los brazos de su hermano mayor llorando amargamente. Su cuerpo temblaba en sus brazos y su vientre de siete meses rozaba su vientre plano y firme.

El Fuego Estelar la apartó de él con delicadeza para besar su frente, y tratar de limpiar su rostro. Disculpa te estoy ensuciando mi pequeña Rea. No llores así no me angusties más de lo que estoy. Huye te lo suplicó Hiperión, vete cuanto antes, le dijo sosteniéndose de sus brazos, mientras sus piernas flaqueaban. Un movimiento de su bebé la hizo quejarse al causarle un gran dolor. El titán la apegó a su cuerpo, acariciando sus cabellos, manchándolos con su sangre en el proceso.

¿A dónde crees que pueda escapar, Rea? Ellos me buscarán he visto el veneno del odio en sus ojos, no estarán tranquilos hasta que hayan acabado conmigo, y cualquier rastro de mi sangre. Ella alzó el rostro, sus ojos llenos de dolor, le fijaron un momento. Tienes que huir, amado hermano mío, te lo suplicó no seré capaz de ver como sangre inocente es derramada. Eres el primogénito de nuestra casa, el orgullo de nuestro padre. Sin embargo el más noble y amoroso de mis hermanos, no deseo perderte.

Rea tomó su mano, en mi vientre está el primogénito de Cronos, mi esposo no es el mismo Hiperión, Cronos ha cambiado, ahora hago un pacto contigo, y asió entre sus dedos una pequeña daga, esta es la que le pertenece a Atropo, la implacable, y su filo lo paso en el pecho desnudo del mayor, la sangre empezó a manar de él y la reina de los dioses acercó sus labios en ese lugar, juró que defenderé con mi vida tu estirpe, y ésta no se perderá de la historia. Mi primogénito y yo la recordaremos siempre. El la trató de quitar, tu linaje es mi casta, y la sangre que correrá por las venas de mi hijo. El primogénito de Cronos, será tu ángel guardián, amado hermano.

Rea, avisa a Tea, lo que sucede que resguarde a mis hijos. Si muero quiero que ellos vivan, haré todo lo que me pidan con tal que ellos sean felices. No pierdas tu vida, has hecho juramento para mí. Yo haré otro para ti. Tu sangre es mi linaje, tu casta será mi estirpe. Tu primogénito me pertenecerá como Helios, Selene y Eos. ¿Quisiera saber el nombre de mi vástago más pequeño?

Su nombre será Hades. Y reinará a los muertos, será el castigador de los rebeldes, será el ejecutor de tu justicia Hiperión. El Fuego Estelar se acerco a ella abrazándola lo más fuerte que pudo y su mano descansó en su vientre. Rea vive, no importa lo que pase mañana, vive para Hades, sobrevive para los que venga. Recuerda que el bien gana justamente en el momento en que el mal cree haber ganado, cuando parece que esta siendo derrotado, cuando todo está perdido, es cuando el bien ganó la batalla. Te ruego ve al lado de Tea. No permitas que cometa una locura.

Amado Hiperión, la diosa aferró sus manos fuertemente mientras las besaba con vehemencia, y él mayor la abrazó más fuerte y ambos se encaminaron fuera de las mazmorras. Rea, te acompañare hasta los atrios.

No había movimiento alguno a esas horas de la madrugada, el mayor la subió en su carro, entregándole en sus manos las riendas y ante su voz, sus caballos llameantes se pusieron en marcha a todo galope. Hiperión observó el firmamento, era justo la hora más oscura de la noche, la transición entre sus hijos, ellos ya habían salido en su recorrido y los tres se encontraría como era la costumbre. Suspiró orgulloso, y se encaminó justo dónde sintió las presencias de sus hermanos en los jardines posteriores al palacio.

Eolo parecía acariciarlo porque sus llameantes cabellos ondeaban a su alrededor, se preparó a lo que vendría a ver el rostro de Cronos frente suyo, su hermano menor le acarició el rostro para después besar sus labios. ¿Por qué Hiperión? Le susurró cercano a sus labios. Yo le amo más que a mi vida, Cronos. Tea es mi vida.

Te has condenado hermano con tus palabras, le expresó acariciando sus labios con deseo. Si es tu vida la perderás. Un golpe certero de Cronos en su abdomen, le hizo perder el aliento, cayendo de rodillas, y fue cuando los demás titanes le acorralaron contra el escabroso terreno, aminorado entre crueles golpes de unas armas que no conocía, no sabia que parte de su fisonomía cubrir, entre su angustia y su corazón agitado oyó un grito desgarrador y entre las piernas de sus asesinos, lo último que vio en conciencia fue el rostro empalidecido de Selene, que sollozaba postrada sobre el río de su sangre derramada.

Antes de perder su último aliento, al ver que Cronos se acercaba a su hija le maldijo: Cronos toca a mis vástagos, y tu reinado llegará a su fin, mi sangre clama por la de tu primogénito el cual me pertenece, no podrás hallar paz en tu estirpe Cronos, el ansia de sangre de la misma cavará tu tumba.

Explora
en tu ser
y hallaras, no buscaras mas


Por más que trataba de calmar a Iki no lo lograba, ni siquiera la presencia de Helena lo conseguía, aquella misteriosa mujer, taciturna, después de la partida de la Coalición a Stonehenge, la había dejado más callada, la presencia de los tres jueces le tenía nervioso, el pequeño Aquiles no dejaba de llorar, por más que la diosa Hécate trataba de calmarlo fue le inútil, su llanto desgarrador le martillaba el cerebro.

Intentaba sosegar los dolores del Fénix, pero cada vez le eran más intensos, le veía con sus ojos cerrados, como mordía sus propios labios, pero era tan grande su orgullo que se negaba a quejarse. Con cariño le brinda un reconfortante masaje en su cintura aplicando su propio cosmos, mientras estudiaba la situación. Hécate resguardaba a su sobrino entre sus brazos, la mujer que era la madre de su esposo, se sentó al lado del ventanal totalmente ajena al desastre que sucedía en la habitación. Observando el firmamento, con su mano en su corazón.

Suspiró algo cansado, había llegado la hora en que Iki estaba preparado para pujar, despejó su frente humedecida: Cariño el momento ha llegado. Lo has hecho muy bien.
Fénix abrió sus párpados lentamente hasta fijar su vista en el rostro del mayor asintiendo. Aioros, mi hermano. Expresó su angustia, casi en un sollozo. Se sentía impotente sin poderlo ayudar. Sus ojos soltaron sus lágrimas sin poderlas detener éstas fluían libremente por su rostro. ¿Por qué en este momento? ¿Por qué cuando el nacimiento de nuestro hijo debería ser alegría?
¡Iki! Trata de calmarte piensa primero en nuestro hijo, no quiero perderlos a los dos, prometo que apenas nazca seguiré a los demás y pero ayúdame, le expresó acariciando su vientre. Ya falta poco, amor. El menor se convulsionó en una contracción que lo hizo aferrarse a los hombros de su marido que lo sostuvo besando su frente para luego ayudarlo a recostarse: ¿Que le vamos hacer Iki? Paris, ya quiere conocernos, es un poco impaciente, como su papi, ¿No crees?

Con su respiración entrecortada entrecerró sus ojos, en señal de protesta por su comentario, pero no contestarle a su sarcasmo, ya que la cabeza de su hijo empujaba contra la mano de Sagitario y Aioros no pudo retener sus lágrimas de felicidad. Iki, cada vez trataba de pujar como más fuerza, ni un solo gemido de dolor soltaba, más el esfuerzo y dolor se dejaban traslucir en un perlado sudor que bañaba su cuerpo, y en el temblor involuntario de sus piernas, buscó aire jadeando fuertemente.

Hécate al notar lo apremiante de la situación se apresuró ayudarlos, dejando a su príncipe en los brazos del primer juez. Quién asintió poniéndose en guardia cuando siente una serie de cosmos enfilándose al Palacio, justo en el momento en que las presencias de Ares, Zeus, y Apolo hicieron brillar la recámara. Los lugartenientes de Hades se postraron ante el Rey de los dioses con su pequeño soberano en sus brazos: ¿Mi señor Zeus? Soltó el Primer Juez levantando su fiera mirada al recién llegado.

Helena se puso en pie, con su mirada altiva observó a Zeus, y el monarca se acercó a ella para abrazarla pero ella retrocedió. ¿Porque he de abrazar a la sangre del asesino de mis hijos y de mi esposo?

Helena, le susurró herido. Ella negó con su cabeza cerrando sus ojos. No soy Helena, soy Rea. Reina y madre de los dioses. Su poder se desató la titanide tenía sus ojos hechos fuego, desatando su antiguo poder, he visto correr sangre inocente de nuevo antes mis retinas, su hedor me quema por dentro. Mi hijo ahora descansa al lado de su verdadero padre.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Jue Sep 11, 2008 11:50 pm

¿Madre? El Rey de los dioses se postró ante ella, ¿Cómo es posible? Ella se sonrió levemente yo renací pero mi ente dormía dentro de Helena Diermissen, no podía ser otra forma, el cuerpo adormecido de Hades por el veneno de Atenea fue destruido por ella, y fue su padre que hizo que su nuevo cuerpo, a pesar de estar herido por tu hija pudiera tomar posición de él nuevamente. Ahora el mismo Hiperión llora al ver que uno de sus hijos ha caído.

Es por mi hermano Hades que he venido. Casandra, le advirtió a Apolo sobre una desgracia en la casa de la Muerte. Ella se sonrió: ¿En verdad, Zeus te preocupa tu hermano, a quién le usurpaste el trono? Has dejado que Atenea le quitará todo, que viviría como su esclavo. Rea, suspiró volviéndose al cielo, sin el recorrido de Selene. Hoy ni la luna ha querido salir a ver el oprobio, victimario y victima se encuentra de nuevo. Más una fuerte brisa llenó la habitación.

Iki, aún esforzándose siguiendo las órdenes de Hécate y Aioros, ayudaba a su hijo, no dejaba de poner atención a la conversación con su corazón comprimido de la angustia inquiría sin poder pronunciar palabras en los plateados ojos de la Hechicera. Ella bajó su mirada, evitando verlo a los ojos. Y un nuevo pujo y la criatura resbaló suavemente saliendo de su cuerpo a las manos de Aioros, quién de inmediato lo limpió y se lo entregó a Iki en sus brazos y un niño de cabellos azules y ojos verdes lloraba fuertemente. Mientras Sagitario se encargaba de limpiarlo y sacar todos los residuos del alumbramiento.

Iki, se apresuró a decir Zeus, mientras se acercaba al lecho, queriendo ver a su protegido, al hijo de su Helena. No, te acerques, a él. Es lo único que queda de mi sangre. Exclamó al momento que una figura se formó en medio de ellos. Los espectros se incorporaron de inmediato. Y Hécate lanzó un grito de dolor, ante ellos, se encontraba de pie Hades, sonriéndole a su hermano a su lado un hombre alto de largos cabellos del color del rubí más encendido que habían visto. Sus ojos tenían la fuerza del fuego, y una amabilidad única.

Iki te prometí que estaría aquí. Y así lo hecho, me alegra que tu bebé haya nacido con bien. Los espectros, se despojaron de sus armaduras, para luego postrarse ante él. Apolo, Zeus, Ares, se quedaron sin habla, al momento que Rea se postró aferrándose a sus piernas llorando y gimiendo, dolorosamente. Iki volvió a ver a Aioros sonriendo. Mi hermano venció a Atenea, más Sagitario solo acató abrazarlo contra sí, y meciéndole suavemente entre sus brazos acunando a su hijo y esposo. Fénix se extrañó al ver como el primer juez posaba en el suelo al lado de su madre al pequeño Aquiles y Hades le observó llenó de orgullo.

¿Por qué lloran de esa manera? ¿No le ven se encuentra bien? Los brazos de Aioros le apresaron con más fuerza y un sollozo audible por parte del mayor, se dejó interrumpirlo, Iki no supo porque su propio llanto le inundaba, en un silencioso descargo de su alma, la cual conocía la verdad.

Shiva Rudra, ahora todo esto es tuyo, el Inframundo pertenece ahora a sangre hindú. Hay tantas cosas que deseé enseñarte, tantas cosas que me hubiera gustado haber conocido. Ver el orgullo en los ojos de tu padre Brahman.

Eos comienza su recorrido, es hora. La voz fuerte y dulce a la vez de su acompañante le acalló y él asintió. Y la capa que se ceñía en los hombros del mayor le cubrieron y sus cosmos se evaporaron como esa brisa que ingresó. No se había terminado de desaparecer el rastro del cosmos de Hades cuando los caballeros divinos del Santuario de Zeus ingresaron a la habitación y el Rey de los dioses tomó en sus brazos al primogénito de su hermano.

¡Apresad a los guerreros de mi hermano! Ellos fallaron en su juramento de protegerle, deberán pagar con sus vidas este agravio a los dioses. Fueron instantes en que los guerreros tomaron a la fuerza a los tres jueces que no pusieron resistencia, a fuerza de empellones les sacaron del palacio, al igual que a Hécate.
¡Son reos de muerte, no verán el nuevo amanecer! Así como mi hermano no vio ni siquiera la Aurora.

Rea vio un momento más a Iki, sin pronunciar más palabras se fue de allí, en un blanco resplandor. Sagitario abrazando fuertemente a su esposo, buscaba sosegarlo, no obstante Iki no emitía palabras, sus ojos quedaron fijos en la puerta de la habitación y su mano extendida. Cuando un poco de aire entro a sus pulmones: no se lleven al hijo de Shun. Su voz apenas audible a Aioros. Para luego gritar con todas sus fuerzas: ¡Aquiles!

Dime que sientes mi calor
Y que correspondes mi amor
Sabes que si
todo lo que hago
lo hago por ti.

Vio como de sus manos el cuerpo maltrecho de Andrómeda desaparecía en un resplandor blanco, nítido y como el polvo de estrellas se deshizo en sus manos, enfurecido se incorporó asolando con su poder todo la estructura del lugar, Shura, abrazaba a un desesperado Hyoga en sus brazos, más los titanes linaje del Fuego Estelar, observaban en silencio, hasta que Tea se encaminó a Brahman para acunarlo en sus brazos. La diosa con sus ojos cubiertos de lágrimas, sollozó en sus brazos. No sabes como comparto tu dolor, yo sé lo que es ver lo que más amas destrozado. Mi corazón no tuvo el consuelo de oír sus últimas palabras, ni de consolarlo en mis brazos.

Ahora en este momento no sé que fue lo mejor, si llevar en mi corazón siempre su recuerdo, de verlo sonriendo y con su carácter alegre, o el que tiene Selene en su corazón, le hablo entrecortado por el llanto y ocultando su faz en esos aromáticos cabellos de oro puro. Ella tiene constantes pesadillas, ellos lo destrozaron frente a sus ojos.

Brahman, padre de la casta de los hindúes, la voz de una mujer cubrió el lugar, en el momento que se materializaba frente a ellos. Tea se volvió aquella voz la conocía a la perfección esa misma angustiosa vibración de palabras la conocía bien, pero esta vez era calma. ¿Rea? La diosa venía en un carro tirado por dos leones dorados, con calma bajó el carruaje, y se encaminó dónde aún estaba la sangre de su hijo. Se quitó su capa y con ella enjugó la fría piedra, sus lágrimas bañaban sus propias manos, en muestra de su gran dolor. Asió con fuerza la capa extendiéndola.

Soy Rea, Magna Mater, deorum Idae. He aquí la sangre de la victima que satisface el crimen cometido al noble Hiperión. El hijo de Cronos por el hijo de Urano. Aún más Hiperión recibe amorosamente a tu hijo, al que te di, por nuestro pacto. Ahora el que duerme según lo establecido como Señor del Inframundo. Según el castigo de los dioses por la pérdida de tu luz.

Gea Madre mía recibe en tu seno la sangre de Hades, que amó a la tierra y a su familia más que nada, lo mismo que Hiperión. Restablece la vergüenza cometida, la tierra estremeció al momento que un estruendo general provoco que la misma se agrietara, de ese lugar en una brillante columna, dos cuerpos brotaron al mismo momento que la sangre fue evapora y es aceptada, en paga por la infamia. El intercambio fue admitido, la pilastra de luz se dividió en dos. Y a los pies de Brahman, el cuerpo de Andrómeda apareció. Sin ninguna herida pero profundamente dormido. A los de Tea, el de Hiperión

Milenios, he esperado para que el asesinato de mi hijo fuera pagado. Gaya rugió en una profunda voz, que les hizo estremecer: “Me hicieron beber la sangre de mi propio linaje, la sangre que se formó en mis entrañas. Ahora he bebido de la que se formó en las tuyas, al fin al cabo también mi linaje. El más hermoso de la estirpe Urano, cayó en manos de la venganza, celos y odio, así como el más perfecto de los hijos Cronos, se ha rendido en una batalla que podía ganar con creces. Ahora les devuelvo a Perséfone su vida no es necesaria. Ya me doy por bien pagada. Ahora las dos mejores estrellas del firmamento duermen en un fastuoso Sueño Eterno.”

Mira mis ojos
Y sabrás
que nada te ocultan.
Soy como tu ves
tómame
quisiera poder, poderte lograr

Milo quién se encargaba de acoger entre sus brazos a la Reina del Inframundo, acunándola contra su pecho despejaba su frente de sus cabellos borgoñas, su rostro fino, pálido, mostraba el dolor de sus últimos momentos así como sus lágrimas apegadas a sus crespas pestañas, poco a poco la sangre que cubría sus ropajes blancos se fue evaporando lentamente como su cuerpo recuperaba la facultad de moverse. El escorpión con cuidado la alzó consigo pero Rea se acercó a él, para detenerlo, con suavidad: “No la muevas por favor.”

Mientras Shaka se sentó al lado de Andrómeda y en silencio le observaba, casi paralizado, como el viento acariciaba sus cabellos que habían permanecido del color del ébano más puro, consecuencia que en sus últimos respiros, lo hizo como Rey del Inframundo nadie se atrevió a acercarse a Brahman. Los caballeros dorados esperaban a una distancia prudente. Shura, mantenía a un abatido Cisne entre sus brazos, Shiryu se sentó bastante serio al lado de su maestro con la hija de éste en sus brazos, sirviéndole de consuelo, ya que Dohko se culpaba de lo sucedido de no haberse podido mover como el quisiera. Sin poderlo detener lloraba en los brazos de Shion, que no podía hacer otra cosa que abrazarlo, contra sí y mecerlo suavemente, el mismo no sabía que palabras de consuelo brindarle si el mismo no podía con sus remordimientos.

¡Oh, Shun! ¿Por qué guardaste todo esto en tu corazón? ¿Por qué me lo ocultaste, si ya tenías una decisión tomada? Su voz apenas audible para Andrómeda, se recostó a su lado abrazándolo contra sí como tantas veces lo había hecho en la intimidad. Su mano despejó su rostro, para observar aún la tilak en su frente. Llevando su mano a sus labios acalló un sollozo desde lo más profundo de su alma. Y le aferró entre sus brazos. Hasta que Rea se sentó a su lado pasando sus dedos por la brillante cabellera de su hijo. El no quería que sufrieras esto, el tenía decidido irse cuando le enviaste a Japón, pero Atenea no le iba a dejar tranquilo, el no quería que sufrieras tu, por esto.

Pero en cuanto te enteraste de la existencia de Aquiles, él quiso darse la oportunidad de ser feliz a tu lado, de disfrutar cada segundo de su vida como único y especial, te vio como su gran alegría. No quiso preocuparte, a tu lado el quería vivir plenamente cada segundo y minuto hasta el día en que sería Hades, el Primogénito de Cronos. El titán que ves allá le tomó como su hijo, Hécate unió sus linajes yo bebí la sangre de su corazón abierto por la daga del destino, su estirpe es la casta de Hades.

“No habría un lugar al cual no siguiera a Shun”, expresó Brahman delineando sus labios con sus dedos, se le veía tan tranquilo, como dormido. Con su voz entrecortada recordó una parte de sus promesas de matrimonio: “Entendiendo que así como somos un misterio para nosotros mismos, cada persona también es un misterio para nosotros. Y cuando llegue el momento de separarnos, recordaremos los momentos que compartirnos con alegría, hasta que nos podamos encontrar de nuevo” Asió su mano con delicadeza, acariciando sus dedos rozó su anillo, para luego besarla, aún caliente y suave. Se quitó su propio anillo, y se colocó en el dedo a Shun. “Ahora te llevas contigo mi corazón, mi amado Ángel.”

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Jue Sep 11, 2008 11:53 pm

Siempre seré tu esposo, al momento que besa sus labios adormecidos. Elevó su vista dónde el llanto desgarrador de Tea, rompía el silencio impuesto por los demás. Sostenida por su hijo Helios, el dios sol, era tan parecido a su padre, y las dos jóvenes diosas abrazadas, la fría Eos, acunaba a una desconsolada Selene, que temblaba en sus brazos

Brahman, Zeus, ha decidido ejecutar a los tres jueces antes del atardecer de éste día. Aquiles, está en el Olimpo, Ares, Apolo y Zeus se lo llevaron con ellos. Debes reponerte por tu hijo, ellos querrán robártelo. Hades te dejó de herencia el Inframundo, le pertenece a los dos. Vio el rostro de su esposo una vez más y se incorporó con él acunado entre sus brazos.

¿Aquiles? Ni siquiera respeto que su hermano entregó su vida por el equilibrio del universo. Ahora quiere despojarle de su bebé.

Yo no me creo que Zeus no se enterara de los planes de Atenea, él sabía que esto pasaría y como aves de rapiña llegaron por nuestro hijo. ¿Pero Radamantis que hizo? Gritó exasperado. Llamando la atención de la Coalición y en especial de Kanon que se acercó.

La diosa se puso en pie, al ver a los demás aproximarse. Los jueces se han entregado, se odian por obedecer ciegamente a mi hijo, su dolor es tan grande que no han puesto resistencia, no se creen dignos de proteger a Aquiles, ni siquiera se han defendido cuando los sacaron como criminales, los poderosos guerreros de mi Hades, imbatibles y temibles se dejaron llevar como mansos corderos por sus captores. No hay tiempo que perder Brahman, debes recuperar a los espectros, formar de nuevo la corte del Inframundo. Coalición Dorada, ahora son los guerreros elite de mi hijo.

La diosa se subió en su carro, e indicó a Helios que subiera a Hiperión en él, y así lo hizo, irían al Olimpo. Por su parte una guardia de honor se formó en el camino del tormento, la misma que Andrómeda había cruzado para su juicio ante Atenea, pero ahora lo hacía en brazos de su esposo, al llegar a las afuera del devastado Stonehenge, Mü asió las partes de la armadura de Hades, entre sus manos, así como Saga recoge la daga y la espada que le habían pertenecido a Andrómeda.

Elevó sus zafiros y estos enfocaron el carruaje legendario de Hades en el que había viajado al lado de la Primavera, igual al día que la rapto convirtiéndola en su pareja eterna, pero en realidad Perséfone solo ocupó el lugar que ahora le pertenecía a él. Besó su frente. ¿Shun sentiste miedo al llegar aquí? ¿Cómo pudiste vivir sabiendo como terminarían tus días? Volvió a ver al único testigo vivo y consciente de lo que sucedió en ese momento. Y Dohko entendió, lo que Virgo deseaba, y bajó su mirada abrazándose más a Shion, la misma inquietud surgió en todos sus acompañantes.

Ninguno de los dos suplicó, respondió a su pregunta silenciosa. Pude ver el poder de Hades, no le era necesario emplear la fuerza, su poder se extendía y la vida era cegada de inmediato. Allí en la entrada apresaron a Perséfone y la obligaron a estar arrodillada al lado Atenea viendo el ritual Ellos le arrebataron todas las investiduras del Rey del Inframundo en el inicio de ese camino, allí nada más cubierto por su delicada túnica y descalzo. Se aventuró entre las filas de su captores, logró con sus artes, librarse de los primeros golpes pero cuando le rodearon fue poco lo que pudo hacer al final llegó tan solo arrastrándose hasta la roca de la muerte, en ese lugar se hizo un ovillo, era imposible que se pusiera de pie. Fue Perséfone quién le ayudó a ponerse de rodillas ante Atenea antes de que la hirieran. Todos se estremecieron ante el relato, Seiya se mordió sus labios hasta hacerlos sangrar, recordando la humillación y dolor que sintió en el Olimpo, antes de Pandora y Radamantis le salvaran la vida, el mismo sabía lo que eran esa ejecuciones públicas eran terriblemente crueles.

Libra tomó aire para continuar: cuando Shun iba a hablarle a Perséfone sus ultimas palabras Jabú, le clavó la daga de Atropo desde su nuca… se acalló llevando sus manos a su rostro, tratando de quitar esa imagen grabada en su retina. Soltó el aire aprisionado en su pecho y continúo explicando: Es una ejecución para un soldado, fue muy utilizada en la antigua romana. Pero el golpe no fue limpio ya que Andrómeda sobrevivió. Esa agonía final ahogado en su propia sangre es espantosa sin ni siquiera tener la capacidad de pedir ayuda.

Cuando le quitamos la daga de su cuello le permitió respirar un poco pero de manera muy atropellada, aún así sus pulmones estaban asfixiados. Fue su condición de caballero, lo que no le dejó morir inmediatamente. Expresó Libra entrecortado, totalmente sacado de sí. En todo momento su cosmos estaba alerta rodeándome, Shun estaba consciente de todo lo que pasaba a su alrededor. Acalló un sollozo y trató de evitar que sus bilis atoradas en su esófago, salieran. Sentía nauseas, estaba mareado, y enfermo. La presión fue demasiada colapso en los brazos de Shion.

El Patriarca, terminó: si hubiera sido una pelea justa, entre caballeros, el perder para un guerrero no significa un deshonor, simplemente es cuestión de suerte y que los dioses te favorezcan, pero esta clase de ajusticiamiento, es la peor ofensa para un caballero. Shaka asintió, sus ojos habían perdido su brillo, su cosmos cambió de ser pacífico a uno turbulento, y con delicadeza colocó el cuerpo de Shun en el carro de Hades. Y se despojó de sus armaduras de virgo y con un gesto pidió a Aries que le entregará las investiduras de Shun. Y con ellas se cubrió.

Coalición Dorada, vamos por nuestros guerreros. Hades sednos propicio, cuida de nuestro hijo, hasta que llegue por él. Por la Gloria de Hades.

Saga acomodó en sus fundas a la espada del juicio y la daga del destino. Shion me acompañará junto a mis caballeros divinos, el resto regresen a Alemania e informen a Aioros lo que sucedió. Espérenme allí después iremos a Rajastán. De nuevo cargó con el cuerpo de Andrómeda, recargándolo contra su cuerpo. Los percherones de Hades, resoplaron encabritados en el instante, su mano asió fuertemente las riendas, y los azuzó, el carruaje de su esposo respondía a su mandato se decía que nadie excepto el señor del mundo subterráneo le podía guiar. A cada lado del carruaje, envueltos en sus poderes los cuatro caballeros le acompañaban.


No hay amor
como tu
y otro que
te ame así
No hay lugar si tu no estas
donde quisiera esta


Radamantis suspiró al momento de pasar sus dedos por las ásperas paredes de su prisión, tan solo eran horas y estaría al lado de Hades dónde quisiera que estuviera, pensó en Kanon, pero no podría con la vergüenza de que su Rey fuera asesinado sin que ellos hubieran hecho nada para ayudarle, ejecutado públicamente como un criminal. Ellos merecían ese castigo y más, se distraía de sus cavilaciones al pasar sus dedos con cariño en los cabellos de Minos, jugando con ellos, mientras su hermano estaba recostado en sus rodillas, le observaba en silencio ambos compartían la pena y el doloroso deshonor, esa amorosa atmósfera entre ellos es interrumpida cuando la rejilla se abrió de repente, llamando su atención y uno de los guardias del Olimpo se mofó de ellos: Vaya aquí tenemos a los imbatible y temidos jueces del señor Hades, ahora no son más que ratas inmundas ocultas en ese lugar.

Eacos se incorporó enfurecido y se lanzó contra la puerta tratando de golpear, a su carcelero, más Radamantis solo bajó sus ojos y continúo en silencio mimando a su hermano menor. Eaco, no te molestes en contestar, le respondió con un hilo de voz.

¿Pero Wyern? Nosotros somos la guardia personal del Señor Hades, siempre le hemos acompañado desde milenios. Para que todo terminará así. Refutó golpeando la pared de gruesa piedra labrada. Eaco se nos enseñó a no llorar, el demostrar nuestros sentimientos es señal de debilidad, es una carga que los jueces del Inframundo no deben llevar, le contestó suavemente, al momento de apartar los cabellos de Minos, de su frente. Hoy por primera vez conoceremos el sabor de la derrota y la muerte. Pero recuerden que la luz brilla más en la oscuridad más penetrante. Cerró sus ojos soltando suavemente el aire de sus pulmones. Cuando la tranca de la puerta traqueó.

Como el primer Juez de Hades se puso en pie, altivo y orgulloso, con sus ojos cerrados, sintió el poder de los guerreros divinos de Zeus, y comprendió que sería los últimos momentos que pasaría en la tierra. A su lado Eaco y Minos, esperaron de pie, y cuando sus captores llegaron, retrocedieron tan solo al contemplar su mirada. Entonces con paso orgulloso los tres en perfecta sincronización se encaminaron hacia ellos. Y los soldados de palacio, les rodearon, pero no se atrevieron a tocarlos. Los tres caminaron sin mirarse entre si.

Las pisadas de los soldados resonaban metálicas en cada paso, con sus ojos acostumbrados a la oscuridad, el reflejo del brillante Olimpo, les hizo doler las retinas, les costó acostumbrarse al sol en especial a Minos y a Eacos. Radamantis tan sólo les puso sus manos en sus hombros, en manera de despedida, el camino lo había recorrido tantas veces, en compañía de Perséfone o de Hades mismo. Los elegantes templos tan distintos a las mazmorras del Inframundo, se sonrió ante la ironía de sentir en carne propia el desamparo de un calabozo.

Cuando ingresaron a los atrios del Palacio de Zeus lo hicieron en esa posición, solemnes, fríos, temibles, los imbatibles lugartenientes de Hades, el terror de los mismos dioses. Zeus internamente, se sonrió, tenía a su merced, el orgullo de su hermano, en sus brazos al nuevo heredero del Inframundo, ahora de manera pacífica se haría cargo del mundo subterráneo. Radamantis al último momento traicionó a su Rey, entregándose, dejándole a su hijo a su merced y sin protección.

El sol que había parado su trayecto comenzaba a movilizarse de nuevo, la hora de su muerte había llegado. Radamantis observó al infante en los brazos de Zeus, y se mordió el labio enfurecido, pero no sentía digno de luchar por él. Los habitantes y soldados del poderoso Olimpo, les abrieron paso, y ellos se encaminaron entre ellos con esa altivez de siempre.

Sería el mismo Zeus el encargado de su ejecución. Los primeros en llegar en su defensa fueron Poseidón y Kanon, el General Marina fue el principal en apresurarse en busca del Emperador de los Siete Mares, el cual al enterarse de todo lo que había pasado en Rajastán en la madrugada fue por su Generales para prepararse para lo que vendría.

Al caminar hacia el Consejo de los dioses, Radamantis vio a su esposo de pie detrás del trono del Emperador Poseidón, investido como líder de los Generales Marina, sus ojos mostraban esa frialdad de antes, de la cual el se enamoró perdidamente. Sus ámbares le observaron por última vez, esa era la imagen de Kanon que quería llevarse en sus retinas. Sus rebeldes cabellos dorados se movían presas de la brisa. Esa mirada que antes causaba terror ahora, era taciturna, dolida, llena de vergüenza.

El corazón de Kanon, se contrajo al ver que la severidad de su marido se había ido al caño, con fuerza se sostuvo del trono de Poseidón quién desvío su mirada al ver el temblor en sus manos. A pesar que se esforzaba por mostrarse sin sentimiento alguno. El silencio se extendió en el momento que Radamantis se detuvo a pocos pasos de ellos. Alzando su mirada al Rey de los dioses. Zeus pasó al pequeño Aquiles que desconsoladamente lloraba, al no encontrarse con nadie conocido, la diosa trataba de calmarlo en pequeños arrullos, pero le fue imposible. El hijo de Hades mostraba su disgusto luchando con los poderes de sus tíos

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Jue Sep 11, 2008 11:57 pm

Zeus ni siquiera iba a esperar que los jueces se defendieran ni ellos querían hacerlo. En silencio y con orgullo esperaron a que todo fuera rápido. El soleado Olimpo, retumbó en el instante que el cielo se oscureció, serían testigos en sus cuerpos del poder del rebelde hijo menor de Cronos, ellos siempre fueron los mejores guerreros de la antigua Grecia, encargados al primogénito del señor del Tiempo.

Hasta ese día llegaría la Gloria de los Lugartenientes del Inframundo, los implacables Jueces de Hades, suspiró suavemente casi imperceptiblemente, cerró sus párpados esperando el golpe, relajando todos sus músculos su hermano y cuñado imitaron su posición. Justo cuando pensó que todo acabaría, y el ensordecedor rayo de Zeus cruzó el firmamento, iluminando el lugar, haciendo que los Olímpicos se arrinconaran de inmediato. Pero lo extraño es que no sintió ningún dolor, nada; su necio corazón seguía latiendo lentamente abrió los ojos quería saber a cual de su familia había sucumbido al poder del señor del olimpo

Lo primero que vio medio borroso fue la armadura de su rey y el poder de Brahman deteniendo el de Zeus. En sus brazos pudo observar el cuerpo de Hades. Atrás de ellos los caballeros divinos del Dragón, Pegaso y el Cisne quienes en un santiamén se dispusieron a cubrirlos, después de seguir las instrucciones de Shion, quién se colocó enfrente de Shaka.

¿Cómo te atreves Zeus? No te bastó con permitir que Atenea acabará con lo que más amé, si no que también te has atrevido a secuestrar a mi hijo, si contar que te has atrevido a ingresar a mi casa con tus guerreros y apresar a mis Jueces.

Sus zafiros reflejaban su furia, los temibles ojos de Shaka mostraban el porque siempre los mantenía cerrados en el pasado, ahora su poder desatado por su dolor, y furia.

Hermano, le llamó Zeus. Los Jueces deben pagar su crimen de no proteger a Hades.

Detrás de ellos un rumor rompió la tensa atmósfera, cuando el carro tirado por leones de la Reina Madre Rea, descendió en el Olimpo, le acompañaba Helios su sobrino y en brazos del dios sol, se encontraba su padre Hiperión. El cual fue presentando ante Zeus, entonces la diosa se puso enfrente de sus dos hijos.

El Inframundo por derecho de matrimonio le pertenece a Shaka y a Aquiles el fruto de la relación de Hades y Brahman. El cumplió con todo el rito de nupcias de acuerdo a la ley. Explicó: Virgo rapto a mi hijo y se lo llevó a su templo y Hades convivió y comió de lo que producía la tierra de los hindúes. Y como su consorte estuvo presente activamente en todas sus ceremonias, aún más si ves su frente muestra orgullosa el símbolo de que entregó su vida a su esposo.

El único matrimonio de Hades que el Olimpo reconoce es el de Perséfone, la diosa de la Primavera. Hades devolvió a Perséfone, así como la llevó al Inframundo así la devolvió a la Tierra, ambos en común acuerdo, decidieron disolver su matrimonio, ella volvió a tus dominios con lo que tenia puesto el día que fue secuestrada por Hades. El Rey del Olimpo iba a refutar pero el poder de su madre le hizo retroceder.

Hades ha cumplido su misión para recobrar el equilibrio perdido, ahora solo falta que tanto él como Hiperión tengan valor, fe y esperanza en el amor para que logren encontrar el camino de regreso que sería su triunfo final. Dónde sea que se encuentren. Victimas y sayones se encuentran juntos frente a frente. En un lugar que ninguno de nosotros conocemos. Ahora solo se nos devolvió sus cuerpos para tener algo en que llorar nuestro desamparo.

Lentamente Shaka suelta las piernas de Andrómeda y se vuelve a sus Jueces, con rabia clava sus ojos en Radamantis, y acorta rápidamente la distancia con él, y le da un golpe certero en su rostro. De todos, los espectros no creí que fueras tu el que se rindiera tan fácilmente, Hades confiaba en ti. Expresó bajando su rostro al pacífico rostro de su amado Shun, él estaba confiado de que los tres cuidarían de Aquiles como lo hicieron con él.

Radamantis no tuvo palabras para defenderse, tan solo asintió colocándose de rodillas frente a su nuevo Rey, ratificó al momento de tomar el pie desnudo de su amado niño y besarlo con devoción: Hades, amado señor del mundo subterráneo, Príncipe heredero de Cronos, Primogénito del tiempo, desde el primer momento de tu existencia hasta el último te hemos servido, ahora nos heredas a una casa extranjera. Con el mismo fervor y devoción serviremos a nuestro nuevo amo. Y poniéndose en pie llamó a su armadura. Seguido de sus hermanos, entonces Brahman sabía que debía darles el cuerpo de su esposo, Sus manos temblaron al separarse de él y Radamantis las aprisionó con las suyas ambos sosteniendo lo que quedaba de ese amado ser. La fiereza en esa mirada ambarina, le hizo saber que esa era la manera de recuperar a su niño.

Y con determinación rodea a Zeus con su poder y se enfrasca en una lucha de poderes, el padre de los dioses hindúes con el padre de los dioses griegos. La espada en su cinto se sincronizada a su poder ansiosa por ser utilizada, ahora entendía todo, la voluntad de Hades fue respetada por cada una de sus pertenencias, el mismo era el Inframundo, y en un movimiento rápido sacó la espada en el momento que los rayos de Zeus que buscaba herirlo y tomar posesión del Inframundo. Armonizó con sus antiguos poderes, logrando fortalecer la espada del Juicio con su Tesoro del Cielo, consiguiendo acercarse a Zeus descansando el filo de la misma en su yugular. No vuelvas a meterte en mis territorios ni con mi estirpe, hijo de Cronos.

Sin dejar de amenazar a Zeus extiende su brazo libre hacia Hera, quién asiente sin poner resistencia y se encamina con Aquiles en sus brazos, para dejarlo con su padre. Cuando le tiene en su poder baja la espada, y la resguarda en su funda. Para volverse y partir de allí lo antes posible. Cubre con su capa a su hijo besándole la frente con amor. Cariño ya estoy contigo, con sus ojos le indico a Minos que se acercará, y le entregó al pequeño, mientras se volvió, hacia la corte de Zeus, dónde se encuentra Hécate, la hechicera, ella también ahora me pertenece como mi sirviente, exijo que la traigan a mi presencia.

Entonces fue Hermes que al mandato silencioso de Zeus va por Hécate, la diosa se encontraba encadenada en unas de las mazmorras, recibió del mismo Zeus el descargo de su ira, su cuerpo desfallecido fue tirado a los pies de Brahman ante la sonrisa irónica del Rey de los dioses. Rea corrió ante ella, postrándose a su lado cubriendo su cuerpo con su manto, sin demora devolvió una mirada llena de furia a su hijo menor.

Hiperión, no sabes acaso que tu cuerpo ante mi presencia es un insulto, que es por tu falta de fuerza que la desgracia se cernió sobre la casa de Hades. Tu existencia fue una ofensa para mi padre, ahora también es para mí, llévenselo de mi vista, destrocen su cuerpo junto a su hijo. Les indicó a sus guardias. Pero fue acallado de un golpe certero. Rea, le había atacado y le había hecho golpear contra unas de las columnas.

¿Madre? Brahman, Helios, es hora de partir, ya tenemos lo que deseábamos, ahora no es necesario permanecer más tiempo aquí. Eaco tomó en sus brazos a la Hechicera del Hades, y confirmó a los demás, y fue cuando se desvanecieron toda la corte del Inframundo se puso en camino, seguida de la Poseidón quién se puso en pie para acercarse a su hermana mayor quién le acunó entre sus brazos. Y siguieron al séquito del Inframundo.

(Sigue al corazón)

Oh, dime que tu sientes mi calor
nada quiero mas que tu amor
Que luchar por ti
sufrir por ti
daría si
morir por ti
Sabes que si
todo lo que hago
Oh, lo hago por ti.


Brahman por fin tocó el suelo del palacio de Hades en el Eliseo, aquel tétrico salón, iluminado espectralmente por unas lánguidas llamas de las antorchas aquella fina y fría elegante estancia que hablaba Shun.

Radamantis en silencio se encaminó con el cuerpo de Andrómeda, hacia el féretro que le perteneció a Hades desde la antigüedad de nuevo le tenía que depositar en ese frío lugar. Shaka le siguió con la vista en silencio, mientras acunaba a Aquiles en sus brazos, que cansado de llorar se había dormido apegado a su calor. Aún su respiración dejaba notar su agitación en sollozos y pequeños sobresaltos. Suspiró, descubriéndolo un poco. Cuando sintió la mano de Hyoga en su hombro y él asintió.

Lleven a Hécate al Trivium, allí atiéndala. Radamantis, Minos avisen a los demás por favor, su voz era más profunda y sin ánimos ninguno para continuar. Shiryu, Shion, Hyoga vayan con ellos, por favor. Seiya, sé que no puedes vivir lejos del Eliseo, por lo que te ruego… quiso continuar pero el Pegaso le acalló. Yo me encargo con Eaco de atender a la Hechicera, y éste movilizó su cabeza afirmando que estaba de acuerdo.

Radamantis tengo que alimentar a Aquiles, ve a la farmacia, más cercana, suspiró. Allí hay formulas para bebé, bueno todo lo necesario, biberones, tu me entiendes. Terminó con un hilo de voz. Y por favor dile a Aioros que venga, necesito hablar con él. Y me avisan sobre el estado de Pandora. El primer Juez asintió. El Cisne y el Dragón se iban acercar a él, pero Seiya les detuvo. Nos has pedido estar solo, respetemos, eso. Mañana hablaremos con él. Yo estaré cerca de Shaka, por cualquier cosa, por ahora lo mejor es que le dejemos solos, casi empujándolos los sacó de allí, seguido de Shion y los dos jueces quedaban allí.

Ahora que te busco
y tu no estas recuerdo
que solo la tristeza quiere hablar conmigo

Cerró sus ojos al momento de sentir como ellos se retiraban, se encaminó al lugar en que estaba Hades, sentándose a su lado colocó a Aquiles a su lado, para despojarse de la armadura, para ver dormir a su bebé cercano a Shun, que mantenía su calor, y ese suave aroma, su Aquiles parecía reconocer su presencia por que se relajó sobre su pecho. Tocó su rostro, hasta llegar a su cuello descansando su mano, allí. Su cuerpo palpitaba, había sido reestablecido completamente por Gaya, la sangre seguía su recorrido, más lento, casi imperceptible, pero allí estaba. La caída de un dios era así de cruel en un sueño, del cual no podía despertar, estar con sus sentidos gobernados en una aparente muerte.

Shun, le llamó casi en un murmullo, delineando sus labios. Despierta, por favor. Vamos despierta te lo ruego, amor.

Ahora que la lluvia se ha llevado
el último jirón de tu vestido ahora
que he olvidado lo que soy
recuerdo en el pasado lo que he sido




Hazlo por Aquiles, encuentra el camino a casa, vuelve. No nos dejes solos, cariño. Quiero ver de nuevo tus hermosas esmeraldas. Suspiró, al descansar su cabeza en su pecho acunando a su hijo en el proceso, allí se quedó no tenías lágrimas que derramar, no tenía ganas ni de levantarse de allí, esperando el milagro que sería su despertar.

Deseó que Hypnos estuviera allí con vida, el sería capaz de volverlo. Observó cercano al sepulcro de Shun, las alas de su espalda, los símbolos de la destrucción, Sueño Eterno y Muerte. Ensangrentadas, al haber sido arrancadas sin piedad alguna por los seguidores de Atenea, ahora mismo, Minos y Eacos se encargaba de dejarlos a merced de las furias. Dejaría que Aquiles disfrutará de su calor por unos momentos más, hasta que llegará Radamantis con su encargo.

¿Que sería de nosotros sin ti, Andrómeda? Se preguntó, sin saber que responderse asimismo, recordó cada momento a su lado, las veces en que simplemente se sentaban a contemplar el pasar el tiempo. Las tardes que enteras pasaban así los tres, descansando en una misma cama, o simplemente jugando con Aquiles.

Cerró sus ojos, y su aroma inundó sus sentidos recordó la soleada Rajastán, y los felices que fueron en su templo, y vino a su mente una conversación que tuvieron bajo los salas gemelos:

“Por más que vi antes este paisaje, no es lo mismo me parecía sombrío y serio sin tu presencia, le declaro Shaka a su oído, quiero ver correr a mi pequeño en este campo, quiero pasar una eternidad de atardeceres a tu lado bajo la sombra de este árbol, ahora veo que es un lugar de recreo, para nuestra familia, es realmente extraño antes le daba otro significado. Andrómeda le sonrió. “Era un lugar para morir”, le aseguró viéndole a los ojos, dulcemente. Brahman no pudo evitar temblar ante tal declaración. Si, eso es lo que realmente es, se dijo para sí. Pero sus labios dejaron escapar su dolor en una exigente pregunta: ¿Pero qué dices?”

Si he sido lo que fui fue por tu cuerpo
si he sido noche
fue tu noche quien lo quiso
si he sido beso
es que mis labios aprendieron a ser beso para ti

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Vie Sep 12, 2008 12:01 am

"Shun con una sonrisa magnífica en sus labios le volvió a repetir lo que pareciera el mantra que más le recitaba últimamente: “Brahman, no pienso morir todavía, yo me siento mucho mejor”. Le expresó en su dulce frecuencia: Te lo aseguro amor. Entrelazando su mano a la de Virgo, pronunció con su voz llena de emoción: Siéntelo amado mío, por primera vez le percibo así, antes solo se apreciaba su energía. Shaka asintió con una enorme expresión de alegría en sus labios, pero en su mente no comprendía en definitivo Mü y Afrodita, no habían mentido él había desaparecido, pero por una extraña razón no era conciente de lo que hacía, suspiró para calmarse, no podía perturbarlo, no sabría que consecuencias tendría para su corazón.

Andrómeda sintió como su esposo se volvía en ensombrecer en sus meditaciones, volviéndose en sus brazos, captura sus labios en un demandante beso, rodeando su cuello profundizo su ósculo, entre esa delicada caricia Brahman va reaccionando, sus manos empiezan a recorrer su espalda hasta perderse en sus rizos esmeraldinos, sus pulmones por poco se detienen en el instante casi mágico en que sus sonrojados labios recorren su cuello. Hoy te demostraré que he mejorado, no quiero que vuelvas a esa ducha, a calmar tus ansias bajo el agua fría, no es justo para ti ni para mí, te necesito mi amor. “


Shun, ahora entiendo ese día fuiste a buscar a Hiperión por tiempo para nosotros, para que naciera nuestro bebé, y a renovar tu promesa con él, ¿Cuántos secretos guardaban tu corazón? ¡Mi amado, niño! Siempre mostrabas la más dulce y hermosa sonrisa, nunca mostraste tu dolor y desamparo, ni temor por tu muerte.

Cada vez que mi temor a tu muerte se dejaba notar, te mostrabas valiente por los dos, ahora, lo que temía se hizo realidad, ya no tengo tu luz, para ser fuerte. Todo lo diste para dejarme a Aquiles. ¿Verdad? Pero te llevas, mi vida entera contigo. Pero algo te digo, me alegró que estuvieras estos días conmigo, que una eternidad sin haberte conocido. Ahora es el equilibrio perfecto, después de una gran felicidad, su contraparte es una tristeza de la misma proporción, sus lágrimas silenciosas salían de sus zafiros, últimamente, soy el que más llora, se dijo sonriendo, lo puedes creer Shun.


Si he sido lo que soy fue en tu regazo
si he sido vida fue por darte a ti la vida
Andrómeda, que dulce esa palabra suena hoy
el tiempo no fue tiempo entre nosotros
estando juntos nos sentimos infinitos


Detalló su rostro calmó, sin muestra de dolor alguno, ahora que su susto del momento, se había ido y su adrenalina bajó sus niveles, le recordó en cuando le encontró bañado en su propia sangre sobre la roca de la muerte. En ese momento todo su ser, se paralizó no supo que hacer, todo le paso como en cámara lenta, cuando le tomó en sus brazos sintió que su cuerpo se tensó. Shun, no me querías allí, sentías miedo de lo que hiciera, al verte así. Me encargaste en tu pobre respiración a nuestro hijo, me pedías que viviera por él. Te dijo que ahora aquí, lo único que me detiene de ir a tu lado, es él. Renuevo mi promesa hacia ti, viviré por Aquiles, solo por él.

Escuchó en ese sepulcral silencio como el eco de pisadas de dos personas que se acercaban, le hicieron dar un pequeño brinco pero no pudo separarse de él, no quería moverse de su lado, con el dorso de su mano limpió su rostro del descargo de su dolor, Radamantis no quiso interrumpir tan solo le entregó el paquete a Aioros, que llenó sus pulmones con todo el aire posible, sintió el frío de aquel lugar, no ambicionaba ni en sus peores pesadillas estar en el lugar de Shaka. Cuando estuvo más cerca de él, vio al Gran Brahman, sollozando y temblando como un niño pequeño, la vista de ver al pequeño Aquiles sobre el pecho de su progenitor, al igual que Shaka, le sacó toda la fuerza que creyó haber tenido para ese momento.

Shaka pequeño, le llamó casi murmurando, con un nudo en su propia garganta, retiro con cuidado el brazo de Virgo que estaba sobre Aquiles su sobrino, para retirarlo del torso de Andrómeda, se topó con los zafiros de Brahman, que le vieron llenos de dolor y tomando del brazo a Shaka le hizo ponerse en pie con él, pero sus piernas no le respondía, no podía sostenerse por sí solo. Entonces le soltó, para encargarse primero de Aquiles y luego de su padre.

Así que se apresuró a llevar a Aquiles al cuarto que pertenecía a Hades cercano a ese salón, le dejó allí dónde estaba la cuna que Pandora e Iki le habían comprado, para su estadía en el Inframundo, después de asegurarlo allí se fue por Virgo, le encontró golpeando el pecho de Andrómeda y vociferando su rabia en un desesperado llanto, para luego tomarlo en sus brazos, y mecerlo a la vez que grita y gimoteaba con desesperación, jamás pensó encontrar en un ser tan elevado como Brahman, ese estado de consternación.

No hay noche más oscura
que esta noche y el frío
se va depositando en los rincones del alma
y ahora que el silencio va borrando
la suave vibración de tus palabras
ahora que no soy apenas nada


La fuerza de su dolor, hizo que todo el Inframundo llorará con él. Cada parte de su Reino cimbró en un gemido ensordecedor, Shaka acariciaba sus cabellos, y besaba su rostro y cuello, y trataba que sus brazos le abrazaran, pero caían con la inercia de la gravedad, flojos, sin vida. Le separó un poco de él, para observar su rostro. Y fue cuando, pudo calmarse un poco al besar sus labios.

Ya no está cubierto de sangre, se dijo para sí. Cuando escuchó la voz de Aioros: Ya no siente dolor, Shaka, lo has traído de nuevo a casa, está a tu lado, aunque no de la manera que esperabas, pequeño. Virgo, él lo hizo por ti, por su hijo, en nombre de su estrella guardiana, esta era la reencarnación de Hades, que cumpliría la promesa, Andrómeda hizo lo mismo hace milenios, por su pueblo, sin que le temblará la mano, Aioros, se sentó al otro lado, y para acariciar el rostro de su cuñado.

Recuerdo que me dijiste un día que habías aprendido a leer los sentimientos de Andrómeda, Virgo. Ahora vuelve a leer sus sentimientos, míralo a la cara y dile que no tienes valor para seguir por tu hijo, dile que no tienes su fuerza, para continuar caminando, a lo que me contó Dohko, el no tuvo miedo cuando ingresó entre las filas de sus ejecutores, justo como cuando caminó entre nosotros, lo hizo sin temor ni angustia.

Suspiró al verlo más tranquilo, besando los cabellos de Andrómeda. Descansa pequeño, hasta que nos volvamos a ver, mi dulce niño, le expresó suavemente. Gracias por la oportunidad que nos diste a todos, Princesa del Sacrificio. Shaka le recostó de nuevo, vamos a buscar algo que ponerle otros ropajes, algo digno de su estatus. Tocó sus ropajes, que era una túnica sencilla blanca, sin mucho adorno. Sabes porque llevaba estas vestimentas, Shaka. Esta es la ropa que usa un reo a muerte, y también cuando son las victimas de un sacrificio. Tengo entendido que en el momento que le llamó Valentine, el vino a este lugar, aquí los Jueces le prepararon, el purificó su cuerpo de acuerdo a nuestras costumbres, en aguas aromatizas con mirra y sándalo. Allí le colocaron estas vestiduras, y su armadura sagrada para que le identificaran.

Esto me lo contó Radamantis, a él le pregunté como pasó todo esto y el me lo explicó. Así mismo Perséfone hizo lo mismo, además despojándose sus vestiduras de Reina del Inframundo por las de la casa de la Primavera. A lo que asintió en silencio, y Aioros le alcanzó lo que había traído para Aquiles. Todavía no le he dicho a Iki, se confesó Sagitario al momento de abrazarlo y ayudarlo a ponerse en pie, y le guiaba a la habitación de Shun, dónde se encontraba su bebé. En verdad lo lamento tanto mi pequeño. Virgo no caminó no obstante a medio pasillo, se volvió hacia atrás y quería devolverse: No quiero dejarlo solo, esta noche, a pesar de eso, Sagitario lo abrazó a su pecho, acariciando sus cabellos, para luego tomarlo en brazos. Cargando con él hasta su cuarto: Brahman, en verdad quieres darle a tu hijo esto, Iki o Dohko pueden alimentarlo. Le indicó suavemente más Shaka, negó con su cabeza.

Yo alimentaré a mi hijo con eso, nadie más que Shun podía hacerlo de esa forma. No quiero que nadie ocupe su lugar, ¿Entiendes? Expresó al momento que Aioros le depositó en el lecho. A lo que el mayor asintió, para luego soltar el aire de sus pulmones lentamente. Te ayudaré con esto, le preparé a Aquiles, su biberón y te lo traeré, necesitas descansar, así que no te levantes de este lecho, Shaka de Virgo. Le indicó con severidad en su voz.

Los zafiros de Virgo le siguieron mientras se perdía por la antigua puerta de madera. Se abrazó asimismo tratando de calmar el temblor de su cuerpo, cuando vio la cuna cercana al lecho, y deslizó fuera del mismo para encaminarse allí, vio a su bebé durmiendo tranquilamente, ajeno a todo el sufrimiento de los momentos anteriores, así que con cuidado le alzó para acunarlo en sus brazos y Aquiles buscó su calor acomodándose contra sí, arrullándolo en un suave vaivén, besando sus cabellos. Recordó que no habían aseado al niño, en todo este rato, y observó con detenimiento toda la habitación, vio un pequeño armario al lado de la cuna y una puerta de madera al fondo de la habitación que seguro sería el cuarto de baño. Buscó dónde creyó que estarían las pertenencias de Aquiles, y encontró vestimentas limpias, para él. A su vez, buscó algo para él y con su niño se fue a quitar los residuos de la batalla, a despojarse de todo el dolor y pena que sentía en su corazón para dejarlos en el agua, encontró que se trataba de una elegante habitación con una tina de baño y contiguo a ella una ducha, optó por una limpieza rápida para los dos, después de desvestirse y a su hijo también, entraron al chorro de agua tibia, para lavar todo lo que traían en sus almas.

El pequeño se aferraba a sus cabellos mientras sonreía tratando de atrapar el agua, esa misma sonrisa de Shun adornaba su faz, él le besó suavemente en la nuca mientras le observa tratar de alcanzar las gotas de agua que caían frente de él, no pudo evitar que sus lágrimas salieran de sus ojos traicioneras, mostrando su dolor, se recostó contra el frío mosaico de esa ducha tratando de mantenerse en pie, con su vista pérdida en Aquiles, y sus ojos gemelos a los de su Andrómeda.

Al rato escuchó la puerta abrirse y Aioros ingresó para ver en que le ayudaba. Traía una manta consigo, para el mismo vestir al pequeño para que Shaka se pudiera el mismo terminar de lavarse, más tranquilo.

Vamos Aquiles, te voy a vestir para que conozcas a tu primo Paris y veas a tu tío que está ansioso por verte después de tu papá te alimente, está bien. Virgo solo le vio en el instante que le quitaba a su hijo de sus brazos. Yo me encargo de vestirlo sal cuando estés listo para alimentarlo. Y ambos descansen un rato, más tarde llévalo con Iki un rato, él necesita ver que Aquiles está bien, el cree que Shun está bien, a pesar que él vino a despedirse de mi niño. Confesó con su voz entrecortada, fue cuando los ojos de Shaka se clavaron en él. Supo que no era el único que sufría con esta situación, no quería que su niño sufriera de la misma forma.

Sabes Aioros, Shun amaba Rajastán, allí fue feliz, quiero que duerma allá, no quiero que Aquiles sufra viéndolo en ese estado, yo mismo me consumo por dentro de verlo así, mi hijo no se merece sufrir ese dolor, quiero verlo sonreír como lo hace ahora, con su sonrisa, aunque se parece a mí tiene sus gestos, esa mirada inocente de mi Andrómeda. Ya lo he meditado, no volveremos a Rajastán, Aquiles se criará como su heredero, bajo mi tutela, más nunca le verá en ese estado. No lo permitiré. Expresó al momento de asir entre sus manos una toalla y secarse con ella el cuerpo, y sus largos, cabellos dorados mojaron el suelo de azulejo negro, caminó hacia la habitación buscando sus ropas seguido de Sagitario que depositó en la cuna al pequeño envuelto en la manta, y se disponía a vestirlo, sin perderle la vista a Shaka que de nuevo se encerró en el baño para vestirse.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Vie Sep 12, 2008 12:03 am

Si he sido lo que fui fue por tu cuerpo
si he sido noche fue tu noche quien lo quiso
si he sido beso es que mis labios
aprendieron a ser beso para ti
si he sido lo que soy fue en tu regazo
si he sido vida fue por darte a ti la vida


En el baño, se dedicó a secar su cabello, pasando sus dedos por él a desenredarlo, y de nuevo una puñalada azoró su alma, recordando como Shun todos los días, le cepillaba siendo su gozo más grande y recordó que lo que más le gustaba de su persona era el mismo, así como a él sus magníficas esmeraldas. Abrió sus párpados, y se apresuró a salir para alimentar a Aquiles.

Cuando salió de la habitación Sagitario había terminado de alistar a su hijo, y le sonrió sin ánimos, gracias. Apenas murmuró: ya puedes regresar con Iki, yo y mi hijo estaremos bien. Le aseguró. Al cargarlo en sus brazos para luego recostarse en el lecho con él. Trato de que su bebé no sintiera su pena, empezó a jugar con él como siempre hacia. Y las risas de su pequeño, le fueron de bálsamo a su alma. Le acercaba la chupeta del biberón a sus labios, dejando que el líquido los bañara poco a poco, para que la agarrara y después de varios intentos, por fin lo logró. Le acomodó como Shun le hacía tratando solventar su ausencia, al momento que en un suave masaje le acariciaba su espalda, besando su frente. Aioros le observó en silencio unos momentos más para luego, retirarse. Sabía que ahora Aquiles sería el ancla de Shaka para seguir viviendo.

El resto del día Shaka transportó la cuna hasta el salón dónde Hades dormitaba, allí llevó consigo las vestimentas que más le gustaba de su guardarropa, fueron las doradas con las que le bailo la noche anterior, con delicadeza, le despojó de esa humilde túnica blanca, le colocó aquella vestimenta. Peinó sus cabellos, y le acomodó las joyas que el le había regalado. El mismo se puso una túnica negra, en aceptación de su nuevo cargo. Casi iba amanecer, en ese momento llegarían los demás según los mandatos que había dictado a Radamantis al caer la noche pasada. El mismo lo trasladó al anda en que lo iban a transportar, a su nueva residencia. Le acomodó sus manos entrelazadas sobre su vientre y de nuevo besó sus labios rozó sus alianzas y las lágrimas lucharon de nuevo por salir bañando las vestimentas y las manos de Andrómeda. Aspiró todo el aire que sus pulmones aguantaban para luego soltarlo rápidamente, aceleró sus respiraciones tratando de calmar su propio llanto. Cubrió con sus manos su rostro, ya más calmado se puso en pie, su cabello el cual había recogido en una trenza, lo aferró entre sus dedos temblorosos. Y con su otra mano, sacó la espada de Juicio, colocando el filo en el nacimiento de la trenza, lo pasó allí cortándose sus largos cabellos, para luego entrelazarlos entre las manos de su amado. Te llevas todo de mi Shun, vivo solo por nuestro hijo. Nada más que para él según tu deseo hasta que nos volvamos a encontrar, llevaré el cabello corto en señal de mi dolor.

Terminando de hacer esto es cuando ve que llegan todos encabezados por Aioros quién trae en sus brazos a Iki, cierra sus ojos, al momento de cargar a Aquiles en sus brazos, abrazándolo contra sí con fuerza. La imagen que les dio a sus amigos, les dejó paralizado, el hombre que se encontraba allí no podía ser Shaka de Virgo, con una túnica negra ajustada a su cuerpo, sus ojos desprovistos de vida alguna, sus cabellos ahora cortos, apegados a su cuello. La tilak que siempre engalanaba su frente, el mismo la había retirado, en señal que había perdido a su consorte. No era ni la sombra del orgulloso caballero dorado de antaño, ni del dulce Shaka en Rajastán su rostro se había vuelto sombrío, severo.

Sus zafiros contemplaron a un abatido Fénix, que tampoco era la sombra de ese muchacho rebelde, pendenciero, en silencio derramaba sus lagrimas en brazos de Sagitario y su esposo le acunaba en sus brazos, se acercó abrazándose a su hermano, en un calmado llanto, demasiado silencioso para su gusto, sus ojos mostraban que había llorado toda la noche. Atrás estaba el caballero de leo con el pequeño Paris en sus brazos, las esmeraldas de su amigo, le fijaron incrédulas, ante su aspecto. Mas él le mantuvo la mirada, de manera altiva. Se culpaba de no haber sido más fuerte esto no habría pasado. Se fijó en cada uno de sus amigos, los cuales ante su mirada bajaron sus ojos, Aries hizo el intento de acercarse pero ante la negativa que él mismo le hizo extensiva con su cabeza, le hizo desistir de su intento. La mano de su hijo en su rostro, le hizo sonreír ante él, asiéndola entre sus dedos la besó. Iki se había fijado en su gesto y se estremeció.

¡Shaka! Le llamó en un hilo de voz, hasta que sus zafiros se fijaron en él, le tendió su mano, indicándole que se acercará a él. Así lo hizo, asiendo la mano del menor, Fénix, abandonó los brazos de su esposo y se puso en pie, sostenido por la fuerza de Brahman, para luego abrazarse al mayor, acunándolo a él y a su sobrino, las cálidas lágrimas de Iki bañaron su cuello resbalando por él, más el retuvo su propio dolor de nuevo en consideración de su bebé fijando su vista en sus inocentes ojos, para luego besar su frente. Con aplomo abrazó al Fénix. Sin pronunciar palabras, para luego dirigir su mirada a Aioros, para que le consuele el mismo. Sagitario entendió, Brahman iba alejar de su bebé cualquier dolor que le provocaran.

Entonces, en un silencioso mandato la guardia de honor compuesta por los tres jueces y Pegaso, se posicionaron en su lugares, y alzaron el anda con el cuerpo de Hades, seguidos por Shaka y su bebé. Aioros tomó en sus brazos a Iki siguió a Brahman. El mismo sequito del Inframundo le siguió, atrás los miembros de la Coalición Dorada.

Los Jueces abrieron el Portal que comunicaba con la tierra de Virgo, allí se encaminaron al templo, justo donde Shaka escuchaba las audiencias de su pueblo. Dónde Shun también lo había hecho con su bebé en brazos, allí los mantras de sus monjes llegaron a sus oídos, ahora lastimeros, en señal de duelo, el aroma a incienso, el calor de los velones, la suave música que les acompañaba. Entonces le depositaron en el lugar que Brahman había dispuesto. Y Afrodita se acercó a su amigo, depositando una lluvia de pétalos de rosas, de su favorita, el príncipe negro. Se sonrió: No las puede conseguir para tu matrimonio al menos deseo dártelas en este momento, mi hermoso niño.

Rea apareció en ese instante, para besar a su hijo, antes que le depositaran en una tumba de hielo impenetrable. Para después acercarse a Shaka y abrazarlo contra sí. El ahora duerme el Sueño Eterno, Brahman, pero una vez Hiperión me dijo: “El bien gana la batalla justo cuando el mal cree que la ha ganado, justo cuando tiene asegurada la victoria, es justo cuando su derrota nace”. Terminó diciendo a su oído, para luego besar su mejilla y apartarse de él. Virgo le inquirió con sus ojos más ella le ignoró. Fue cuando se acercaron Camus e Hyoga, para comenzar desplegar su poder.

“El muro más impenetrable, cubre ahora al orgulloso primogénito de Cronos, Hades que mostró su casta hasta el último momento de su existencia para caminar al lado de los héroes del pasado, en búsqueda del Fuego Estelar extinto para reavivar la llamarada de su sabiduría, para saciar la sed de sangre, que atacó a la descendencia del Tiempo, ahora solo le queda el silencio, nada más que eso se lleva consigo, junto al amor, fidelidad, justicia y valía de su sangre, ahora lavas la vergüenza de tu estirpe.” Declaró Rea, ante sus guardianes. Justo cuando Camus y su alumno utilizan sus artes, para cubrir su cuerpo de cualquier ataque contra él. Poco a poco se va formando esa capa de hielo sólido. El frío les fue inundando lentamente. Iki se abrazó a Aioros descansando su cabeza en su hombro, mientras acunaba contra su cuerpo a Paris. Dohko, con su cabeza recostada en el pecho de Shion, no deseaba ver sus honras fúnebres, suspiró abatido al mismo momento que su esposo le acariciaba los cabellos.

Shaka, le vio unos momentos, hasta que sin decir nada a nadie se encaminó fuera del templo ante la mirada atónita de todos, con sus zafiros puestos en la mirada de Aquiles, le besó con amor, en su cabeza. Y cubriéndolo con su manto le sacó de allí, los Jueces, asintieron entre sí, y le siguieron, al igual que los espectros.

Fénix cruzó mirada con su esposo, quién negó en silencio. Shaka no desea ver más a Shun, por eso le envía lejos del Inframundo, no quiere que Aquiles sufra lo que él esta pasando, no quiere que se entere lo que le paso a tu hermano. Ahora Aquiles será solo Tánatos, Brahman han intercambiado sus divinidades, ahora Andrómeda protegerá al pueblo Hindú, y él se hará cargo del Inframundo. No permitirá que Aquiles le vea en ese estado, cariño. La mirada dolida de Iki, se posó en su esposo al declarar la voluntad de Shaka, y negó suavemente con su cabeza. Eso no es correcto, Shun dio todo para que su niño naciera ¿Y como que es eso que no le va a conocer?

Aioros soltó el aire lentamente: No quiere que Aquiles sufra lo que tú, él y nosotros estamos sufriendo. El verlo sin poder despertar, Hades gobernado por el Sueño Eterno, no sabemos si nos puede escuchar, no podemos localizar su poder. Rea, les ha buscado por milenios, tanto a Hiperión y ahora a su hijo, pero les ha sido imposible localizarlos. Iki, le escuchaba casi tan lejano como kilómetros, con su mirada pérdida en ese sarcófago de hielo. Recordó sus palabras cuando creyó que moriría peleando con su cuñado: “Si volviéramos a nacer, volveríamos a hacer hermanos y te protegería toda la vida, Shun” pronunciaron sus labios en una calmada aceptación de lo que sucedía, pero Aioros sabía que la herida en su alma era muy profunda. Tan solo le abrazó con más fuerza contra su cuerpo, y ambos desviaron su mirada a Aioria, que le entregaba a Fénix, su pequeño niño en una triste sonrisa. Depositándolo en sus brazos. Iki con él en sus brazos se acercó al féretro. Paris él es tu tío Shun, le expresó descubriéndolo, el te amo mucho y deseó conocerte, con todo su corazón.

Hyoga apartó la mirada de la escena que Iki estaba mostrando. Con su pecho comprimido, sintió que sus piernas ya no le sostenían. No se creía capaz de continuar con el encargo que la diosa Rea, le solicitaba, ahora le tenían que acompañar hacia el lugar, dónde descansaría Hiperión, al terminar su tarea, bajó lentamente la mano, y sus diamantes se clavaron en su querido maestro, y corrió hasta él ocultando su rostro, en su pecho, para desahogar todo el dolor que sentía en su alma.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Vie Sep 12, 2008 12:06 am

Andrómeda
que dulce esa palabra suena hoy
el tiempo no fue tiempo entre nosotros
estando juntos nos sentimos infinitos
y el universo era pequeño comparado c
on lo que eramos tu y yo

Iki, necesitaba ver a Aquiles, llevaba días sin verlo, estaba impaciente, solo su dificultad para moverse a su antojo se lo había impedido, pero hoy en definitivo iría con su sobrino, llevaría a París con él. Aunque Aioros no le gustará la idea no permitiría que él hablará con Shaka. Recién hace unos días Pandora, había despertado, y venía recuperando sus fuerzas, ella también deseaba ver al pequeño bebé de su hermano, ese consuelo no se les podía negar. Como tantas veces había querido utilizar sus alas para localizar el poder dormido de Hades, con ello traerlo de nuevo a la vida, pero su búsqueda no había tenido frutos.

Ahora las utilizaría para viajar en el Inframundo, el calor de sus alas extendidas iluminaron la habitación así como en sus brazos acunaba a Paris, fue segundos en el cual localizó a Shaka y apareció frente de él. Le encontró recostado en una manta mirando al cielo, sobre su pecho descansaba Aquiles, permanecía con sus ojos cerrados, pero sabía que se encontraba alerta, así que se sentó en silencio a su lado. Hola, hermano. Ya que no me has visitado, yo he venido a ti. Le expresó en un susurro. Deseaba ver a mi sobrino, y Paris desea conocer a Aquiles.

No recibió respuesta, tan solo un suspiro al momento que se incorporaba lentamente y abría sus párpados, para fijar sus zafiros en el Fénix. Le vio como si fuera un desconocido para después asentir. No he ido porque no quiero ver sus rostros de lastima. ¿Entiendes? Mi hijo va a mantener su sonrisa intacta si he aislarlo de todos lo haré, le dijo con temeridad. A lo que Iki estuvo de acuerdo: lo sé, lo mismo quiero para Paris, le expresó al momento de poner su bebé en sus brazos, para alzar en los suyos a Aquiles. Pero no me separé de lo único que queda de mi hermano, comprendes.

El dolor nunca pasará, pero Aquiles, siempre le recordará aunque no quieras, de eso me encargaré yo, porque Shun fue su progenitor al igual que tú. Él dio todo para que este bebé naciera, y le amó con locura al igual que a ti. Contuvo todo el aire que pudo en sus pulmones para luego soltarlo. Sentó a la criatura en sus piernas, y le meció suavemente como lo hacía con Andrómeda cuando era un bebé. Se sonrió tristemente, sin poder retener algunas de sus lágrimas que rebeldes resbalaron por su faz. Y Shaka se recostó en su hombro en silencio observando a su pequeño sonreír.

Soy un sentimental sin remedio Virgo ¿Por los dioses, que voy ha hacer? El tan solo mirarlo, me desgarra el alma. Lo sé, son sus gestos, sus ojos. A lo que el menor asintió. Vaya, mira a tu papá, el que está en sus brazos, es tu hermano menor Paris, ha venido a jugar, contigo.

Si fuiste lo que fuiste fue en mi casa
que para ti fue tu palacio y tú guarida
Andrómeda que dulce esa palabra
y que sencilla esa palabra suena hoy


Se sentía extraño, con su cuerpo pesado, extraño. Un olor nauseabundo llenaba sus fosas nasales, trató de moverse entonces comprendió que le sería imposible, sintió una delicada caricia en su rostro, se obligó abrir sus párpados aunque lo hizo no logró enfocar nada: ¡Shaka! apenas pudo susurrar por su garganta seca, y su lengua pegada al paladar. Parpadeo varias veces para aclarar su vista para encontrarse con una mirada violeta que le reflejaba.

No soy él, le susurro cercano a sus labios mientras aprisionaba sus labios entre los suyos, sus esmeraldas, se dilataron en un silencio rechazo, con sus manos aprisionadas a la piedra al igual que sus piernas, se le hicieron imposible defenderse, en frente suyo otro joven algo mayor que él se encontraba en la misma situación, con sus cabellos tan rojos como el Fuego, ocultando su rostro.

¡Amado Hades! Al fin eres solo mío. Le murmuro abrazándose a su pecho. Lamento tener que desilusionarte, pero solo le pertenezco a Shaka, todo mi ser, me podrás mantener prisionero en este lugar, pero mi corazón, voluntad y sentidos son solo suyos, una suave isa, llegó a sus oídos.

No esperaba menos de mi hijo, menor. Entonces vio el rostro de su compañero de prisión: ¿Hiperión? Inquirió suavemente. Y él asintió

Bienvenido a mi Infierno personal. Mi querido Primogénito, y fue cuando notó a su otro acompañante, era Cronos en persona.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Vie Sep 12, 2008 12:14 am

Hola amiguita!!!!!!!!!!!!

¡¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooo!!... pale... T_T T_T T_T T_T T_T ... ¡Porque tuvo que pasarles esto!... tan bien que se veia la familai de Shun... todos juntos pero ahora ya no T_T T_T T_T T_T T_T T_T T_T T_T...

¡Shaka nooooooooooooooo!... ¡Ikki noooooooooooooooooooooooooooooo!... es que los 2 sufren mucho... porque.... porque... y todo por la babosa de Saori... que ojala y se quede encerrada para siempre...

¿Pero que pasara con Shun?... porque esta como encerrado con Cronos y tamien Hiperion... que pasara... ¿podran hacer algo al respecto?... espero que si porque no se vale esto... ya quiero saber que mas pasara... porque con esta angustia ni Ikki disfruto si quiera el nacimiento de Paris...

Tambien espero que Shaka no se vuelva tan parco con todos y menos con su familia... porque ni el ni ellos tienen la culpa de esto mas que la tarada de Saori... que ojala y la castiguen... y que se aleje de Shun... ya da mas pena la tarada... que no merece que ni la veneren...

Bueno... espero sabes lo que sigue y te felicito por este gran fic ^^

Saludos ^^

Adiosin ^^

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Vie Sep 12, 2008 11:00 pm

que hayas matado a shun te lo paso...
que este seciestrado y en poder de cronos me encanta
que ikki este echo un sentimental sin remedio me da risa...

pero solo ahi una cosa que no te puedo ´perdonar....

me pelaste a shaka!!!
eso es crimen!! heregia!!! sacrilegio...

nha n.n chido lokk

wuaa quiero mas mas mas mas
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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 15, 2008 11:45 pm

Capítulo 23. El Angel de la Destrucción, el Fuego del Mañana

Si tú no vuelves
se secarán todos los mares
y esperaré sin ti
tapiado al fondo de algún recuerdo


Mi pobre y amado Hades, sacrificaste todo para el bien de los demás, por el equilibrio del Universo, lo que todo el tiempo predicabas, ahora mírate eres tan solo un esclavo, el magnífico primogénito de Cronos, orgulloso, inalcanzable ahora a mi merced. Crees que lograste algo con tu muerte. Se mofaba Atenea al momento que se abrazaba a él. Más Andrómeda solo cerró sus ojos, para no verla, ella se alzó de puntillas para besar sus labios, al momento que sus dedos se perdían entre sus cabellos esmeraldas. Amor mío tu sacrificio no valdrá de nada, nadie te lo agradece ahora mismo tu amado Shaka se revuelca con tu hermano. Con sus palabras logró su atención, clavando su mirada dolida en esos pozos de perdición que eran los ojos de Atenea.

Crees que Iki dejó de amar a Shaka, Shun. Ahora que no estas a su lado, el tratará de conquistarlo. Andrómeda negó enérgicamente con su cabeza, para luego aclarar: Shaka me ama, el sería incapaz de entregarse a otra persona que no sea yo, Atenea. No lograrás que desconfíe de mi esposo. Ella se sonrió acariciando su rostro. Pequeño, si te demuestro que lo que digo es verdad. La diosa de la guerra volvió sus ojos a Cronos, quién permitió que los amarres sobre hijo fueran rotos, y él mismo lo recibió contra su pecho. Para luego acariciar sus cabellos sedosos. Mi deseo no es lastimarte, mi amado bebé, es simplemente protegerte de todos tus enemigos.

Hiperión alzó su mirada a Hades, y negó suavemente con su cabeza. Cronos te lo advierto, deja a mi hijo en paz. Cronos se sonrió nuestro hijo, Hiperión, es nuestro el regalo de Rea, por nuestro amor, porque crees que mi orgullo siempre fue Hades porque lleva tu sangre. Hades, amado, te prevengo aunque para ti haya sido minutos lo que has estado aquí, en la tierra han pasado meses, ve con tus ojos, como tu esposo te ha repudiado.

Le guío hacia un pozo, de aguas ennegrecidas, extendiendo su mano, le mostró su dimensión, conoces este lugar, es aquí dónde te veía todos los días, te sentabas con mi nieto en tus regazos, recuerdas este salón, mira con atención que ves allí. En medio del mismo encontró el féretro del hielo más resistente que había dentro del mismo su propio cuerpo. Estas solo, ni siquiera en el panteón de tus antepasados, te encuentras aislado de tu pueblo. Encerrado en ese lugar, ya no tienes un cuerpo dónde volver, mi niño ya no te quiere de vuelta.

Shun le miró incrédulo, con la certeza que era una trampa despiadada de su padre y su enemiga. Es mentira, concluyó apenas audiblemente, la mano de Cronos acarició sus cabellos despejando su frente, mira tu reino amado mío, por tu propio poder, usa tus virtudes, eres mi vástago puedes hacerlo por ti mismo, cariño, le aseguró incorporándose con una sonrisa en sus labios al momento que tendía la mano a Atenea para que le acompañara, Andrómeda les siguió con su vista, nervioso elevó su mirada a Hiperión aún cautivo quién le sonrió con dulzura.


Hades, para lo que veas ten sabiduría para discernir la verdad, deja que tu corazón te hable, no lo que te pueda decir yo, o tu padre, pequeño. Sin contestarle con la impaciencia de una criatura sus manos tocaron la superficie provocando ondas, y su visión de sus Campos Elíseos, se sonrió de la manera más hermosa. Al contemplar con sus esmeraldas la escena más hermosa, su Aquiles.

Si tú no vuelves
mi voluntad se hará pequeña...
Me quedaré aquí
junto a mi perro espiando horizontes


Las pequeñas esmeraldas fijaron a los mayores, sostenido en las rodillas de su tío, balanceaba sus pies desnudos sonriéndole a su padre, Brahman le sonría recostado sobre su vientre jugaba con él tratando de alcanzar sus deditos, para luego capturarlos entre sus labios. Contemplo la escena en un silencioso respeto, para luego desviar su mirada a París quién ahora dormitaba en el moisés de Aquiles, aún no se acostumbraba a ver los cabellos cortos de Shaka.

Conforme iba creciendo Aquiles se parecía cada día más a Shaka, a pesar de su corta edad, sus poderes rivalizaban con los suyos. Hermano, deberías salir todos estamos preocupados por ti. Brahman te estas consumiendo poco a poco, le expresó al acariciar su rostro, deberías irlo a ver y llevar a Aquiles, más el mayor solo negó, imponiendo distancia entre los dos al ponerse en pie y caminar hacia las corrientes del Lete. Al sentarse en una roca cercana, para hablarle: No insistas Iki, no pienso salir del Eliseo todavía, ni Aquiles lo hará. El que quiera verlo puede hacerlo como lo has hecho, es mi última palabra. Si no respetan mi deseo, entonces me veré en la obligación de no permitirles la entrada.

Iki dirigió su mirada hacia el, incorporándose al momento de dejar a Aquiles recostado en la manta, se acercó al mayor, para postrarse a su lado, aferrando las manos de Virgo entre las suyas: Shaka no te destruyas de esa forma, me duele verte tan destruido mi hermano no hubiera deseado eso, el te amaba como su todo, le expresó en un suave tono, como cuando hablaba con Andrómeda. Esos zafiros se desviaron de su rostro para clavarlos más allá de su ser en el pequeño que intentaba gatear como para alcanzar algo.

¿Aquiles, mi bebé? ¿Por qué se ve más grande, es una imagen del futuro? Inquirió suavemente. No, declaro Hiperión, el tiempo mientras despertabas transcurrió, llevas horas aquí pero para ellos fue como un mes, yo llevo apenas algunos días aquí para ustedes milenios. Aclaró. ¿Milenios, dices? Sobre la superficie acarició el rostro de su niño, y éste capturó su mano pasando las dimensiones, hasta llevársela a su boca succionándola. Y las lágrimas de Hades bañaron su rostro, la energía de su primogénito luchó por alcanzarlo rodeándolo fue cuando el destello de poder, llamó la atención de los mayores.

Ya que él despliegue de sus poderes fue enorme, el pequeño se quedó inmóvil con sus esmeraldas resplandeciendo hacia un punto el firmamento y de su frente, un rayo de luz dorada se formó. Con su corazón ahogado en un latido ensordecedor Shaka se lanzó dónde su bebé estaba, haciendo que Iki cayera sentado en la hierba. ¿Aquiles? Gritó asustado, y se quedó estático viendo como su bebé estaba como un trance con cuidado se postró a su lado y empezó a llamarlo, suavemente mientras sus lágrimas bañaban su rostro con su visión nublada por las mismas y la angustia.

Cronos se apresuró a lanzarse sobre Hades tirándolo al piso, rompiendo el enlace entre los dos, enfurecido le empezó a golpear, aminorándolo al no poder defenderse al estar su energía demasiado baja. Hiperión quién guardaba sus energías para buscar la manera de cómo escapar, en un despliegue de la misma, envolvió en llamas la habitación, enfurecido atacó a Cronos, a Atenea, logrando apartarlos de Shun, quién había perdido la conciencia. En un rápido movimiento le tomó en brazos y se trasladó fuera de la fortaleza. Ante la furia de su hermano que hizo temblar aquella dimensión por primera vez vio la luz de la esperanza, en su pequeño Hades y recordó las palabras de Rea: Hades será el ejecutor de tu justicia.

Su bebé de un momento a otro pareció reaccionar al alzar sus brazos en un pequeño brinco, para luego empezar a llorar amargamente, su cosmos se fue apagando, hasta llegar a un nivel normal y lentamente en su frente se fue formando una pequeña media luna como una herida. Shaka le tomó en brazos, y se puso en pie inmediatamente, al momento que los Tres Jueces y Hécate se hacía presente, la diosa se acercó y al ver la pequeña herida, volvió sus ojos plateados a su nuevo Rey: acompáñame, majestad.

Abrazándolo a su pecho para calmarlo, y con lágrimas en sus ojos asintió, Iki se apresuró a tomar a Paris en sus brazos para seguirlo pero no lo pudo hacer, porque Radamantis se lo impidió. Lo lamento, príncipe Iki pero lo mejor es que permanezca aquí. Brahman no es el mismo en este momento es peligroso. Mi señor, le dejó un gran vacío, que solo el príncipe Aquiles logra calmar pero de igual manera ahora lo sobreprotege.

Tú crees que me podrás detener Radamantis, Aquiles es lo único que me queda de Shun, y no me logrará apartarme de él. Hazte a un lado o sufres las consecuencias, sin embargo los tres jueces cerraron posiciones en razón de defender los mandatos de su monarca. Pero Iki extendió su poder golpeándolos y en un rápido movimiento los esquivó: Esto es para que no tengan problemas con mi cuñado, y corrió al Trivium de Hécate, y ingresó a ese oscuro lugar, le encontró con Aquiles en sus brazos mientras la hechicera le aplicaba una de sus pociones en la frente. Al quitar la comprensa Shaka pudo observar bien lo que tenía en la frente su hijo, y pudo soltar el aire lentamente para luego sonreírle a la diosa.

Rudra, eres aún un pequeño y tu visión sobre pasó a la mía es tu Yibuti, expresó delineando su nuevo poder, le besó su frente con ojos de orgullo, no notó la presencia de Iki en la habitación, tiene los poderes mi familia, no ha podido desarrollar los Tánatos. La diosa se sonrió: Es el hijo legítimo del señor Hades, es aún muy pequeño para mostrar todas sus artes, le explicó, aunque es un niño lleno de sabiduría, ha sido capaz de desarrollar una visión que va más allá de lo que nosotros podemos hacer.

Y él asintió, deseo tanto que Shun le vea en este momento. Ella confirmó en silencio. Así será Señor. No he dejado de buscarle ni de día ni de noche. Pero téngalo por seguro le encontraremos. Los zafiros de su rey se posaron en ella. Hades días antes de que ustedes llegaran aquí vino con Aquiles, y ambos se adentraron a la prisión del Tártaro, le confesó allí se acordó el pacto entre Atenea y Hades con Perséfone de testigo, ambos sesionaron en secreto, le comentó mientras preparaba otra pócima, luego Hades entró en el nacimiento del Mnemósine y el Lete, allí llevó a su pequeño, con él puede ser que le haya sellado sus poderes de dios de la muerte por alguna razón, tal vez si…

Mi hermano, vino al Tártaro y Pandora sabía, la voz de Iki la interrumpió y ambos dioses fijaron sus miradas en él, la diosa asintió. Puede ser una teoría, pero solo el legítimo Rey del Inframundo tiene acceso en ese lugar, allí se guardan las memorias, como les dijera las crónicas de sus reinados, cada señor del mundo subterráneo, va con frecuencia a ese lugar, sé también que estuvo ese día allí, así como también antes de partir aquel fatídico día, ambos reyes dejaron sus reminiscencias allí, puede que hasta su testamento. Lo que desean que se haga de su reino, en otras palabras, los tan codiciados secretos del Reino de los muertos, solo conocidos por sus gobernantes.

Señor Brahman, allí puede estar la clave de esa reunión, el porque de ésta desgracia, tan solo alcance de su mano, sé que no ha querido inspeccionar el Inframundo completamente, pero creo que ya es momento de que lo haga, allí se encontrará con él, con sus últimos sentimientos y pensamientos, con sus deseos más ocultos, todo lo que fue el príncipe Shun. Antes sus oídos y ojos su alma se revelará, no habrá más secretos entre los dos. El mayor de los Diermissen se acercó a él, colocando su mano en su hombro: Sería bueno que fueras, tal vez así dejarás de atormentarte tanto Shaka, así comprenderías que fue lo que pasó.

El Tártaro, es el lugar dónde se encuentran los titanes, no es así. La Hechicera se detuvo en su labor para mirarlo, a los ojos. Si dónde se encuentra acuartelado el ejercito elite del Señor del Inframundo, al mando del titán Océano. Allí se encuentra su verdadera Residencia, estás eran usadas cuando la Reina Perséfone, vino al reino de los muertos, ella misma arregló el Eliseo, con sus poderes, a lo que Virgo asintió algo incomodo.

El amó con locura a Perséfone, fue capaz de raptarla, este lugar es el hogar de los dos, siento que soy más que un intruso, ella se sonrió al ver los celos florecer en su nuevo monarca, ella asintió: Ella era Virgo en el pasado, Hades amó, amará a Virgo con locura, sin medida, la diosa de la Primavera era tan solo su reflejo señor, el esperó milenios, para encontrarse con su Brahman, más nunca tuvieron descendencia porque Perséfone fue su querida hermana y compañera de exilio y así fue en los milenios subsiguientes. La diosa se acercó hasta quedar hincada frente a él. Mi Señor, en este momento el Inframundo se encuentra dormido, necesitamos que usted, tomé los poderes que le pertenecieron a Hades y a sus descendientes, el que Tánatos no muestre su verdadera fuerza, es porque él quería que su esposo fuera a ese lugar.

Vaya por el testamento de nuestro amado Shun. Shaka se incorporó, con Aquiles en sus brazos, indeciso si debía ir o no. Caminó fuera del Trivium, con el pequeño apegado a su cuerpo, en las afueras se encontró con los Jueces, posó su mirada en ellos, un momento para luego seguir, hasta que se detuvo: Radamantis, mañana iremos al Tártaro, por el momento no deseo ser molestado, así que acompaña a mi cuñado hasta la mansión y regresa temprano. Sin esperar afirmación a sus mandatos se encaminó con su pequeño hasta el palacio allí después de cenar y alimentar a Aquiles se dispuso a descansar, colocando a su niño a su lado arropado. Desde que Shun no estaba con ellos, Virgo se hizo la costumbre de dormir con su hijo resguardado en su abrazo.

La furia de Cronos hacía retumbar aquel mundo, Hiperión mantenía entre sus brazos al joven príncipe Hades, detallando su rostro, se sonrió era la viva imagen de Rea, su pequeña traviesa. Hades logró formar un túnel de salida de ese lugar, sintió un poder igual de fuerte del otro lado. Ahora temía por ese otro ser que se encontraba en los territorios de su madre Gaya. Suspiró, recordando los momentos de pesadilla vividos, aun te falta mucho mi querido niño.

Hades, le llamó suavemente susurrando a su oído, debes empezar a sincronizar con tus poderes adormecidos, llama tu fuerza. Al ver que no despertaba, le acunó en sus brazos para brindarle calor, ahora debían encontrar la forma de volver a su hogar. El titán se mantenía alerta en prevención de ser atacados por los esbirros de Cronos. No volvería a esa fortaleza, aunque tuviera que morir realmente en el intento.

Sus rubíes estudiaron aquel lugar, con detenimiento, en esa cueva en que estaban sería su refugio momentáneo, le cubrió entre sus brazos del frío, no podrían ni siquiera encender el fuego porque sería detectado. Paulatinamente también cayo en un esperado sopor, su mente viajó a dibujar una hermosa cabellera dorada y unos ojos comos refulgentes zafiros, ¡Tea! Murmuro antes de caer en el mundo de los sueños.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 15, 2008 11:47 pm

Era la primera vez que pisaba los terrenos que solo Shun conocía ni siquiera en la incursión de la Batalla contra Hades, lo había hecho. Traía consigo a Aquiles cubierto por su manto, ya había estado con su amado niño le instó a llevarlo consigo. Las presencias que manaban de ese lugar, eran espeluznantes, era la fuerza descomunal de los titanes, que de inmediato salieron a recibirlo, Radamantis por primera vez mostró su verdadero poderío, rivalizando con los poderes de los dioses antiguos.

Ellos le rodearon estudiándolo, este es el consorte de su majestad Hades, tiene el mismo rostro del príncipe Aquiles, desafío la mirada del comandante de los titanes, de forma altanera, y el mayor se acercó sonriendo asió con sus dedos su barbilla, para fijarse en su mirada. Para luego suspirar, como hastiado, tienes el mismo dolor que nosotros guardado en tus retinas, el hijo de Rea, no pudo regresar con Hiperión, expresó con desanimo.

Radamantis se puso entre ellos: El emperador Hades, ha nombrado a Brahman de la India, nuevo emperador por derecho de matrimonio, y ha venido para conocer los secretos del Inframundo en el lugar que todo empezó, dónde el memoria y el olvido nacen, dónde la conciencia, se torna palpable. Ante las palabras del Primer Juez, los guerreros de Hades se postraron ante él y su bebé. Radamantis comenzó de nuevo con su paso de manera orgullosa, Seguido de Shaka que volvió a ver de reojo a los temibles hijos de Urano.

Radamantis le guío al elegante palacio, mil veces más exquisito y sombrío que el Eliseo, pasando por antiguos pasadizos, los dos hombres fueron bajando a los subterráneos, las interminables escaleras pobremente iluminadas por antorchas que pendían de las paredes, le daban una imagen de espectral. Cuando llegó a su oído el sonido de una cantarina fuente. Hemos llegado, Shaka. Le informó al abrir la anticuada puerta de oro macizo. Ingresó con Aquiles a ese lugar, y la puerta se cerró detrás de él en un molesto rechinar.

Inspeccionó el lugar, era una naciente que se separaba en dos corrientes, no había nada extraño todo parecía tan normal que dudo que fuera cierto lo que la diosa Hécate le manifestaba. De repente las aguas empezaron a tomar un color plateado encendido, y de ellas ante sus ojos se formó el cuerpo de Shun.

Sus zafiros se llenaron de lágrimas, y sus piernas perdieron la facultad de sostenerlo en pie, con su bebé en brazos sus rodillas cayeron contra el empedrado del lugar. Lentamente camino fuera del agua, hasta posar su pie en tierra firme.

El que estés aquí Aquiles, significa que yo ya no estoy en este mundo, hijo mío y que no pude regresar con Hiperión, mi nacimiento fue dictado bajo un eclipse que destruiría todo, en la época que Virgo reina en la bóveda celeste, bueno ya debes estar enterado que nací bajo la protección de tu padre, pero también de la princesa del sacrificio Andrómeda, desde entonces me bautizaron como el caballero del sacrificio.

Por dónde empezar, mi existencia fue ligada al Titán Hiperión, mi madre me entregó a él como su hijo por convenio de sangre, que tiene que ver la sangre en todo esto, pues mira los pactos entre dioses son sellados con sangre. Esto para formarlo irrompible.

Mi madre amaba a Hiperión, su hermano mayor. Sin embargo mi padre Cronos también, pero no como se ama y se respeta a un hermano mayor, si no que quería ser su pareja, el que el Fuego Estelar amará con locura a Tea, le corrompió el alma, entonces, buscó separarlos, si su hermano no le amaba, pues tampoco sería feliz, mejor muerto, que al lado de su rival y así sucedió. La noche del Pacto entre Rea e Hiperión, el mismo Fuego Estelar me nombro su hijo menor, mi sangre enlazó a la de él, Hades serviría como el ejecutor de su justicia, y su hijo oculto.

Pero me dirás que tiene que ver Shun, con un pacto con el primer rey del Inframundo, si solo es su descendiente. Suspiró para sentarse cercano a las corrientes de la memoria. Shaka se incorporó, encaminándose hacia él hasta sentarse a su lado, como tantas veces lo había hecho en Rajastán.

La diosa de la Guerra, ha amado a Hades desde que nació, la hija de Metis, ha buscado conquistar mi corazón en la mitología, pero en el corazón no se manda, hijo. Aunque era una diosa sabia, se puede decir hermosa, no llegó a mi corazón, fue Perséfone la regente de Virgo que me eclipsó con su bondad, y belleza. Pero tan sólo era un reflejo de lo que buscaba.

Ves este castillo, es el lugar dónde realmente habitaba mi padre al reconocer en mi la sangre de Hiperión temió por su reinado, así fue que me devoró apenas nací, cuando Zeus nos rescató de su vientre, me envió aquí con la condena de que nadie me viera el rostro, el Olimpo y Torrey siempre ha temido la venganza del Ángel de la Destrucción el Ejecutor de la Justicia del Fuego Estelar, es por eso que mis alas se formaban en ardientes llamas, como el era el corazón de mi padre.

Hades cayó en la mitología a causa de la envidia de Atenea, si su cuerpo dormitó en el Inframundo por milenios, hasta que logró regresar con mi nacimiento, al enterarse de mi advenimiento Atenea, buscó ser la primera en ganarse mi corazón si debía destruir mi familia lo haría, porque Hécate predijo mi despertar bajo el gran eclipse en el pasado ignoré mi destino, y por eso dormí milenios sin poder reestablecer el equilibrio, dejando abandonado a Hiperión en su exilio, este mal se extendió, entonces debo acusarme culpable de tanto sufrimiento.

Atenea debo reconocer hizo todo por conquistarme, aún me atrapó en su filosofía, el gran Hades sirvió a su causa y peleo junta a ella, se sonrió, fui realmente tonto ese tiempo. Pero no me arrepiento en esa época conocí a tu padre. En una noche después de un entrenamiento, estaba bañándome y curando mis heridas. Cuando el apareció desde la oscuridad y apenas lo vi, me arrebató el corazón, entonces Hades encontró el amor que por milenios no conocía.

Después se me informó que sería mi maestro, y como tal lo respeté, me dije a mi mismo, es lo mejor, Hades esta destinado al sacrificio ha ser el holocausto, que repararía la muerte de un titán. Entrené con ahínco pero jamás quise pelear con los humanos, por eso es que casi siempre salía lastimado aunque me llevará después una buena reprimenda de parte de tu padre y de Albiore de Cefeo mi otro instructor. Aunque podría matar a todos mis compañeros sin que se dieran cuenta sin mover un solo dedo de mi mano. Pensé sería capaz de dejarme matar sin intervenir mi orgullo, amado por los espectros siempre el intocable Hades, temido y respetado, sería capaz dejarse humillar, la verdad no lo sabía pero el tiempo en los territorios de Atenea me disiparon esa duda, si podría hacerlo. El clímax de toda esa angustia la dejé en dos cadenas, conocí el desamparo del sacrificio de Andrómeda, hice mío sus sentimientos.

Cuando regresé a Japón lo hice solo para encontrar a tu tío, era el momento de regresar a casa, de volver a Alemania, descubrí que le habían lavado el cerebro y buscaba matarme, la diosa de la Guerra pudo descifrar mis sentimientos, sus espías le informaron de los sentimientos de mi corazón, pero dirás como se enteró, es fácil por que ella contaba con las ninfas, y el dios del amor, Eros, todo lo conoce en ese sentido y es fácilmente influenciable. Desde ese momento no me dejó separarme de su lado, tal vez tus tíos, y padre te lo puedan decir, ella siempre pedía mi escolta, ellos como algo natural lo aceptaban.
Realmente no pude descifrar los sentimientos de tu padre en esa época, o quizá solo me cegué a mi mismo, en un afán de no buscar su dolor cuando el día llegará.

Los días pasaron y pelee en la Batalla de Santuario, allí cuando no quise lastimar a Shaka, mi hermano no le tembló la mano para defenderme, se acalló poniéndose en pie, acalló un sollozo con su mano y Shaka le siguió tratando de abrazarlo pero no tenía forma corpórea, tan solo era un recuerdo. En su afán de consolarlo abrazo a su bebé que deseaba que Andrómeda le alzara tirándole sus bracitos. Mi mayor pesadilla fue ver morir ante mis ojos, mi corazón, lo que más amaba en ese momento, tu tío y tu padre, perdí el control desee destruirme a mi mismo, deserté Aquiles, me olvidé para que había nacido, si no hubiera sido por tu tío Hyoga, que me detuvo de cometer un error irreparable, tu no habrías nacido, y yo estaría durmiendo de nuevo por milenios. Lo cual debo agradecerlo, por toda la eternidad.

En ese entonces Afrodita y yo peleamos mano a mano sin restricciones y puede ver el temible poder del guerrero de la belleza, allí su rosa se clavó en mi pecho, este desliz fue ocasionado por mi descuido. Se que me vi entre la vida y la muerte esos días, y Saori aprovechó para debilitarme, trató de conquistar de nuevo mi corazón, al no hacerlo buscaría mi muerte, la daga del destino en su mano, sería el arma que detendría mi débil corazón y de nuevo los sentimientos de Cronos llenaron el planeta, si no es mío no es de nadie. Fue gracias a tu padre que sobreviví esa época, en esos días descubrí los sentimientos de Shaka y fui feliz y a la vez el más desdichado, no quería lastimarlo, que sería de nuestro amor condenado a ser muy corto.


Decidí que lo mejor era volver al Inframundo cuando el me envío de nuevo a Japón, pero en esos días me sentía terrible, pensé que sería mi corazón lastimado, de nuevo el Cisne me llevó de las orejas al doctor, y fue cuando me enteré de tu venida, abrazándose asimismo se postró en el suelo temblando, temí tanto que haría mi destino estaba trazado y ahora con un bebé en camino que sería de mi hijo, tenía pensado irme, para cumplir mi destino y ahora que hacía, volví al santuario decidí vivir, mataría a Atenea, con el fin de que vivieras, mi hijo sobreviviría a toda costa, y cuando eso ocurriera me entregaría a la justicia de Gaya por mi propia mano.

La Batalla se dio, tu padre encabezó la incursión a nuestras tierras, se dejó aniquilar por Saga y los demás y vino en mi búsqueda, esta vez para asesinarme, y yo deseaba la muerte de la diosa de la Guerra, así que la lucha llevó a la destrucción total de mi Reino al extender mis alas, claro convenientemente, Hiperión nos revivió, me llamó de mi sueño y devolvió a mi cuerpo, entonces me hizo jurar que sería el Ejecutor de su justicia y sería la mano de Atenea quién me llevaría a su lado. Convine con él que sería después de tu nacimiento, es por eso que regresé con los demás al Santuario de la diosa de la Guerra, tenía que morir en sus manos. De la misma forma que Hiperión sucumbió en manos de Cronos.

Bueno, allí tu padre se reveló contra Palas y me raptó, haciéndome su esposo, y decidí darme en esos últimos días la felicidad que buscaba por milenios y dársela a él. Aunque con el pasar de cada día, la hora de mi desaparición se acercaba, entiende mi querido niño, fue por reestablecer el equilibrio que pasó todo esto y el precio por la vida de tu padre, la tuya y la de mi familia completa.

Aunque un inmortal no puede morir, Aquiles, Cronos desapareció del rumbo de la historia pero el tiempo existe y sigue transcurriendo, yo he dormido por milenios y las personas siguen con el ciclo normal de sus vidas, el Fuego Estelar no ha extinguido su sabiduría

Talvez me veas de nuevo dormir en los Elíseos, o dónde hayan querido mandarme a descansar, Rajastán sería un buen lugar, los Elíseos es el mausoleo que me hizo Perséfone, pero la ciudad rosa es perfectamente un sitio para morir.

Tú, eres Tánatos, el dios de la muerte, el destructor Shiva Rudra, mi hijo, bebe del agua del Mnemosis cuando te traje en mis brazos te di a beber el agua del Lete porque no quería que me defendieras, pequeño. Baña tu cuerpo en el nacimiento de las dos corrientes, allí están mis poderes, y demás secretos que deben instalarse directamente en tu corazón.

Mi herencia: recuerda que en la oscuridad más penetrante es cuando la luz brilla más fuerte, que el bien gana en el momento justo que la maldad cree haber ganado la batalla, es cuando la bondad, sale victoriosa. Cuida de tu padre, Brahman.

Si tú no vuelves
no quedarán más que desiertos
y escucharé por si
algún latido le queda a ésta tierra



Y como una niebla plateada su presencia se desvaneció, Shaka trató de nuevo de respirar, el dolor en su pecho era demasiado, el verlo allí frente suyo renovó todas sus heridas, se dirigió al lugar dónde Shun le había indicado, se quitó el manto y en el colocó a Aquiles, mientras se desnudaba completamente, e hizo lo mismo con su bebé, para después acunarlo contra su cuerpo, fue a la naciente de la conciencia entre el olvido y la memoria, y se sumergió en ella, allí sintió el cálido cosmos de su amado Andrómeda, cerró sus ojos mientras su cuerpo se alimentaba con la energía de milenios de sabiduría del primogénito de Cronos.


Sentía de nuevo su adolorido cuerpo, mas un silencio penetrante no tenía ganas de abrir sus ojos a su realidad, sintió un trozo de tela húmeda en su rostro, suspiró obligándose abrir sus ojos paulatinamente, para encontrarse con unos bondadosos rubíes, que le veían preocupados, le sonrió suavemente incorporándose ayudado por el mayor, le inquirió en silencio, e Hiperión cerró sus párpados para luego sentarse a su lado. Al fin has despertado, ahora ha llegado un nuevo amanecer, apenas estés fuerte buscaremos la forma de escapar de éste lugar. Le aseguro mientras con una roca había realizado un mortero improvisado y machacaba en él algunas hierbas.

La curiosidad dibujada en el rostro de Hades, le hicieron sonreír como hace días no lo hacía, es una pomada para tus heridas, lo menos que quiero es que se te infecten, ahora busca retomar de nuevo tus fuerzas, las necesitaremos para el momento del enfrentamiento, porque prefiero morir ha seguir cautivo. A lo que Hades asintió, bajando su mirada. Mi bebé me sintió, tuve tanto miedo de que Cronos le hiciera algo. Soltó la angustia de su alma, Lo sé, es mi temor también, el pequeño irá creciendo y sus poderes cada día se irán desarrollando poco a poco.

Vaya, y ahora que haremos para salir de este predicamento, expresó al bajar su vista, y el mayor le tomó de la barbilla, levantando su rostro para que le viera, luchar hasta el final, siempre con la esperanza del mañana.

Que era tan serena
cuando me querías
había un perfume fresco que yo respiraba
era tan bonita, era así de grande
no tenía fin...

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Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 15, 2008 11:49 pm

Ya llevaba meses en que Shaka había tomado los deberes de Señor del Inframundo, y como ese día se encargaba de cuidar de Aquiles al lado de Pandora, su hermana apenas si hablaba, permanecía totalmente distante con sus mirada violeta como en otra dimensión. Aioros pasaba las mañanas entrenando con Seiya, o simplemente acompañaba a Virgo en sus funciones.

Aquiles con sus ocho meses de edad, caminaba por todo el jardín, siempre protegido por las ninfas al servicio de la casa de Hades, se le hacía casi imposible que Andrómeda no le viera crecer e injusto. La misma Pandora no salía de Alemania, él mismo desde su traslado a Rajastán no le había visto. Se incorporó tomando del brazo a Pandora la hizo ponerse en pie y la jaló consigo, la joven le vio sin comprender lo que pasaba, le entregó el moisés dónde Paris dormía placidamente y se fue por Aquiles al cual alzó delicadamente.

Ven pequeño, vamos a dar un paseo que será secreto entre nosotros, vamos a visitar a un hermoso ángel, extendió sus alas y cruzó con ellas el espacio y el tiempo hasta el lugar dónde habitaron hace mucho tiempo. Aquiles mira esta es tu otra casa, aquí vive un hermoso ángel de ojos esmeraldas, y de hermosa sonrisa. Pandora horrorizada y atormentada por los hechos pasados, se quedó estática en la puerta, sollozando imploraba a Iki que no la hiciera entrar pero Fénix hizo caso omiso a sus ruegos

Hermano te lo ruego, su hilo de voz llegó a los oídos del Fénix, que de inmediato se volvió sonriendo dulcemente, para acunarla en su pecho momento mismo en que soltó a su sobrino, las piernas de la diosa Primavera flaquearon, e Iki la sostuvo con su fuerza, meciéndola con delicadeza y besando sus cabellos. Pandora es momento que vuelvas a vivir, necesitas verlo, llorar su desaparición, no te prohíbas hacerlo, no te hagas más daño, pequeña.

Desvío la mirada a su pequeño sobrino y éste ya se había encaminado al hacia el templo como atraído hacia ese lugar, las puertas del mismo se abrieron ante su presencia, e Iki se apresuró a darle alcance terminado con el abrazo en que resguarda a la Primavera. Se agachó para tomarlo en brazos justo en el pórtico del templo, y al alzar su vista lo vio, no podía apartar la mirada de su hermoso Ángel y las lágrimas le nublaron la vista. Papi, la voz de Aquiles rompió el trance, sus zafiros lo miraron, el pequeño alzaba sus bracitos en dirección del féretro, llamando a su hermano, y allí fue cuando su corazón se abrió nuevamente. Escuchó el llanto ahogado de Pandora, y sus presencias fueron detectadas por Shion y Dohko, quiénes se apresuraron hacia el salón de Hades.

Libra se agarró del brazo de su esposo, incapaz de seguirlo. ¡Por los dioses, Shion! Vamos Dohko, lo jaló el patriarca, siguieron a Iki que ingresó al edificio, si Aquiles es tu papi, el Fénix lo acercó todo lo que pudo, casi rozando la superficie fría que le resguardaba, estaba igual que ese día. Soltó el aire lentamente, para decirle al pequeño apegándolo a su pecho, mira es tu papi, el esta dormido por un tiempo, y para que no lo molesten tu papá lo trajo aquí a descansar es el lugar que más le gustaba.


Shun, pequeño ángel mío, mira es tu angelito, ha crecido un montón yo le he estado cuidando y su padre se desvive, por él, si supiera que lo traje aquí me mataría, pero ha ver si puede conmigo, tu esposo. Yo te traeré a tu hijo las veces que me dé la gana, porque es tuyo también.

Pandora algo temblorosa decidió entrar, y se encaminó directo a dónde dormitaba Andrómeda cruzando mirada con Dohko, quién la desvío de inmediato.

Amado hermano, Hades amado mío. Despierta por favor, dónde sea que te encuentres vuelve a nosotros, pequeño trae contigo a Hiperión, termina esta pesadilla, cariño mío. Sus lágrimas cálidas bañaron el ataúd, acarició la fría superficie y recostada sobre ella sollozó en silencio.

Iki se sentó en uno de los cojines dónde los sacerdotes oraban, allí puso a su lado el moisés de Paris y en su regazo su sobrino, el cual no quitaba la vista de su papi y luchaba por quitarse del mimo de su tío. Espero que Pandora se despidiera de Shun que pudiera llorarlo para que saque la pena de su corazón.

Aún estaba su hermana hablando con Shun, cuando la presencia de Brahman llenó el templo, para fijar su vista en el rostro del mayor de los Diermissen que no se inmutó con su presencia, ni siquiera se movió de su lugar, Shaka se acercó a él y se puso a su altura, cuando iba a hablar el Fénix, le acalló: Aquiles tiene derecho a ver a Shun, Shaka.

Iki, me voy a llevar a mi bebé, si eres tan amable. Le expresó casi con un hilo de voz, el Fénix le iba a entregar al pequeño en sus brazos, pero apenas sintió que le libera un poco de su agarre Aquiles se desvaneció de sus brazos, para aparecer de pie sobre el féretro de su progenitor. Shaka trató de lucir calmado para no asustarlo. Ven mi pequeño, esta vez jugaremos en casa, si. Le expresó suavemente mientras trataba de alcanzarlo. Pero el pequeño cerró sus ojos, y su cuerpo empezó a brillar intensamente, a sus pies una flor de loto envolvió el ataúd de hielo.

Cuando Shaka estira sus brazos para tomarlo en brazos, su frente lanzó tres rayos que cayeron el iluminaron el salón, Brahman empujó a Pandora lejos de allí, y él luchaba contra el poder de su hijo el hielo que cubría a Shun empezaba derretirse, los pétalos del loto lo fueron cubriendo como Aquiles.

¡Aquiles! Gritó con terror, mientras se abalanzaba sobre él, con sus pulsaciones al máximo, pero la criatura se desvanecía de sus manos, Fénix, se apresuró ayudarlo también con espanto vieron como el pequeño se iba desvaneciendo.

Hiperión descubrió el torso de Shun, con cuidado empezó a limpiar las múltiples heridas en su cuerpo y aplicar la pomada, aun se encontraba en ese proceso cuando un gran resplandor llenó la gruta dónde se escondía, Hiperión saltó con Andrómeda en sus brazos y el más joven abrió sus ojos enormemente cuando ve formarse un loto y sobre él su pequeño bebé de pie mirándolo de inmediato se tira a tomarlo en brazos, siendo también tomado por otra sombra más grande que él, escondió a su niño con su cuerpo mientras Hiperión se lanzaba en su ayuda.

Ahogado entre el peso del otro cuerpo, gimió ante la renovación de sus heridas, y la criatura empezó a llorar entre sus brazos, cuando es vuelto violentamente, por su captor abre sus esmeraldas con la convicción de acabar con su atacante lanza su puño que es detenido por una mano temblorosa.

Ambos se quedan viendo uno al otro mientras Hiperión espera al notar que no era uno de los esbirros de su hermano. Andrómeda lo pateó lejos de sí, y se arrastró hasta quedar apegado a la pared, con su bebé en brazos. Su atacante lentamente se incorporó temblando y con lágrimas en los ojos y con un hilo de voz: ¿Shun? Le llamó y casi con un terror irracional se le acercó esperando que él desapareciera.

Hades levantó su mirada a quién le llamó por su nombre actual, reconoció unos cabellos dorados y unos dolidos zafiros que le veían, pero su rostro demacrado y lleno de ojeras le dejaron sin habla. ¿Brahman? Inquirió con dolor, ansioso de acercarse a él hizo el intento de ponerse en pie, su debilitado cuerpo no lo logró, entonces Shaka se lanza a detenerla caída abrazándolo contra sí empieza a llorar, besando sus cabellos, su rostro todo lo que tenía a su alcance, en un grado de histeria entre risas y llanto. Aquiles se unió a su padre llorando desgarradoramente, y Shun movió su dolorida mano al cabello de Shaka pasando sus dedos por él. ¿Shaka?

Eres mi Shun, ¡Oh dioses! Te he encontrado, eres tú, amor. ¡Oh dioses! No aguantó más aprisionando sus labios descargó todo el amor y felicidad que sentía en un apasionado beso, bañado con sus lágrimas, en verdad no entendía lo que pasaba pero ahí estaba su familia completa, el beso duro, hasta el momento que los dos se separaron para respirar, juntando sus frentes con sus respiraciones agitadas. Brahman no deseaba soltarlo, con su bebé entre los dos, fue que vio su mano manchada con sangre y con detenimiento vio sus heridas, las misma que hace meses. Con sus zafiros reflejando su terror, alzó la vista estudiando todo el ambiente. Rasgó su túnica para calmar la hemorragia de las mismas, con sus zafiros inquirió en las esmeraldas de Shun, con cuidado le recostó contra el muro.

Y fue cuando una mano se posó en su hombro, desviando su vista se encontró con la mirada del más brillante rubí, que le brindaba su apoyo, y sonriéndole le pasó la pomada que había elaborado. Esto calmará el dolor y la hemorragia, es un antiguo remedio de guerra. ¿Hiperión? Ante sus ojos el titán que había desaparecido milenio le veía de frente y luego vio a su Andrómeda acunando a su bebé entre sus brazos, y recordó la tumba de hielo, en Rajastán y la que los guerreros del Hielo habían hecho para el titán.

¿Shun? Intentó preguntar pero las palabras no salían de sus labios, acarició su rostro, casi con temor de lastimarlo más de lo estaba, vio en su cuello la herida que le ocasionó la muerte, fresca en proceso de curación, con su mano temblorosa ejerció sus artes en ese lugar, se le contraía las entrañas al recordar como se ahogó en sus brazos a causa de esa misma herida, sus zafiros buscaron el consuelo de sus esmeraldas, abrió sus labios queriendo preguntar tantas cosas, pero de nuevo las palabras no salieron de ellos, entonces Andrómeda comprendió lo que atormenta a su amado Brahman. Aferrando su mano la desvía a sus labios, fue un golpe certero, le comento mientras le besaba sus dedos temblorosos, suspiró no te aflijas por lo que pasó.

Para mí ha sido una pesadilla, la más horrible que he vivido, no me apartaré de tu lado, ni permitiré que te alejen de mi, sus labios se acercaron a su cuello expuesto, delinearon esa extensión con fervor, así como el sabor metálico de la sangre inundó sus sentidos, este es mi juramento hacia ti, Andrómeda, moriré a tu lado si es preciso, y viviré orgulloso con tu presencia, si no, no deseo vivir, quitándose su capa la utilizó de almohada y le ayudó a recostarse en ella, de la falda de su túnica rasgó varios trozos los cuales los utilizaría como comprensas, le volvió de medio lado para obtener visión de su espalda, y acalló un sollozo, al ver su estado, con delicadeza se dio a la tarea de limpiar sus heridas, momento que Andrómeda aprovechó para alimentar a su hijo.


El silencio surgió en ambos, quebrado de vez en cuando ante los suspiros de felicidad de Aquiles, o el roce de las rocas que emitía Hiperión en su tarea de hacer más ungüento para las heridas de Shun. Las esmeraldas de Shun fijaron la sombra de Shaka en la pared, por su rostro supo había sufrido mucho su ausencia y su corazón se comprimió en su pecho, acarició los cabellos de su niño y la frente dónde orgullosa reflejaba su nuevo poder, al contacto de sus dedos la media luna en ella brillaba intensamente que ilumina la gruta, en que se encontraban. Delineo sus bracitos desnudos, y aspiró el aroma suave de su niño. Casi como un susurro inquirió: ¿Shaka como es que están aquí? Mi pequeño, ha crecido. ¿Qué edad tiene? Virgo alzó su vista, y se atrevió a hablar: 8 meses, le aclaró, y se acalló al escuchar un resuello departe de Andrómeda, y estremecimiento de su cuerpo dolido, de todo lo que se había perdido. Besó su hombro con amor para brindarle consuelo, y sus dedos buscaron acariciar sus cabellos, endurecidos por la sangre apegada a ellos. Estas heridas son las mismas de aquella noche, y algunas más, tu garganta aún presenta el corte de la daga ¿Acaso,…? Andrómeda con dificultad se volvió y le acarició los labios, negando suavemente con su cabeza.

Es verdad, que me había dormido, al igual que Hiperión. Pero Cronos nos ha traído a este su reino, alzó su vista al Fuego Estelar, y este asintió instándolo a continuar, yo he estado solo algunas horas en este lugar, fui trasladado por Cronos aquí, al igual que todo Torrey y a Hiperión, me he dado cuenta que el lleva apenas semanas, pero para nosotros han sido milenios, le explicó.

¿Horas, dices? Para nosotros han sido meses, en que he llorado sobre tu cuerpo, todos lo hemos hecho, al igual que tu esposa Hiperión, lo ha hecho con el tuyo. Hades desvío un momento su mirada, mordiéndose los labios. ¿Nuestro cuerpo? ¿Podrá ser? No hemos podido salir de aquí, porque nuestra misión no ha terminado. Fue Aquiles el que abrió el portal, cariño. Hace un rato pasó lo mismo, y mi padre rompió la comunicación.

La verdad no me interesa lo que haga tu padre Cronos, pero Hiperión, Aquiles, tú y yo saldremos de este maldito lugar, a como dé lugar, suspiró al momento de ayudarlo a levantarse un poco y tomó el manto que le servía de apoyo y con él le cubrió justo al cargarlo en brazos. Me dicen que esto es Torrey, pues debemos buscar dónde estaría tu palacio, vamos al Tártaro, dónde están los titanes, allí en el nacimiento de la conciencia encontraremos el camino de regreso.


Hiperión te he de pedir un favor, guíanos al Tártaro, en este momento no reconocería estas tierras, porque creo que estamos en el pasado, en uno más lejano de tu época, es por eso que no sentíamos sus presencias por no estaban en nuestro espacio temporal, pero la virtud de Aquiles si les localizó.

Cuando le alzó Andrómeda no pudo evitar un gemido de dolor, debido a lo lastimado de su cuerpo. Lo lamento, amor. Pero te juró que Atenea pagará por esto. ¿Tú cabello? Le preguntó susurrando a su oído. Virgo se sonrió: en tus manos. Eras lo que más amabas de mi te lo di. A lo que Shun asintió al momento que sus lágrimas bañaron su faz, y el cuello de Shaka; el cual besó suavemente, disfrutando de su aroma.

El grupo salió de su escondite, e Hiperión realizó un silbido fuerte, el carro del Sol se apresuró a descender delante de ellos. Shaka le besó la frente: Ahora entiendo tus palabras, amor. Nos querías decir que estabas vivo. Perdóname por perder la esperanza, sin embargo Aquiles, no la perdió ni tu hermano. Los demás los traicionamos a los dos, debí ver más allá de lo evidente, Yibuti. Símbolo que Shiva si lo pudo hacer. Venció a la muerte misma para encontrarte. En mi dolor me cegué. Se sentó con él en sus brazos, cubriéndolos del frío de esa madrugada, mientras Hiperión guiaba el carruaje de Fuego.

En los brazos de Hades su hijo dormitaba seguro, feliz. Mientras Hades descansaba acunado en el amoroso abrazo de su esposo. Shaka le continúo susurrando: Estos días sin ti, han sido una pesadilla para todos, el dolor nos carcomía todo. Me cegó y no pude encontrar. No hay luna hoy, ni las estrellas en el firmamento. Hiperión se sonrió, estamos en la época en que todavía mis hijos no han nacido, ni los héroes antiguos habitan el firmamento. Todavía tampoco habías nacido Hades. Brahman, pero tú si existías entre los hindúes. A lo que Shaka asintió. Esta es una época realmente triste, Hiperión.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 15, 2008 11:52 pm

Si los grandes elementos gobernábamos, y el tiempo apenas se está formando. Si ahora entiendo tus palabras, Shun, eres esa luz que brilla en estas tinieblas, es nuestra esperanza la que nos sacará al igual que la esperanza de Rudra, lo trajo hacia ti. Como era su deseo, ese cordón umbilical entre los dos, es que nos atraído a ti. Shaka lo rodeó más contra sí, tratando de brindarles su calor.

Y cada noche vendrá una estrella
a hacerme compañía
que te cuente cómo estoy
y sepas lo que hay


Radamantis, y los dos jueces se enfilaron a Rajastán. El cuerpo de Andrómeda había desaparecido así como Brahman, y el príncipe Aquiles. El Primer Juez enfurecido, caminaba de un lado a otro, igual de impaciente se encontraba el Fénix, luchaba por encontrar sus presencias por medio de su cosmos de llamas ardientes, Aioros trataba de calmar a su bebé que asustado reaccionaba al cosmos de su progenitor, que hacía temblar el lugar. Pandora estaba refugiada en los brazos de Milo, quién la trataba de calmar brindándole ese abrigo entre delicados besos y le susurraba palabras de consuelo.

¡Podrían estar en cualquier parte! Exclamó el Fénix, pero sus presencias fueron borradas ni siquiera con mis alas los puedo localizar. Molesto extendió sus alas completamente, en un afán de extender su percepción.

Nunca creí debería hacer esto pero ya me sobrepasa, es momento de dejar el caso en manos de Océano, debemos desplegar al ejercito elite. Minos, Eacos, es la hora de combatir, es momento de liberar a los dioses antiguos, de ir en busca del Señor Hades, el que su cuerpo haya desaparecido es un deshonor para el Inframundo.

Sus pasos resonaron en los lujos mosaicos del templo de Brahman, la Coalición se puso en pie para seguirlos pero, el Primer Juez se volvió con su mirada endurecida, por su verdadero poder. Shion, patriarca del Señor Hades, el círculo que rodea al sol debe cuidar del Inframundo, los caballeros que brillan como el sol mismo no pueden seguirnos. Fénix, postrándose ante el mayor de los Diermissen debe ocupar el trono que le perteneció a su hermano, el mundo subterráneo necesita una cabeza, la Princesa Pandora no puede hacerlo, más. Incorporándose le hizo un gesto de que le siguiese, y así lo hizo Fénix. Seiya, Shiryu, Hyoga, Prepárense para el conflicto, Shion, la Coalición debe de estar lista, los demás como bien dicen Radamantis se lanzarán como lobos a su presa.

En los jardines del templo de Virgo los tres jueces formaron entre sí un círculo. Elementos creadores del mundo, furia incontenible, ejército dormido, vencedores del Caos, hijos de Urano y Gaya, muestren su fuerza vengan a nuestro llamado, Señores del Fuego, Aire, Agua, Tierra, acudan al llamado del hijo de Cronos, señor del Tiempo, por medio de su justicia en forma de guerreros. Sus poderes hicieron temblar toda esa parte del hemisferio así como a sus pies y un hueco se formó y Gaya permitió el paso de sus hijos, haciendo estremecerse de nuevo, su superficie ante el poderío de sus indomables vástagos los titanes.

Los mismos se postraron ante el Fénix, y los caballeros divinos, quiénes se mantenían en posición de pelea, esperando cualquier ataque. Los jueces de inmediato se pusieron en camino, seguidos de esas ahogantes y poderosas presencias.

Iki, soltó el aire de sus pulmones, bajando su mirada un momento, y se volvió extendiendo sus alas, rodeado de la Coalición Dorada y de sus hermanos, el grupo se encaminó al Inframundo, sin tardanza.

Dime amor, amor, amor
estoy aquí ¿no ves?
Si no vuelves no habrá vida
no sé lo que haré


Atenea esperaba sentada en el marco de una de las ventanas de la torre principal del castillo de su abuelo, sus cabellos violetas mecidos por la brisa nocturna, volaban libres, mientras su mano posada en su pecho, justo en el lugar en que Pegaso, la atravesó con su flecha, aún la herida estaba fresca. Que iluso es el humano al creer que podría abatir un dios. Es absurdo amado Hades

La diosa suspiró al momento que oía gritar a su abuelo. Enfurecido había llamado a los Gigantes, ellos serían los encargados de buscarlos, la diosa desvío su mirada hacia los guerreros antiguos que había vencido en batallas anteriores. Recogió sus cabellos con sus finos dedos, buscaba en esa oscuridad impenetrable que eran los primeros días la tierra, algún destello de luz que le hiciera ubicarlo. Delineo sus labios con sus ojos cerrados, aún tenía el sabor de su boca, tan exquisito como se lo había imaginado, ese dulce sabor de su boca. Lo suave de su piel. Se convenció a que siempre disfrutaría de los mismos. Y su odio por Brahman fue más profundo, un dios antiguo, estaría presente en ese mundo, no le conocería sería tan fácil acabar con él. Abandonando su posición relajada de ese momento se encaminó hasta Cronos, para abrazarse a su cuerpo descansando su rostro en su espalda, escuchando su acelerado latido.

El rey antiguo de los dioses se sonrió, volviéndose en su abrazo, le alzó el rostro con sus dedos, para besarla, en un arrebato de pasión. Te dejó con ganas, ¿Verdad? Mi hijo posee, esa belleza de Rea, y ese sensual arrebato que es de Hiperión. Tomándola en sus brazos cargó con ella hasta su habitación, esta noche no tendría a Hiperión pero Atenea sería un buen consuelo.

Depositándola sobre el lecho, dibujó con sus dedos sus labios sonrojados, y sus cabellos violetas esparcidos en ese lugar, le hicieron sonreír. Te pareces a tu madre, Metis. Asaltó su cuello, y sus dedos desataban sus vestidos descubriendo su lozana piel, admiró a la diosa de la Guerra. Y sus retinas se detuvieron en el lugar en que la Flecha del caballero divino había ingresado, para luego tomarle sus piernas acomodándola sobre su regazo la penetró con ansias, en una salvaje danza, mientras sus manos se unían en un silencio pacto. Si no eran de ellos, nunca serían de nadie. Hasta que Cronos cayó rendido en su pecho, y ella acarició sus cabellos de ébanos tan parecidos a los de su amado. Con su respiración agitada desvío la mirada hacia el firmamento que se asomaba por la abertura de un ventana en el roca firme de Torrey, una luz ilumino, el ennegrecido cielo, en forma de loto.

Ella parpadeo varias veces reconociendo el poder del hijo de Hades, en ese lugar: Eres un pequeño travieso, Aquiles. Murmuro al momento que Cronos levanta su rostro para encontrarse con el de ella. Es tu nieto, que ha venido a buscar a su papi. Ella se sonrió: Tu hijo, es fértil. El dios de la muerte ha dado a luz, a una criatura, de un dios extranjero. Hades, se ha convertido en vida y los titanes le sirven con fidelidad. Su voz llegó como el veneno a sus sentidos, Hades se postró como una vulgar ramera a los pies de Brahman, y los ha besado enfrente de sus guerreros, el orgullo del panteón griego, tu primogénito, es una meretriz, que abre sus piernas a los hindúes.

La sonora bofetada le volvió el rostro, a la vez que se separaba de ella. Vístete si mi hijo es una meretriz, tu eres otra, tomándola del brazo la hizo jalada de su lecho, la arrastró fuera del recinto tirándola fuera, la diosa levantó su rostro del piso dónde había estrellado, limpiándose la sangre de la comisura, la misma soltó una carcajada que erizaría la piel del más temible de los guerreros. Asió entre sus manos sus ropajes. ¡Oh, Cronos! No te gustó saber la verdad.

Si soy tu meretriz, le gritó. Como Hades es la de Brahman. Terminó ocultando su rostro entre sus vestimentas y lloró con amargura.


Agotado, se fue durmiendo en sus brazos, le cubrió más con el manto, Aquiles empezó a removerse del abrazo de su papi, y buscó salir del manto, en su padre los cubría. Shaka le sonrió, pero trataba de que se quedara quieto. Entonces Hiperión se volvió y pidió aprobación con sus ojos sin emitir palabras, al consentimiento del más joven tomó al pequeño Rudra en sus brazos y le enseñó sus imponentes caballos de fuego, y el pequeño los señaló balbuceando: luz, luz, sonriendo, el mayor, lo apegó a su cuerpo. Así es pequeñito, ahora traemos el brillante día al mundo de la oscuridad.

Shaka se sonrió al momento que cubre a Andrómeda con su manto, y calma el temblor de su cuerpo abrazándolo contra sí, esa delicada túnica apenas si le cubría del ambiente. Sus zafiros veían con preocupación las múltiples heridas, debían regresar para atenderle como se debía. Había vendado su cuello, y el lienzo utilizado ya empezaba empaparse de nuevo, con el vital líquido. Desplegó sus poderes de curación en todo su cuerpo, los rubíes de Hiperión le detallaron de reojo, como derramaba silenciosas lágrimas en sus cabellos esmeraldas.

La batalla estará por comenzar en cualquier momento. Le expresó. Si nos atacan tu cuidarás de los dos y yo me enfrentaré a mi hermano, si es del caso saldrás de aquí con tu familia. Lo primordial es que la pongas a salvo. En esos instantes azuzó las riendas de su carro y el mismo se enfiló hacia la tierra, la cual abrió sus entrañas acogiéndolos en ellas.

Cuando descendieron a los dominios de Hades, Hiperión saltó del carro con Aquiles en sus brazos seguido de Brahman, no debían perder tiempo. Cuanto antes llegaran al nacimiento del Lete, Mnemosis, sería mejor. Hades debía restablecerse cuando antes.

Fue cuando sintieron los poderes que querían darles alcance, la tierra cimbraba a cada paso de los mismos, entonces el corazón de Hiperión brincó en su pecho. ¡Oh Gaya! Madre mía, son los Gigantes, quieren realmente exterminarnos. Apegó más al pequeño, y convirtiéndose en un bólido de Fuego le indicó al joven Brahman, no dudar en utilizar todas sus fuerzas para escapar, así lo hizo tomando la forma de una esfera dorada brillante, le siguió. El lugar dónde la conciencia nacía se abrió a sus presencias dejándolos entrar.

El sonido de aquellas cantarinas aguas llegó a sus oídos, la esfera que le resguardaba se abrió graciosamente como los pétalos de un loto. Hincándose con Andrómeda en sus brazos, Hiperión se posó a su lado con Aquiles a quién depositó a su lado y el pequeño corrió a abrazarse de su progenitor, cada vez la tierra temblaba más. No hay tiempo que perder, entra con Hades, en las corrientes de los dos afluentes.

Hiperión se volvió, yo protegeré a tu hijo, con mis poderes pero debes reestablecer a Hades para que pueda reconstruir el Inframundo, y así las prisiones del Tártaro, tienes sus conocimientos pero solo el verdadero hijo de Cronos, lo lograría. Shaka se apresuró a desvestirse, para luego ayudar a Shun, el titán les daba la espalda para resguarda su privacidad, y el pequeño Rudra camina frente de él. Suspiró al encaminarse a él y tomarlo en sus brazos ahora, vamos a esperar a tus papás. Se sentó en una roca cercana. Mientras le entretenía, jugando como lo hacía con sus niños.

Shaka se sumergió con Andrómeda en sus brazos, las aguas empezaron a tornarse plateadas, y halo de luz cubrió su cuerpo, Shaka se abrazó a el escondiendo sus rostro en su cuello cuando siente los brazos de Shun rodearlo, también. Y sus labios rozar su hombro. La energía hizo convulsionar su fisonomía, y le escuchó gemir ante el dolor sentido, más no se apartó de él le acunó con más fuerza entonces vio una luz que traspasaba la superficie del agua y un capullo de loto los envolvió, el cuerpo de Hades se deshizo en sus brazos, y su corazón quiso detenerse, entonces le vio en centro del loto. Entonces comprendió se le daría un nuevo cuerpo renacido por el poder de Gaya, se alejó lo necesario para que su curación se efectuase. Hiperión también tendría un cuerpo nuevo, lucharía para que lo obtuviera.

Con la certeza de que estaría bien abandonó el agua, envuelto en su poder, y cayó desnudo, mojando la tierra con el agua que escurría de su cuerpo. Aferró sus vestiduras y se cubrió con ellas. Para luego recibir en sus brazos a su bebé. Mi pequeño, gracias. Le has devuelto la fe a tu padre. Le colocó en su regazo y cerró sus ojos, los enemigos estaban cerca. Así se puso en un estado de meditación profunda, y tocó la frente de su hijo, le sentó en su misma posición, y con sus manos colocó las de su hijo sostenido por ellas. Hiperión le vio, asintió poniéndose en posición de combate.

Pronto, la tierra se abrió y dejó pasar a enormes guerreros de aspecto espantoso, cuando Hiperión iba atacar una barrera dorada, se lo impidió, Shaka había explotado su energía y cubría todo ese lugar, deteniendo a los invasores. No son más que monos en la mano de Brahman. Y se sonrió, nunca pondrán lastimar a mi familia. El mismo Cronos, bufaba contra él. Sus ataques intentaban derrumbar esa pared invisible.

Hiperión guarda energía. Cronos no podrá penetrar mis defensas. Hasta que Shun pueda regenerarse completamente y le podamos enviar al Tártaro. No podrá hacer nada.
Si tú no vuelves
no habrá esperanza ni habrá nada
Caminaré sin tí
con mi tristeza bebiendo lluvia


Con la vista más allá de lo evidente de Aquiles unida a sus poderes, la hizo extenderse y fue cuando vio a los titanes y a los jueces, que le buscaban. Radamantis, le llamó con su cosmos al momento que le abría un portal a su ejército, las presencias se enrumbaron por la estela de luz hecha por su poder, hasta ingresar dentro de su burbuja protectora.

Cuando los jueces aparecieron se postraron ante él, en espera de sus mandatos y los titanes también, e Hiperión se volvió a ellos, estudiando sus reacciones. Bueno entonces hermanos nos hemos reunido de nuevo. Alzó su brazo al cielo, su poder traspasó el poder del padre de los hindúes. Del cielo, un cometa envuelto en llamas se dirigió a él quién lo detuvo con sus manos, y paulatinamente se fue derritiendo hasta cubrir todo su cuerpo con una capa brillante, que fue tomando la forma de una armadura. Océano, se volvió a él y golpeando su pecho con su puño en señal de saludo. Que el fragor de tu grito de batalla nos guíe hermano, que tu llama inapagable derrumbe la maldad de la tierra y purifique nuestra vergüenza Fuego Estelar, su verdadera presencia era realmente hermosa, sus cabellos en llamas incandescentes y sus rubíes reflejan esas poderosas llamaradas de justicia.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 15, 2008 11:54 pm

¡Ah por ellos hermanos! Y los titanes saltaron de la protección del círculo, y Virgo señaló con su cabeza las corrientes de la conciencia y los tres jueces entendieron, allí se fueron a establecer formando la circunferencia. Y él loto brotó del agua en medio de ellos, dentro suyo se veía claramente el cuerpo de Hades.

La lucha entre titanes y gigantes era descomunal y la tierra temblaba con el peligro de que pudiera rajarse en dos. Así de poderosos eran los entes que se enfrentaban. Una pelea entre Cronos e Hiperión se desató, dónde sus fuerzas eran iguales, no se tenía certeza cual de los dos titanes ganaría. Los dos contendores ya poseían sendas heridas. Atenea por el cambio ataviada por su báculo y escudo, observaba la batalla, Shaka se encontraba sin protección alguna, con su niño en brazos.

Le tenía tan cerca tan solo era desear su muerte y Hades le pertenecería eternamente. Entonces la diosa ae lanzó al ataque contra Brahman y le lanzó su poder por medio de su báculo, y Shaka rompió su posición brincando con Aquiles resguardado en su cuerpo. Extendió de nuevo poder en contraataque y una lucha entre la diosa de la Guerra y Brahman comenzó.

Cronos no quitaba su vista de la encarnizada batalla que se inició, sus hermanos iban ganando terreno, Hiperión no era un guerrero fácil de vencer, entonces vio la solución de su problema envuelto en una flor de loto. Esquivo el poder de Hiperión e hizo detenerse el tiempo a todos, sus cuerpos no podían moverse, les era imposible tal hazaña y con una sonrisa en sus labios, se acercó dónde se encontraba su hijo rodeado de sus guardias más fieles. La inmovilidad de sus cuerpos los estaba volviendo locos, levito hasta dónde estaba el brillante loto. Alzó su poder y los jueces cayeron alrededor de la Fuente de la Conciencia.

Shaka trató de movilizarse utilizando su fuerza milenaria, pero no logró apenas si pudo abrir sus párpados y con terror ver, como los pétalos fueron desgajados y el cuerpo desfallecido de Hades caía en sus brazos, y como iba abriendo sus ojos y sus alas se extendieron en llameantes alas. Lentamente descendió con Andrómeda en sus brazos, hasta sentarse en el suelo. Posó su mano en su vientre, alzando su poder, y se sonrió es cierto eres fértil, lo que Hiperión no me puede dar me lo darás tu.

Un hijo de su simiente. Pensó Hades, e hizo el intento de liberarse de sus brazos, pero apenas si se pudo mover, levantó su mirada a su hueste y a su amado Brahman, a un abatido Fuego Estelar y los destrozos ocasionados en el calor del combate. Su cuerpo mismo emanaba la fuerza del Titán del Fuego Estelar, temblando logró separarse lo suficiente de su abrazo para extender su brazo hacia Shaka, de su cinto llamó a la daga del destino. Haciendo un esfuerzo, tocó la armadura de su padre, y ésta se desplegó de su cuerpo, deshaciéndose en partes, alrededor de los mismos.

Este día haré un pacto contigo, Cronos, rasgó con el filo de la daga su piel y observó los hilos de sangre saliendo por su torso. El grito desolado de Hiperión se dejó notar con su furia: No Hades, no lo hagas.

Alzó su fuerza similar al que gritaba, las llamas que emitía su cuerpo desnudo avivaba el deseo de Cronos que acarició sus cabellos, tienes lo mejor de mis dos amores, la luz inconfundible de Hiperión y el rostro amado de Rea. Hades asintió al momento de sonreírle, seré tu Ángel de la Destrucción, Cronos. Te daré mi cuerpo a cambio de la libertad de Hiperión, de Brahman, Shiva Rudra, mis titanes. Envíalos a mi época, a mi palacio y ha Atenea al tribunal del Olimpo, y te daré lo que me pides.

Cronos hechizado por el fulgor de su cuerpo, y el brillo llameante de sus esmeraldas asintió, al desplegar su poder liberó de su poder a los demás y Hades lamió la herida en su pecho, para luego tomar su sangre cerrando su trato con el Señor del Tiempo.

Brahman cayó de rodillas con su niño en brazos, negando repetidas veces a lo que sus ojos le mostraban, inquirió herido en los ojos de Shun quién se puso en pie y caminó hacia él. Regresa a Rajastán, hindú. Ahora le pertenezco a Cronos, dirigió su mano a la empuñadura de su espada resguardada por su esposo. Se acercó a su oído y le susurró: el bien gana la batalla justo en el momento que el mal cree haber triunfado. Ese es mi testamento. Cuando Virgo iba a acariciarle el rostro, el se apartó sonriéndole. Y Cronos los envío lejos.

Sin embargo, a Hiperión lo envío a las mazmorras de Torrey, rompiendo su promesa con él menor. Hades caminó hacia él, sonriéndole con su espada en la mano, Cronos suspiró al ver la belleza del mayor de sus hijos, ese orgulloso caminar en un delicado recorrer, su cuerpo rodeado de un brillo que iluminaba esa oscuridad y el menor cerró sus ojos extendiendo sus alas que brillaron en inapagables llamas, Cronos se abrazó a él y Hades le permitió asaltar sus labios, al momento que deja caer sus párpados lentamente. Sus manos se movilizaron empuñando su espada del Juicio y con ella le atravesó por la espalda, al momento que sus alas despliegan todo su poder destructivo asolando aquel lugar y la fortaleza de Torrey, liberando a Hiperión de su prisión.

El Fuego Estelar, se convirtió en cometa llameante y corrió ciegamente hasta dónde vio desatar el poder del Ángel de la Destrucción, el Ejecutor de su Justicia. Hades se mantenía en pie sosteniendo el cuerpo desfallecido de su padre, con sus alas de un blanco hermosísimo, y con la espada traspasando su cuerpo. Hiperión se apresuró a sacar la espada del juicio. Ya he cumplido mi misión, papá. No podía ser de otra forma, le expresó sonriendo mientras caía en sus brazos, y el mayor desplegó su poder en un grito de dolor.



“Espíritu del viento, hijo de la luna,
amante solitario, que grita en el silencio,
guardando el sentimiento de soledad,
halo de misterio, salvaje es tu belleza,
fantasmas del camino hurtan tu existencia”


El poder de Cronos por fin los liberó así como su cuerpo fue abrazado por la oscuridad de las celdas del Tártaro. Hiperión sintió como su organismo empezaba a desintegrarse junto al hijo que el destino le había brindado. Le abrazó con sus últimas fuerzas. Por fin podría descansar, dejó caer sus parpados paulatinamente acompañaría a Urano, en su descanso. Todo había terminado por fin.

Los cuerpos de todos se materializaron en el Inframundo en el Palacio de los Elíseos, la fuerza de Cronos, les había llevado de nuevo a casa, todos, titanes, jueces y el actual rey del Inframundo junto a su bebé aparecieron delante del trono de Hades, dónde la Coalición estaba reunida con Iki. El mayor de los Diermissen corrió hacia Brahman, y le abrazó junto a su sobrino al cual tomó en brazos besándolo y acunándolo, contra sí.
Cuando un sismo sacudió el Inframundo, paulatinamente el Eliseo se cubrió de tinieblas para luego unas llamas se formaran en medio del salón, allí dos cuerpos en posición fetal aparecieron, uno de un joven de cabellos de brillantes esmeraldas y el otro de rubí intenso. Shaka se apresuró a postrarse en el suelo juntó a ellos seguido de los demás con su mano temblorosa la posó en el cuello de su amado niño, y un latido pausado pero fuerte le devolvió la respiración y la sonrisa. El Fénix con Aquiles en sus brazos, se sonrió con orgullo asintiendo. Mientras Océano pegaba un grito de alegría al ver a su hermano Hiperión de nuevo entre ellos rompiendo con su condena de milenios.

El potente resplandor de Helios, llenó la habitación y el joven titán se encaminó al hombre que dormitaba en el suelo, quitándose su capa lo cubrió con ella, una dulce sonrisa iluminó su bello rostro: papá, bienvenido a casa.
Virgo solo podía ver el rostro de su Andrómeda dormitando, sin pronunciar palabras le cargó en sus brazos, e incorporándose se dirigió a su habitación, Iki, sabía que ese día tendría que cuidar de su sobrino, por lo que se alzó de hombros, al momento que Aioros le abrazaba a su cuerpo. Besando su hombro. Con París en su otro brazo Sagitario, le guió fuera del templo. Muchachos creo que sería bueno, que nos demos un paseo. El día es hermoso, el sol ha mostrado de nuevo su Fuego Estelar y el Tesoro del Cielo tiene en sus brazos a su Ángel.

Dohko por fin podía respirar tranquilo, al momento de cargar con Ecels para salir del templo, seguido de Shion, que caminaba hablando con los demás dorados, Milo por su parte escoltaba a Pandora, fuera del Recinto. Y Radamantis, asió la mano de su esposo, para acompañarlo al mundo marino, dónde informarían al Emperador Poseidón y a Helena de los recientes acontecimientos, junto a ellos, el Caballero de Acuario volvía a su hogar.

“Andrómeda, Amor rebelde eres para mí,
Andrómeda, la fuerza de mi raza luchará por ti,
Andrómeda, ancestros del pasado, ilumíname el amor,
que emana nuestros cuerpos”


Brahman le depositó en el lecho mientras preparaba la tina con agua tibia, además de aromatizarla con mirra y sándalo. Buscó algo de ropas limpias, después de haber preparado todo se desnudó, colocándose a la altura del lecho, le vio dormir placenteramente, acarició suavemente su rostro instándolo a despertar, pero solo logró que se estirará un poco en la misma. Así que le cargó hasta la bañera, dónde ingresó con él, y con una pequeña toalla le empezó a limpiar, la sangre y el polvo apegado en su cuerpo, así como en sus cabellos, todo sus cuerpo ahora estaba sano, no tenía señales de la batalla, más que lo se había apegado a ella. Lo sintió moverse buscando acomodarse, y suspirar al sentirse relajado en el agua. Le detuvo su mano, aferrándola con la suya.

Brahman, le susurró al volverse en sus brazos, quedando recostado de medio lado sobre su cuerpo, esconder su rostro, en su cuello. Virgo soltó el aire de su pulmón lentamente. ¿Como has podido jugártela de esa manera, amor? Fue un simple ajedrez el que hemos jugado todo este tiempo un estira y encoge, un juego de inteligencia. La ambición de mi padre, fue el que le llevó al exterminio bajo mi poder. Acarició su pecho desnudo, para luego besar su cuello, delineándolo con su lengua, se volvió hasta quedar sobre Shaka, para unir sus labios en un deseado beso, sus cabellos le rozaban su rostro, y el mayor se movió acomodando sus piernas alrededor de su cintura.

Te he extrañado, mi niño, le gimió entre sus labios, justo al levantarse con él, saliendo de la bañera, se encaminó a la habitación, dejando una estela de agua en sus pasos, sin dejar de besarlo, Shun acariciaba su espalda, y sus labios siguieron el trayecto de su cuello.

Al llegar a la orilla del lecho se fue recostando al momento de cubrirlo, gimió cuando Shun le besó una de sus tetillas, para luego succionarla suavemente, su mano exploró sus cuerpo atravesó su torso, pasó por su vientre hasta llegar a su hombría a la cual acarició, Andrómeda acortó la distancia abrazándose a él, estremeciéndose ante las atenciones de Shaka, quién fue el que tomó la iniciativa de nuevo. Al tomarlo de su cintura y acomodarlo entre los almohadones de su cama.

Degusto con sus labios cada parte de su cuerpo, sus labios siguieron el recorrido de su torso aprisionando tetillas, a la vez que jugaba con su hombría, corriéndole el pliegue de la misma en un rítmico masaje, con su lengua dibujó un camino, hasta llegar al falo que había despertado, al cual engulló como si fuera su manjar preferido, con otra mano le empezó a preparar al insertar sus dedos dentro de él, sus zafiros grababan en su cerebro, como Andrómeda gemía, retorciéndose embriagado de su pasión. Le llamaba con delirio, pero no deseaba dejarlo sin obtener su ofrenda, la esencia de su amado rey, esta brotó llenándole completamente, ahora saciado de su sabor, le separó las piernas colocándoselas sobre sus hombros. Buscando unirse a él, con vehemencia tomó posesión de su cuerpo, en un gemido ahogado.

Empezó arremeter con vigor dentro de él, en cada uno de sus movimientos ambos pronunciaban sus nombres para luego unir sus labios reteniendo sus gemidos entre ellos, con sus respiraciones agitadas, unidos en su solo ser, recorriendo sus dedos sus cuerpos, hasta que los dedos de Shaka le aferraron su miembro despierto al roce con el vientre firme de Virgo, proporcionándole un masaje al mismo ritmo de sus embestidas la unión de su amor los hacía compenetrarse más Shaka deseaba perderse dentro de su cuerpo y Andrómeda acogerlo completamente dentro de él, y fue cuando el estallido de sus esencias bañó sus cuerpos, Shun le rocío con ella y Shaka le llenó completamente de la suya.
“Eres mi Angel de la Destrucción, Shun. El que extiende sus alas de Fuego y me destruye por dentro con su ausencia y mi Tesoro del Cielo, en cada una de tus sonrisas. Mi ambrosía la cual nunca me cansare, beber”
Brahman, te amo, Shaka de Virgo vivo solo para ti.

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MensajeTema: Re: El Angel de la Destrucción (Shaka & Shun) Terminado   Lun Sep 15, 2008 11:56 pm

“Los brujos y hechiceros enturbian el destino
entrégame tu alma,
la sangre de mis venas fluye como lava por nuestro amor,
reina de la noche envidia de princesas, tu canto en la penumbra
Buscando en las estrellas tu boca, tu boca.”

Eran las primeras horas del día, dos chicos de entrenaban bajo la tutela del caballero de sagitario, quién a su lado una niña gritaba alentando a sus compañeros.
Uno de ellos de largos cabellos dorados, permanecía con sus ojos cerrados, esperando el movimiento de su atacante, otro chico de escasos ocho años, de rebelde melena azulada y tez morena, con unas esmeraldas, de mirada pícara.

Aioros sonreía mientras distraía a los pequeños con sus entrenamientos. Todos los demás estaban reunidos en el pasadizo principal del templo de Virgo en Rajastán, en espera del nacimiento del nuevo príncipe.

Aquiles a pesar de estar concentrado en la batalla su frente destellaba, en dorado: Aquiles. Le llamó Paris. Algo asustado en el momento que su cuerpo resplandeció en dorado, sincronizándose con su papi. Paris, le respondió no pasa nada ahora aprendo de la vida, ya que siempre se me ha instruido en la muerte. Veo el nacimiento de una diosa.
Abrió sus párpados en el momento que Ecels se abalanza sobre él abrazándolo. Siempre hablas tan solemnemente Aquiles, que me parece estar oyendo a mi padre hablar, le exclamó, haciendo un puchero. Shiva le sonrió sonrojándose, al momento que Paris se reía de ver su expresión. Hermano, eso te pasa, por ser tan blando. Mira que una mirada de Ecels y te derrites como un helado.

Vamos, tú crees eso Paris, la pequeña lemuraria, se acercó a Paris, para besarle la mejilla y el joven tomó un peligroso color carmesí en sus mejillas. Aioros se sonrió al ver los más jóvenes en su coloquio. París era igual a Iki, en su carácter, pero también tenía algo de su picardía. Se encaminó hacia los dos alzándole en sus brazos, observó como Aquiles se encaminaba al templo, adentrándose a su hogar.

Con determinación pasó entre sus monjes y los miembros de la Coalición que estaban allí, no se detuvo hasta llegar a la habitación de sus padres, e ingresó en ella. Cerrando la puerta tras de sí. Andrómeda se sonrió desde su lecho le tendió su mano y Aquiles le sonrió, acortando la distancia con su papi, Shaka acercó cargando en sus brazos un pequeño bulto, al cual descubrió al poner en los brazos de Shun. Aquiles recargó su cabeza en su hombro sonriéndoles a sus padres, siempre he conocido sobre la muerte pero ahora he conocido algo de la vida.

Ella es tu hermana, Helena. Aquiles. Se la presentó su papá.

Shaka se sentó al lado de Shun abrazándolo, al momento de unir sus labios en un ardoroso beso. Shiva se sonrió al momento de asir el dedo de su hermana. Bienvenida Kali, mi pequeña traviesa, al otro lado de la puerta una nueva ceremonia inició en salutación de una nueva princesa. Shun suspiró recostado contra Brahman bastante cansado y adolorido, quién le acuna en sus brazos besando su cabeza, cabezas observa a sus hijos, con orgullo.

Shiva carga con su hermana siendo él quien presidirá la ceremonia de bienvenida de la pequeña Helena. Se puso enfrente de los sacerdotes al momento de retirar la sábana que la cubría una niña de cabellos esmeralda y dos zafiros por ojos que les sonrió. Ahora solo quedan los recuerdos de los malos momentos y la confianza de un mañana lleno de esperanza.

“Andrómeda, Amor rebelde eres para mí,
Andrómeda, la fuerza de mi raza luchará por ti,
Andrómeda, ancestros del pasado, ilumíname el amor,
que emana nuestros cuerpos”

“Andrómeda hagamos sentimientos,
De mis noches solitarias por ti”

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