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 Clanes (Saga, Kanon y Shun)

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goddesniquel
Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Dic 14, 2008 1:42 pm

Capitulo 1. El renacimiento de una esperanza, en la oscuridad.


En una tierra rodeada de imponentes montañas, que engalanaban hermosamente el paisaje, es extendía un frondoso bosque lleno de milenarios abetos que zumban al ser mecidos por el viento, resguardando la fauna de entre líquenes y diversas plantas, en ese calmado remanso alojaba los caminos de lastre hechos por los cascos de los caballos de los caballeros vestidos con tartanes azules con negro, que continuamente pasaban en rondas previniendo cualquier incursión realizada por los clanes de la tierras alta de Escocia.


Su lord, era uno de los príncipes de las tierras bajas y heredero de la corona de Escocia, en ese habitaba con su familia, además de regir las tierras bajo su posición proveyendo a los diferentes clanes de la zona de tierras y alimentos, así como de protección contra los ataques de sus comunes enemigos. En este caso los habitantes de la tierras altas en especial de su rival al trono, Arles de Géminis.

Aitor de Fénix, se había casado con Topacio una joven princesa griega, descendiente de una antigua familia de príncipes. El joven príncipe, había pasado su juventud en las tierras de griegas, especializándose en el estudio de las leyes y política enviado por el mismo rey, para el momento que este le tuviera suceder en el gobierno de estas problemáticas tierras, pensó en el gobierno griego como una manera de parar los ríos de sangre que bañaban sus territorios.

Cuando regresó lo hizo desposado con la joven Topacio, y con un nuevo heredero en sus brazos, lo que reafirmaba su delegación al poder, lo que inmediatamente, hizo que Arles, quién hasta el momento, gozaba de tener a su hijo primogénito Saga, como segundo en la línea sucesoria, mostrará su desespero en ataques encarnizados a los pueblos de las tierras bajas.

Pero el nacimiento de Iki, cambiaba mucho la situación ahora cada uno de los hijos de Aitor, serían príncipes herederos de la corona de Escocia por encima de Saga de Géminis. Por más que los guerreros del Clan del Fuego patrullaban de noche y de día, siempre los de los clanes del Agua encontraban la manera de incursionar en cualquier descuido, dejando muerte y desolación a su paso, conforme el tiempo pasaba la situación se volvía insoportable, el Rey nunca intervenía para mostrar su preferencia hacia uno o él otro abiertamente.

La pareja Fénix ideó formar tratados con los clanes vecinos, para prevenir los ataques y tener ayuda mutua entre ellos, mientras estas negociaciones se daban, la los integrantes de la familia crecía a los escasos años de vida de Iki nació su hermana Pandora, una hermosa niña de ojos violeta y cabellos azabaches como su padre, Iki tenía un hermoso cabello azul y sus ojos eran gemelos a los de su madre. Cuando Iki y Pandora entraban en la adolescencia, una nueva bendición llegó a su familia, los dioses les premiaban con dos nuevos bebés, unos gemelos de gran belleza, un niño de cabellos esmeralda y ojos del mismo color, era el único que sacaba a su padre en el color de los mismos, y una pequeña de cabellos de oro y ojos azules, ambos niños eran la viva imagen de su madre. A los que llamaron Shun y Esmeralda.

Los esfuerzos de los príncipes lograron que su primo Arles, calmara sus incursiones y buscará un encuentro con ellos, en una reunión para formar un pacto, en que por fin se lograra la ansiada paz, que esas tierras necesitaban. Justo en ese día se realizaban los preparativos para la llegada del líder del Clan del Agua, junto con su heredero.

La guardia del Fuego, no estimó en vigilancia, los tartanes rojos cruzaron por primera vez a sus dominios entre las filas de los mejores caballeros de Aitor, sus guerreros más temibles, custodiaban con recelo sus movimientos, en los jardines del Palacio, Topacio había preparado una elegante recepción ayudada por Pandora, su hija. La joven inquieta miraba de vez en cuando al borde del bosque por dónde los delegados pronto llegarían.

Las doncellas se apresuraban a ayudar a las dos damas, pero la joven casi siempre se distraía nerviosa por su padre y hermano mayor, nerviosamente pasaba sus dedos entre sus finos cabellos que se alborotaban por las brisas de la primavera. Hasta que sintió que sus faldas eran jaladas por dos pequeños de tres años, que corrían a su alrededor, riéndose inocentemente, sin saber la gravedad de la situación. Sonrió con dulzura, hechizada por la alegría que traía esas dos criaturas, las cuales se aliaban para volver todo al revés en todo el Palacio.

_Shun, Esmeralda_ les regaño suavemente al alzarlos entre sus brazos alejándolos de la mesa principal en la cual estaban arreglando para ocasión así como los asados y frutas se tenían preparados para los invitados.

Topacio se acercó rápidamente a sus hijos, auxiliando a Pandora, al momento de tomar entre sus brazos al pequeño Shun, quien de inmediato se abrazó a su cuello escondiendo su rostro entre los cabellos dorados de su madre.

_ Vamos mis pequeños compórtense pronto su padre, regresará con visitas importantes, y no puede tener dos terremotos girando alrededor una reunión importante.__

Ante el sonido de los cascos en el empedrado del patio del palacio la hizo sobresaltarse, en un sordo latido, que la hizo apretar más al pequeño a su cuerpo, Pandora por instinto corrió a su lado aferrándose de su brazo y ocultando el miedo que irracionalmente se apoderaba de su corazón Topacio le sonrió vagamente a su hija, al momento que empezó a caminar hacia el caballo que montaba su esposo, con actitud calmada y en suave contoneo que hizo que todos los invitados dirigieran su mirada a la joven dama y su hija que la comparaba en belleza.

Aitor se apresuró a desmontar hábilmente seguido de su hijo, quien se adelantó a saludar a su madre, y tomar la criatura acunada en sus brazos, cargándolo en los suyos. Lo que Topacio agradeció con un suave beso en su frente. Pandora de inmediato se asió del brazo de su hermano mayor para ocultar su nerviosismo en el momento que Arles y Saga, desmontaban y se acercaban a saludar a las damas del palacio como era la costumbre.

El temblor en la mano de Pandora, que se mostraba extremadamente fría llamó la atención de Iki quién la vio de reojo, y con delicadeza asió su mano entre la suya. La joven soltó suavemente el aire de sus pulmones, al momento de adoptar una mirada seria y irguiéndose como su hermano mayor, acomodó a Esmeralda bien en sus brazos, se volvió a Iki para sonreírle con delicadeza, dándole a entender que todo estaría bien con ella. Sin perder de vista como Esmeralda estudiaba su rostro, con su delicada manita, tratando de llamar su atención.

Por su parte Shun se acomodaba en los brazos de Iki, aferrando su elegante kilt entre sus pequeños dedos, el pequeño suspiro observando tranquilamente los cuadros bordados del tartán. Sin prestar atención a su alrededor.

Arles fijó su mirada zafiro en el rostro de la señora del Palacio, Topacio, le mantuvo la misma sin temor, y se podía decir con algo altanería para su parecer, orgullosa se asía del brazo de Aitor, quien se acercó a los recién llegados llevándola consigo. Los guerreros de ambos clanes les rodearon, y Arles se acercó al regente de esa zona, se inclinó en señal de saludo para luego aferrar con delicadeza la mano de Topacio entre las suyas, besándola galantemente sin dejar de observar sus ojos. Detrás de él, un joven tan alto como su padre de azulada cabellera recogida en una gruesa trenza se acercó haciendo una inclinación imitando a su padre, saludo en silencio.

__Primo, este es mi hijo Saga._ Entonces Aitor le hizo señas a Iki para que se acercará el joven guío a su hermana con él, hasta dónde ellos se encontraba. _ Ellos son mis hijos, Iki, mi primogénito, Pandora, y mis dos pequeños Shun y Esmeralda._

Arles, les observó para luego reírse con ánimo: _vaya no has perdido tiempo, tienes unos hijos hermosos, será por la belleza de su madre._ El cumplido dirigido a su esposa lo incomodó un poco, así como la mirada de deseo que se pintaba en las retinas del líder de los Clanes de las tierras altas, observó cuidadosamente al joven príncipe Saga, y este mostraba un dejo de frialdad en sus ojos, que le heló el alma.

Se acercó a Pandora y a Iki, observando a los dos jóvenes, con más detenimiento, se veía que Iki había sido bien entrenado en su rostro una cicatriz cruzaba su frente, seña de alguna batalla, y es que los jóvenes escoses no eran tomado en cuenta si no eran guerreros experto tenía un cuerpo bien entrenado y una mirada de determinación, que le hizo saber que no sería presa fácil, a su lado, una joven alta de figura perfecta como los delicados rasgos de su faz, le deleitaron los ojos, entonces fue conciente de las criaturas en sus brazos, ambos dos bellezas similares a la madre, entonces un plan nació en su mente, guió su mano distraídamente a la cabellera esmeralda del pequeño en los brazos de Iki, y vio esa mirada esmeralda profunda. Y silenciosamente buscó a su hijo con la mirada, quién observaba la escena con desgano, sus ojos le guiaron a la criatura que los observaba con detenimiento con una sonrisa de inocencia en sus labios, que hizo que Saga se acercara a acariciar su rostro de porcelana y el pequeño se dejó tocar dócilmente.

_Es una niña preciosa _ alabó Saga, perdido en esa mirada esmeralda. ¿Cuál es su nombre? Inquirió elevando su vista a su primo que le veía ofendido, y entonces escuchó a su espalda la voz, del señor de las tierras bajas: _ Es mi hijo Shun._ su voz sonó tranquila y fuerte.

Entonces el Príncipe Saga, se volvió y haciendo una inclinación con su cabeza, se disculpo por la confusión. _es que tiene un rostro tan hermoso, que solo pensé que podría pertenecer a una niña.

A lo que el mayor, asintió aceptando la disculpa. Entonces Arles analizó mejor al pequeño, y comprendió era un niño fértil había escuchado de ellos, su apariencia era similar a las mujeres, eran pocos los que existían pero el conocía dos de ellos, que venían en sus filas uno era Shaka y el otro Mü. Generalmente no eran temas que se hablaran en publico, generalmente los padres de este tipo de criaturas las hacían pasar por mujeres, ya que no eran muy comprendidos, pero al conocer la procedencia de Topacio entendió el porque no ocultaban su condición en Grecia era común este tipo de situaciones y Aitor se había criado en ese ambiente. Se sonrió al saber a lo que expondrían a ese pequeño.

_Deben de estar cansados del viaje, les hemos preparado la merienda, si son tan amables de pasar al jardín, con Aitor e Iki guiando a las damas hasta el lugar ambos grupos de guerreros siguieron a los dueños de esas tierras hasta el comedor dispuesto al aire libre, esto debido al calor que estaba haciendo, por ser verano y disfrutarían del paisaje, las doncellas de palacio dispusieron de todo con bebidas y platos de bocadillos

Después de haber merendado, Topacio había dispuesto de un lugar dónde había mandado a colocar su arpa ante la mirada de sus invitados se sentó colocándola entre sus piernas y cerrando sus ojos dejó que sus dedos se deslizaran entre las delgadas cuerdas, y aquella dulce tonada hizo que los pequeños que corrían por el jardín se acercaran a sus pies y dónde se recostaron para escuchar con atención cada tonada que su madre daba vida.

De ahí todos relajaron sus posiciones y se podía ver a los guerreros dispersarse por los alrededores conociendo la elegancia de ese palacio, algunos se relajaron acostándose bajo la sombra de los árboles, la tarde transcurrió tranquila en un ambiente familiar el mismo que la familia Fénix emanaba. Esmeralda pronto se durmió en los brazos de su hermana mayor mientras Shun, jugaba cercano a las orillas del lago. Iki, conversaban amenamente con su mejor amigo, Aioros. Y Aitor atendía a Arles mientras mantenían una charla entre ambos.

De pronto Shun empezó a caminar por ahí hasta que chocó con las piernas de un joven de cabellos de oro puro y zafiros por ojos, el pequeño inevitablemente cayó sentado en la hierba, con sus esmeraldas brillando al punto de querer llorar cuando la mano suave y cálida de ese muchacho se posó en su rostro limpiando las lagrimas que rebeldes resbalaban por su faz. Con delicadeza le levantó sacudiéndole el polvo de sus vestimentas, y con una hermosa sonrisa besó su frente.

_ Mi hermoso bebé, no debes llorar, todo estará bien_ le expresó tomando una flor se la dio en su manita. Lo que logró que el pequeño le sonriera con dulzura extendiéndole los brazos para que lo alzará, y con delicadeza lo hizo cuando se volvió se encontró de frente con la figura de Saga, que le veía con sus ojos entrecerrados.

Un escalofrío recorrió su espalda y apretó levemente al pequeño contra sí. _Shaka, estas entrenándote para cuidar a un bebé. Aunque dudo mucho que logres concebir, eres demasiado frío para ello._ Sabes cuida bien de mi pequeño ángel, algún día este pequeño será mío. Y los dedos de Saga se perdieron en los cabellos de seda de la criatura. Sin que ellos se dieran cuenta, Lady Topacio se había acercado para llevar a su hijo a Palacio para su siesta.

_Jóvenes espero que mi bebé no esté causando molestias_ exclamó sobresaltando a los dos muchachos, justo cuando observó como su Shun se acunaba en el pecho de Shaka buscando su calor. _Veo que algún día cuando seas más grande serás una excelente madre._ le indicó con una sonrisa, en el momento que tomaba entre sus brazos a su hijo. Para luego descansar su mano en el rostro de nácar de él.

_ En mi país, hay muchos niños como tu. Nunca te avergüences de ser como eres, es un honor el poder dar vida a otro ser, que será parte de ti y eso nadie podrá destruirlo nunca. ¿Verdad, mi pequeño bebé?.

_ Mami_ su dulce voz llegó a los oídos de ellos. __ Mira, que bonito. _ Se inquieto en los brazos de su madre volviéndose al guerrero de las tierras altas: _Sol_ repetía sin soltar sus cabellos.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Dic 14, 2008 1:43 pm

_ Si pequeño príncipe, son del color del sol._ le aseguró Shaka, al momento de hacer una reverencia ante la dama. Topacio suspiró alzando a su hijo por encima de la cabeza, le provocaba cosquillas, que le hacían reír con fuerza. Pronto oscurecerá sería bueno que entrarán no queremos que pesquen resfriado. Las noches suelen ser un poco frías.

Elevó sus zafiros al firmamento, suspirando feliz al momento que los brazos de su niño le rodearon el cuello escondiendo su rostro en sus cascadas doradas. Al momento que la brisa jugaba con sus cabellos. Shaka sosteniendo su largo cabello, la observó estudiando todas sus acciones y se atrevió a preguntar, con algo de curiosidad: _ ¿Dónde proviene, princesa?_

Topacio se sonrió con dulzura, de la misma forma en que el pequeño iluminaba su rostro al ver a los demás. Las tierras en que yo vivo son las bañadas por el mar mediterráneo, una antigua civilización tan antigua como la humanidad misma, vengo de las tierras de la diosa Atenea, soy griega, el que el hombre sea fértil para nosotros no es novedad y no lo vemos anormal y si es lo que quieres saber. Se acercó hacia el joven guerrero de las tierras altas, con delicadeza condujo su mano hacia el medio de su torso cercano a dónde iniciaba su vientre. Esto que posees es bendición de los dioses… se quedó callada pues no sabía como llamarlo, se sonrojó un poco y hasta que sus labios dibujaron una sonrisa delicada.

_He sido una maleducada, no te he preguntado tu nombre._ entonces el sonrojado fue Shaka que hizo una inclinación ante ella apenado, vio como Saga se sonreía entre dientes. _ No diga eso mi Señora, el maleducado soy yo, por dirigirme a su persona de igual a igual.

-Soy un simple sirviente mi nombre es Shaka y sirvo a la familia Géminis desde que era un niño.

La delicada mano de la dama, se posó en su barbilla elevando su rostro, para que la viera a los ojos: _ en mi palacio no hay sirvientes ni amos, eres mi invitado, además aún eres un niño, un dulce y angelical pequeño que tiene una gran responsabilidad en su espalda. Un guerrero como mi hijo Iki, y como algún día lo será mi Shun.

Enderezando al joven con delicadeza, le asió de la mano para guiarlo a interior del palacio, justo en el instante que se volvía a Saga y con una sonrisa en sus labios, le invitó a seguirla:

_ Príncipe Saga de seguro querrá disfrutar del pequeño agasajo que les tenemos en palacio dirigió su vista a otro de cabellos lilas que se acercaba a ellos_ espero que disfruten la estadía en mi hogar, la cena será en el salón principal.

Espero al que el otro muchacho se uniera a su grupo y ella misma los guío, justo cuando sus hijos mayores les daban alcance. Al lado de ellos sus dos mejores guerreros, Aioros y Seiya.

Por encima del hombro de su madre, el pequeño asomaba su cabecita, y con curiosidad observaba a los visitantes, la princesa de Grecia les llevó hasta un hermoso salón iluminado por enormes candelabros que colgaban del techo, en él se veía unas extensas mesas, colocadas con finas vajillas. Conforme la luz del día caía las doncellas se encargaban de prender los velones que iluminarían la estancia.

Con algo de premura Topacio dio ordenes de llevar a los visitantes a las habitaciones que les correspondían para que se asearán y descansarán algo antes del festejo nocturno, ella misma se encargó de guiar a Arles y a Saga, junto con sus dos acompañantes más jóvenes a una ala cerca de la torre dónde habitaba su familia. Los demás guerreros fueron ubicados en la torre de los invitados.

Ella misma enseño las habitaciones, después de ubicar a los príncipes de las tierras altas, se llevó consigo a su bebé para acostarlo en su respectivo cuarto. Un precioso dormitorio con un balcón con vista al lago, dónde Topacio solía dormir al pequeño meciéndolo suavemente mientras era arrullado por el sonido alegre de los abetos en su murmullo milenario, bailando por la fuerza del viento y el ruido de las corrientes del lago, la dulce voz de Topacio se perdía en esos clamores de la naturaleza, entonando una antigua canción de cuna para su niño, el cual se fue rindiendo ante las plegarias entonadas a Morfeo el dios del sueño del pueblo de su madre.

Se volvió lentamente al sentirse abrazada por su cintura, sin saber como su esposo había ingresado a la habitación, como siempre Aitor se movía como un espectro sin ocasionar ruido alguno hasta que le sintió apegarse a su calor besando su hombro y acunando a ambos entre sus brazos. _ es un atardecer hermoso, mi amada Topacio, las estrellas se vislumbran nacientes hace mucho que no tenemos una fiesta como las de la soleada Atenas. Ni los grandes bacanales de ese entonces.

Ahora este pequeño caballero debe dormir en los brazos del dios Morfeo, ella asintió al colocarlo en su cuna, cubriéndolo con sábanas de seda, para después cerrar un elegante toldo sobre él. _

Topacio se abrazó a él escondiendo su rostro en su cuello, disfrutando de su aroma, soltó suavemente el aire de sus pulmones, relajándose en ese calido refugio de sus brazos._ Por fin, ansia paz, Aitor. Nuestros esfuerzos hoy están siendo recompensados, por primera vez los líderes de las tierras altas y bajas, se han sentado a comer en una misma mesa, tu primo por fin nos ha aceptado.

_La verdad, amor mío, no quiero sonar pesimista, pero ha sido la necesidad, lo que lo ha hecho doblar el brazo. Aunque dando honor a la verdad, Arles no me ha parecido tan desagradable. Es una persona culta. Mi primo, conoce cada uno de los rincones de Escocia, conoce el lugar de los tesoros ocultos de nuestras tierras, la verdad su plática me ha parecido muy instructiva._ Topacio suspiró aferrándose más a su esposo, al momento que le veía comentar el resultado de la primera reunión con bastante animo.

Al cabo de un rato, llamaron suavemente a la puerta, tras conceder el permiso para ingresar, dos doncellas junto con Seiya y Aioros, ellas eran Seika la hermana mayor de Seiya y June una jovencita que había servido a la familia Fénix desde muy niña. Las doncellas esperaban con sus cabezas bajas, las ordenes de sus señores.

Topacio aún con su cabeza descansando en el firme pecho de Aitor, les sonrió dulcemente, y con una voz amorosa le dijo: _Mis niñas espero que mis traviesos no den muchos problemas.

Tanto Seika como June sonrieron al momento de negar que los niños fueran molestias, asintiendo en que serían cuidadosas con los pequeños. Aitor entonces se dirigió a ellos diciéndoles: En esta habitación y en la de Esmeralda solo tendrán permiso de ingresar Seika y June, de ahí nadie más.

_Aun creo Señor que es muy peligro que Géminis, esté en esta misma ala, no confío en ellos_ determinó Aioros algo preocupado_ no me deja de incomodar que es demasiada calma, es extraño, la verdad mi instinto me dice que esto no traerá nada bueno, Arles siempre se ha distinguido por ser demasiado ambicioso y mi Señor, su flecha esta fija en su pecho.

_Crees que esto sea como la trampa del caballo de Troya, que cuando nos confiemos nos caerán por la espalda, no lo creo tan tonto, Aioros _ soltó suavemente al momento de estrechar su abrazo sobre Topacio, quién se tensó al oír las palabras del joven comandante de sus guardias._ Sabes que su Majestad esta enterado de esta reunión si ellos no hicieran honor a su palabra, su clan sería exterminado de inmediato por la guardia real_ Terminó diciendo para dar por terminada la conversación a la vez de dejar claro que no quería ninguna actitud hostil departe de sus subordinados, nada que empañará la paz que se debía lograr.

Aioros asintió en silencio, mientras se disponía hacer guardia en la habitación de la princesa Esmeralda, junto con Seika, quién se quedaría con la pequeña, por su lado Seiya y June se harían cargo de Shun quién en este momento dormía plácidamente en su cuna. La joven acercó una silla a la cuna y empezó con un tejido que había traído para distraerse, sonriéndole al joven de cabellos castaños que se sentó al lado de la puerta con sus brazos cruzados.

En otra de las habitaciones, cercana a las habitaciones de los príncipes se encontraban, unos zafiros algo tristes observaban con desgano la habitación que le habían asignado después de darse un refrescante baño, se sentó en frente de un gran espejo que reflejaba su frágil figura, a pesar de ser un varón su fisonomía era frágil, muy parecida a la de una mujer, sus largos cabellos dorados, caían graciosamente en sus hombros, aquellos cabellos del oro mismo brillaban en pequeñas gotitas del agua que recién le había bañado sus mechones, con delicadeza los secaba con una toalla con sus ojos cerrados cuando sintió unas manos posarse en sus hombros, sobresaltado sus párpados se abrieron rápidamente. Para encontrarse con el reflejo del rostro de su príncipe, quién le veía con una sonrisa traviesa en sus labios, al momento que sus dedos se deslizaban por su piel desnuda.

Sintió un estremecimiento de rechazo, odiaba su mirada de lujuria. Sus zafiros perdieron el brillo de siempre, ya que no podía rechazar sus deseos, mordiendo sus labios, sintió que sus entrañas se quemaban en el momento de los labios de Saga, asaltaban su cuello.

Sentía la respiración agitada del joven Géminis sobre su piel desnuda, se quedó paralizado observando en el espejo, su rostro deformado por el deseo, mientras su cuerpo era manoseado sin contemplación alguna hasta que uno de sus dedos de perdió en su intimidad haciéndole dar un respingo, ante tal invasión, que lo hizo gemir de dolor, hurgó dentro de él hasta que se cansó y con poca consideración le aferro de los cabellos mientras le arrastraba obligándolo a levantarse. Lo llevo a empellones al lecho y prácticamente le empujó contra el colchón

Su corazón latía sonoramente agolpando toda su sangre en su cabeza, sabía lo que vendría, y su cuerpo se tenso horriblemente en el momento que luchaba por liberarse de la fuerza de Saga, sin poderlo evitar sus lagrimas de rabia se agolparon en sus zafiros, nublándole la vista, no pudo hacer nada en el momento que Saga se acopló dentro de él, de manera violenta, cuando iba a emitir el grito de dolor murió en la mano de Saga quién le tapó la boca y sus gemidos eran ahogados la palma del mayor, y su cuerpo recibía las penetraciones en un violento vaivén.

Cada vez su cuerpo era sacudido con más fuerza, hasta que sintió el estremecimiento que precedía la liberación de Saga, quién gimió en satisfacción mientras caía rendido sobre él casi ahogándolo contra el lecho. No se podía mover de lo adolorido, que estaba soportaba el peso sobre su fisonomía, mientras escuchaba la respiración afectada del otro, contra su oído. _Eres una muñeca de trapo, no sientes absolutamente nada, eres más frío que un témpano, mi querido Shaka._

Saliendo de su cuerpo se acostó a su lado, contemplando el techo de la habitación. _Mi padre piensa recompensarte, sabes. Aunque creo que no eres merecedor de ese honor._ soltó con saña. Tu misma frialdad no te ha permitido concebir_ le expresó al momento que sus dedos se enredaban en sus cabellos jugando con esos hilos de oro, justo cuando una mirada de extrañeza se fijaba en su rostro, con dejo incredibilidad.

_ Podrás ser madre, muñeca de trapo, serás la madre de mi prometido, tendrás en tus brazos a la criatura, que se te acercó esta tarde._ El terror se dibujó en los ojos del menor y una sonrisa indescifrable se dibujó en el rostro de Saga. Aferrándole dolorosamente el cabello, le hizo acercarse a su faz, mientras le siseaba:_di una sola palabra de nuestros planes y juró que lo paso hace un rato será tan solo una pequeña demostración de lo que te pasará si nos traicionas y esa criatura se la daremos a Eris para que la críe y sabes como es ella.

_ Te encargarás de que se convierta en una esposa complaciente, le convertirás en una princesa en todo el sentido de la palabra, será mi Andrómeda y tu hija. Por que nadie debe saber que es un hombre fértil. Y Shun de Fénix, desaparecerá de la historia de Escocia, ahora será Andrómeda de Géminis._ Shaka negó con su cabeza atemorizado sin poder evitar el temblor de sus labios, ante el aborrecido llanto que se haría presente en su ojos, sus labios se abrieron buscando decir su opinión pero sus palabras murieron al momento que Saga enterró su mirada de asesino en sus zafiros. _Este viaje ha sido provechoso, Shun de Fénix me dará una descendencia real y tendré asegurado el trono de Escocia a los Géminis.

Tendrás que estar listo en las afueras del Palacio, con tu caballo ensillado, cuando todos se vayan a acostar, te pasaremos al niño, lo llevarás a los limites de las tierras altas, ahí nos esperarás. Sin esperar respuesta se puso en pie, para buscar sus ropas, contempló el cuerpo extendido en el lecho boca abajo y se sonrió al ver todavía entre sus piernas su semilla, resbalando por ellas.

Dos gemas azules opacadas por la vergüenza y humillación se quedaron fijas en el fuego de la chimenea que calentaba el recinto y lo iluminaban, sus lágrimas silenciosas, bañaban las sábanas del lecho, resbalando lentamente por su faz. Recogió sus piernas hasta abrazarlas a su pecho, mientras temblaba a causa de su desolación. Así pasó gran rato hasta que las doncellas les llamaron al comedor.

Se incorporó con dificultad, algo tambaleante se dirigió al cuarto destinado al aseo, se adentró en la tina, que habían dispuesto temprano, sus aguas antes tibias ahora estaban frías, pero se sentó en ella, y restregó su piel con tanta fuerza que parecía que se la quería arrancar, y entre sus piernas se lavó todo rastro o olor que le recordará a Saga.

Apenas estaba listo salió de la habitación algo distraído cuando sintió que unas pequeñas manitas se abrazaron a su pierna su corazón brinco en su pecho y aceleró el correr de su sangre, bajó su vista hasta que vio un pequeño de cabellos esmeraldas se abrazaba a él, sonriéndole. El infante recién se había despertado, como Shun quería jugar, tanto la doncella como el guardián, se habían distraído un momento y se les escapó Entre dormido y despierto, la vocecita suave le llamo: _ Mami_

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Dic 14, 2008 1:44 pm

Su corazón sintió una dolorosa punzada, esa palabra la había deseado oír hace mucho tiempo, pero del fruto de su propio vientre, algo tembloroso se postró a tomarlo en brazos y se desvío a la habitación que se veía con la puerta medio abierta y con delicadeza tocó la puerta. Y una alterada chica de cabellos dorados, se asomó asustada, al ver al extranjero con la criatura en sus brazos, se apresuró a aferrarlo entre sus brazos, y Shun empezó a llorar amargamente, al ser separado del abrazo de Shaka.

Seiya algo apresurado medio sonrió al que les había salvado de la furia de Aitor, debido al descuido sobre su bebé, prácticamente le cerró las puertas en la nariz.

Suspiró algo cansando, al momento de acariciar la puerta con sus dedos temblorosos, angustiado de escuchar el desconsolado llanto. Al cabo de un rato se dirigió al salón.

Como siempre Mü le había guardado un campo a su lado, le buscó con su mirada hasta que le descubrió en una mesa cercana a la chimenea, se apresuró a darle alcance y se sentó a su lado algo callado. Hasta que la mano calida de su casi hermano, se posó sobre la suya que permanecía fría, a pesar del calor del fuego del hogar. Su rostro estaba más pálido que de costumbre, sentía unas náuseas incontrolables debido a su nerviosismo. Le sonrió con desgano a su amigo que le inquiría en silencio, pero el solo bajó la mirada a la sopa que les acaban de servir y se obligó a comer, aunque su estómago estaba cerrado, el nudo que se había formado en el mismo, le dolía de la angustia.

_ ¿Te encuentras bien, Shaka?_ con preocupación apartó de su frente algunos de sus cabellos que se apegaban a la misma, debido al sudor frío que la cubría. Con delicadeza, le volvió el rostro vio el terror pintado en sus retinas. Pero sabía que callaría, lo que le ocurría.

_No mucho, estoy cansado_ apenas susurró audible a los oídos de Mü, quién asintió, al momento que se levantaba de la mesa asiendo su mano, le hizo ponerse en pie con él para sacarlo del salón.

Le hizo caminar a su lado mientras sus manos frotaban con delicadeza las de Shaka que estaba congeladas, le guío hasta las habitaciones, dónde le acomodó en el lecho mientras le acariciaba el cabello, vigilaba que se quedará dormido. A sus oídos se oían los balbuceos y las insipientes primeras palabras del príncipe Shun.

_Ese pequeño es apenas un poquito mayor que la princesa Saori _ expresó con orgullo Mü. A lo que Shaka asintió.

_La verdad lamento haber venido hoy, ya suficiente tormento tengo en Géminis para venir aquí a sufrir de nuevo. Tal vez… los dedos de Mü le acallaron.

_Es ese tipo de comentarios, son los que te causan problemas, le alzó el rostro, con cuidado- ¿Te lastimó mucho? ¿Necesitas atención?_ Le inquirió, pero al ver que no le respondía, guío su mano hacia el tartán para levantarlo descubriéndole la parte baja de su cuerpo y con cuidado revisó que no tuviera desgarre, le observó solo algunos moretes a causa del forcejeo pero nada de que preocuparse.

_Sabes que no soy hipócrita, jamás fingiré que me gusta, o que le amo, así como él no me ama, soltó el aire de sus pulmones, cerrando sus ojos, cerró sus labios, también, jurándose nunca volver a tratar el tema, no podía resolver su situación, había sido prácticamente vendido a los Géminis, y ellos habían encontrado su punto débil. Pero si podía evitar que aquel pequeño cayera en sus garras lo haría, fingió dormir, y esperando a que Mü se retirara, para buscar la forma de prevenir al líder de las tierras bajas.

Trató de acompasar su respiración, mostrando a su amigo que dormía, mientras sus demás sentidos se encontraban alerta, desde el salón se escuchaba todavía el arpa y la música de los juglares, al sentir que su amigo de la infancia abandonaba la habitación se descobijo, sentándose en el lecho, observaba en la penumbra de su habitación en espera que las mujeres abandonarán el salón, siempre eran los varones lo que se quedaban un poco más bebiendo, y charlando mientras sus mujeres les esperaban en las habitaciones.

Se levanto rápidamente mientras se vestía y se colocaba una capa negra, las esperaría en el pasillo, debía poner a salvo al príncipe de Fénix, se abrigó bien y se escondió en uno de los pilares cercanos a la habitación, allí espero pacientemente el retorno de la dueña del palacio.

El propio sonido de su corazón no le dejaba en paz, tembloroso llevó su mano a ese pueril lugar tratando de acallarlo, dentro de la habitación del príncipe, se oía las voces de sus dos guardianes en una amena charla. Dentro una saeta de fuego cruzó el cielo nocturno, seguida de centenares de ellas, que silbaban justo con dirección a la habitación del pequeño príncipe, muy pronto las habitación empezó a consumirse por el fuego, en especial los elegantes cortinajes, el ruido de innumerables cascos y el grito de batalla de un centenar de hombres, rompieron con la tranquilidad de la noche.

_ ¡Muerte a los Géminis! ¡Muerte a los traidores de los Fénix! _ Aquella gritería dio la voz de alarma en los cuartos Aioros se apresuró a tomar a Seika y a la pequeña Esmeralda para llevarlas a los subterráneos, mientras le gritaba instrucciones a Seiya para que los siguiera.

El joven guerrero, empujaba fuera de la habitación a June quién cargaba en sus brazos a Shun quién dormía ajeno a todo el alboroto. No habían terminado de tomar a la criatura en sus brazos cuando varios hombres, con sus rostros pintados en verde y amarillo, brincaban el muro del balcón. Sin darle tiempo a los dos jóvenes a escapar, Seiya sacó su espada, empezó a cubrir, a la doncella que se arrinconó sollozando y protegiendo con su cuerpo al bebé.

Que ante la gritería el ruido seco de los golpes de las espadas, despertó en un desolado llanto, que le esmorecía, la joven temblaba, sin soltar a la criatura sus lagrimas de angustia se juntaron a las de miedo de la criatura en sus brazos, hasta que un gemido de dolor, le hizo perder toda esperanza, y el peso del cuerpo de Seiya cayó sobre ella, manchándola con su sangre, los gritos de terror y súplicas por la vida de ambos, sobresalían a los de la confusión de los alrededores.

Shaka por más que golpeaba con su cuerpo la enorme puerta de roble no logró derribarla, el guardián de príncipe la había cerrado por dentro, para evitar que la criatura se volviera a escapar, de nuevo azotó la puerta con su cuerpo en un intento desesperado por ayudar al bebé y a la doncella. Con angustia fue testigo de los últimos momentos y suplicas de la joven June, maldiciéndose por haber esperado tanto, golpeaba como enloquecido aquella madera que los separaba, ahora solo el llanto de Shun se escuchaba. El ruido de las espadas se había calmado.

En eso el eco de varias personas corriendo por las escaleras, le distrajo, entonces entre todo el alboroto vio al Príncipe Aitor, que junto a fornido guerrero de cabellos dorados y ojos del mismo color, se dirigieron, hacia la puerta y entre las fuerzas, de todos ellos, la derribaron.

Aquellos fieros guerreros del clan de los Fénix se abalanzaron sin piedad contra los invasores, Aitor arrastró el cuerpo de la joven June, quién aún protegía a su bebé abrazado a su cuerpo desfallecido, para aferrar a su hijo entre sus brazos, más atrás observó a la princesa Topacio al lado de Iki, quién la protegía.

Topacio se separó de Iki, corriendo a su esposo, para sacar al bebé de en medio de los guerreros, y Aitor le entregó una de sus espadas, y le ordenó irse junto a Minos que se encargaba de resguardar a Pandora, hasta llevarla al refugio.

Topacio, simplemente corrió entre la confusión con su bebé en brazos, mientras a sus espaldas, podía oír el rumores de la batalla, con lágrimas en sus ojos, corrió temiendo por la vida de su hijo mayor y su esposo.

Shaka, la siguió en silencio vigilando que nadie les alcanzará, cuidando su huida, la siguió por los pasillos oscuros, hasta llegar al final de uno, dónde parecía que no había nada, más que él muro, con su respiración agitada por la carrera, y la adrenalina que corría por sus venas, se apegó a la pared mientras la observaba desde una distancia prudencial. La vio volverse empuñando la espada, seguro había escuchado que la seguía. En posición de ataque viraba buscándolo, cuando se había decidido a salir, sintió una ráfaga que pasó rozando su mejilla, rasguñándola, fue segundos cuando vio clavarse la saeta en el pecho de Topacio, quién cayó de rodillas con el niño apegado a su cuerpo y la apoyada en la espada.

Cuando se dirigía a ella, sintió como alguien le tomaba del brazo rudamente, ese individuo iba cubierto con una capa negra, le arrastró hasta dónde estaba la joven princesa de Grecia, y le arrebató a la criatura de sus manos. Fue poco lo que pudo hacer más que gritar el nombre de su bebé desesperada: _ ¡Shun!_

Vio como le entregaban la criatura a otra persona y como le era separado de ella. El dolor en su pecho no le permitió mover un solo músculo para defenderlo las fuerzas de sus brazos, se fueron desvaneciendo hasta que su cuerpo cayó pesadamente en el fino mosaico, cubriéndolo con su sangre.

Unos zafiros llenos de lágrimas, observaron la escena grabándosela en las retinas, juró proteger a ese bebé con su vida, le aferró a su pecho mientras era arrastrado por Saga, no tenía duda que fuera él, reconocía bien el tamaño de su mano, trató de seguirle el paso, y a la vez calmar al bebé no paraba de llorar, en sus brazos, le llevaron hasta la salida trasera del castillo, sin consideración alguna le hicieron subir en un semental que le esperaba listo para partir. A su lado se encontraba Death Mask, uno de los guerreros más crueles del clan Géminis, quién asió con fuerza la rienda del semental y montado en su propio caballo dirigió a los dos, fuera de los territorios de los fénix.

En el galope en que llevaban a su caballo, no le dejaba mas a pensar que en sostener al pequeño contra su cuerpo y además el esfuerzo por sostenerse era mayor, sentía que en cualquier momento perdería el equilibrio y caería de él matándose con Shun en sus brazos. La verdad no supo bien que había pasado. Entonces se acordó de Mü, no le había visto en la confusión y si le mataban que sería de él, aquel joven de cabellos lila era lo único que podía llamar familiar. Varias de las ramas del bosque pegaron contra su cuerpo, lastimándolo, pero siempre trataba de que el pequeño estuviera a salvo. Hasta que el paso del caballo fue haciéndose más lento, entre bufidos del semental que agitaba su cabeza, tratando de liberarse del agarré del otro jinete. Le jaló hasta llevarlo a trotar a su lado.

Shaka permanecía callado, y entonces el ruido de los grillos y los búhos fue la canción de cuna, que hizo que el niño que resguardaba se durmiera, le descubrió con cuidado observando su pacífico rostro manchado con sangre ajena y el rastro de la lágrimas que había demarrado, su respiración se veía afectada por el esfuerzo lo veía resollar entre sueños sobresaltándose de vez en cuando.

_Llévame a un arroyo, por favor_ Por fin se decidió hablar. Sus zafiros se mostraban más sombríos que de costumbre. Aquel bárbaro solo le contestó con una especie de gruñido. La criatura necesita asearse, no querrás que el Señor Arles y el Príncipe Saga, se enojen por mal atender a su alteza Shun.

_Al rato, cuando lleguemos a la cabaña de las afueras de las tierras bajas, allí le harás todo lo que quieras, por mientras mi misión es llevarlos hasta allá, hasta que el Señor Arles nos alcancé. Así que mejor te callas, y vas tan calmado como nuestro huésped. _ Su mirada asesina, le hizo tragar hondo a la vez, que procuró brindarle algo de su calor, al nene pues la madruga tenía muy baja temperatura. Y la niebla empezaba a cubrir todo. Aquel camino, se veía más tétrico que de costumbre.

Algunos minutos después llegaron a la cabaña de los vigilantes de las tierras alta, ahí, Death, desmontó y se dirigió al segundo semental bajando de su montura a Shaka hasta dejarlo de pie en el cobertizo, sin detenerse a agradecer se adentró en esa sucia cabaña, la cual se encontraba vacía por el momento, no sabría cuantos días permanecerían allí, tan solo sería cuestión de esperar.

De inmediato se dirigió al lecho, quitando la sábana que lo cubría, la tiró fuera de la cabaña, desató la capa negra que traía y acostó sobre ella a Shun, envolviéndolo en ella, buscó algún almacenamiento de agua hasta que lo encontró tomó un poco y lo puso en el hogar en una olla de latón, hasta que hirvió y entre las pertenencias del vigilante encontró algunas sábanas limpias, y con ellas hizo unas toallas improvisadas, y con cuidado aseó al pequeño, y le cambió sus pañales. Cuando estuvo a satisfacción se recostó a su lado, abrazándose a él se durmió mientras Death, les vigilaban desde una rústica silla, al lado de la chimenea.

En palacio, tanto Fénix, como Géminis, recogían a sus heridos y muertos, en principal Aioros y Ryan recorrían los alrededores con rastreadores, buscando como desesperados a los que se habían robado, al príncipe Shun. Varios mensajeros alertaron a los clanes vecinos de la desgracia ocurrida en el Palacio de las Tierras Bajas del Fuego.

Ninguno de la familia, había podido salir en la búsqueda, ya que esperaban con ansias el diagnostico del médico de Palacio, quién había estado casi toda la madrugada atendiendo una peligrosa herida en el pecho de Topacio, de su lado Aitor no separaba, Iki caminaba de un lado a otro, nervioso, molestó el quería ir con Aioros en busca de su hermano pequeño, de vez en cuando dirigía su mirada a Pandora que permanecía en el sillón con Esmeralda en sus brazos, sollozaba en silencio sin poderse detener, al final del pasillo, estaban el Arles y Saga, esperando en silencio y ambos con caras de preocupación, a un lado de ellos, Mü, quién preocupado, estrujaba sus manos, con nerviosismo, pero permanecía en silencio, siempre sumiso a los deseos, de su monarca.

El primer grupo de expedición, fue llegando con sus informes: _ Mi señor tenemos varias bajas y guerreros desaparecidos. Entre ellos varios del Clan Géminis, incluso el joven Shaka, que estaba en el ala atacada, no lo le encontramos por ningún lado. Un sollozo por parte de Mü, no se dejó esperar. _ Yo le llevé a su cuarto de nuevo, porque se sentía mal. Es mi culpa. _

_Arles si me hubiera quedado con él… pero los dedos de Arles le acallaron, ahora sería la desaparición de los dos lo que estaríamos lamentando, pequeño. _Saga lleva a Mü a su habitación, debe descansar._

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Dic 14, 2008 1:45 pm

Los dos más jóvenes se trasladaron entre los escombros hasta sus habitaciones, mientras Arles permanecía para obtener noticias del estado de la princesa Topacio. Al cabo de unas dos horas más salió Camus, el médico de la familia real.

Detrás de él un abatido Aitor, todos se dirigieron hacia él, deseosos de noticias. Unas esmeraldas llenas de dolor, les estudiaron en silencio, en el momento que Camus se adelantó a hablar. Ahora todo queda en las manos de los dioses, si la princesa Topacio pasa la noche, tendremos esperanza, esperemos que supere la fiebre por lo profundo de su herida y la perdida de su sangre fue demasiada.

Pandora no pudo acallar un sollozo desesperado, corrió a los brazos de su padre, los cuales le acunaron con amor, junto con Esmeralda. _Primero Shun, y ahora mamá. ¿Cómo es posible que esto pase?

_ Me siento tan culpable primo, fue por nuestro tratado de paz. Los demás clanes no desean nuestra unión. Creo que lo más conveniente en este momento es que me vaya. Ruego, por Topacio, y por la pequeña luz que les robaron, inspeccionaré en los alrededores y le buscaremos bajo cielo, mar y tierra.

En las tierras altas, en el Castillo de los Géminis, un joven guerrero, descendía por una antigua y estrecha escalinata, que llevaba a los subterráneos, del Palacio, ahí los gemidos de dolor, hambre y desolación de los prisioneros, sonaban como aullidos horrorosos, almas en pena, que buscaban consuelo, sobornando algunos guardias, se dirigió rápidamente entre las prisiones hasta la del fondo, se tapó la nariz con parte de su tartán. Apresuró su paso hasta casi trotar, para llegar a una puerta de madera antigua, con algo de temor, acercó su oído a ella, y tomó valor para llamar en ella.

_Kanon ¿Estas bien? ¡Kanon, respóndeme! _ Su voz le llamaba casi en murmullo cuando un pequeño gemido, le volvió el alma al cuerpo. Se apresuró a abrir el calabozo, poco a poco la escasa luz del lugar alumbró el interior de esa prisión allí, le encontró tirado en el suelo, a su alrededor y en todo el suelo había todo tipo de alimañas, cercano al rostro de su amigo, una enorme cucaracha corría asustada por la luz de las antorchas, al fondo dos ratas se peleaban un mendrugo de pan.

Ante la molestia de la luz, los zafiros de Kanon buscaron al que le visitaba, apenas se acostumbró a la claridad, se sonrió casi sin ánimo: _ Milo, por fin has llegado, hermano.

Milo se apresuró a sacarlo de allí cubriéndolo con un manto negro, para que no le reconocieran._vamos ambos huiremos de aquí, si es necesario nunca más volverás a Géminis, Kanon, no te preocupes no permitiré que te pase lo mismo.

Con cuidado de no lastimar su azotada espalda, Milo le llevó a las fueras del palacio y montó con él, en su semental, Kanon alzó su vista por última vez a la estructura que era su hogar, pensó en su madre fallecida, en Saori, y los pequeños Mü y Shaka que sería de ellos en este momento que él se iba. No fue muy consciente de en que momento, perdió la consciencia y si estaba despierto pero en sus retinas solo podía ver lo que era su hogar desde su nacimiento.

Algunos días después.

Shaka jugaba con Shun, ambos sentados en el lecho, era alrededor del mediodía acababa de darle un poco de sopa, y Shaka le tenía sentado sobre su pecho mientras besaba sus pies desnudos, ocasionándole cosquillas y la risa suave y juguetona, de ese ángel le inundaba de felicidad, hasta que el sonido de los cascos de unos caballos, rompieron la magia, de esa escena. Death se levantó del suelo dónde se encontraba afilando su espada, para ver de quién se trataba, al descubrir al príncipe Saga y a Mü les dejó pasar, y el joven de cabellos lila se abalanzó sobre Shaka sollozando de felicidad, al momento que Saga, daba instrucciones a Death y el guerrero abandonaba la cabaña. Su padre ya se había encaminado directo al Palacio de las Tierras Altas.

Luego indicó a Mü con señal en su cabeza, que siguiera a Death, y que se llevará a la criatura con él. _ ¿Dónde llevas al bebé, Mü?_ Más su amigo solo bajó la cabeza, sin pronunciar palabra alguna salió de la cabaña con el pequeño. Cuando se disponía a detenerlo Saga, le tomó por la cintura alzándolo en vilo, hasta depositarlo sin miramiento en el lecho.

_ Te lo advertí, Shaka. Que no te atrevieras a traicionarnos, pero aún así lo hiciste, ahora acógete a las consecuencias.

La furia se reflejó en las retinas de Saga, entonces quedó paralizado al momento que Shaka se abalanzó abrazándose a sus piernas: _ te lo suplicó, no me arrebates a Shun. El asombro murió en unos instantes, al momento que lo hizo levantarse del suelo aferrándole la barbilla hasta dejarlo a su altura.

Sus labios casi hablaron sobre los Shaka, tan cercanos a los suyos que podía sentir su aliento rozar su faz, le susurraron con una extraña mezcla de lujuria y enojo: _será tuyo por deseos de mi padre, pero eso no te exime que de recibas tu castigo, por desobedecerme Shaka, entiende tan solo eres mi amante, y lo serás hasta que mi prometida me acepte en su lecho.

_ Yo lo seré sin queja, si prometes nunca lastimar a Shun, y nunca lo alejarás de mi_

No obtuvo más respuesta que el verse apoyado contra la mesa, en un solo movimiento, y la mano de Saga acariciando sus piernas, al momento que levantaba su kilt, cuando le tuvo desnudo de su cintura para abajo, le hizo inclinarse sobre la mesa, y empezó introduciéndole un dedo dentro de él para estudiar su reacción, el cuerpo de Shaka se tensó al sentirlo juguetear dentro de su interior pero no forcejeo como siempre lo hacia, para luego sacarlo, sin más preparación que eso le penetró con fuerza, ocasionándole un fuerte gemido de dolor.

Te dije que pagarías tu traición Shaka y así será. Además recuerda su nombre no es Shun, ahora es mi prometida Andrómeda de Géminis. Sus movimientos rápidos y fuertes, no hacían más que lastimar a su amante, quién no podía reprimir los gemidos de dolor, el vaivén parecía interminable por el hecho que Saga no quería que su castigo terminara pronto, hasta que creyó suficiente, se liberó dentro de él. Cayendo rendido sobre su cuerpo, aún con palabras entrecortadas, le susurró a su oído tu castigo no termina aquí. Ahora recordará el que nunca debes traicionar a los Géminis, si mi propio hermano menor no se salvo de unos buenos azotes tu tampoco lo harás.

Encontró colgado a la pared un látigo para azuzar a los caballos, no pienso lastimar tu espalda. Te has comportado como una criatura, recibirás el castigo destinado a ellos. Y ordenándole permanecer, en esa posición en la mesa, le dio unos treinta azotes, hasta dejarlo marcado, con cada uno de ellos las lágrimas se agolpaban en los zafiros de Shaka.

En las afueras de la cabaña, Mü sollozaba con un inquieto niño en sus brazos, que al no conocerlo llamaba a su madre, trataba de calmarlo arrullándolo, cuando se calmó un poco, se sentó en una de las rocas, con Shun en sus brazos, quién ajeno a lo que sucedía, distraído hábilmente por el joven guerrero de las tierras altas, trataba de alcanzar una mariposa.

Al rato, sesaron el sonido de los azotes y los quejidos, Mü, se puso en pie con la criatura en sus brazos, al ver que salieron los dos, de la cabaña, el pequeño lanzaba sus manitas, pidiendo a Shaka le acunara en sus brazos, ante la desesperación del infante, Mü le liberó y éste corrió hacia el que consideraba su madre.

_ ¡Mami!_ Y Saga le tomó en sus brazos al momento besar su frente se lo pasa a Shaka que lo abraza contra sí, silenciosamente mientras caminaba al semental que le tocaba montar. Pasó con la frente en alto ante Mü que le siguió con la mirada, para luego en silencio bajar la vista recogiendo sus cosas, se dirigió al caballo que le habían destinado e imitó a Shaka respetando su silencio.

Mientras Death ayudaba a monta a Mü, Saga se apresuró a tomar de la cintura a Shaka, y en un movimiento le ayudó a montar en su semental, y observó como Shun trataba de coger las crines negras del caballo, se sonrió al ver su rostro iluminado por una sonrisa de inocencia, el mismo le acercó las brillantes crines, dejándolas en la manos del niño, a su vez, tomó con sus manos, los suaves, pies desnudos de la criatura, acariciándolos, decidió que iría con ellos en la misma montura, de un solo movimiento se ubicó detrás de su amante de turno, girando el caballo asió las riendas de su semental, y en un suave trote, guío a los demás de regreso a su casa. Bordeando las empinadas laderas de las montañas, a esas horas de la mañana solo se escuchaban los cascos de los caballos, alguna que otra palabra de Shun, quién se maravillaba con lo que observaba a su alrededor entre ello, el canto de los diferentes pájaros alguno que otro animal silvestre que se asomaba, en gran parte rompió con lo tenso de la atmósfera, con su sola presencia.

Para el cambio había sido imperceptible a los días se había acostumbrado a Shaka sin ningún problema, en los primeros días despertaba llamando a su madre como en pesadillas siempre encontrándose con el rostro amoroso de su guardián, ahora para el no había más familia que el joven de los ojos zafiros y cabellos del oro mismo, tan similares a los de Topacio. Se removió en sus brazos abrazándose a su cuello buscó acomodo entre sus aromáticos cabellos, sus esmeraldas observaron una vez al que estaba detrás de lo que en ese momento significaba su universo, le vio con curiosidad, observando su mirada severa, hasta que sus párpados cayeron pesadamente.

_Shaka, ahora tan solo debes de cuidar de mi Andrómeda_ le susurró a su oído, la verdad estoy cansado de luchar contigo, descansando su barbilla en su cabeza, le apegó a su cuerpo, soltó el aire hastiado en el momento que sintió el rechazo de esa muestra de cariño, pero sin importar su opinión, no le soltó. _Contigo no se puede, muñeca de trapo.

El resto del camino, transcurrió tranquilo, desde ese entonces, Shaka sería la madre de Andrómeda, y le protegería con su vida.
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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Dic 14, 2008 7:23 pm

Hola!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Amiguita!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!... me encanto el primer capitulo... pero... espero el que le sigue.... por fas quiero saber que pasara... ¡Saga es un maldito por tratar asi a Shaka!... espero que le den su merecido... y que pasara con la familia de Shun????... espero pronto el capitulo que le sigue ^^

Saludos ^^

Adiosin ^^

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Dic 14, 2008 7:32 pm

¡Kyaaaa! ¡Me encanta! ¡Me encanta! ¡Me encanta! ¡Shunny chibi es tan tierno! Hasra Saga cayó bajo su hechizo TT___TT ya le ama de bebito, ahora Shaka debera mimarlo y cuidarlo como propio ¡Que hermoso! ¿Pero que le hiciste a mi diosa Topacio? (sipis, mía, ya me la apropie jaja) dice Sejmet que ni todo el panteon de dioses egipsios te protegeran de su colera si la dejas morir ^^ lo dice ella no yo... No tengo naaada que ver jeje, es que es una de las suyas, hermosa y mortifera, fuerte y elegante... digna madre de Shun.

¿Y Kanon? Poshis, todo golpeadito ¿Qué hizo? se opuso a las maldades de su papi? por eso me lo dejó así? Menos mal que el Alacran ya lo rescató :tierno: lo que me recuerda ¡Introduciste a Milo! ¡Lo adoro! Con toda su picardía y dulzura, muero por ver como se desarrollara en este fic :porras: asi que me actualizas pronto, no me tengas sufriendo ¿Sí?
Besho flor

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Dic 14, 2008 7:34 pm

:tierno: que mala eres!!! Morfeo te me has puesto en pie de guerra!!! Me ganas primer post!!! Yo como loca escribiendo y te me colas mientras ¡No es justo! no estabas cuando entre.... Pero habrá revancha... (otra vez es Sejmet la que habla jeje)

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Sáb Dic 20, 2008 12:54 am

Capítulo 2 Cambio de vida

El camino hacia el Castillo de los Géminis, era largo, y se tenía que ir con cuidado pues era bordeando la ladera de las montañas, conforme iban ascendiendo el aire frío empezaba a azotar con fuerza, el cuerpo de Shaka empezaba estremecerse, pero aún así envolvió en su tartán al pequeño en sus brazos que de vez en cuando se movía buscando mejor acomodo, y como queriéndose cobijar en sus brazos.

Aquel temblor en su cuerpo no pasó desapercibido para Saga, quién sin decir nada, hizo acercarse su semental al que le llevaba, y en un hábil movimiento, sacó de la alforja un gran tartán con el cual cubrió a su acompañante con la enorme tela, a la vez que le abrazaba más a él refugiando a ambos contra su pecho. Shaka se volvió levemente mientras le inquiría en silencio su actitud, más Saga no le puso atención tan solo le ignoró, y azuzó con sus piernas al semental para que apresurara el paso, pues la noche empezaba a caer y todavía quedaba unas dos horas de ascenso, por ese peligroso camino.

Detrás de él Mü, observaba el comportamiento de los dos, y algo pensativo, guía su caballo algunos pasos atrás del de Saga, atrás cerrando el grupo se encontraba Death, el cual vigilaba los alrededores, previniendo cualquier ataque que se pudiera dar.

El silencio que se dio entre los cuatro jinetes, era pesado, el calor producido por el cuerpo de Saga, así como el suave respirar del pequeño en sus brazos acompasó su respiración provocándole somnolencia, ya casi el dolor de los azotes no los sentía, el movimiento de cada paso del caballo, le había terminado por acabar con el molesto escozor, aunque no se quejaría delante de su agresor, parecía que sus nervios se había dormido, por más que luchó por quedar despierto, fue cayendo al igual que su adorado bebé en un reparador sueño que lo hizo relajarse en los brazos de Saga, recostando más su peso en su cuerpo.

Por fin Saga, relaja su posición y aminora el paso de su semental para permitir que sus acompañantes durmieran más placidamente. _ Eres un verdadero ángel, mi muñeca de trapo, cuando te portas bien. Porque siempre me haces rabiar.

Entonces soltó una de las riendas dejándola en una sola mano, mientras con la otra abrazaba a Shaka, y a su vez a Andrómeda. Descansó su barbilla sobre la cabeza del menor, aspirando su perfume. Y con sus dedos acaricia los rizos esmeraldas, de quién desde este momento se convertía en su prometida. Solo cuando nadie le veía era que mostraba sus verdaderos sentimientos.

_Mü esta noche la pasaremos en la cabaña de las afueras de la ciudad no creo que Shaka y Andrómeda aguanten más el viaje, no me gustaría que mi niña se me enferme. Además debes atender a mi muñeca de trapo._ le comento con un hilo de voz, para no despertarlos. Ganándose una severa mirada por parte de la princesa de las tierras Altas, así como lo llamaba su padre.

_ Saga, deja de llamar a Shaka de esa manera, sabes que se atrapa más moscas con miel, que con hiel. El te habría amado con locura si le hubieras tratado con dulzura. Pero no ambos son demasiado orgullosos, y testarudos, para reconocerlo que alguna vez se amaron._ bufó su molestia, volviéndole la cara, en un acto de reproche. Aún más tenías, que… se acalló evitando decir más cosas que minarán más la situación.

_Papá apenas le perdonó la vida, ni siquiera mis ruegos de que era el indicado para encargarse de Andrómeda, lograron cambiar su opinión, Shaka por poco arruina todo. De tenerlo enfrente ya no estaría respirando, le hubiera matado a golpes como casi lo hizo con Kanon. Por lo que te agradezco que le hayas ayudado.

_ No me agradezcas nada, Shaka es mi hermano, mi amado niño. Nos hemos criado juntos, y eso no cambiará mi cariño por él, es así de profundo. Por lo que no lo acepto tu agradecimiento, sabes que cuando me enteré lo que planeaba tu padre, le convencí de solo traer a Andrómeda con nosotros, y darle la alegría que le negaste a Shaka el de criar una criatura, tu crees que no le he visto consumirse poco a poco al ver a mi pequeña. Cuando le vi su rostro esa tarde, cuando Andrómeda se le acercó supe que era el deseo de los dioses que ese pequeño fuera de él. Ya que en la forma que siempre le tratas, jamás mi dulce ángel hubiera concebido.

Acepte que fuera Andrómeda quién fuera tu prometida, porque de seguro cuando tenga edad para casarte contigo, ya habrás madurado algo. Serás un hombre hecho y derecho, yo podré encargarme de su crianza al lado de Shaka, y evitar una posible tragedia más.

Dando por terminada la conversación azuzó su caballo, pasando al lado de Saga, a llevando su caballo a trote, seguido de Death, ambos se adelantaron al lugar dónde pasarían la noche para alistar el lugar para ellos y especial para la criatura que debían resguardar hasta la llegada a su nuevo hogar.

Saga, soltó lentamente el aire de sus pulmones, pero debía reconocer la princesa de las Tierras Altas, era un freno seguro para la ira de su padre. Logró conseguir que fuera solo una azotaina lo que recibiera Shaka, sin embargo el cinismo de su padre, le obligo a ser el mismo quién administrará el castigo. Aunque cuando lo pensó bien era mejor así, de haber sido alguno de sus verdugos quién sabe cual sería su estado.

“En verdad, mi muñeca de trapo, amas a esta criatura, a tal grado de postrarte a mis pies, por que no te lo quitáramos, es que he entregado un ángel a otro, ahora tienes el hijo que tanto esperabas. Yo lo tendré dentro de unos años, cuando mi pequeña luz, crezca. Es que nunca debí meterme en el camino de Kanon, tu le amabas a él, no a mí.”

Por fin vio como el interminable camino de la ladera, llegaba a su fin, su caballo se adentro en los bosques de coníferas, que antecedían a los pueblos que conformaban los clanes de las Tierras altas, cuando sintió que una pequeña manita se aferraba a la suya y unas esmeraldas brillantes, le estudiaban con detenimiento, le sonrió suavemente, a esa dulce mirada, que matizaban con los agónicos rayos de sol. Los cuales penetraban los inmensos árboles que oscurecían más el camino, el ruido de centenares de aves llamando a los nidos, provocaron que el pequeño se despertara, y el movimiento de esa criatura buscando la procedencia de ese mágico sonido. Despertó a su nueva madre. Que al verse rodeado de los brazos del mayor trato de evitar ese contacto, tan íntimo.

_Esta noche la pasaremos en una de las cabañas del bosque. Andrómeda necesita refugio por la noche y además de comer apropiadamente. Y tú algo de descanso, mi pequeño témpano de hielo. Con algo de picardía, descansó su mano en su cadera, acariciándola suavemente haciendo que Shaka diera un respingo de dolor. _Lo sé desearías mil veces que fuera Kanon, no es cierto, muñeca de trapo, para él siempre tienes una sonrisa.

Shaka se volvió al momento que Shun trataba de alcanzar el rostro de Saga, que al verle tender sus manitas a él le tomó de los brazos de su protector. Besando la mejilla de Shun le carga contra su pecho mientras las manitas de su Andrómeda jugaban con sus largos cabellos.

_ Lo que tenga o deje de tener con tu hermano es de mi incumbencia solamente. Y con algo de inquietud, le veía sostener a su amado bebé. Dejó que el caballo siguiera a los demás soltando la rienda del mismo, posó su mano en el rostro de Shaka. _En verdad, vendrás a mí cuando te lo pida, recuerda lo prometiste sin protestas.__ Le observó como se mordía los labios en señal de angustia, para luego asentir, y la desesperación que vio dibujada en esos zafiros, le lastimó el alma. Pero también le enfureció saber lo profundo de su odio hacia él. Ambos se quedaron sosteniéndose la mirada, por minutos interminables estudiándose las reacciones, la verdad de sus sentimientos, hasta que la voz dulce y melodiosa de la princesa de las Tierras Bajas les sacó de su trance.

_Saga_ le expresó sonriéndole. _Saga_ le repetía jugando con sus cabellos, Entonces el mayor, extrañado de que conociera su nombre, dirigió de inmediato la vista a su muñeca de trapo, esos zafiros se dilataron al escuchar a su niño pronunciar ese nombre y no pudo sostenerle más la mirada. Se volvió al frente, en silencio, cuando siente aquella mano firme posarse sobre su vientre atrayéndolo hacia su pecho, acto seguido los labios del mayor probaron su cuello.

En un gemido ahogado, soltó lo que su corazón pensaba: _ ¿Por qué, no me dejas en paz? Ya no me has hecho suficiente daño, Kanon nunca me aceptará de nuevo, porque fui de su hermano, más aún perdí su amistad y la de Milo. Para ti solo he sido la muñeca de trapo que dices que soy. Y como tal me tendrás en tu lecho, debido a que aquí ya no hay nada_ le respondió tocándose el pecho._ Nada más que mi Shun. Nada más que mi hija Andrómeda, como le habéis llamado.

_ Vendrás a mi cuando te lo pida, lo harás hasta que sea Andrómeda quién yazca debajo de mí y le verás con el vientre inflamado portando mi semilla. Lo que tú nunca lograste. Mi padre se apiadó de ti, dándote uno de los tesoros de los Géminis. Serás la madre de la próxima reina de Escocia. _ Se sonrió al momento de alzar a la criatura por encima de su cabeza, para luego besar su pie desnudo.

_ ¡Eh, pequeña princesa! Tendrás a tus pies todas las tierras de la gran Escocia. Serás mi niña mimada. Mi hermoso ángel de los ojos esmeralda. El verlo tan tierno con su pequeño, le causó una hermosa sonrisa, que Saga amó en su rostro, entonces supo que si era su alegría se la dejaría. Y que sería fácil enamorarse de Andrómeda y su hermosa sonrisa.

Al llegar a la cabaña, de la chimenea sobresalía el humo, lo que indicaba de Mü preparaba los alimentos, Saga, saltó del caballo hábilmente con Andrómeda en sus brazos, seguido de Shaka quién cuando se disponía a bajar la mano de Saga, le tomó de la cintura facilitándole la tarea. Cuando estuvo con su pie firme en el suelo, Shaka aferró entre sus brazos a Shun, y sin demora se adentró en la cabaña.

_Solo tendrás a Andrómeda si él así lo deseará, porque te juró que te despedazaría vivo si le tocas uno solo de sus cabellos sin su consentimiento. No me importaría si después soy quemado vivo por tu padre. Pero a mi hijo, nunca le harás daño.

Aún estaban peleando, cuando Mü sacó a Death de la cabaña y lanzándole un arco con un carcaj de flechas a Saga, les ordenó salir a cazar algo para la cena. Y sin perder tiempo asió del brazo a Shaka y le adentraba en la cabaña, aferró a Shun entre sus brazos para luego depositarlo en el centro del lecho, dándole una pequeña manzana para que comiera, mientras atendía a Shaka, a quién recostó boca abajo en el lecho, y el mismo se encargó de atender sus heridas, ayudándole a bajar la inflamación y estremeciéndose con los moretes que se había formado, en esa delicada piel.

Andrómeda permanecía sentado, concentrado en comer su manzana, obedeciendo las ordenes que Mü espero en silencio, casi ni se movía era un niño muy tranquilo y dócil realmente otro pequeño de su edad estaría molesto por lo largo del viaje. Se veía que estaba hambriento, ya llevaban varias horas de cabalgar. Shaka se durmió agotado, por el dolor. Entonces la princesa de las Tierras Altas se encargó de su nuevo familiar. Alzándolo con cuidado, le iba a preparar para dormir, la cabaña contaba con tres habitaciones y una pequeña estancia, dónde se encontraba el comedor, así que dispuso una de los recintos para Shaka, el otro sería suyo y el tercero de Saga. Con Death le preparó un acomodo en la estancia al lado de la chimenea.

Alistó una bandeja con agua tibia para asear al pequeño antes de cambiarle de ropa para acostarlo a dormir, entre las cosas que compraron para Andrómeda, escogió una hermosa bata de lana rosada, la cual colocó sobre su lecho. Procedió a quitarle los ropajes que traía desde el día en que le habían sacado del palacio de los Fénix. Aunque Shaka le había mantenido bien aseado no tenía cambios de ropas. Con una toalla, empezó a bañarlo, masajeando su cuerpo con delicadeza.

Le secó rápidamente, y tomando un poco de aceite de oliva el cual había calentado un poco procedió a darle un masaje calentando cada una de las partes de su fisonomía, causándole algunas cosquillas a la criatura que reía amenamente. Cuando hubo terminado de atenderlo, le abrigó con esos ropajes de lana y se dedicó a peinar sus cabellos, no supo en que momento, Saga, había retornado, dejando lo que había cazado en la estancia para que fuera preparado por Mü.

Al escuchar las risas de Andrómeda, se dirigió hacia dónde provenía aquella melodía angelical y en un silencio de respeto observó esa magnífica escena hasta que aquellos ojos amatistas se posaron en él. Entonces se dio el permiso de romper ese momento íntimo. Sentándose en el lecho de Mü, distraía a la criatura, jugando con su mano.

_ Anda no toques a Andrómeda con tus manos sucias, acabo de bañarlo._ le regañó bastante enojado. Azotando la mano de Saga, lo obligó a incorporarse de su lecho y le sacó de la habitación. _ Ve a tu habitación, no se te ocurra molestar a Shaka, y no vuelvas hasta que te hayas aseado como se debe, después podrás estar con tu prometida._ Cerrándole la puerta en la cara, se volvió hacia Andrómeda que le observaba a punto de llorar.

_Vamos, pequeñito ángel, no llores, no es a ti a quién regañe_ Se apresuró a tomarlo en brazos, y le empezó a mecer suavemente, calmándolo, y su mano le acariciaba la espalda, al aspirar el suave aroma de Andrómeda sonrió, satisfecho. Besando la frente del pequeño, se sentó con él en su regazo, para terminar su tarea de cepillar sus cabellos.

Al cabo de un rato, la puerta se abrió de nuevo, Saga se había cambiado de ropa, y ahora estaba con algo más ligero su tartán casual, con su cabello recogido en media coleta, e ingresó en la habitación con el fin de encargase del cuidado de Andrómeda mientras la princesa de las Tierras Altas, preparaba los alimentos, se acercó a ellos, sentándose frente de Mü quién sostenía sobre sus piernas jugando con él.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Sáb Dic 20, 2008 12:55 am

Saga le sonrío, al asir entre sus brazos al más pequeño del grupo. _ Ahora su majestad Mü, estoy presentable para mi prometida.__ Bueno esta princesa y yo tenemos mucho de que hablar mientras su segunda madre, se va a preparar lo que vamos a cenar.
_Andrómeda dime extrañas a tu mami, verdad. Cariño tu mamá esta durmiendo así que tu príncipe será el que te cuide. Se inclinó para besar la frente Mü, descansando la mano en su rostro. Y con su otro brazo acunaba al pequeño contra su pecho, le sonrió al sabio joven frente a él, para después volverse sobre sus pasos llevándose consigo al bebé.

_Estaré en mi habitación descansando un poco, tratare de que Andrómeda descanse un poco también y cuando esté lo que prepares, creo que lo mejor sería que nos los llevarás al cuarto, esta noche mi princesa dormirá a mi lado, debe acostumbrarse a mi presencia, tanto como a la de mi padre y la tuya, ahora somos su familia. _ Mü asintió, justó cuando se secaba las manos las cuales estaba lavando para comenzar con sus labores.

Su cama estaba apoyada contra la pared, colocó al pequeño en el lecho, a su vez cerraba la ventana de madera que permanecía abierta, aquel cuarto estaba iluminado por la débil llama de una lámpara de aceite, luego se acostó a su lado, y Andrómeda le veía con atención para luego llamarlo, por su nombre: _Saga_

Con movimientos leves, el mayor le tomó mano llevándosela a los labios la besó. Si, ese es mi nombre ¿Y el tuyo mi dulzura? ¿Cómo se llama esta princesa?_ Inquiría casi con una voz infantil, tocando su vientre haciéndole cosquillas que le hacían revolcarse en una amena risa.

_ ¡A ver dime tu nombre, mi dulce princesa! _ Le insistía, hasta que el pequeño se abrazó a su cuello. Eres una niña mala no me quieres dar tu nombre, cariño, estoy en desventaja tu sabes el mío y yo no sé el tuyo.

_¡Shun! ¡Shun!_ le respondió al momento de descansar su cabeza, en su cuello, escondiendo su rostro en sus cabellos. Saga lo separó de él gentilmente, para sentarlo en su pecho.

Creo que tu nombre es más hermoso, desde su ubicación volvió a abrir la ventana mira las estrellas, allí se sentó con él observando el firmamento, allí esta la más hermosa de las constelaciones, es la de la princesa de Grecia, Andrómeda, así te llamas eres esa princesa que ha venido para acompañarme toda mi vida.

Andrómeda es tu nombre, besó cuello suavemente. A ver pequeño repite conmigo: Andrómeda.

_Andri_ le respondió con su suave vocecita. _Andrómeda_ insistió el mayor gesticulando cada una de las silabas con paciencia.

_Andri_ volvió a pronunciar, la criatura. _ ¿Con que Andri? Te gusta que te llamen así. Mi pequeña princesa, mi Andri. Su suave sonrisa al ser mimado, es como un bálsamo para el alma. Con su manita me va indicando cada uno de los elementos que conforman el cielo nocturno. Diciendo su nombre y esperando a que yo mismo lo repita, y conforme le repetía se sonreía de su triunfo.

Le recosté sobre mi pecho como suelo hacer con Saori, desde allí podía ver el cielo de una manera más cómoda, el viaje en si le había agotado bastante apenas lo medio distraía esperando a que Mü le trajera sus alimentos, si no sería capaz de darme una buena reprimenda por dejarlo dormirse sin comer, pero a la forma en que se había acomodado sobre mi pecho, era justo lo que deseaba soñar. Con delicadeza trataba de mantenerlo despierto, pero casi era una tarea imposible.

Al cabo de un rato, cuando ya sus ojos casi se cerraban, la Princesa de las Tierras Altas hacía su aparición con un cuenco de sopa en sus manos, y otra lámpara de aceite en la otra, dejándola sobre la repisa se sentó en mi lecho. _Pronto te traeré tu cena_ determinó suavemente. Y conforme acomodé a Andri en mi regazo, el le empezó alimentar hábilmente, cuando vio que sus ojos ya no aguantaban estar abiertos más, soltó el aire de sus pulmones.

_Ha comido algo por lo menos, dejémosle descansar, mañana se alimentará mejor, pienso que lo mejor es quedarnos unos tres días por aquí. Es necesario que Shaka se recupere un poco, y Andrómeda descanse, es un viaje muy pesado para un pequeño, ellos necesitan jugar, correr, y estar en una sola posición es agotador, más bajo la inclemencia del tiempo. Mira lo agotado que está te recuerdas como corría por la campiña de los Fénix, ahora le he visto bastante quieto, pero es una criatura muy noble no se queja. Ya Saori estaría espantando medio bosque con su llanto.

Anda, yo me encargo de él. Apenas se duerma totalmente les acompaño, Saga se lo entregó en los brazos, para luego deslizarse del lecho, descalzo se dirigió a la estancia dónde Death, le esperaba para cenar. Tomando un cuenco se sirvió del estofado que había preparado Mü, y en silencio al lado de su guerrero se dispuso a cenar. Al cabo de unos minutos, la Princesa de las Tierras Altas, se dirigió al comedor, para dejar el plato de comida de Andrómeda y sirvió dos más uno para Shaka y otro para él.

_Cenaré con Shaka en el dormitorio_ les indicó al momento de retirarse, los otros dos solo asintieron. Con algo parsimonia, Saga se levantó despidiéndose de su acompañante con un asentimiento de su cabeza, colocó en un balde con agua el plato, que era el lugar destinado por Mü para limpiar la loza y se dirigió a su habitación.

_Mañana me despiertas temprano, tendremos que salir a cazar el almuerzo y la cena. Además de dar una ronda de vigilancia por cualquier eventualidad. Dile a la Princesa, que ya me retiré, que descanse yo me encargo de la niña._

_Si, sire._ Respondió el guerrero.

Fue la única respuesta que escuchó de Death, tras cerrar la puerta detrás de sí, quitándose la parte del tartán que le estorbaba para dormir, quedándose son su torso desnudo y cubierto tan solo con la enagüilla de sus ropajes, se acomodó al lado del bebé que dormía plácidamente con cuidado de no despertarlo, le cubrió con su tartán y fue en poco tiempo en que le acompañó al mundo de los sueños.

Mü por su parte terminó de recoger todos los utensilios de la cena, después de tranquilizar a Shaka, diciéndole que Andrómeda, dormía en su cuarto, sintiéndose culpable de mentirle a su amigo, apagó todas las lámparas de aceite de la cabaña, quedando tan solo iluminada por la tenue luz de la luna y el insipiente fuego de la chimenea. Se dirigió a su habitación, dónde buscó rápidamente acomodo dentro del lecho.

Al cabo de unas horas, Shaka no podía dormir por más que daba vueltas en el lecho, se le hacía imposible, más cuando pensaba en los hechos pasados, recordaba la mirada del ser que amaba en silencio, sin poder controlar ese profundo dolor en su ser, las lágrimas bañaron su rostro. Deseaba verlo hablar con él como lo hacía antes, para ese entonces todo era alegría en su vida y una hermosa sonrisa igual a la de Shun adornaba su rostro. Suspiró acallando con su mano un sollozo, desde lo más profundo de su alma. Con algo de esfuerzo decidió levantarse tan solo cubierto por su camisón de dormir. Una amplia tela sencilla de color blanco que le llegaba a los tobillos, descalzo como se encontraba, prácticamente se escabulló a las afueras de la cabaña, caminando de puntillas para no despertar a Death quién dormitaba en un improvisado colchón al lado de la chimenea. Entre sus manos llevaba unas de las sábanas de su cama, con ella se cubrió del sereno de la noche, deseaba descargar su alma sin que nadie escuchará su pena, así que se encamino algunos metros lejos de la antigua estructura, que los Géminis usaban en sus incursiones como lugar de paso.

Llegó hasta dónde el riachuelo de siempre estaba ocultó entre los arbustos, y orillas de esté, se postró tomando algo de agua entre sus manos, lavó su rostro. Deseaba llorar tanto y gritar su dolor, tanta fuerza que con sus puños desnudos golpeaba una y otra vez la tierra humedecida. Estuvo como una hora fuera de la cabaña. Con lentitud se puso en pie su camisón estaba lleno de barro más no le interesó mucho, sus manos llenas de lodo, las observó por segundos para luego meterlas en las corrientes cristalinas, las cuales estaba frías, porque provenían de lo alto de la montaña de una naciente que se encontraba en esa zona.

Pensó en que si tenía a Shun a su lado el dolor sería menos, así como estos últimos días, así que se decidió que regresaría se cambiaría de camisón e iría por él de inmediato, el pequeño estaba a su cargo y no dejaría ni que Mü ni nadie le quitarán ese privilegio.

Con cuidado regreso de nuevo a la cabaña, se dirigió de primera instancia al cuarto de Mü, pero se sorprendió de no encontrar allí a Shun, así que con algo de molestia, supo la verdad, la criatura estaba con Saga, molesto se dirigió a la recamará del dueño de esas tierras, sigiloso por no hacer ruido alguno se adentro en el lugar, entonces le vio su niño dormía aferrado al fuerte brazo de mayor quién parecía no querer ni moverse por no incomodar al bebé. Si lo movía de seguro lo despertaría, y a Saga también mordiéndose los labios, le observó un momento más y luego se devolvió sobre sus pasos, hasta su habitación.

Esperaría el amanecer y cuando Mü estuviera despierto iría por su niño, y nadie se lo quitaría del lado despertar a Saga en ese momento era tentar mucho la suerte y no quería una escena con su bebé de testigo. Se recostó de nuevo en el lecho, y se abrazo a sí mismo entre las sábanas esperando el amanecer, con sus ojos cerrados, sin saber en que instante el beso de Morfeo, le llevó de nuevo a sus territorios y lo que le pareció seguros fueron horas y se despertó ya pasado el mediodía.

Lo hizo al sentir unas suaves caricias en su mejilla, lo primero que tuvo ante sus ojos al abrirlos fue la visión más hermosa un sonriente rostro sonrojado de su Andrómeda, ya listo y con un lindo vestido color turquesa, sus cabellos recogidos con una hermosa cinta de seda. Sintió como Mü se abrazaba a su cuerpo al recostarse a su lado. _Aquí esta tu niña, Shaka. Andri te estaba buscando.

_¿Andri? Inquirió suavemente. Si es su nombre, te recuerdas Andrómeda de Geminis. Le susurro a su oído. Las lágrimas bañaron su rostro sin poderlo detener, le dolía como todo le iban robando a esa criatura hasta su nombre, en sus retinas y oídos todavía oía los gritos desesperados de la Princesa Topacio al ver como le arrebataban a su criatura, aún más recuerda con espanto como se iba desvaneciendo entrando al mundo de los dioses antiguos, con la angustia sobre el rapto de su hijo.

Su nombre es Shun_ afirmó con determinación. No había terminado de decir esto, en el instante que Mü le vuelve, con su voz firme dictaminó:_ Entiende una cosa, cariño su nombre es Andrómeda, no te atrevas a llamarlo de otra manera, si quieres conservarlo hazme caso. Hazlo por Topacio a la que admiraste tanto, no dudes en cumplir tu promesa de protegerlo, si Arles dice que es Andrómeda de Géminis ese nombre será. Si se le oculta como una niña de ahora en adelante es tu hija. Le enseñarás a amar a su nueva familia. Trata de no contradecirlos, se que no te importa que te castiguen físicamente, porque igual te comportas, con tal de no dar el brazo a torcer, pero ahora debes pensar en Andri. Ella te necesita.

Además debes saber, todos se preocuparon por tu desaparición, y nuestros guerreros informaron a los Géminis que encontraron tu cuerpo destrozado, por los lobos, ya que te habían asesinado junto a la criatura que había raptado. Le extendió un vestido celeste así como todos los implementos que usan las mujeres, de ahora en adelante eres Ariadna, la madre de Andrómeda.

Shaka se levantó de golpe llevándose consigo a Mü, con furia en sus ojos le veía, no entendiendo lo que le quería decir. _No juegues conmigo jamás me vestiré de mujer, soy un hombre pueda que en algo me parezca a ellas por mi capacidad de concebir al igual que tu, pero no soy una de ellas._ le refutó a gritos.

Mü le acalló con su mano: _ no grites, por eso esperé a que Saga y Death fueran a cazar. Entiende Arles no me dará a mi este niño, si tu no aceptas este encargo será criado por Eris, y su vida sería un infierno, y tu, no quiero saber lo que te haría, mira que no tuvo piedad por Kanon. Incorporándose del lecho la princesa de las Tierras Altas se puso en pie, dando por terminada la conversación.

Justo en el segundo que Shaka iba a protestar. _Así que cuando salgas de esta habitación lo harás siendo Ariadna de Géminis, la orgullosa madre de Andrómeda y no quiero oír más reclamos de tu parte, que si no la azotaina que te dio Saga, será una caricia de lo que te espera si me desobedeces, ya que me conocerás enojado.

Andri, cariño ven con tu tía para que te enseñe algunos bellos animalitos, extendiéndole la mano hacia Andrómeda, para que le siguiera, las bellas esmeraldas de Shun, inquirieron en silencio en los zafiros de Shaka, quién se incorporó con él en sus brazos, para entregarlo a Mü. _ Te encargo a mi pequeña niña. _expreso con desanimo.

En seguida te acompaño, solo déjame alistarme. Observó una vez más su tartán colgado en la pared. Y luego desvío su mirada a todos esos ropajes. Soltó suavemente el aire de sus pulmones, al momento de quitarse el camisón de dormir, quedando completamente desnudo, se dirigió a la tina que estaba en su cuarto ya con agua tibia preparada para su aseo. Ingresó en el agua sumergiendo su cuerpo completamente y utilizó las sales aromáticas que Mü le había traído, tomando la esponja restregó bien su cuerpo.

Mientras Shaka se preparaba, Saga y Death regresaban de sus labores, para encontrarse con la princesa de las Tierras Altas sentada en la hierba, dándole de comer pedazos de una fruta a la pequeña Andri, quién jugaba con algunas flores, en sus faldas. Aquella dulce escena era engalanada con los cantos de los pájaros. Los dos guerreros saludaron escuetamente al mayor, pasando a su lado para dirigirse de inmediato a la caballeriza, dónde dejarían descansando a los caballos.

Ambos guerreros atendieron sus caballos, quitándoles las monturas, para luego cepillarlos, todo esto lo hacían para dejarlos listos para cualquier eventualidad. Todavía ellos se encargaban de estos trabajos cuando Shaka se había vestido como lo había solicitado Mü. Ahora vestía como lo hacían las mujeres nobles, con su cabello recogido en una gruesa trenza.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Sáb Dic 20, 2008 12:56 am

La ahora conocida como Ariadna, hacía su aparición, sufriría lo mismo que Shun, para ser su madre, para protegerlo, nunca más le llamaría por su nombre y jamás el mismo usaría el suyo, sería Ariadna mientras Shun fuera Andrómeda. Sabía que era comportarse como las damas lo hacían, su vida entera antes de ser guerrero pasó siendo eso. Justo salía cuando Saga y Death, se encaminaba hacia dentro de la cabaña. El temido dios de la muerte como era conocido Saga, se quedó sin habla ante la presencia del menor, quién le esquivo hábilmente. Entonces recordó como era llamado Shaka antes la Flor del Loto, hermosa, y mortal.

Entonces Mü se acercó a ellos, sonriéndoles le entregó a Andri a su madre. _Ariadna aquí está tu niña, Andri te extrañaba horrores. A lo que la Flor de Loto, asintió, descansándola contra su pecho. Sintió que su sacrificio valía la pena en el momento que sintió esos pequeños brazos abrazar su cuello. Y llamarle mamá.

Ariadna cerró sus ojos, al sentir esa muestra de cariño, sin hablarle más a su amigo de la infancia se volvió sobre sus pasos para regresar a la cabaña, pasó entre Saga y Death, de manera altiva, hasta dirigirse a su recinto, encerrándose en él. Se quedó con Andri allí hasta que llegó la hora de la cena, dónde salió para encargarse de la alimentación de su hija.

Lo primero que notó fue la ausencia de Death y de Saga, a pesar de que habían salido a cazar temprano, no estaban en la cabaña solamente Mü se encontraba allí, sentado en la estancia escribiendo una carta, a la luz de las lámparas de aceite. El cual alzó levemente su mirada para ver a Ariadna, que traía a Andrómeda en sus brazos.

_Mü, perdona mi enojo de esta tarde, pero jamás creí que tu me pidieras esto_ se sentó a su lado_ pero realmente deseo que Andri, se quede conmigo, y haría cualquier cosa por ella._ terminó con un hilo de voz.

De contestación recibió una dulce sonrisa, por parte del que consideraba su hermano. _ Esta bien, mi niña. Ahora solo queda que te relajes y esperemos a que manden por nosotros. Será dentro de unos días que envíen el carruaje que nos recogerá._ le explicó al momento de ponerse en pie, para servirles la cena.

_Te esperaba para cenar juntos. He enviado a Saga y a Death para el palacio para que coordinen todo. Esta tarde una comitiva de las tierras bajas se encaminaba a nuestro castillo. Por lo que he ingeniado, ir en el carruaje. Tu historia será ésta, eres la hermana gemela de Shaka, que has enviudado en el extranjero, has vuelto a las tierras escocesas para vivir bajo la tutela de tu tío, y para que tu hija sea la prometida de Saga, el hijo mayor de los Géminis.

Deberás impedir bajo cualquier costo que ellos vean a Andri, le llevarás cubierta con sus sábanas y con él tartán de nuestras tierras, portará todos los emblemas de la familia Géminis. He escrito esta nota, en la cual se te detalla, que debes regresar a Escocia, será de mi parte para ti en nombre de mi marido… la cena transcurrió en una conversación sobre lo que pasaría y cual sería el papel de Ariadna en todo esto. Los días siguientes, fueron un remanso de paz, ambos vivieron al lado de Andrómeda, cuidándole y ofreciéndole su amor.

Conforme esos días pasaban, cualquier indicio de su vida anterior quedó en el olvido, le era familiar su nueva vida, y respondía de inmediato a su nuevo nombre, Andri, había vuelto a ser esa niña algo curiosa y juguetona, pero a la vez tranquila y obediente. El día en que el carruaje llegó fue el día en que Mü dejó sus vestimentas de guerrero, por las de la Princesa de la Tierras Altas.

En una elegante vestimenta de mujer, imitó a su amigo. Los dos acostumbrados a ser tratados así por sus familias, su condición de ser fértil, les hacía ser más femeninos que masculinos y en una sociedad en que esa virtud no era bien valorada en un hombre. Cuando estuvo listo se fijó en Ariadna quién lucía esa rígida vestimenta de luto, con sus cabellos arreglados finamente por Mü quién le terminaba de colocar un sobrero apropiado a su vestido, comprobaba con orgullo el resultado de su trabajo. El elegante traje de pana negras, con encajes blancos, el corsé ceñido a la cintura, lo que afinaba más su cuerpo, su largo y sedoso cabello ahora con unos bucles que le llegaban a los hombros sostenidos con unas cintas de seda, con un sobrio sombrero que caía sobre su cien derecha, adornado con un pequeño velo negro que le cubría sus ojos.

Mü por su parte, lucía un traje de color amatista, su cabello totalmente peinado en un moño y se colocó un sombrero acorde a la ocasión, se terminó de colocar sus guantes para alzar a Andri que anda correteando por toda la habitación. Cuando estuvieron listos a su satisfacción, los dos salieron, dónde les esperaba Saga, con Afrodita, su niñera, quién ahora se haría cargo de ayudar a Ariadna con la crianza de Andrómeda.

Saga, espero a que subieran, para luego, cerrar la portezuela del carruaje y el mismo dirigía el escuadrón que les llevaría al Palacio de los Géminis. Afrodita se sentó enfrente de Ariadna y Mü, algo serio les veía, con una cara de preocupación, observaba a Andrómeda, y sin poder reprimir sus lágrimas se soltó a llorar. Lo que llamó la atención de Mü quién no perdió tiempo de abrazar al mayor.

Shaka, sintió una horrible punzada en su corazón, no sabía porque, pero que Afrodita reaccionará así solo significaba que algo muy malo había ocurrido. _Vamos hombre, dime que ha pasado, en casa, ¿Saori, se encuentra bien? _Inquirió asustado Mü, la niñera asintió.

_Es Kanon, desapareció de la prisión en que su padre le había encerrado, el señor Arles está insoportable, mi príncipe. El príncipe Saga, esta nervioso y molesto también, estos días en el palacio han sido un infierno y la situación se ha puesto peor con la llegada de Lord Aitor. Busca a su hijo, o una razón de él. No cree que el pequeño haya muerto.

Shaka por instinto abrazó a Shun con fuerza a su cuerpo, casi al borde de las lágrimas del terror que sentía, y su rostro se volvió tan blanco como el papel. Sentía un horrible mareo en todo su cuerpo, sus manos temblaban mientras arrullaba a Shun en sus brazos. ¡Por los dioses! ¿Qué voy a hacer? Mü, si ve a Andrómeda le va a reconocer de inmediato.

Ariadna trata de calmarte, nada haces poniéndote así, usa esa fuerza con que te le niegas a Saga, para proteger a tu hija en este momento. Recuerda todo lo que planeamos, ahora todo depende de ti, para que Aitor y su familia viva, además de conservar a tu bebé contigo. Shaka asintió, al minuto que cerraba sus ojos, tratando de calmarse, entonces la Princesa de las Tierras Altas se ubicó de nuevo a su lado abrazándolo, le recostó en su regazo duerme necesitas fuerzas para enfrentar la situación que se avecina, Shaka sin soltar a su hija se adormeció a los pocos minutos, deseando que cuando llegase a su hogar, Aitor se hubiese marchado de nuevo a las Tierras Bajas.

El viaje lo hicieron casi sin ninguna parada solo para lo estrictamente necesario. Al ser casi el anochecer arribaron a la entrada principal del Palacio de los Géminis, Tanto Mü como Ariadna observaron los estandartes de la familia real de Escocia, entonces sabían que el padre de Aitor, le había acompañado a la búsqueda de su nieto más joven.

Un sudor frío empezó a cubrir la frente de Ariadna, así como su corazón se desbocaba horriblemente en su cavidad toráxica, con sus ojos al borde las lágrimas, volvió a ver a Mü, quién mantuvo una actitud serena por los dos. Asiéndole de la mano, la apretó suavemente, justo cuando el carruaje estacionó la guardia real hizo dos filas, desde la entrada del palacio hasta la portezuela del coche.

Ariadna agradecía a los dioses que Andrómeda se había dormido hace poco y profundamente, le cobijó completamente, al momento que Saga abría el carruaje, ayudando a bajar a Mü, a quién dejó en suelo después de hacer una reverencia _ Madre, hemos llegado_

Acto seguido, asió la mano de Ariadna la cual sentía se terriblemente fría, aún a través de su fino guante, luego tomó a Andrómeda, que era sostenida por Afrodita, para entregarla en los brazos de la Flor de Loto. A quién abrazó besando su mejilla, en ese momento le susurró: _vamos no te vayas a desarmar ahora muñeca de trapo._

Le asió del brazo, y el mismo le guío por la escalinata hasta que en el final de ella se encontraron con los visitantes y Arles. _Primo, tío _ Mi mujer Muriel, a mi hijo ya le conocen. Les presentó tranquilamente mientras Mü quién lucía bastante diferente, del joven guerrero que había ido a las Tierras Bajas.

Quiero que conozcan a Ariadna, la hija de la hermana mayor de mi primer mujer, tuvieron el gusto de conocer a su hermano gemelo Shaka. Ella viene de Inglaterra, dónde su marido la había llevado a vivir, pero hace poco enviudó. El rey fue el primero en acercarse, tomando su mano la besó en saludo imitando la cortesía que había tenido para con Mü. Ariadna hizo una reverencia elegante ante él.

Luego, se acercó Aitor, para imitar a su padre en el saludo apenas aferró la mano de Ariadna está tembló ligeramente. Shaka retenía su respiración del terror, sus latidos le ensordecía.

_Lamento lo de su hermano_ le expresó con bastante pena, el padre de Shun. Un leve temblor en sus labios, le enmudeció, no pudiendo emitir palabra alguna. ¿Es su hijo? _ Indagó con perspicacia.

Si es mi hija, Andrómeda_ Aclaró con su voz, temblorosa, sin poderlo evitar sus lágrimas resbalaron por su rostro de nácar, no supo en que momento, el temblor de su cuerpo no le permitió sostenerse en pie siendo alzada en vilo por Saga, que estuvo presto a tomarla en sus brazos. Pero aún así no soltó a Andri, en ningún momento.

Entonces fue Mü, quién se apresuró a intervenir cuando todos se abalanzaron sobre Ariadna empeorando la situación. _Ella no sabía lo de Shaka, no se ha sentido bien, y su bebé está enfermo por el viaje en barco, así que por favor, les ruego nos disculpen, pero debo llevarla a su habitación lo antes posible.

_Lamento haber sido indiscreto_ se disculpo Aitor bastante apenado de la situación, fue lo último que oyó Shaka antes de perder el conocimiento por completo.

_No fue tu culpa primo, las desgracias suelen venir juntas_ le tranquilizó Arles. Al instante que Afrodita, Saga y Mü ingresaban apresuradamente en el palacio.

Cuando estuvieron lo suficientemente lejos, Saga se sonrió gozándose de su triunfo. _ Lo has hecho perfectamente, muñeca de trapo._ Pero no recibió ninguna respuesta de su parte.

_¿Ariadna?_ le llamó suavemente al momento que Andri se despertaba llorando, al ver que si había perdido el conocimiento, Mü tomó en sus brazos al niño, y Saga corrió hacia su habitación dónde le recostó rápidamente. Seguido de cerca de Mü, quién dejó en el lecho a Shun. Mientras Afrodita traía algo de sales.

Mü se apresuró a tomar una toalla del lugar destinado a lavarse las manos, vertió un poco de agua en ella humedeciéndola, se la colocó en la frente a Shaka, entre él y Saga, le quitaron sus vestimentas, para dejarlo respirar mejor. Momentos después el hijo de Arles alzaba calmando a Andri en sus brazos.

Afrodita, no tardó en venir con las sales, seguida de Natasha, otras de las doncellas al servicio de la casa, quienes se apresuraron a atender a Shaka, al cabo de un rato cuando volvió en sí, lo primero que hizo fue levantarse de súbito, en un acto desesperado por buscar a Shun, quién estaba con Saga, en unos de los divanes de la habitación, ni siquiera Mü le pudo detener en el momento que se abalanzó sobre Saga, buscando abrazar a Andri, en el proceso también se aferró a su amante, llorando amargamente, seguido de Shun quién de la impresión lloró desconsoladamente.

_Ya pasó mi muñeca de trapo. Nuestros visitantes se han marchado, Andri es completamente tuya. Al escuchar el llanto de Andri, Arles ingresó rápidamente en la habitación, traía en sus brazos una pequeña de dos años de cabellos lila y ojos verdes, que curiosa observaba al otro niño en la habitación.

Entonces, Arles habló: _Muy bien hecho, Ariadna, ahora todo esta bien. Andri, te presento a tu hermana menor, Saori.

Tres años después.

Escocia, había entrado en un período de Guerra con Inglaterra, el Rey había mantenido sus fronteras libres de los invasores, debido que toda la fuerza militar se encontraba en el frente, pero cada vez, le era más necesario, conseguir refuerzos, en esos días el ejército empezó a buscar guerreros entre las familias nobles incluidas las herederas del trono de Escocia.

En las tierras Altas todo había transcurrido en relativa calma, tanto para Ariadna como para Andrómeda. La joven princesa de las Tierras Bajas, se había adaptado perfectamente a su nueva familia. En las residencias de verano de la Familia Géminis al otro lado de la montaña, siempre Arles enviaba a Mü junto con Ariadna, Andri y Saori, junto con las dos niñeras y el hijo de una de ellas. Era un acogedor castillo, al lado de un pequeño lago, oculto entre las montañas, por las mañanas el sol lo bañaba con sus gracias y por la noche, la niebla ocultaba perfectamente el lugar, cuando Saga estaba libre viajaba hasta dónde se encontraban para pasar varios días con ellos.


Cabalgaba al galope deseoso de estar allí, poder estar con Ariadna de nuevo, aunque siempre el le rechazase, poder contemplar la alegría de las dos niñas de sus ojos, que en este momento se encontraban jugando en el jardín bajo la vigilancia de sus respectivas madres, así como de sus niñeras Nathasa y Afrodita.

Ambas niñas correteaban de un lado a otro, Saori trataba de alcanzar a Andri, quién la esquivaba hábilmente, su algarabía alegraba aquel sobrio lugar. Ante la mirada atenta de Saga, que recién había llegado, calmando con su mano su semental. _ ¡Oh, Imperius! Jaló con fuerza sus riendas haciendo que se parara en sus dos patas traseras, relinchando.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Sáb Dic 20, 2008 12:58 am

Las dos pequeñas se quedaron quietas con Saori abrazando a Andri, que con su largo cabello esmeralda siendo mecido por el viento, se le veía casi angelical, de su madre había aprendido esa presencia etérea conforme Andrómeda crecía, Shaka le había enseñado, su elegancia y refinamiento en el trato, así como su altivez. Matizado con las enseñanzas de Mü, quién instruía a las niñas para ser unas princesas perfectas. Acarició con delicadeza, la cara de Saori, besando su sien le sonrió, susurrándole algo al oído. Para luego sonreírme, con amor.

_Saga_ fue el grito de alegría de mi hermana menor que corrió hacia mí, con lágrimas en sus ojos, verdes. Por su parte, Andri, se volvió para ir dónde se encontraban su madre y tía como ella, les llamaba para abrazarse al cuello de Ariadna.

Ariadna no había cambiado en nada con los años, se veía con ese misticismo que había veces que me volvía loco, aunque las visitas a su lecho se habían hecho más esporádicas, no podía quitarme mi obsesión por probar su cuerpo. Aunque siempre se mostraba tan frío como un témpano.

_ Mamá_ Andri se perdió en los brazos de Ariadna, respirando agitada por el ejercicio con sus mejillas sonrojas, le veo, perderse al besar su mejilla, con tanto amor. Que he permitido que sean los criados que se encarguen de llevar a la caballeriza a Imperios, para brincar de mi caballo para alzar a una sonriente Saori, entre mis brazos mientras me inunda de besos el rostro.

_Saga, eres malo conmigo, te he extrañado mucho. Ya llevamos poco más de un mes y no te has aparecido hasta el día de hoy, es que acaso no me quieres hermano.__ la pequeña princesa, era muy apegada a su hermano mayor, el cual la malcriaba sin remedio alguno.

Por su lado, Shaka se encargaba de darle algo de limonada a Andri sedienta debido al ejercicio bebía aquel líquido, rápidamente, mientras Ariadna le sostenía el vaso, a la vez que le acariciaba los cabellos. El príncipe heredero de los Géminis, se encaminó hasta la manta dónde se encontraban sentados al frente del lago.

_Vaya señoras, por lo que veo se están divirtiendo mucho. ¿Y tu mi pequeña Andri? No me saludas. Tomando algo de aire, sonrió dulcemente. _No me engañas Saga, no es a mí a la que vienes a ver, es a Saori_ expresó haciendo un mohín de disgusto fingido.

Vamos Andri, sabes que las dos son niñas más queridas. Le expresó colocándose a su altura, esperando que la pequeña le saludara. Andrómeda suspiró suavemente, al momento de dirigirle una mirada cómplice a su madre, quién sonrió suavemente. Al besar su frente. Se incorporó acomodándose su vestido, y se dirigió al mayor, besándole la mejilla. Y ese la tomó en brazos, dándole vueltas al igual que su hermana y ambas niñas chillaban, alegres.

_ Para por favor, Saga. Me estoy mareando_ gritó Andri. Acabo de beber algo. No, por favor, para. Escondiendo su pequeño rostro en el cuello de Saga, quién de inmediato, se detuvo. Sentándose en el piso con las dos, al instante de abrazar a Andri contra de sí. Besando sus cabellos. _Cariño te encuentras bien.

Tanto Ariadna como Mü se pusieron en pie, la princesa de las tierras altas, pegó un puñetazo en la cabeza a Saga, mientras, la Flor de Loto, le quitaba de los brazos a su hija.

_ Eres un bruto Saga, como puedes tratar así a las niñas. Debes tener más cuidado._ Mü enfurecido le retaba, al momento que Ariadna, se retiraba con Andri. Pero Saga hizo caso omiso a los regaños de Mü, se apresuró a ir detrás de Andrómeda y su madre. Al momento de que depositaba a Saori en brazos de su madre.

En grandes zancadas, detuvo de su cintura a Ariadna apegándola a su cuerpo, susurrándole a su oído apenas audible para Shaka. _Te he extrañado_ el deseo por su cuerpo se lo sintió en carne propia, al sentirlo cerca.

_Cariño, Andri, perdóname_ le habló suavemente al momento de volver a Ariadna entre sus brazos, no quería lastimarte, mi hermosa princesa. Moviendo delicadamente su cabeza, para fijar su mirada esmeralda en su prometido, le sonrió suavemente. En recompensa los tres daremos un paseo, por aquí, por los alrededores, cabalgaremos un rato te parece.

_Si_ exclamó con alegría, pero llevaremos a Saori, también, dime que sí, por favor._ A lo que Saga asintió, pensando que sería buena idea.

Al cabo del rato los cuatro estaban listos para salir al cabalgar un rato a media tarde, Saga, subió en unos de los caballos a Ariadna acomodándola en la silla de montar para damas, en su regazo, le dio a Saori para que la llevarán. Para luego subir a Imperius, para luego aceptar de los brazos de Mü a su Andri.

_A las seis de la tarde, los quiero en el palacio, no quiero que las niñas pesquen algún resfriado. Además Saga te las encargo mucho, me has oído no hagas nada irresponsable._ Les expresó mientras se despedía, con su mano.

Saga las llevó atravesando el bosque. A la vez que le contaba a Andri de todas sus aventuras, como si fueran cuentos de hadas, captando la atención de la pequeña que le escuchaba atentamente, sin separar sus brillantes esmeraldas de sus insondables ojos. Y ella le contaba todas sus travesuras, como iban las cosas en ese mes que estuvieron separados.

Cuando estuvieron en el lugar dónde Kanon y el jugaban, le pidió a Andri que le rodeara el cuello, a su vez la pequeña le rodea el torso con sus piernas y el mayor salto del caballo con ella. Para luego dejarla en el suelo, con delicadeza. Se dirigió al caballo de Ariadna, bajando a Saori de su regazo, para luego seguir con Shaka.

Saga extendió un inmenso tartán en la hierba para acostarse un rato, al momento que Ariadna y las niñas jugaban en el pequeño riachuelo. Quitándose, sus largas medias y zapatillas, recogieron sus enaguas hasta dejarlas un poco sobre las rodillas, para y con el agua hasta la mitad de la pantorrilla jugaba a rociarse con el vital líquido. El simplemente descansaba dejando que algunos rayos del sol bañaran el rostro. Esos agonizantes rayos del sol, daban un hermoso color dorado al lugar. Cuando el clima empezaba a enfriar sus acompañantes salieron del agua, entonces, el se incorporó para acercarles unas toallas.

Deseaba también divertirse un poco, así que tomó de la mano a Ariadna, _ niñas vamos a traer un poco de frutas, para que comamos algo, quédense aquí, mientras se secan con los rayos de sol._

Ariadna, le rogaba con los ojos que no, pero el no le hizo caso la jaló consigo, la cara de angustia de su madre, no pasó desapercibida para Andri, quién se quedó pensativa, siempre que Saga quería hablar con su mamá aparte, ella ponía la misma cara. Y con una sonrisa le tristeza, le sonría cuando ella le inquiría en silencio, esa comunicación que se da sin palabras, con el solo conocimiento de conocer plenamente cada gesto de su interlocutor, algo que Saori y Saga no notaban.

Saga arrastró consigo a Ariadna hasta una distancia prudencial donde no los podían escuchar. Shaka se soltó de su agarre, y molestó le devolvió la mirada.

_Vamos quita esa cara._ le expresó Saga mientras le arrinconaba contra el tronco de un árbol, besando su cuello.

Ariadna metió sus manos tratando de apartarlo. _No en este momento, no quiero dejar solas a las niñas.

_Ellas estarán bien allí_ Con algo de impaciencia, le volvió apoyándolo contra el árbol, le empezó a subir el vestido. _Quiero que me enseñes lo que hace tiempos me niegas. Se podía sentir lo excitado de su estado en lo entrecortado de su respiración así que lo único que le quedaba era sostenerse de la áspera superficie, al momento que se mordía los labios, la mano de Saga, se deslizaba entre sus piernas separándolas, con él no era más que sexo, así que pronto sintió su miembro, empujando contra su entrada, sin mucha preparación le penetraba, una y otra vez, sus piernas apenas lo podían sostener del dolor que sentía.

Saga se detiene como siendo paralizado cuando el grito de Saori, llegó a sus oídos. Salió de Shaka sin ninguna consideración, quién cayó al suelo, sin poder sostenerse en pie.

El ruido de varios cascos de caballos, le hizo zumbar su cerebro de terror, al momento sintió como Ariadna corría a su lado sobre pasando su zancadas, se le adelantó, cuando vio con horror, como varios soldados de uniformes ingleses, llevaban en su caballo a Shun, mientras, Saori, corría hacia ellos horrorizada.

Con un silbido Saga llamó a Imperius y brincó sobre su lomo, mientras, Ariadna gritaba el nombre de su hija presa del pánico. Abrazando a Saori a su cuerpo. Cuando algunos de los soldados se le acercaron entonces colocando a la pequeña detrás tomó un grueso tronco, se defendió de las espadas hasta que logró arrebatarle una espada, a uno de sus agresores y con fuerza aferrando el arma con su mano, sin piedad, atravesó el pecho de su agresor, para luego atacar, al otro, que les asediaba, cuando le hubo herido, aferró de su cintura a Saori alzándola la cargó consigo, subiéndose al caballo, montándolo a horcadas mientras le indicaba a la niña que se aferrará de su torso con fuerza.

El así llamado dios de la muerte, se lanzó enloquecido en búsqueda de los raptores, el solo oír el llanto de Andri, le hacía perder la razón, rápidamente fue deshaciéndose, de esos invasores de sus tierras, sus golpes certeros cercenaban cabezas, no dándoles oportunidad de contraatacar, Saori lloraba asustada y escondiendo su rostro en el pecho de Shaka, quién con su cabellera dorada, suelta volaba libre ante el galope que llevaba, la estela de sangre que dejaba su amante, le indicaba que se acercaba cada vez más dónde se encontraba su hija, con espanto vio lo último de la pelea, el líder del escuadrón fue el que llevaba a Andrómeda en su caballo, y la utilizaba de escudo, contra los ataque de Saga.

El dios de la muerte le acechaba con su espada lista para fulminarlo, mientras el capitán inglés, colocaba el filo de una daga en el cuello de Andri, quien estaba pálida, ni siquiera lloraba estaba reteniendo la respiración y se encontraba tan pálida como un papel con sus ojos dilatados, veía suplicante a su madre, que lloraba en silencio, temblando casi como Saori, y sus ojos suplicantes, imploraban al extranjero. _Andri_ gritó para que supiera que estaba con ella.

En ese pequeño momento de distracción el aire sonó cuando se cortaba y la espada de Saga, dio un certero golpe en la garganta del capitán y la sangre salpicó completamente a Andri, quién solo atinó abrir y cerrar sus ojos, como queriendo despertar de una pesadilla, sin saber como sintió como era alzada en vilo, y se vio acunada en los brazos poderosos de Saga. Y fue cuando su voz volvió en un grito desesperado. Saga azuzó a Imperius, quien galopó como el viento, hacia el arroyo, como perseguidos por un ejercito completo, apenas le pudieron dar alcance, saltó con su Andri, en brazos llegó hasta el arroyo despojándola de sus ropas, se apresuró a sumergirse con ella en el agua, limpiándola de la sangre que la cubría mientras le besaba cariñosamente la frente y su cabeza.

_Andri, princesa, perdóname, ¡Oh, dioses! Andri! ¡Mi niña! Nunca más te lo prometo me descuidaré de esta manera, cariño, ¿te encuentras bien? _tomándole el rostro con sus manos, le hizo mirarle y el dolor reflejado en sus ojos le hizo estremecerse. Hasta que Ariadna les dio alcance, hecha una furia le arrebató la criatura y cuando se iba a acerca, la espada de Shaka rozó su garganta.

_Nunca, te lo perdonaré, escúchame bien, nunca Saga._ Asiendo el tartán envolvió a su hija y corrió hacia su caballo, montándolo a horcadas le azuzó, se devolvió al castillo, sintió a su hija sollozando contra su pecho, y apretó su abrazo sobre ella. Hasta que llegó al castillo, se deslizó del caballo, y se apresuró a entrar. Gritando el nombre de Mü.

La princesa de las tierras al escuchar que era llamado de esa forma tan abrupta por parte de Shaka se apresuró a darle alcance, con angustia vio el estado de Ariadna y el de Andrómeda. Cuando trató de calmar a Ariadna esta le gritó:

_Tráeme un té para los nervios, Andri se encuentra mal, quisieron raptar a mi hija, Mü_ Sollozando angustiado, sin dejar de besar a su niña y mecerla entre sus brazos.

Mü encargó a Afrodita y a Natasha que le ayudarán a Ariadna, y corrió hacia el pórtico del castillo, bajando apresuradamente las gradas, hacia él. Cuando estuvo abajo, pudo ver que Saga, llegaba con Saori, quién al ver a su madre le tendió las manos y ésta le aferró contra su cuerpo. Cuando Saga, bajó del caballo, tomó la fusta del mismo, le cruzó la cara de un golpe certero, para luego atacar todo su cuerpo con la misma, sacado de sí, le golpeaba sin piedad alguna.

_ Te lo advertí, maldita sea Saga, esto pasó por tu culpa. Porque jamás hubieran separado a Ariadna de Andri, al menos que tu hayas hecho de las tuyas. Juró que esto lo pagarás, aprenderás a controlarte.

Se volvió sin mirar atrás, tomó de su mano a Saori, jalándola dentro del palacio, para luego, llevarla a su dormitorio, dónde se encargo de cuidarla.

Esa misma noche volvieron al Palacio Géminis, y Arles castigó severamente a Saga, para después enviarlo fuera de las Tierras Altas, comisionado como capitán de los ejércitos de sus padres.. El día que le tocaba partir, Mü, Arles, Saori, así como Ariadna y Andri. Les despidieron, en esos días antes su partida, no más que disculparse con Mü y Ariadna.

Cuando se acercó a Saori esta le abrazó llorando amargamente, por que sabía que no le volvería a ver en largo tiempo, por su parte, el besó la mejilla, aferrándola con fuerza a su cuerpo. _ Mi pequeña. Las manos de Saori se posaron en su rostro, con delicadeza. Aún asustada de la golpiza que le propinaron a su hermano besó uno de sus moretes con cariño. _No quiero que te vayas, hermano, quédate te lo ruego. Más Saga besó su nariz suavemente, para después soltarla.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Sáb Dic 20, 2008 12:58 am

_ Lo siento, cariño es mi deber, cuando vuelva te prometo que te recompensaré._ Le expresó al ponerse en pie, y con una inclinación de su cabeza, se despidió de su padre y de Mü.

Atrás de ellos se encontraba Andri, en los brazos de su madre, se acercó a las dos, sonriéndole tristemente a Ariadna quién rechazo su caricia cuando el se le acercaba para acariciarle el rostro. Soltó el aire derrotado, para luego besar a su Andri. Quién pidió permiso a su madre para abrazarlo. El la tomó en brazos, aferrándola fuertemente a su cuerpo. _Andri, quiero que seas muy feliz todo este tiempo que no estaré a tu lado, pero cuando regrese, será para que estés conmigo para siempre. De todo lo que pasó lo que más me dolió fue que te lastimarán. Mi dulce princesa. _ Las delicadas manos de Andrómeda se posaron en su rostro despejándolo de sus flecos.

_ Saga, no es tu culpa._ le indicó. _No fue culpa de nadie. ¿Verdad mamá? ¿No, es así, tío?_ Su dulce voz, inquiriendo en los demás con desesperación, lo que asintieron sin dudar para no hacerla sentirse mal.

_No te vayas, por favor. Saga_ le rogó y el mayor depositó su dedo en sus labios suavemente.

_ Es deber de un príncipe proteger a su pueblo, el que yo haya permitido que te raptaran fue una falta de mi parte, yo te debía proteger con mi vida, nadie me culpa más que yo mismo, cariño, cuando vuelva será por seré digno de volverte a ver, Andri._ besando su mejilla la entrego de nuevo a Ariadna quién se volvió con ella dentro del castillo, y Andrómeda se aferró a su cuello besando su mejilla. _Mamá, te amo._

_ Y tú eres mi vida entera, Andri._

Ocho años, después.

Justo frente de un hermoso lago, se encontraba una joven de cabellos largos de un intenso color esmeralda, tez blanca, de figura frágil. A su lado un hermoso gato blanco, descansaba, en silencio observaba las aves, descender en el agua cristalina dispuestas a beber del vital líquido. A algunos metros de ella, un joven cabellos de oro y mirada de hielo, custodiaba una yegua de pelaje blanco como el traje que lucía la doncella.

Siempre era acompañada a esa zona, por el hijo de Natasha con quién había hecho una amistad, muy grande, Andri, había sido enviada al castillo de verano con su madre, ya que constantemente se le veía triste y ensimismada, lo sucedido con la partida de Saga, le hacía sentir culpable de lo acaecido así como la constante angustia por tener noticias del frente, hacían mella en su salud.

Ariadna, sufría en silencio a su lado, en los últimos meses las noticias escaseaban muchas veces recibían comunicados dirigidos a familias de clan el cual Arles debía comunicar. La aldea se había llenado de dolor y luto, y esa guerra parecía interminable. Un profundo suspiro la hizo romper la magia que ejercía a su alrededor, más cuando siente como es abrazada por su espalda, reconociendo la presencia de su madre, la cual besa su hombro desnudo. Se volvió entre sus brazos buscando su refugio, sollozando de nuevo en su abrigo. Ariadna desesperada por el estado de su hija, hizo señas a Hyoga y este la tomó en sus brazos, llevándola de nuevo al interior del castillo. Seguido de Ariadna, quién recogió las pertenencias de su hija.

A altas horas de la noche, Ariadna descansaba abrazaba al cuerpo de su hija como lo hacía desde que era pequeña. Cuando el ruido de varios cascos, avisaron a los sirvientes que tenían visitas, así que Hyoga, acompañado de otro criado, se apresuraron a abrir la puerta, que les llevaba a la parte más alta del castillo para observar desde la torre, reconociendo los emblemas de la familia Géminis, así como un pequeño escuadrón de soldados, que eran encabezados por el joven príncipe Saga.

Con una señal emitida por las antorchas indicándoles que podían subir los portones que resguardaban el castillo de noche.

Junto a Saga, venía Arles. Quién le había contado todo lo sucedido en los últimos meses con Andrómeda. El solo recuerdo del dolor que por su irresponsabilidad vio plasmado en sus ojos puros, le carcomía por dentro. La angustia que le expresó liberándolo de su culpa ante los demás. Que se apresuró a viajar apenas, al llegar al palacio, ni siquiera descansó para ir en su búsqueda.

Ni bien saludó a su amada Saori, cuando se enteró que Andri no estaba en casa decidió partir de inmediato, esta vez acompañado por su padre. Desmontó rápidamente y corrió por la estancia, recordando cada uno de los pasillos de esa residencia de verano, hasta llegar al recinto que ocupaba generalmente Andri y Ariadna.

La puerta que ordinariamente estaba sin llave, la abrió haciéndola chocar contra la pared. La luz que alumbraba el pasillo, por las tenues llamas de las antorchas, iluminaron el lecho que resguardaban a los dos. Vio como ambos se incorporaron de súbito, Ariadna con su hija acunada en sus brazos. La visión que encontró Saga le dejó sin habla.

Ante él se encontraba Andri, más hermosa que nunca con su cabello, cayendo sobre sus hombros, con su cuerpo envuelto en un delicado camisón. Corrió hacia ella abrazándose a su cintura, ante la mirada de reprobación de Ariadna.

_Saga_ tartamudeó con su suave voz, mientras sus lágrimas bañaron sus cabellos y con una mano temblorosa y fría le tomó la barbilla y le alzó el rostro hasta el suyo para verlo mejor, para después sonreírle suavemente, con delicadas perlas de dolor y alegría bañándole su rostro.

_Has vuelto, no es un sueño. ¿Verdad, madre?_ Inquirió suavemente.

_Es a ti a la primera que quería ver, sin embargo hasta ahora, te encuentro._ le indicó besándola cerca de sus labios

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Sáb Dic 20, 2008 1:02 am

mioo mioo miooo

jojo y nadie lo puede negar y nadie lo puede negar!!

shiii n.n

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Morfeo_guru
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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Sáb Dic 20, 2008 7:22 pm

Hola amiguita!!!!!!

¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh!!... me encanta este capitulo y mas por como se narra en el tiempo justo de las cosas... y ya esta grande Shun jejejeje... ahore empieza lo bueno... ya quiero saber que mas pasara...

Saludos ^^

Adiosin ^^

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MensajeTema: Alma Herida   Mar Ene 06, 2009 2:47 am

Capítulo 3 Alma Herida

El sentir el roce de sus labios en la comisura de los suyos, le hizo sollozar con más fuerza, apenando a su madre que la envolvió en sus brazos al instante que Saga posa sus manos en su rostro.


_Mi pequeña Andri_ Le indicó pasando sus dedos suavemente por sus mejillas en un suave masaje, hasta arrebatarla con delicadeza de los brazos de su madre, alzándola en los suyos.

_Mi hermosa, Andri_ girándola suavemente al contemplar su rostro, sonriéndole. Dejándole que su manos trémulas, le tocaran su tez con delicadeza. Al momento que su padre iluminaba la habitación con la luz de las lámparas de aceite, entonces le pudo admirar completamente. Su hermoso rostro de color nácar, le preocupó bastante su palidez, con amor besó su frente.

_Saga, deja a mi hija descansar_ Ariadna se incorporó del lecho bastante enojada, al momento de tomar una campanilla con la que llamaban a los sirvientes, haciéndola sonar, para que Afrodita llegará. La nana de los Géminis, portaba una bandeja de plata, con un remedio.

_No tienes idea, inconsciente, lo que cuesta que Andri concilie el sueño, y este día lo había hecho sin medicinas. Pero por tu improvisada intromisión, le has despertado. Andri necesita recuperarse, y para ello debe descansar._ Tomando el remedio de la bandeja lo vierte un poco en un vaso con agua.

_Mamá_ suspiró Andrómeda asintiendo a su madre, con algo de desgano. Saga, entrecerró los ojos, para luego dirigirse al lecho recostándola con delicadeza, y la cubrió las sábanas.

_Me he enterado de todo lo que pasa con Andri gracias a Saori, ese remedio que le das no sirve para nada. Ariadna mira necesito que me acompañes, afuera. _ Después de besar la frente de su niña, asió de la mano a su madre, arrastrándola fuera de la habitación.

Arles quién había permanecido en silencio observando la escena, se acercó al lecho de su niña consentida sentándose en él le acariciaba el rostro con suavidad. No pudo obviar que todavía en sus ojos la tristeza hacia mella profunda opacándolos, había pedido el regreso de Saga como una manera de ayudarla a sanar, pero cada día se consumía en su oscuridad.

Se acomodó mejor en el lecho, y la abrazó contra su pecho. Le vio observar como discutían Saga y Ariadna, para luego suspirar alzando su rostro para encontrarse con los zafiros del mayor, quién sonrió le amablemente. _No te agites pequeña todo estará bien_ Pero no pudo evitar que sus brillantes esmeraldas, empezaran a brotar pequeñas perlas de angustia. El mismo las limpio con sus manos.

_Pequeña mía, no nos angusties tanto, deja esa pena ya te he traído a Saga, para que esté a tu lado. No te consumas de esta manera, tu madre no sabe que hacer para alegrarte, tu tía ni prima han vuelto a reír.

Más Andri solo sollozó escondiendo su rostro en su pecho, Arles tan solo suspiró, acariciando sus cabellos de manera rítmica y pausada. A las afueras de la habitación se sentía la tensión entre los dos. Arles hizo señas a Afrodita que se retirara y así lo hizo cerrando la puerta tras de sí.

_ Nana, espera_ le ordenó Saga sin soltar el brazo de Ariadna que estaba hecha una furia. _Arregla la habitación de Lady Ariadna, ella la va a ocupar de ahora en adelante.

_ De inmediato, señor_ asintió la matrona, para luego retirarse a cumplir la orden. Mientras la observaban retirarse Ariadna se soltó del firme agarre de Saga para abofetearlo, con sus ojos cargados de lágrimas, le siseo: _No te atrevas a separarme de mi hija._ Acariciando su mejilla que estaba ardiendo, se acercó a Shaka de forma amenazante, apegándole contra la pared.

¿Estas ciego? ¿O que Shaka? No ves como se esta consumiendo poco a poco, recostando su cabeza en su hombro, soltó el aire lentamente, sé que es mi culpa_ le expresó, al acariciar su rostro, dejando completamente estático al más joven, es algo que he pagado horriblemente al ver sus ojos desde que me marche de aquí.

_Pero desde ese día debes de saber que juré nunca más tocarte, Shaka. Volveré la sonrisa Andri, cueste lo que me cueste. Además desde hoy, Andrí dormirá a mi lado, mañana vendrá Camus, el médico de Palacio, el nos dirá lo más conveniente para ella. Muñeca de Trapo, te devolveré a tu hija.

_Las manos de Shaka se posaron temblorosas en sus hombros, no te permitiré dormir a su lado, escúchame, no lo harás._ le sentenció con rabia en su voz._Tu no dañarás a mi hija… Saga le acalló posando sus dedos en sus labios.

_Como lo hice contigo_ terminó Saga. Temblando Shaka trató de abofetearlo de nuevo. Pero Saga le detuvo la mano. _Se que no es excusa era joven y bastante inconsciente, me dejaba llevar por los instintos, me encapriché contigo, por eso me debo disculpar pero entiende algo, Andri, será mi esposa, he vuelto para llevarla conmigo a Edimburgo, apenas este restablecida, es algo que no podrás impedir.

_ Edimburgo_ tartamudeó Ariadna temblando. No me separes de mi hija te lo suplico_ sollozó abrazándose a su cuerpo. _ Haz conmigo lo que quieras, pero no me separes de Andri. Te lo suplico_ los ojos de Saga se entrecerraron, haciendo señas a uno de los guardias que se encontraba cercano. La separó de su cuerpo, con delicadeza.

_ Te dije que no te volvería a tocar_ acomodándole un mechón de su cabello._ Llévala a su habitación, después vigila que nadie me moleste._ volviéndose a la habitación, ignoró las suplicas de Shaka, quién angustiado luchaba contra el guardia, que le llevaba a su habitación, sin importar su opinión le ingresaron en la misma tras cerrarla. Shaka sollozaba golpeando con sus puños la gruesa estructura de cedro.

Tanto Natasha, como Afrodita, escuchaban sus gritos, angustiadas, pero las dos doncellas no podían hacer nada contra sus amos. Natasha se acercó a uno de los guardias, solicitándole permiso para ingresar, este se lo dio. Shaka se abalanzó sobre la ella pidiéndole que le dejara salir, pero ella le abrazó hacia su pecho calmándole en suaves caricias.

_Mi señora, el joven Saga, no dañará a Andri, el la adora. Si se desespera de esta forma su hija sufrirá más, al verla angustiada, ella los ama a los dos. Ella ha suspirado por el regreso del príncipe, ahora él vino por ella, tal vez es que los dioses han escuchado sus oraciones_ La mujer algo mayor que ella, le acariciaba el cabello, al momento de guiarle al lecho.

Sé la angustia, que tiene, es madre al igual que yo, y se preocupa enormemente por su hija. La princesa esta en la edad en que las jóvenes generalmente se casan, es algo que nosotras debemos aceptar. Luego vendrán los nietos, para consolarnos._Aquellas palabras sabias de su amiga, le hicieron soltar su angustia en un llanto desesperado, temblando en su regazo.

_Llore, mi señora, pero mañana muestre su sonrisa a su pequeña, y esperemos que el joven Saga, le devuelva la sonrisa. Además el señor Arles no permitirán que le dañen a su niña consentida. Despellejaría a su propio hijo, si le dañase, mire lo que pasó cuando la secuestraron, Andri, es la luz de esta casa. La doncella se quedó al lado de su señora consolándola en silencio.

Al oír gritar a su madre, Andrómeda, se angustió más abandonando los brazos de Arles, se puso en pie seguida del mayor, que le detuvo, cariñosamente, abrazándola contra sí: _Andri, es por el bien de tu madre, ella debe descansar también, entiendes cariño esta noche Saga, se quedará vigilando tu sueño y las noches sucesivas. Asiéndole de su barbilla le levantó, el rostro para luego besarle la frente.

Al abrirse la puerta, Saga suspiró al ingresar al recinto dónde se encontraba Andrómeda, la joven era tan alta, que les llegaba al hombro y ellos tenían una buena estatura. Era reflejo fiel de su madre biológica Topacio. Saga, volvió a ver a su padre asintiendo y entonces éste abrazo a Andri besándole la mejilla. _ Duerme bien pequeña._

Paso al lado de su hijo, depositando la mano en su hombro. Le confió el tesoro más preciado de los Géminis. Andri se volvió para mirar a Saga, este le estudio a la luz de la vela, detallando su figura con detenimiento al verla descalza, se acercó: _ no deberías estar fuera de la cama, pequeña. La alzó con delicadeza entre sus brazos. Le recostó en el lecho, acomodándole las almohadas, y al tomar sus piernas para acomodarla dentro de las cobijas las sintió extremadamente frías.

_ Estas helada Andri._ Se apresuró a ir a la cómoda dónde la damas guardaban su cremas y perfumes halló un frasco con aceite su familia siempre los compraba, su madre los utilizaba para calentarlos en los días que hacía frío, recordando esos días se sonrió imaginó que Shaka haría lo mismo con Andrómeda.

_Saga_ le llamó dulcemente_ no te enojes con mi madre, por favor. Ella se preocupa mucho por mi, nunca se ha separado de mí, siempre dormimos juntas._ le expreso, bastante angustiada, mientras el se acercaba al lecho de nuevo sentándose en él, se subió completamente, cruzando sus piernas, alzó las de Andri hasta descansarlas en su regazo, descubriéndolas hasta la rodilla. Lo que hizo que la joven se sonrojará y tratará de quitarlas de ese lugar, más el mayor se lo impidió.

_No puedo permitir que te enfermes más de lo que estas, calentaré tus piernas, con respecto a tu madre, no estoy enojado con ella._ Vertiendo algo del líquido en sus manos las froto, para calentarlas, para luego tomar la delicada extensión comprobando su tersura, pasó su mano frotándolas, detalló la firmeza de sus músculos descendiendo a sus pies los cuales masajeó suavemente. _ Ahora mi dulce niña, tranquilízate, cierra tus ojos, mientras yo te cuento todo lo que he hecho en estos años, que lugares conocí, y como es Edimburgo tu nuevo hogar.

_ Edimburgo, es dónde habita el rey_ musitó Andri_ pero mi hogar son las tierras altas, es dónde he crecido_ Al momento en que se acomodaba en el lecho, entre las almohadas. Porque he de ir yo allá.

_ Porque es el lugar, dónde estaré_ Saga suspiró estas palabras suavemente sin dejar de acariciar sus piernas tratando de hacerla relajarse. Yo te lo he dicho, eres mi prometida y he venido por ti. Andri abrió sus ojos, y los fijó en el rostro del mayor que estaba tenuemente iluminado por la luz de las velas.

¿Prometida, yo?_ deletreó cada una de sus palabras. Sonrió tristemente, recordando escenas del pasado que quedaron grabadas en su mente con hierros incandescentes. _No trates de mentirme, en la corte del rey, deben haber jóvenes más sofisticadas y hermosas que yo, además sanas. Yo no conozco nada mas que las tierras altas, Saori, tu hermana ella si se desenvolvería perfectamente en ese lugar.

_Saga, tu debes tener todo un séquito de damas, buscando que les des su atención, puedo ser enfermiza, pero no tonta. Soy solo un estorbo tanto para mi madre como para ti. Lamento tanto que te hayan hecho venir, para consolar alguien como yo. _

El mayor la escuchaba, y cada una de sus palabras, se clavaron en su alma, había tanto dolor en ellas. _Es a mi madre, la que deberías tomar en matrimonio._ sentenció suavemente. Aún más me debes odiar, por mi culpa te alejaron de tu hogar, fueron ocho años de exilio. Saga detuvo sus manos apoyándolas en sus pies y se sonrió.

_Pues creo que debes de tener fiebre cariño, estas delirando, como crees que pueda haber en toda Escocia, una mujer que se te compare, Andri. No deseo otra prometida, y lo de enfermiza se puede arreglar, es una profunda tristeza la que denoto en tu alma. Andri. La joven se dejó caer de nuevo entre las almohadas al escucharlo. _No me interesa las cortesanas de Edimburgo, expresó al momento de depositar sus piernas en el lecho, cubriéndolas de nuevo, seguido de esto se puso en pie, para dejar el aceite de nuevo en la cómoda.

_Saga, yo …_ iba a refutar, pero el mayor se asomó a la puerta llamando a uno de los guardias, este le entregó un pequeño bulto el cual siempre traía en su caballo eran su efectos personales, más inmediatos. Se dirigió a uno de los elegantes divanes dejándolo allí. Y de él sacó un tartán, el cual no era de los que usaba para viajar, se sentó en el borde inferior del lecho quitándose las botas, y luego su kilt. Andri bajo su mirada cuando se quitó el tartán, con pudor desviándola a otro lado.


Saga algo divertido, la ve desviar la mirada, es que en realidad es un ser lleno de inocencia, rápidamente se termino de poner su otra prenda. Me he cambiado de ropa, si no quiero que Mü se enoje conmigo. _No te debe dar vergüenza ver mi cuerpo, algún día, yo veré el tuyo también, le convino decir al momento de acostarse a su lado, atrayéndola a su pecho. Ahora dime mi princesa, cual es el cuento que quieres que narre. Te contaré lo que te guste hasta que te duermas. Si tu no duermes yo no lo haré. Seré tu Sheherazada.

_¿Sheherazada? ¿Quién es? _ inquirió levantando su rostro hacia él y Saga se vio reflejado en sus esmeralda, sonriéndole le besó nariz, una narradora de historias que el sultán Shahrir desposó y para salvar su vida, ya que después de la noche de bodas, la esposa del sultán era decapitada, ella empezó un cuento cada noche siempre dejándolo en suspenso para el siguiente día.

_ Es una historia muy triste, Saga._ Pero el mayor solo se rió, para nada es triste, amor. Esta joven se ingenió para contarle Mil y una, historias, que mantenían a su esposo en vilo, tanto es así que cuando terminaron las narraciones, tenían tres hijos, y por medio de ellas, le enseñó moralidad y amabilidad, salvando su vida.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Mar Ene 06, 2009 3:36 am

Ella se interesó en esa historia, entonces le pidió que le contará, más detenidamente de cómo se desarrollaba el libro. Saga se sonrió al momento de abrazarla más a su cuerpo, dejando que su cabeza descansará en su pecho desnudo.

_Bueno, mi princesa ahora, cierra tus ojos y yo te contaré sobre Aladino y su lámpara maravillosa. Pero mañana quiero que me cuentes que es lo que te tiene tan triste_ Sabía que tocaba terrenos escabrosos, por lo que le había contado Saori en su última visita a Edimburgo, indagar en su tristeza le hacía caer un llanto desconsolado, la sintió tensarse, y luego un cálido rocío en su piel. La movió lo suficiente para levantarle el rostro, e inquirió en sus ojos, acariciándolo con delicadeza, se acomodó de tal manera que sus rostros quedaron de frente de uno al otro, pausadamente empezó a recoger con sus labios cada perla que manaba de sus esmeraldas, abrazándola de la cintura.

_Andri_ murmuro casi rozando sus labios. Por favor, que hay aquí, le expresó al besar con el lugar dónde su corazón latía. Aquel simple roce aceleró aquel dolido corazón, sin embargo, el no le dejó separarse de su cuerpo, luego con su mano libre la deposito en ese lugar.

_Siéntelo, por este corazón, suspira tu madre, Saori, Mü, y mi padre. Por este latido fue que he regresado. Deja que su ritmo sea de nuevo aquel río cantarino, que nos robaba sonrisas.

_Saga, solo siento dolor, y no hay nada que me lo calme_ susurró, cerrando sus ojos, hasta juntar su frente a la del mayor. Cada latido de mi corazón me recuerda mi infortunio._ Suspiró, no me preguntes más porque nunca diré que es lo que mantiene así, será mi secreto, el que me llevaré a la tumba. Aquellas palabras llenas de dolor, punzaron el corazón de Saga, quién entrecerró los ojos, y asiéndole de la barbilla. Le mantuvo su rostro a la altura del suyo.

Y sus dedos acariciaron los labios, entreabriéndolos. _No, hables de muerte nunca, Andri, menos un ángel como tú. ¿Qué haríamos sin ti? Cada una de sus palabras le hizo abrir sus párpados separando sus rizadas pestañas, que engalanaban las dos brillantes esmeraldas. Su aliento calido, le sentía acariciar su piel, que estaba fría, a la falta de fuerzas de su alma abatida. Saga quién no era un amante inexperto pudo percibir su excitación al tenerlo tan cerca, así que con parsimonia, unió sus labios, un delicado roce.

Esa pequeña caricia, representaba su primer beso, la hizo retener su respiración y un extraño calor, se alojó en su rostro. Saga se sonrió al notar que había dejado de llorar, para sonrojarse notablemente, aún en esa tenue iluminación se podía notar perfectamente, ella acarició sus labios con uno de sus dedos temblorosos. El mayor le dio tiempo a asimilar esa nueva experiencia. Y Andri, algo confundida fundió su mirada en esos zafiros, que le veían con las repuestas de todas las sensaciones, que su organismo experimentaba en este momento.

Saga siguió delineando sus labios lentamente, viendo todas las reacciones, que tenía aquella caricia, hasta que Andri, ocultó sus brillantes ojos entre las rizadas pestañas, el mayor, entreabrió de nuevo sus labios, uniéndolos, y ahora se empezó a mover sobre ellos de manera pausada, disfrutando del sabor a fresas que ellos emitían, su suavidad, guiándola a responderle de la misma manera y sus manos grandes y fuertes se descansaron en una de sus mejillas y en el cuello. Aquel ósculo duro lo suficiente para calmarla. Con sus ojos cerrados y labios entreabiertos se quedo quieta, apenas respirando suavemente.

Hasta que sintió que todo se había detenido, sus esmeraldas se toparon con el rostro sonriente de Saga, Andri, si le correspondía, y pudo disfrutar del sabor de un beso correspondido, la dulzura del ansia de su pareja. El poder sentir que su corazón se estremecía tan solo con el roce de sus labios.

_Cuenta la leyenda, que había un joven que se llamaba Aladino, que vivía solo con su anciana madre, que era viuda… Empezó a narrar, al momento de amoldarla a su cuerpo. Su voz era pausada, tranquila, emitida en una frecuencia, baja. Asiéndola de las manos, las resguardó entre las suyas, su respiración era de manera profunda y larga, conforme avanzaba la historia, la vio pestañar en un esfuerzo por mantenerse despierta, conforme le veía caer en el sopor su voz se hacia cada vez más débil hasta que por fin la vio dormir tranquilamente. Se acomodó para cerrar sus ojos y acompañarla al mundo de los sueños.

Al ser el siguiente día, Arles, desayunó con Ariadna en el salón principal en la gran mesa de elegante ébano, quién permaneció en silencio jugando con sus alimentos, el mayor con sus ojos zafiros, le observaba ni siquiera era buena compañía para una conversación. Así que soltó el aire de sus pulmones suavemente, para continuar con su te.

_Por más que hagas rabietas, Ariadna, Andri, ahora estará en manos de Saga, el será el encargado de cuidar de ella hasta que sane. Además te comunico que hemos venido por las dos porque los Géminis hemos sido convocados a Edimburgo estar en los palacios de verano, ya no es seguro, los ingleses se han ido colando en nuestras tierras _terminó de decir al depositar la taza en la superficie. Ahora que veníamos hacia acá tuvimos que bordear un continente inglés. Los zafiros de Ariadna, se le terminaron con el temor reflejado en ellos.

_Sabes que de permanecer aquí aunque tenemos guardias resguardando este castillo, no podrían soportar ante un escuadrón completo, no quisiera ponerlas en peligro a ninguna de las dos. No tendrían piedad de ninguna, sería ultrajadas y las más hermosas, llevadas prisioneras para las cantinas de Inglaterra para servir de meretriz con sucios mendigos_

El solo pensar lo que eso sería hizo que Shaka se pusiera en pie: _ porque no me lo comunicaron antes, que estuvieran tan cerca, Andri corre peligro si algun desgraciado la toca juró que lo mato. _ Arles se puso en pie, asiendo la mano del más joven. Pues pasaría lo que estas haciendo ahora desesperarte y al salir sin la debida protección el daño sería peor, cariño. No debes ser tan impulsiva, eso solo te ha causado problemas, Shaka.

Se acercó a Ariadna para abrazarla: _no podíamos permitir, que las lastimarán si no salían bien resguardas serían presa fácil para esos mercenarios, más aún en el estado que Andri, ella esta muy debilitada, además por eso hemos venido Saga y yo, es con el fin de protegerlas. Ahora ve alistar todo, además, en la tarde tendremos visitas, el médico de Palacio, vendrá para valorar a nuestra pequeña.

Entonces la furia murió en los ojos de Ariadna, la preocupación por Andri, le volvía loca, no pudo evitar que sus lágrimas resbalaran rebeldes por su faz. El mayor bajó la mirada: Esperemos que mi hijo esta vez, logre devolverle la sonrisa que esa tarde le robaron.

_Mi lord, fue demasiado para su dulce corazón, tanta sangre y muerte, la enfermó, y yo no pude hacer nada para impedirlo, ¡Oh, dioses! Mi hija no ha sonreído en años, cualquier cosa la hace llorar, no sé que hacer. El mayor solo le acariciaba el cabello para hacerla calmar, Saga, la recuperará a cualquier costo, y yo le permitiré cualquier método para que lo logre, entiende ahora es sacar a Andri ese estado, antes de que se consuma completamente.

Pero lo que si es cierto, Andri, irá a Edimburgo, Ariadna para dar a conocer oficialmente su compromiso con Saga, cuando las amonestaciones estén listas, será su mujer oficialmente, La angustia se dibujó en los ojos del menor, y sus labios temblaron. _ Es una niña, tío._ sollozó angustiado, sin poderse controlar.

_ Esta en edad casadera, Shaka, las jovencitas de su edad, están casadas ya. Además Saga, aún es joven, no la estoy entregando a un viejo, si no a mi propio hijo, él le ama, desde que la conoció, sus ojos esmeraldas le prendaron primero como un hermano mayor, ahora como su prometido, y pronto como su esposo. Ella negó suavemente con su cabeza. _Es aún muy joven, ella ha vivido solo a mi lado, no la separé de mi._ Suplicó tomándole las manos con respeto, espero que le comprendiera.

Es una decisión ya tomada, Shaka, Andri será la esposa de Saga, lo antes posible._ Sentenció con firmeza_ Ahora ve a disponer para recibir los invitados además que acondicionen los demás cuartos, vamos a recibir mas soldados, para el momento de nuestra partida.

El cansancio del viaje, le hizo dormir hasta pasado el mediodía, se fue despertando poco a poco al sentir la suave candencia de su respiración, una de sus manos descansaba en un delicado muslo descubierto, ya que el momento en que se durmieron el camisón se había subido sutilmente, y ahora descansaba prácticamente sobre su cadera, sostenido por su mano. El delicado brazo reposaba sobre su pecho desnudo cercano al rostro de Andrómeda que buscó cobijo en sus brazos. Lentamente comprobó la tersura de su piel. Algo sonriente, pensó que fue involuntario de su parte, pero él mismo en sueños evitó que se apartara de él.

Sus brillantes rizos caían sobre su espalda y algunos en toda la extensión de su pecho, cerró sus ojos sintiendo el delicioso aroma de sus cabellos. El sol ya se veía en el cenit y atravesaba los elegantes cortinajes, el ruido de los sirvientes del castillo, le hicieron abandonar su relajada posición, se movió con cuidado de no despertarla pensó que lo mejor que podía ocurrir es que durmiera hasta que abriera sus ojos por su propia voluntad, se dirigió al cuarto de baño, allí se encontraba la tina, de metal y las sales aromáticas, al comprobar que nada hacía falta, se dirigió a la puerta, y allí estaba el guardia de la noche.

_Ariel, llama a mi nana, la que le dicen Afrodita, dile que prepare agua para asear a dos personas, y que venga a alistar a mi prometida._ Ordenó al joven guerrero, quién asintió, haciendo una reverencia, ante el mayor. Saga le vio partir, entonces cerró la puerta, con delicadeza, no deseaba todavía despertar a Andri. Tan solo se encaminó al lecho, y recordó una escena de hace más de once años, dónde su pequeña dormía de esa misma manera.

Se había deshecho de la sábana era una costumbre muy arraigada en su prometida, a la luz del sol notó cada una de sus formas, su cabello brillante, y hermoso, su fino rostro, la delicada piel blanca. Se sentó en el lecho apoyado contra el respaldar, jugando con los rebeldes mechones esmeraldinos.

Así estuvo en silencio, hasta que llamaron a su puerta, entonces, la joven se despertó sobresaltada buscando a su madre, pero es recibida por los brazos de Saga, que le brindan refugio y la calman en suaves caricias, besándole la frente.

_Buenos días, cariño. Aunque debería decir tardes_ El sol está en el cenit. Asiéndole suavemente la barbilla para besarle los labios en un delicado roce. Respirando profundamente.

Ella se sonrió: _Buenas tardes ¿Y mi mamá? Inquirió al ver que Ariadna no la había venido a despertar, ella estaba acostumbrada a despertar acunada en sus brazos, siempre bajo sus cuidados maternos. Saga se sonrió: tu mamá seguro se esta encargando de los quehaceres, como siempre lo ha hecho. Además estoy yo para encargarme de ti. _ Observando su reacción le acarició el rostro, ella se sonrojó ante sus palabras.

Y el no pudo retener una risita algo divertido: _ ¿Dónde está mi Andri? La que solía retarme por consentir más a Saori, que a ella, y celaba mi cariño. Ahora te sonrojas muy fácilmente, mi dulce niña._ Ella soltó el aire de sus pulmones despaciosamente. Ahora nos alistaremos, para desayunes, y estés con tu madre, que debe estar histérica. Saga notó el cambio en sus ojos, se quedo inquieto cada vez que le nombraba a Ariadna, Andri tenía la misma conducta. Cubriéndola con la sábana, se dirigió a abrir la puerta

Por ella Afrodita, con la asistencia de Natasha, su Hyoga, el soldado al que había ordenado Saga, que le buscará traían unos grandes baldes de madera repletos de agua caliente. El joven hijo de Natasha no pudo evitar desviar un momento su mirada a su amiga, en el lecho, soltó levemente el aire de sus pulmones, algo que no paso desapercibido al mayor, quién estudió como Andri le devolvió una delicada sonrisa, el joven de los ojos como dos diamantes, bajó la mirada inmediatamente al sentir como era analizado por los ojos del príncipe. Saga, desvío su mirada a la de su prometida, y se encaminó hacia ella, sentándose a su lado para abrazarla demostrando su posesión sobre Andri. Cuando terminaron de llenar la bañera y su nana depositaba sus vestiduras, los demás sirvientes abandonaron la habitación.

Entonces Saga, quién se había dedicado a jugar con los cabellos de Andri, mientras les preparaban el baño, se puso en pie, para descansar sus manos en los hombros de su nana. _Deja las ropas de Andri, listas también, yo me encargo de ella, dos pedazos de cielo, le observaron con asustados. Más él le besó su sien. _No te preocupes, no le lastimaré ni un solo cabello._ Además ella será mi esposa debe acostumbrarse a mi presencia, a esta clase de intimidad_ le susurro apenas audible para ella.

Afrodita, no pudo retener sus lágrimas, pensando en la angustia de la señorita Ariadna, el señor Arles no le dejaba acercarse al saber que su niña se había despertado y era Afrodita la que se encargaría de ella, le brindo algo de calma, pero ahora que le viera regresar no le creería que la alistó tan rápido. Pero el ama de llaves no se atrevió a refutar, simplemente asintió, la momento de secarse las lágrimas disimuladamente, ya que el Saga le cubría de la vista de la princesa de las tierras bajas.

Sin tardanza, sacó del amplio ropero, un hermoso vestido de muselina aguamarina, junto con todos los implementos, el corsé, las medias de seda, unos hermosos botines que le hacían juego. Una cinta de terciopelo para su cabello. Los fustanes que se ajustan por debajo del vestido. Saga, miraba con curiosidad la cantidad de ropajes que llevaban las jóvenes encima.

_¿No se ahogan con ese montón de chucherías encima? _ Indagó algo sorprendido y tomado entre sus manos el diminuto corsé, Andri era delgada, pero esto era una tortura, pensó.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Mar Ene 06, 2009 3:38 am

_Señor, no debería tocar las ropas intimas de una dama _ le retó pegándole en la mano, y arrebatándole la prenda, de sus manos.

_Vamos nana, yo no le pondré esa cosa, no quiero asfixiar a mi futura esposa. Tomándola de la cintura sintió entre los ropajes de su querida nana el corsé _con razón tienes tan mal carácter_ le expresó sonriéndole amenamente mientras le hacía cosquillas, suaves al ama de llaves. La situación causó una risa amena de los labios de la joven princesa, que se cubrió la boca con su mano, para retenerla, aquella pequeña acción, iluminó los ojos de su nana, quien se abalanzó sobre ella besando sus mejillas. La matrona le abrazó fuertemente, contra su pecho y Andri la envolvió en sus brazos delicadamente.

Sonriéndose se separó de su princesa: _Mi nena, esta noche cenaremos asado de pavo y una tarta de fresas, su platillos preferidos_ la joven le sonrió suavemente, asintiendo, su delicada mano acarició el rostro, de la mayor.

_Nana ¿Mi mamá?_ Indagó, sin soltarle la mejilla, viéndose reflejada en esos sabios ojos celestes. Prepara todo para la visita de algunos miembros de la corte y ella esta preocupada por su niña._ le convino decir, al tomar las manos pequeñas y suaves besándolas. _ Pero cuando vea esta hermosa sonrisa en sus labios, llorará de alegría, la joven Ariadna le ama más que a su vida, mi dulce princesa.

Poniéndose en pie, se dirigió a Saga, jalándole la oreja: _ni se te ocurra, volverme a molestar de esa manera mocoso, que aunque fueras el Rey de Escocia, tuvieras
nietos ya, no te lo perdonaría igual te daría una azotaina, que te acordaría de mi toda tu vida, igual si lastimas a mi princesa, entiendes, mozalbete sin corazón._ Esa escena que se desarrollaba frente a su ojos, la hizo nuevamente reír, aquella dulce expresión la adoraron tanto su nana y su futuro esposo.

_ No me digas eso, nana, si yo te quiero, mi hermosa viejita._ Lo que se ganó un pellizco en su brazo. ¿Vieja yo? Eres incorregible. Sigue hablando y te llevo ahora mismo al salón principal y delante de la corte te azotaría como el niño malcriado que eres. Indignada salió de la habitación, no sin antes decir que vendría para ayudar a vestir a su niña.

_Como eres Saga, no le hagas enfadar, que ella es como tu madre_ le expresó Andri, al momento de aferrar las sábanas entre sus manos para correrlas y salir del lecho, deslizándose por él. Cuando estuvo de pie en el suelo suspiró. No supo en que momento Saga se encontraba a su lado. _No quites esa sonrisa de tus labios, si no seguiré molestando a nana, aunque le dé un infarto.

Andrómeda, le volvió a ver:_ o ella cumpla su amenaza, Saga. Sabes que es capaz de hacerlo y tu padre la apoyaría. Saga se sonrió ante sus palabras. Sería interesante si luego tú me curas. ¿No crees? La joven se sonrojó visiblemente, bajando su mirada, lo que ocasionó una carcajada de felicidad en el mayor. _ Ven cariño, ahora te vas a bañar_ le alzó con facilidad mientras le llevaba al elegante recinto. Depositándola con delicadeza en una alfombra.

Se inclinó tocando el agua comprobando su temperatura, la cual era perfecta: _listo, ven aquí _ le indico al ponerse en pie enfrente de Andri. Acarició sus brazos desnudos suavemente, para luego desatar las cintas de su camisón. La pequeña mano de Andri, le detuvo asiéndola suavemente. _Yo puedo bañarme, sola, Saga.

El mayor pasó sus nudillos por su rostro: _ lo sé. Pero es un mimo que quiero realizar. Ella suspiró al asir su mano para llevarla a sus labios, besándola con delicadeza. Solo si me permites devolverte el favor_ concluyó, indagando en los ojos de su prometido, evaluando sus sentimientos, con la leve esperanza, que no fueran mentira. _Lo que mi princesa desee.

_ Entonces cierra lo ojos hasta que te indique hacer lo contrario_ le ordenó siendo ella misma quién se lo cerrase, aquella suave caricia le hizo que su piel se erizará, presa de un escalofrío. _ Andri_ susurró su nombre al momento que escuchaba la fricción de la tela al resbalar por su cuerpo, el viento cortarse al pasar la joven hacia la tina, luego el ruido del agua al recibir su cuerpo dentro de ella.

_ Ya puedes abrir los ojos_ le indicó, me pasarías las sales aromáticas, se encuentran en aquel lugar, mostrándole con su mano la dirección, Saga, simplemente contuvo la respiración al ver su torso semidesnudo cubierto en partes por sus rizos esmeraldinos. Acercó un pequeño banco, junto con todos los aceites y sales para perfumar y limpiar el cuerpo, así como con una suave esponja la cual mojó en el agua aromatizada. Para luego aplicar un masaje en sus hombros, liberándola de cualquier tensión. Apartando con delicadeza sus cabellos humedecidos, aquella piel tersa sin marca alguna, le engalanó la vista.

Andri se restregó las demás parte de su cuerpo, al momento que Saga, le ayudaba con su espalda. Sentado a sus espaldas, disfrutó con adoración el poder detallar y grabar parte de su fisonomía. Aquel cuerpo etéreo, lozano, que no se apartaba temeroso de su contacto, pero también se daba a respetar.

_El mozo de cabellos dorados, quién es Andri, puede ver que le sonreíste_ Indagó con un dejo de celos en su voz, al momento de descansar sus manos en sus hombros y con delicadeza se mueve de su posición hincándose frente a ella para verla a sus ojos al momento de contestarle. Andrómeda se estremeció al sentir como adentraba su mano en el agua, buscando su mano, la cual encontró reposando en su muslo. Ella le asió, apretándola con amor. _ Es Hyoga, el hijo de Natasha, es un querido amigo_ sin sobresaltarse le indicó la verdad, al no ver nada malo en su amistad. Y el mayor asintió a sus palabras: _ Andri, tienes algún otro amor en tu corazón, y es por eso que estás triste_ al decir esto lo hizo con un nudo en la garganta, sabía que había sido muchos años separados, y le aferrándole delicadamente su barbilla, la hizo mantenerle la mira.

_No_ respondió sin duda, sin titubear. _Y tu Saga, tienes algún otro amor, si es así yo te daré la libertad, sin dudarlo. No quiero encadenarte a mí, si no me amas. Le sostuvo firmemente la mirada, esperando su respuesta. El mayor le sonrió: _Andri, volví por ti, para ti, y te llevaré como mi prometida a Edimburgo.

_Sé que los caballeros, no pueden estar solos muchos tiempos._ Soltó, musitando cada una de sus palabras._ Mi tía no me ha hecho ignorante, a pesar que mi madre me ha querido meter en una bola de cristal, para que nada me dañe. Pero Saga son segundos y esa bola se rompe, fácilmente. Soltó levemente el aire de sus pulmones al ponerse en pie delante de él quién le ofreció su mano para que descendiera sin accidentes de la tina. Embelesado adoraba aquel cuerpo que algún día sería suyo. Cuando Andri se estiraba para tomar la toalla, el hizo primero, envolviéndola en ella, para luego apegarla a su cuerpo.

Sin poderlo evitar la visión de su cuerpo, despertó la ansia dormida de su cuerpo. Quién rozó el cuerpo frágil en sus brazos. Ella se estremeció de conocer el efecto que tuvo sobre él. _No te miento, suelo ser activo, en ese sentido, pero nada que pueda arrebatarte tu lugar.

_Saga has amado, alguien antes que a mí_ Indagó sin salir de sus brazos sintiendo la agitación de su respiración sobre su hombro desnudo. Y el la volvió en sus brazos, para hablarle de frente. Y ella se abrazó a su cuerpo dejando caer la toalla a sus pies, y él le rodeó con delicadeza de la cintura. Caprichos de adolescentes, en el que creí amar, pero no fue más que una obsesión tonta. Ella cerró sus ojos, tratando de retener sus lágrimas, no seré yo una de esas obsesiones. Saga.

-No lo eres_ Andri, serás la madre de mis hijos. Andrómeda suspiró, suavemente mientras desataba los amarres del tartán, algo de timidez, es tu turno para bañarte. _ cambio el tema de la conversación y dándola por terminado, Y el mismo se termino de desvestir sin pudor alguno. La más joven apartó la mirada, para no verlo desnudo. Y el le hizo mirarle a los ojos. Somos similares, eso lo sabes, verdad, Mü y Shaka te lo tuvieron que explicar_ Indagó suavemente.

Andri asintió, al momento que Saga, le tomó la mano y se la dirigió a su falo. La diferencia entre nosotros, es que tienes la capacidad de concebir, tu cuerpo es más frágil que él mío y tu cintura más pronunciada, sus cuerpos son similares al de las mujeres.

_Y somos considerados mujeres, en todo el sentido de la palabra. Lo mismo le pasa a mi madre y tía._ terminó casi con hilo de voz. Y Saga le abrazó a él acariciándole la espalda con delicadeza. _Mi princesa._

Las manos de Andri, temblaron sujetas a sus costados antes de decir: _ Es tu turno para bañarte dejó que el se instalará en la tina. Le siguió con la vista, para luego ubicarse en el banco que antes había ocupado Saga, tomando la esponja con sus manos pequeñas, talló su ancha espalda con cuidado hasta dejarlo limpio a satisfacción, le vertió agua en sus cabellos lavándoselos, con delicadeza.

El mayor disfrutó con los ojos cerrados, esos mimos, al sentir como sus dedos pasaban entre sus cabellos, comprobando que quedaran sin enredos, y los acariciaba suavemente. Hasta que dio por terminada su tarea, dándole un suave beso en su hombro, decidió que era el momento de darle privacidad a su prometido para que terminara con su aseo y salió del baño.

Al cerrar la puerta tras de sí, se encontró con que su nana le esperaba lista para ayudarle a arreglarse, la matrona portaba una toalla seca en sus manos así como algunas cremas y perfumes, Andri, acostumbrada a todos estos cuidados, dejó que la toalla cayera al piso, mientras las manos hábiles de Afrodita se encargaban de ungir su cuerpo, con esos delicados aromas. Cuando terminó con esas tareas, fue momento de empezarla a vestir.

Primero se colocó la camisola de seda blanca, que le cubría el cuerpo hasta su tobillo. Andri suspiró a sabiendas de lo que venía, se fue a sostener de una de las columnas del cuarto, mientras su nodriza le colocaban el corsé, justo en el instante que Saga salía del cuarto de baño, con una bata negra cubriendo su cuerpo. Sentándose en el lecho, admiró el complicado proceso de la colocación de esa prenda intima. La matrona, cruzaba cada uno de los cordones, apretando con fuerza, al momento que su prometida sostenía la respiración, con sus ojos cerrados, apenas sosteniéndose la elaborada superficie de la columna.

Negó suavemente con su cabeza, secándose el cabello con una toalla: _Nana, querida si el rey, viera esto despediría a todos sus verdugos, seguro, que tu le harías confesar hasta lo que no han hecho. La nodriza le ignoró hasta terminar con su labor. Comprobando que la prenda quedará colocada a satisfacción. En silencio, se dirigió al lecho, tomando los fustanes, los cuales iban sobre el corsé, sujetos a su cintura. Una vez que comprobó que todo estaba en su lugar.

Asió el delicado vestido de muselina turquesa, cubriéndola con el, se sonrió al ver como este caía delicadamente sobre su cuerpo favoreciéndole su belleza. Y por último buscó las medias de seda, que usaría y el liguero que las sostendrían en su lugar. Se postró en el suelo, para ayudarse, y la joven levantó su pie delicadamente, la media encajó a la perfección en su delicada extensión, hasta sujetarlo con el liguero, el mismo proceso se hizo en la otra pierna. Por último le alcanzó las zapatillas que utilizaría ese día.

Por su parte Saga, solo observaba, al momento de tomar las ropas que le trajo Afrodita y volvió al cuarto de baño dónde se vistió. Al salir completamente presentable, la nodriza terminaba de peinar los sedosos cabellos de su princesa. Con una mirada de orgullo al finalizar.

_Mi niña, hermosa como siempre. Le avisaré a su madre que les sirva el desayuno. Y no quiero protestas comerá todo lo que le sirvan. _ Le expresó cambiando su rostro a uno severo. Andri bajó su mirada y asintió, antes de asir las manos de su querida nodriza. _Trataré, lo que pueda ingerir_ Para luego besarlas con amor. Los dedos alargados de la matrona se perdieron en sus cabellos acariciándolos.

_Pero mujer, como quieres que coma, con esa cosa que le pusiste, sería un milagro que lograse ingerir algo._ Exclamó admirado, de tanta chuchería que llevaban las mujeres encima. Con una sonrisa de picardía se acercó a su prometida aferrando su mano, con delicadeza la pone en pie, y le hace girar, lentamente. Hasta que la abraza con delicadeza: Eres una hermosa ninfa, y acercándose a su oído, pero eres más fascinante sin ropa._ Le besó con su cuello. Al momento que le indicaba con la vista a la nodriza abandonar la habitación y ésta se retiró de inmediato.

Ante esa caricia Andri gimió suavemente. Y Saga se sonrió satisfecho, con sus dedos reconoció su rostro, hasta llegar a sus labios, los cuales aprisionó con sus dientes delicadamente, para separarlos, hasta que su lengua reconoció esa dulce cavidad. Aquel beso se rompió en una suave caricia, para luego besar su frente, aferrándole la mano se dispuso a guiarla al salón principal dónde les habían preparado la merienda.

Ariadna, les esperaba muy ansiosa, en la entrada del mismo, se apresuró a cortar la distancia entre ellos, dirigiendo una mirada amenazante al mayor, sin que su hija se diera cuenta, en el momento que la abrazó a ella, después de besarla con todo su amor, le dirigió a la mesa, dónde se sentó a su lado, preocupada indagaba silenciosamente, cualquier conducta que le viera extraña, a su niña. Pero como todo el tiempo Andri, apenas si levantaba la mirada de su plato, si acaso había pellizcado algo de su pan y alternando con el té.


Soltando el aire de sus pulmones, la mano cariñosa de Ariadna se perdió en sus cabellos de esmeralda. Saga las observaba de reojo, la tristeza estaba consumiéndolas a las dos, así como degustaba de su sopa de avena en silencio. Shaka abrazó a su hija, acunándola en su pecho, tomó la cuchara y él mismo le empezó a alimentar, mientras le susurraba palabras al oído, que para Saga eran imperceptibles. Andri le sonreía suavemente aceptando dócilmente cada cucharada que su madre le daba, pero las consumía con desgano.

Saga no aguantó más esa escena, al terminar de desayunar, soltó el aire al ponerse en pie, dejando la servilleta al lado del plato. Cerrando sus ojos: _ Ariadna no la obligues a comer_ Su voz no permitía que fuera desobedecida, ambas le volvieron a ver, y Andri bajo sus ojos apenada.

Al ver el efecto de sus palabras, bajo la voz con un dejo casi infantil: _ Andri, ¿quieres acompañarme a cabalgar?_ La joven fijó su vista en el rostro de su prometido, para luego desviarlo al de su madre, quién había cambiado su dulce semblante a uno de severidad, reteniendo la respiración iba a refutar, pero Saga, se le adelantó: _Iré para que te ensillen unos de los caballos, el ejercicio te hará bien, además hará que tengas más apetito_ Le expresó sonriendo_ Ve a vestirte, de manera adecuada para cabalgar.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Mar Ene 06, 2009 3:40 am

Sin más abandonó el salón con destino a los establos, sin importar que Ariadna estuviera de pie, dispuesta a emitir su oposición a tal idea, enfurecida golpeó la superficie de la mesa, sus dedos aprisionaron fuertemente el elegante mantel que la cubría.

_ Ese irresponsable_ pronunció con su voz entrecortada por la ira.

El verla tan alterada angustió a su hija, quien se colocó a su altura abrazándose a su espalda, recostó su cabeza, cercana a su hombro, al momento que le acariciaba los cabellos.

_Andri_ la suave voz de Ariadna, apenas pudo pronunciar su nombre.

_Mamá yo siempre te amaré_

_Pequeña_ volviéndose la abrazo contra sí _lo sabes, ¿Verdad? Eres mi vida entera por eso te cuido como mi bien mas preciado. Eres lo único que puedo llamar mío, nacido de mi corazón y de mi alma. El regalo que los dioses me otorgaron._ Sus dedos detallaron ese rostro amado, hasta besar su frente.

_Nunca permitiré que te lastimen.

_ Mamá eso lo sé, has sacrificado más de lo que debieras y eso me angustia horriblemente, mamá he sido una carga muy pesada_ Su madre le acalló besando sus labios

_ Escúchame bien, no has sido mi carga, eres mi gran fuerza, mi alegría, el motivo de mis sonrisas.

_ Y de tus lágrimas_ Suspiró angustiada. Ariadna la atrajo a su pecho _Nunca pienses eso, mi dulce amor. Tu nunca podrías lastimarme, ni hacerme llorar. Ven yo misma te arreglaré para vayas a cabalgar un rato, la llevó a su dormitorio y le escogió todo lo que usaría para su paseo, Dejándola que ella misma se recogiera el cabello en una trenza, y ella adelantaría a poner ciertas cosas en claro con Saga y le siguió a las caballerizas.

Saga se encaminó hacia a las afueras del Palacio, las caballerizas se hallaban en la parte posterior del mismo, busco de inmediato a su semental encontrándolo al lado del establo de una hermosa yegua de pelaje blanco, Imperius se inquietaba por la hermosa potranca lo que le causó una sonrisa.

Aquel bello espécimen, todavía era una potranca, la cual estaba siendo cepillada, por un joven cabellos de oro, el cual estaba tan distraído en su tarea que no se había de cuenta de su presencia, le reconoció como el amigo de su prometida, el que ayudaba a Afrodita a cargar los enormes baldes de agua.

_ ¿Tú eres el hijo de Natasha, verdad?_ El joven se sobresalto al escuchar su voz, para dirigir su mirada hacia el lugar, dónde Saga le observaba en una relajada posición recostado en una de las divisiones del establo.

_Así, ese. My Lord_ Algo nervioso por su mirada.

El mayor se acercó a la potranca para acariciar su nariz suavemente, sintiendo el resoplido de su semental en su brazo desnudo.

_Bonita_ le expresaba comprobando con sus dedos su fino pelaje, la fue rodeando hasta estar al lado de Hyoga, para detener su mano con la suya, obligándolo a dejar de cepillar a la yegua.

_He venido, a preparar a mi semental, voy a salir a cabalgar con mi prometida_ le susurro casi a su oído. Estudió cada faceta de su comportamiento y éste bajó levemente los párpados, al saber de quién se refería.

_Esta potranca, ¿A quién pertenece, a Lady Ariadna?_

Hyoga negó suavemente: _Es aquel semental de allá_ indicándole el lugar con su cabeza. _Esta es de la señorita Andri, su madre se la obsequió, la princesa la utiliza para cabalgar dentro del patio del castillo, con mi ayuda o de su madre_ le informó tratando de sonar tranquilo, de una manera natural al trato con su príncipe.

Saga, asiéndolo de los hombros, le volvió para que le viera de frente, al ver su estado de miedo entrecerró sus ojos, guiando su mano al rostro del más joven, delineo sus labios suavemente: _ Sabes, esta potranca es un regalo digno de mi Andri, es hermosa y fina como ella. Ves a mi semental, el sabe escoger al igual que yo, esta potranca solo puede ser montada por un verdadero semental, un pura sangre, no por un potrillo, lo mismo es para ti, niño. Andri, es para ser mujer de un verdadero hombre, no de un niño.

Su rostro, se acercaba peligrosamente al de Hyoga. La furia contenida en sus ojos hizo temblar al más joven, así como se veía arrinconado, contra las maderas del establo. Con algo de alevosía Saga, dirigió su mano al tartán, colándose dentro de él.

_ Eres todavía sin experiencia, y aún así quieres hacerle honores a mi Andri._ Hyoga sostuvo la respiración cuando descaradamente, hurgaba en su intimidad, sus diamantes soltaban leves perlas de angustia, en el instante que ese dedo se internaba dentro de sus nalgas.

_ ¡Suéltalo!_ el grito de Lady Ariadna, le detuvo y sonriéndose, fue desalojando su dedo de dentro de él, e Hyoga salió corriendo de ese lugar. Enfurecida se abalanzó sobre Saga para abofetearlo, pero este le retuvo firmemente.

_ No te podías quedar sin meterte ¡Eh, Shaka!_ vio como uno algunos sirvientes se acercaban y aferrando la mano de Ariadna, la arrastró fuera de las caballerizas, dándole ordenes a los que llegaban que alistaran a los dos caballos, la jaloneo hasta la habitación que ahora ocupaba en el palacio.

_Te he dicho miles de veces, que no intervengas, juré no volverte a tocar, pero esta vez lo haré, porque me hartaste._

_ ¡Maldito! Hyoga no te ha hecho nada, es un muchacho muy dulce y amoroso, tal como Natasha. _

_Es él que te gustaría que pretendiera a Andri ¿Verdad? No alguien como yo_

Sin más le empujo contra el lecho, y le empezó a levantar sus enaguas, exponiendo su trasero, y separándole las nalgas introdujo sus dedos dentro de él. Con una sonrisa de superioridad, vio como siempre, se dejaba sin quejarse, recordando la promesa de hace años, se rió _ ¿En verdad, eres un tonto Shaka? Cuando hago una promesa la cumplo. Eres un mocoso tonto_ sin consideración abandonó lo que estaba haciendo para volverlo bruscamente.

_ Nunca tomaría a ese mozalbete, después de ver a Andri, pero le hice ver que no era hombre para ella, en lo que concierne a ti _ le expresó cercano a sus labios_ no me interesa una muñeca de trapo, cuando puedo tener el calor de Andri. Sus labios queman como el fuego

La ira destelló en los ojos de Shaka y cuando iba a golpearlo el mayor le acalló con un beso, sin que ninguno de los dos se diera cuenta que Andri, había ingresado a la habitación para despedirse de su madre encontrándose con la escena, salió silenciosamente de allí con su corazón agitado, corrió hasta las caballerizas, sus ojos detallaban una situación similar hace unos años, cada escena revoloteaba en sus retinas.

Su querida Axia, ya estaba ensillada, entonces se abrazó a ella y unas pequeñas lágrimas resbalaban por su faz.

_ Axia_ le exclamó acariciando su nariz, entonces vio la oportunidad de estar un tiempo a solas, y en la forma que Hyoga le había enseñado, montó a su yegua, cruzando su pierna en el lugar indicado, asió sus riendas, y la guío fuera del establo, escuchando los resoplidos y relinchos de Imperius, que se encabritó dentro de su resguardo, al ver que no había nadie cercano, se dirigió a la parte posterior de la fortaleza, justo dónde un portillo que solo los habitantes del palacio conocían, salio al bosque directamente, azuzando a Axia, se alejó a galope varios kilómetros adentrándose cada vez, en los lugares no habitados del boscaje, cuando consideró que había suficiente distancia, para no ser encontrada tan fácilmente, desmontó.

Caminó al lado de Axia, acariciando su nariz, hasta llegar a un pequeño afluente.

“Axia, amiga mía, me hace falta mi tía, ella sabría que decisión debo tomar. Mi madre le ama y él debe amarla, ellos no saben, que aquel día, los vi. Estaba huyendo con Saori, porque al sentir el ruido de varios jinetes acercándose, decidí irlos a buscar, le tomé la mano a Ori, y fui a buscar a mi madre, les seguí, tratando de ocultar nuestra presencia entre los matorrales y vegetación de esta zona, si ves dos niñas se podría ocultar perfectamente aquí, con mi mano acallaba los sollozos de Ori. Al escuchar sus voces, me alegré y dejando a Saori oculta, corrí hacia ellos, quedando estática, mientras los veía unidos.

Axia me sentí morir, yo era la carga de mi madre. Si yo no existiera; ellos estarían juntos.”

“Saga es incapaz de decirme la verdad, mi madre calla y yo sufro de verme causante de su dolor.” Al estar cada vez más cercana al ruido cantarino del agua en su recorrido, tiró levemente de las riendas acelerando su paso y el de su yegua.

_¡Mi hija, no!_ Saga le había dejado de besar y le acariciaba el rostro, para luego recostarse en su pecho.

_ Andri será mi esposa, Shaka. Y no te volveré a tocar. Yo no deseo lastimar a mi princesa, yo la amo. Tal vez hoy mismo te devuelva la sonrisa, me he encontrado con Kanon y Milo, están en Edimburgo, Kanon es un oficial mayor de su majestad y Milo uno de los capitanes de los batallones, al igual que yo.

Los zafiros de Shaka, le devolvieron la mirada asombrados, ahora mismo pensaba ir a encontrar con Andri, te prometo que no le pasará nada, llevaré una buena escolta.


_ ¡Lady Ariadna! ¡Lady Ariadna!_ los gritos de Hyoga resonaban en los recintos del Palacio, el joven venía pálido y seguido de varios guardias, su gritería hizo que el mismo Arles, abandonará la biblioteca, bastante preocupado, dirigiéndose hacia el bullicio.

_La princesa salió sola con Axia, algunos aldeanos la vieron cuando se adentraba en el bosque_

Ariadna se quedó paraliza en el umbral de su dormitorio, sus pies chocaron con algo en ese lugar, bajó su vista y vio unas de las cintas de seda del cabello de su hija, temblorosa se postro a recoger entre sus dedos aquel adorno, sollozó_ Ella nos vio, recordó que Andri iba a llegar a despedirse antes de irse para los establos.

Todos sus músculos se paralizaron del terror que sentía, las lágrimas se agolparon en sus ojos, incapaz de decir nada y ni de poder moverse. Al ver su rostro, Saga, corrió sin más demora, en busca de Imperius, mientras rogaba a todos los dioses que conocía que no se encontrará con los mercenarios ingleses.

Organizó a su mejores hombres en segundos, viendo a su padre que desde el balcón le dirigía una mirada llena de severidad, en sus brazos tenía a Ariadna, que lloraba desconsolada, al ver que no le permitían ir con ellos.

Al abrirse el puente fueron conscientes que la comitiva real, estaba frente a ellos, Saga ni siquiera saludo, azuzo a Imperius, seguido de sus hombres, bastó una sola mirada entre los capitanes y éstos le siguieron, dándole alcance, en especial los tres líderes, Iki, Milo y Kanon, más atrás venía Camus con los demás soldados.

Saga, les informó inmediatamente: _ M i prometida, salió al bosque sin protección alguna. ¡Maldición, fue mi culpa de nuevo! Nos informaron que tomó aquella dirección, sin más azuzó su garañón, dejándolos atrás, no deseaba dar más explicaciones. Fue Kanon su gemelo, quién le dio alcance.

_Saga, ¿Qué sucedió con Andri?_ le inquirió a su hermano, con severidad, exigiéndolo una respuesta inmediata, con preocupación en su rostro._ Me vio con Shaka, me encontró que su madre, ¿Entiendes? _Con desesperación, exigía a Imperius más rápido.

_ ¡Maldita sea, Saga!¿Por qué?_ El mayor negó con su cabeza, sin comprender que fue lo que sucedió.

_Roguemos, que el escuadrón del Duque de Buckiman, no la encuentre, ellos se adentraron después de tu batallón en estas tierras, por eso nos enviaron a todos, para evitar encuentros indeseables. Entonces Saga, sintió las bilis subirle por la garganta, esos carniceros no se detendrían por una niña, menos por una belleza como Andri. Ambos gemelos galoparon con el viento, seguidos de cerca de los demás.


Frente a un hermoso riachuelo, Andri, se dirigió al mismos, guiando a Axia, el mismo se encontraba en la cima de un hermoso monte lleno de Abetos que susurraban mecidos por el viento, le dejó beber del mismo mientras acariciaba sus crines, el viento estaba bastante helado en esa época del año, por lo que se estremeció cuando acarició su cuerpo, sus mejillas se habían sonrojado por esa fría caricia, así como sus labios, se tornaron más carmesí. No pudo evitar temblar, al no estar su cuerpo acostumbrado a ese clima, veía el vapor salir de cada una de sus respiraciones así como la de su yegua.

_Creo que ya tengo fuerzas, para volver, ya no hay más caretas, Axia, al fin podré enfrentarlos, y hacer que tomen una decisión por fin, que decidan cual es su verdadero camino._ Acarició sonriendo aquellas crines, tan blancas como la nieve.

Algo perturbo, el ambiente, lo vio al momento que las aves, emprendieron vuelo asustadas, alertó sus sentidos virando a su cuerpo buscando la causa de esa perturbación, a sus oídos llegó varios ladridos de perros, así como el ronco golpe de varios cascos de caballos en galope. Sin demora, montó en Axia, y la internó en el agua, para seguir por ahí hasta dónde se pudiera. De inmediato comprendió que no podían ser aldeanos, ni tampoco los hombres del Palacio, ellos no tenían perros de caza solo los ingleses. Su corazón se desbocó, trató de ser hacer una rápida desaparición, pero no fue consciente que los exploradores ya la habían visto y le venían siguiendo desde hace un tiempo.


Cuando salió del arroyo, se vio inmediatamente rodeada, entrecerró sus ojos, y sacó de su montura la fusta, nunca la usaba porque creía que lastimaría a su querida Axia. Guardando compostura no mostró su miedo, con orgullo, como era su madre, les enfrentó con la mirada en alto y alerta, para encontrar una salida, lo antes posible. Pero su corazón marchaba aceleradamente en su pecho, el latido del mismo la ensordecía, así como Axia se encabritada, a ser rodeada por esos perros, que saltaban y trataban de morderla, solo era capaz, de girar de un lado a otro a su yegua, al momento que le quitaba de encima a los canes, con pegándoles con la fusta.

A su vez, esquivaba a los hombres que querían quitarle las riendas de la mano. Mandaba azotes por todos lados, la risa descontrolada y lujuriosa, de aquellos sayones, así el ataque continuo de los animales, le empezaban a marear, veía todo como en cámara lenta, presa del pánico.

_ Es una perra escocesa, miren el tartán de su montura, es de los colores del Clan de los Géminis.

_ No sean animales, no han visto sus ropajes, es una dama, es de cuna noble, no sabrían reconocer un jamelgo de un pura sangre._ Andri dirigió su vista hacia el hombre que salía entre los oficiales de alto rango, en un elegante corcel negro,

_Bien has dicho, estas tierras pertenecen a los Géminis ¿Qué hacen aquí? Están invadiendo territorios que no les pertenecen_ Su voz mostraba todo su aplomo, firme sin sentimiento alguno, pero su corazón latía tan fuerte que sentía que pronto saldría de su cuerpo, no soltó las riendas, más bien las aprisionó con mayor fuerza.

Aquel hombre de ojos celestes, con su cabeza cubierta por una peluca de cabellos cenizos, se veía repugnante aunque no era feo, en si. Pero la frialdad en su mirada, le causó nauseas. Le veía fijamente, estudiándola de los pies a la cabeza, acercó su caballo a dónde ella estaba, sacó su espada de su funda, y con el dorso de ella le alzó el rostro.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Mar Ene 06, 2009 3:42 am

_ Realmente bella, una flor de extraña belleza_ Delineó su cuerpo con la espada hasta llegar al borde la falda, el cual alzo para contemplar sus piernas. Andri en ese momento de distracción azotó con fuerza su rostro, ocasionando que cayera de su caballo, al instante que se lanzo entre las filas de soldados a galope, y golpeando a todo lo que podía con su fusta.

En la confusión, logró escapar pero seguida por lo menos de una veintena de hombres, en su mente solo tenía una meta, correr, como el viento, galopar lo más rápido que podía. Apenas logra escapar y adelantar, esquivando los golpes de las espadas y las flechas que zumban cerca de sus oídos. Varias partes de su ropa se habían desgarrado bajo el filo de las espadas.

Ya desesperada, se abrazo al cuello de Axia, sin soltar las riendas ni las crines de su yegua, debido a la ligereza de su cuerpo, esa acción le permitía galopar más rápido a la potranca. Sus dedos se entumecían de la fuerza que aplicaba en ellos para sostenerse. Sus propias lágrimas le nublaban la vista,

_ ¡Capturen a la perra! Tráiganmela, ante mí, la maldita aprenderá a ser sumisa, yo la dominaré, le enseñaré a respetarme._

Fueron las palabras, de aquel individuo, mientras ella escapaba, hacían eco en su cerebro.

_Derríbenla_ los gritos de sus perseguidores, los ladridos de los sabuesos, la tenían aturdida.

_Arre, Axia, Arre _ exclamaba cada vez, que le daban alcance, esquivando a como podía a sus captores, su unica defensa era la velocidad, y la agilidad de su yegua, así como su experiencia de jinete, que su madre, le enseño. “Mamá, tengo miedo, mamá” Su mente sollozaba, estaba completamente atemorizada y como animal herido se defendía.

Vio todas sus esperanzas, desvanecidas en el momento que más jinetes le salieron de frente, a sus oídos los gritos como hordas enardecidas la ensordecieron, solo cerró sus ojos, esperando el fin, el golpe que acabaría con su vida, como si fuera una pluma fue arrancada de su montura.

_ ¡Axia!_ gritó horrorizada, al momento que pataleaba y mandaba latigazos, en una lucha inútil por defenderse, unos fuertes brazos, la rodearon, y le impidieron todo movimiento.

_¡Oh, dioses! ¡Madre!_ sollozó_ ¡Saga!_ gritó con todas sus fuerzas.

Entonces ese fuerte agarre, se aflojó y una mano se posó cariñosamente en su rostro, un aroma conocido inundó sus sentidos, sus propias lágrimas, bañaron esa mano, su cuerpo se estremecía sollozando de alivio. _ Andri, tranquila soy yo, cariño. No te muevas, mi princesa.

Oyó entonces las demás voces, de sus guardianes._ ¡Aniquílenlos, malditos desgraciados! No eran voces conocidas, el joven que había exclamado eso, no era del Clan, pero vestían un tartán que pertenecía a la familia real.

Mientras las filas de soldados se abrían a su alrededor el semental de Saga permanecía quieto en espera que fuera todos en persecución.

_Camus, ayúdame, por favor rápido_

Saga sollozó al abrazarla a su cuerpo con más fuerza, envuelta en sus brazos galopaba mientras alcanzaba a los últimos hombres, con los cuales se encontraba el Galeno Camus. Aminoró el paso del garañón, mientras la batalla se desarrollaba a sus espaldas, rápidamente Ariel se acercó a ellos y tomó en sus brazos a su princesa, su rostro estaba pálido y lleno de angustia igual de Saga. Quién no perdió tiempo y corrió hasta el joven de cabellos turquesa y ojos color del hielo.

Camus se apresuró a hacerle señas que le permitiera revisarla. Saga, se sentó en la hierba, acunándola en sus brazos, sin soltarla ni un solo momento, descansando su cabeza en su pecho le impedía que se moviera.

Andri trató de ver que pasaba que era su angustia, sintió como rasgaban su vestido, y trató de impedirlo, pero Saga, le impidió cualquier movimiento, apretándola contra su cuerpo sin saber rozo una de las heridas, en sus brazos, de la cual no era consciente y un gemido de dolor lo alertó. Tenía una fina cortada en su brazo. _ Tranquila, amor, no te muevas te lo ruego.

Elevó su vista para ver el rostro de Saga, y siguió con sus esmeraldas lo que veía con un seño de preocupación. En su muslo desnudo, sobresalía una flecha clavada en él. Además de múltiples heridas menores a su alrededor.

_Ariel, sostenle la pierna con fuerza, no dejes que la mueva_ Ordenó con firmeza el galeno. Al momento que los comandantes, amigos de Saga volvían, todos les rodeaban bastantes preocupados, Saga posó su mano en su rostro evitando que ella viera su propia pierna.

Ariel no podía sostenerla bien, el nerviosismo hizo presa de él al tener la mirada más fría y asesina de su príncipe encima de él, entonces, el joven que portaba los emblemas de la familia real, le empujó quitándolo de allí, y él mismo posó sus manos con fuerza, evitando que cualquier movimiento, ella apenas le vio de reojo, era moreno, de ojos azules, y cabellos como zafiros, muy parecidos a los de su prometido.

Entonces vio a su alrededor, las caras de todos la asustaron, su respiración se agitaba, debido a la angustia que sentía. Sintió que le bañaron la pierna con un líquido que le provocó un doloroso ardor que la hizo gemir, enterrando sus uñas en los brazos de su prometido, Saga aprovechó ese momento para meter su mano en su boca, impidiéndole que del dolor se mordiera la lengua.

Al empezar a retirar la punta metálica, cada movimiento debía ser preciso y lento para no desgarrar, más sus músculos de lo debido, el temblor de todo su cuerpo y las lágrimas, que de sus ojos salían bañando su rostro era la muestra más fehaciente de su dolor. Sus gemidos ahogado por la mano de Saga. Antes de perder la conciencia, vio a un hombre que era idéntico a su prometido al lado de otro, cabellos azules y rizados. Cada vez, su respiración se agitaba más, y su cuerpo se estremecía con más fuerza, al abandonar su piel, esa filosa arma.

Un grito de dolor, traspasó la barrera de la mano de Saga, y su cuerpo empezó a relajarse, lentamente mientras perdía fuerzas, y caía en un suplicado adormecimiento. La mano de Saga abandonó su boca, al momento de acariciarle el rostro y besarle repetidas veces, la cabeza.

_ Andri, cariño, perdóname, amor fue mi culpa._ Sollozó repetidas veces, sin dejarla de mecer en sus brazos. Hasta que vio a Ariel traer una espada al rojo vivo calentada en una hoguera que habían hecho para tal propósito, de inmediato supo lo que pasaría, le cauterizarían la herida, quemándola.

_¡No!_ Ordenó apartando a Andri de las manos de Iki y Camus. No se atrevan a marcarla, limpia la herida, en el Palacio la atenderemos como es debido, pero no la van a dejar ni una sola cicatríz.

_ Hermano_ trató de razonar Kanon, pero la furia dibujada en los ojos de Saga, le convenció que sería inútil.

Cuando los demás guerreros regresaron, dieron el informe que solo los comandantes habían escapado, gracias a sus soldados que les cubrieron las espaldas en su retirada y les habían perdido el rastro.

_Señor que hacemos con los prisioneros_

_Ejecútenlos. Es el castigo por haber atacado a una princesa, después decapítenlos y dejen sus cabezas de advertencia en los linderos de la propiedad de los Géminis, que sean alimentos de las alimañas y aves carroñeras._ Ordenó Iki_ yo me haré responsable ante mi abuelo, de mi edicto.

_Esa sería mi sentencia, si algo así le pasará algunas de mis hermanas, no quiero ni pensar en que Pandora o Esmeralda se vieran en esta situación, tan espantosa, esos malditos.

Nadie se atrevió a refutarle. Mientras sus zafiros se dirigieron a la joven en los brazos de Saga. _ Es muy valiente tu Andri, se enfrentó sola a todo un regimiento enemigo._ Saga asintió, sin dejar de ver a su niña. Al momento que su hermano la tomó en brazos, para el mayor pudiera subir a Imperius, y se la entregó en sus brazos. Acarició el rostro de su cuñada, besándole la frente con cariño y azuzó al garañón, para que Saga se adelantara.

Al llegar al palacio tanto Ariadna como Arles esperaban en el patio ansiosos, se abalanzaron sobre los demás y al ver como Kanon alzaba en sus brazos el lívido cuerpo de Andri, y al ver su estado su madre se descompuso perdiendo el conocimiento apenas siendo sostenida por Milo, quién se apresuró a llevarla dentro.

Kanon se apresuró a llevar a Andri, dentro de la habitación de Saga.

Saga, enfrentó a su padre, quién solo le vio, con ojos amenazantes.

_No te puedo castigar, Saga. Porque no quiero empeorar las cosas con Andri, pero si ella muere, tú morirás con ella.

_ No puedo recibir más castigo del que ahora estoy sufriendo tan solo de ver su sufrimiento padre. Sin decir más, corrió tras su hermano.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Mar Ene 06, 2009 4:06 am

¡Siii! ¡Otro Capi Goddes! ¡Y gane primer....! mmm mejor esta vez no lo digo... Me porto bien, me porto bien tu actualiza Fliss.

¡Me encantó!!! en especial la escena del baño se me empañaron los binoculares... ese Saga ¡Otra vez es su culpa! ¡Azotes son poco esta vez! La pobre Andri se va a morir de un ataque al corazón como la hace sentir miserable, necesita un buen escarmiento , y ya que saco a resulir al Fenix ¡¿Qué hay de este?! ¡Tan cerca de su hermanita! y ni la vio que burla del destino, todavia esta todo muy en paz entre lso reinos, quiero ver que pasara cuando la verdad salga a la luz, los tratados de paz se van al demonio creo.

Besos!!!flor

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Mar Ene 06, 2009 7:22 pm

Hola amiguita ^^

¡¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhh!!... me encanto... quiero saber mas... mas... mas... y maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaas... 0//0

La que se le espera a Saga... y todo por impulsivo e irresponsable... y Shaka que no hizo mas que... bueno... pero el culpable unico es Saga... pobre de Shun...

¿Que pasara ahora que Shun despierte?... ¿y ahora que pasara al estar le verdadera familia de Shun?... ¿que hara Shaka con todo esto?... ¿podra manejar la situacion?... eso quiero saber...

Espero muy pronto el siguiente capitulo ^^

Saludos ^^

Adiosin ^^

P.D: ¡¡¡¡HURRRRRRRRRRRRRRRA POR SHUN QUE NO SE DEJO Y QUE ES MUY FUERTE!!!!...

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goddesniquel
Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Mar 01, 2009 12:06 am

Capítulo 4. El dulce aroma del Loto


Aquel cuerpo frágil, estaba lívido en sus brazos, siguió a su nana, quién sollozaba histérica, ante lo que estaba ocurriendo, no sabían en que momento había ocurrido todo, detrás de él Camus, se apresuraba, girando ordenes a los sirvientes de lo que necesitaría para atender sus heridas. Todos los inquilinos de ese castillo, se movilizaban de un lado para otro, Saga, siguió rápidamente a su hermano, e ingresó en su habitación.

Justo cuando la estaban depositando en el lecho que compartían. Las puertas se cerraron tras ellos, quedando solo en el recinto, Saga, su hermano Kanon, Camus, además de Natasha y Afrodita, quiénes se apresurando a cambiar de ropajes a Andri, para colocarle uno de sus camisones, dejándole la pierna al descubierto, la colocaron de medio lado con la ayuda de Saga, quién le sostenía entre sus brazos, acariciándole su sedoso cabello, mientras observaba como Camus y Afrodita preparaban un emulsión para curarle la pierna.

Veía con parsimonia como en un mortero pulverizaban caléndula haciendo una pomada con mezcla de alo vera. Un pesado silencio gobernaba el lugar tan solo roto por los pequeños golpes en la vasija ni la respiración de los presente, casi ni se sentía.

Tan solo el pequeño cadencioso movimiento de su jadeo, Saga, le contemplaba con su rostro bastante pálido y su frente estaba perlada de un sudor frío, se sentía descompuesto, ante la forma en que se veía casi muerta, su rostro más lívido que nunca y su frente contraída aún por el dolor. Aunque en su inconsciencia, la respiración se mostraba tranquila, rogaba que no despertara por el momento para que no sintiera dolor.

Al cabo de un rato Camus se acercó con todos los utensilios necesarios, colocó en la cama una pequeña bandeja de plata, en su interior, una aguja e hilo, varias gasas, humedecidas, en un extraño líquido que no supo precisar que era, Afrodita acercó una de las lámparas de aceite, aquella parpadeante luz, iluminaba al galeno, dejándole observar la herida, que no era muy grande pero si profunda, con paciencia, la empezó a desinfectar, con delicadeza le quitó un pedazo de tela que se encontraba en su interior. Mostrándoselo a la nana de los Géminis.

_Vale que lo vimos, si no esto causaría una gangrena, que le ocasionaría la muerte o la amputación de su pierna_ tan solo haber pronunciado esa palabras hicieron que la nana estallará en llanto y dirigiera una mirada de odio hacia Saga.

Cuando empezaron a limpiar la herida con las gasas, un pequeño gemido los alerto, la pierna empezó a movilizarse, justo cuando empezaba a despertarse, su primer impulso fue el de incorporarse, siendo detenida por Camus, Afrodita y Saga. Un gemido ahogado se perdió en el hombro de Saga, así como sus dedos se clavaron en sus costados.

_Andri, escúchame por favor. No te muevas, necesitamos curar tu herida, amor_ Le susurraba a su oído, mientras unas aterradas esmeraldas se clavaban en una figura atrás de su prometido un hombre idéntico a él, solo por las vestiduras comprendió que no era Saga, sus ojos celestes, le sostenían la mirada, mientras permanecía casi tan estático como una estatua.

El temblor de su cuerpo, estremeciéndose del dolor no le dejaba inquirir, tan solo podía emitir algunos quejidos, mas cuando sintió la punzada lacerante de su carne al ser suturada. Sus lágrimas bañaba, el hombro de su prometido así como sentía unas cálidas gotas correr por su brazo desnudo. El abrazo de Saga sobre su cuerpo le impedía cualquier movimiento, le sentía temblar a su lado con cada una de sus conmociones.

Hasta que sintió algo fresco siendo depositado en su adolorida extremidad, aquella sustancia, le iba calmando el dolor, en una fresca sensación. Lentamente se fue relajando en los brazos de su prometido para luego esconder su rostro en su cuello, Kanon por fin se acercó a su hermano mayor descansando su mano en su hombro, le mostró su apoyo, mientras el galeno y el ama de llaves de los Géminis, se encargaban de recoger todos los utensilios.

Saga cargó en sus brazos a Andri, cuando Afrodita y Natasha se disponía a cambiar la ropa de cama, con su cabeza descansando en su pecho escuchaba algunas de las instrucciones de Camus.

_Deberás, vigilar su temperatura, Saga. No debe, elevársele mucho, si eso pasa, tienes que llamarme de inmediato._ Cuando el lecho estuvo dispuesto Kanon, preparó uno almohadones y ayudo a su hermano a acomodarla, en ese momento Andri, dejó que sus parpados develaran dos hermosas esmeraldas, que les reflejaron como un brillante espejo.

Su mirada era cansada, le sonrió al joven que tomaba su pierna cálidamente. Y apenas con un hilo de voz le inquirió: _No te había visto antes, eres mi primo ¿Verdad?

_Si, así es soy Kanon, tu cuñado_ terminó diciendo al momento de acomodarla con la ayuda de Saga. Que de inmediato le acerco un vaso de agua a los labios, y levantándola de su nuca con cuidado le ayudó a beber.

_Bébelo, todo esta amargo pero es para calmarte el dolor, amor mío_ Esas palabras hicieron que ella por fin le viera directamente a sus ojos, le inquirieran en un silencioso reproche.

_Quiero a ver a mi madre, necesito a mi mamá_ logró decir entrecortado, suplicándole a Saga, quién negó suavemente.

_Yo te cuidaré Andri._ Expreso en un hilo de voz, pero Andri, al momento de acariciarle el rostro, más la joven se volvió a su cuñado.

_ Necesito que mi madre esté a mi lado, no deseo nada más_ su voz afectada por el cansancio se mantenía tranquila, pero era pausada, como si pensara cada una de sus palabras. Su mano temblorosa alcanzó la de Saga apretándola suavemente._Por favor._

Andri hizo el intento de levantarse, siendo retenida por los dos mayores. Yo te traeré a tu madre, pequeña_ la tranquilizó Kanon, besando su frente_ pero debes prometerme que no te moverás, tu herida es reciente, debes quedarte tranquila.

Saga no soltó su mano más bien la beso suavemente, descansándola contra su mejilla, Andri, sostuvo la respiración, para luego, liberar el aire de sus pulmones lentamente.

_Andri, yo… pero la otra mano, le acalló suavemente, posándose en sus labios.

_No digas nada, en este momento. Primero hablaré con mi madre. Ambos sabemos ya lo que pasa, Saga, yo lo sé desde antes que partieras a Edimburgo, aquel día los descubrí_ se confesó con un dejo de tristeza en su voz, descansando su mano temblorosa en la mejilla del mayor, acariciándole suavemente.

_Esta tarde quise alejarme un momento para tomar una decisión, lo que no conté fue con la compañía… _tomó un poco de aire ya que le costaba hablar debido al medicamento. _Después de hablar con mi madre, te la comunicaré.

Cuando quiso seguir hablando Saga, ella le acallo con un beso apenas incorporándose. _No te odio, no lo he hecho en todos estos años, no lo haré ahora._ sus palabras apenas audibles mientras sus párpados se cerraban a causa del láudano.


Kanon se había apartado apenas un poco para darle espacio a su hermano apoyado en una de las paredes de la habitación escuchó todo con los ojos cerrados, para luego abrir lentamente los ojos, para fijarlos en los de su hermano mayor, quién lucía completamente desarmado.

_Por el momento, iré por Shaka, así que ahora se jugará bajo las reglas de Andri, ella quiere a su madre, eso tendrá, si en verdad le amas respetarás su decisión. Ella tiene el aplomo de Topacio, y es tan parecida a Esmeralda solo el color de sus cabellos las diferencias._

Saga asintió, a sentarse en el lecho, y recostarse a su lado brindándole su calor, mientras llegaba Shaka, acariciaba su pálido pero hermoso rostro, sus dedos reconocieron cada parte de su fisonomía descendiendo por su cuello, pecho, hasta vientre, para luego tomar su delicada mano entre la suya.


Por su parte, en uno de los balcones se encontraba el príncipe de Escocia sentado contemplando el atardecer, a su lado su prometido y el hombre más fiel al servicio de su padre, en sus brazos descansaba su cabeza, mientras disfrutaba de las caricias del mayor en su cuello, permanecía con sus ojos cerrados tratando de aparentar calma pero era lo menos que tenía.

_Deseo estar al lado de Shun, Aioros, además de despellejar a Saga, por lo que le paso a mi hermano. Venía con la ilusión de verlo, hace tantos años que lo han separado de nosotros, para encontrarlo rodeado de esos lobos y herido. ¡Maldita la hora en que dí mi palabra! Ese viejo desquiciado, si mis padres se enteraran.


Aioros apretó su abrazo sobre él. Sin tener palabras que decir. _Si supieras la furia que sentí cuando lo vi herido, vestido de mujer, sin poder reclamar nada, a sabiendas de los planes del Rey, no se si aguante mucho esta situación. Pero tengo decidido no mover de aquí hasta llevar a Shun a Edimburgo. Allá será mi padre quién enfrente a mi abuelo por esto. ¿Cómo es posible tanto dolor y angustia?_ expresó casi en un susurro.

_El Rey tendrá sus motivos, los cuales no me has dicho, pero para que calles, deben ser muy fuertes, me duele verte así, mi amor. Pero pienso que si Shun, ha estado aquí prácticamente con Shaka. Por lo que nos ha contado Saori, Shaka es su vida entera. Ahora puedes cerciorarte por ti mismo, cuando esté mejor podes acercarte a hablar con él y preguntarle todo lo que desees Iki.

El príncipe de Escocia suspiró suavemente, recostándose en el pecho de su prometido, dejando su caer sus párpados lentamente, trató de calmar su alma, en su mente desfilaron los hechos sucedidos hace algunos años, y como se vio obligado a guardar silencio, se estremeció sintiendo el abrigo de unos poderosos brazos morenos, sabía que Saga no saldría de la habitación de su hermano, pero deseaba tanto tenerlo enfrente, saldaría varias cuentas con él, y en la condición que le dejó Milo hace ocho años, sería tan solo un juego de niños. La furia que sentía de ver a su hermano en ese estado le hacía quemarse por dentro.

Entonces recordó como Milo había sufrido años incontables por saber a Shaka solo, y con Saga cercano. _Sabes Aioros, no entiendo a mi abuelo, porque escogió a Saga para ser el consorte de Shun. Eso no le deja fuera del alcance de cualquier castigo. ¡Oh, dioses, Escocia está en sus manos!

Sin tardanza se puso en pie, para ingresar a la estancia topándose con Kanon, quién le había escuchado, una mirada de angustia cruzo en sus ojos, para luego sonreírle con tristeza. _Andri, duerme por lo medicamentos_ deletreo casi sin aliento a su primo quién asintió, y fijó su mirada de zafiro en él, ansioso de saber más.

_ La herida fue tratada con los remedios de Afrodita y Camus la suturó, solo quedaría una pequeña cicatriz apenas visible y las demás son apenas rasguños, quiere ver a Shaka, pero no ha despertado, así que le verá mañana, ambos deben descansa__aseguró, justo cuando abrazaba al más joven entre sus brazos, besando su frente. Ahora Milo esta Shaka y Saga con Shun, aunque no se como se desarrollarán las cosas cuando Andri vea a Esmeralda y a tu madre, ella será consciente de su parecido, ni que decir Topacio, el teatro de tu abuelo se caerá ¿Y luego que pasará? temo ese momento

_ Es algo inevitable primo, sueño con ese momento, en que este secreto no pese en mis espaldas, el minuto en que todo sea develado._ El mayor asintió y alzó su vista a una estrecha ventana entre los gigantescos ladrillos del castillo, dónde su padre observaba la escena. _ No solo tu, lo has pensado_ lo expresó en un suspiró, buscando el apoyo del apodado cazador.


En una habitación cercana a ellos, Milo permanecía sentado, velando el sueño de la Flor de Loto, la palidez de sus labios entreabiertos, su tez suave a pesar de los años transcurridos, su frente sobrecogida por el dolor, la sedosidad de sus cabellos dorados le hicieron retener la respiración, con delicadeza limpió el rastro de sus lágrimas, se maldijo por dentro por no haber luchado por Shaka, tanta humillación y dolor.

“Pero te juró mi amor, Saga experimento en carne propia todo tu sufrimiento”, le susurró acercándose a su oído, acariciando su mejilla con sus dedos trémulos, de manera delicada, gozándose de ese simple roce, el aroma suave de su piel le inundó de nuevo haciéndole estremecerse de la felicidad que sentía, como si besará el cristal más delicado del mundo sus labios rozaron su frente.

Le vio suspirar en sueños, entonces recordó las palabras de Afrodita, el ama de llaves, dormía a causa del agotamiento mental y físico, llevaba casi dos horas en ese estado, ni el mismo Arles, se había atrevido a molestarlos, tan solo recibió el mensaje de su hermano del alma Kanon, indicando que Andri deseaba ver a su madre, pero que a causa del láudano ahora dormía vigilado por Saga.

Con cuidado alzó la sabana que cubría el frágil cuerpo de su amado, para acomodarse a su lado, le acunó entre sus brazos tratando de no despertarlo, cerró recordando escenas parecidas en unas épocas que ahora estaban lejanas, el Shaka de antaño, su Flor de Loto, quién había portado a su hijo en su vientre, el que habían perdido una trágica mañana.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Mar 01, 2009 12:07 am

Dejó que sus dos espejos de zafiro reflejaran la única iluminación de esa habitación, una chimenea, de agonizantes llamas, que les resguardaba del frío de la noche naciente, cada vez el aire se volvía más gélido haciéndole acercarse más a su amado, quién percibió su presencia tensándose en sus brazos, brindándole un certero codazo en la boca de su estomago, sacándole el aire de sus pulmones, provocando que se crispará en una fuerte tos, para recuperarle. Totalmente sofocado trató de detenerlo, pero el se escabullo de sus brazos.

_ ¡Maldito nacido! Nunca volverás a tocarme, ni acércate a mi bebé_ Vociferó, en el instante que se estaba incorpora completamente del lecho, cegado por la furia, trató de salir de la habitación en busca de su niña, cuando unos brazos más delgados que los de Saga, le rodearon la cintura y unos labios cálidos se apegaron a su cuello haciéndole vibrar y acallándolo con esa simple acción todos sus movimientos.

_Perdóname, Shaka el haberte abandona en las garras de Saga_ Un susurro entrecortado por el dolor llego a sus oídos, haciéndole retener la respiración conociendo de quién era esa voz anhelada por tantos años. Unas silenciosas lágrimas descendieron por su rostro de nácar, su cuerpo se estremeció al sentir su calido aliento rozar su piel al descubierto, ese aroma añorado, sus manos temblaron a descansar en las de su amado.

_¡Oh, dioses! ¡Oh, dioses!_ repetía casi en un susurro ahogado por su llanto_ ¿Milo?_ apenas audible con terror de volverse y que fuera tan solo un dulce sueño del que no quería despertar, ese nombre que sus labios deseaba gritar, gemir, simplemente implorar.

Seguido de que por fin le reconociese, el mayor le soltó lentamente y le volvió entre sus brazos, tomándole de la mejilla con su mano, le acercó el rostro a sus labios, pero Ariadna desvío su faz de aquel ósculo negándose a aceptarlo y alejándose de sus atenciones hasta empujarlo para escabullirse.

_ ¡No puedo! ¡No debes Milo!_ sollozó con angustia_ No soy el mismo, no valgo nada. ¿Entiendes?_ Por primera vez sintió todo el desamparo de su situación, sus piernas flaquearon y completamente desolado temblaba sobrecogido de sentimientos encontrados, el odio y la angustia, el miedo y el dolor, el amor incontrolable por unos ojos esmeraldas y una sonrisa angelical, el horror que su única alegría le odiase, tener el amor de su vida frente a él y saberse que era la cortesana de Saga. Abrazándose asimismo llorando desconsoladamente. Al ver que Milo se acercaba de nuevo, temeroso de asustarle, ante sus ojos era como un animalito herido y atemorizado.

_¡Soy una cortesana! ¡Una vulgar meretriz, no me toques!_ suplicó angustiado, pero sus palabras fueron acalladas por los labios de Milo, quién le abrazo contra sí.

_Eres la madre de mi hija_ le dijo sin inmutarse, casi en un susurro, eres el amor renacido capaz de sacrificar cualquier cosa con tal de defender lo que amas. Es por ti que estoy vivo, mi Flor de Loto, es por tu corazón que la reina de Escocia, es un verdadero Ángel, por lo que aprendió de su querida madre_ le murmuro entre sus labios, limpiando sus lágrimas entre besos y caricias.

_Hoy te vi en sus ojos, distinguí todo lo que eres en ella, tu bebé te ama, Shaka. Andri, clama por su madre en este momento, ella te quiere a su lado._ Esos zafiros le vieron anhelantes, ansiosos, cargados de un desasosiego que lastimaba. Entonces le empezó a narrar lo que sus ojos vieron en la tarde.

“Andri, galopa como el viento, al momento de huir de todo un regimiento, ni siquiera se había dado cuenta de la herida de su pierna, cuando Saga le sacó de su montura le costó dominarla, luchó dándole con la fusta en todo su cuerpo, aún tiene profundas heridas en su cuello y brazos, ella nunca se dio por vencida, justo como mi Flor de Loto.

El día que nos capturaron, se que el precio de mi vida, fue tu cuerpo, que solo había sentido mi calor”

“Yo había traicionado a mi tío, al escaparme con el sobrino de su primera esposa, pero te amaba con locura”. Descansando su cabeza en su pecho, le hablaba mientras le mecía entres sus brazos con amor y besándolo delicadamente en sus cabellos, sus dedos acariciaban lentamente sus mejillas húmedas por las incesantes lágrimas. “Vivimos tan felices esos meses, hasta que nos encontraron.”

_Yo no podía dejar que te molieran a palos, Milo. No ante mis ojos_ Intervino, con sus voz entrecortada por sus sollozos, y escondiendo su rostro en ese amoroso pecho, su fortaleza y refugio más amado.

_Mü, intervino ese fatal día, pero no impidió que perdiéramos a nuestro hijo, Shaka. Aún no se lo perdono a Saga._ Aquella herida sin sanar en el corazón de los dos se renovó, el dolor más profundo y antiguo de sus almas, reteniendo sus lágrimas en su pecho y el dolor en un gemido ahogado desde el fondo de su corazón.

“A Kanon y a ti les debo tanto, mi Flor de Loto, fue mi hermano del alma, quién se acusó culpable de tu embarazo, recibió el castigo de su padre, casi muriendo en el proceso, no le puede abandonar en ese hueco, cuando le ayudé a escaparse le llevé a Edimburgo, dónde el rey me daría, el permiso de desposarte y además pediría el perdón para Kanon. Entonces su majestad acogió a Kanon, bajo su protección, a mi me nombró su oficial, allí me negaron el permiso de volver”

“Cuando seas digno de la Flor de Loto, volverás porque te devolveré a tu hijo, volverás a hacer padre de un príncipe heredo.”

_En otras palabras mi amado Shaka, quién realmente secuestro a Shun para ti, fue su divina majestad, el rey de Escocia._

_No puede ser_ su voz se quebró, alzó sus ojos a los de Milo, quien le veía extasiado y perdido en unos lagos de zafiros que reflejaban su rostro._es su abuelo_ la mano de Milo acarició el rostro.

_ Es por eso, has visto el lunar de Andri en su nuca, el que parece un fénix llameante._Ariadna, asintió_ significa que su legítimo heredero.

El cual debe estar oculto a toda costa porque es la presa más codiciada de los ingleses_ el corazón de Shaka se contrajo del terror_ su majestad es un anciano, su hijo Aitor no es un hombre bélico, más bien un pacificador. Arles tiene el carisma para ser un buen rey, así que su majestad Areios decidió que Escocia sería del primogénito de Arles. Andrí es Escocia, cada campo, cada riachuelo y nube que pase por nuestra madre patria le pertenece.

Unos zafiros completamente dilatados ante esta revelación, le reflejaban, movió sus labios tratando de expresar su furia, pero las palabras no salían de ellos, hasta que logró hacerlo siseando:

_Así que mi hija, es solo el objeto de ese desquiciado, la entregó a Saga como mercancía barata, la apartó de su verdadera madre, para esto… pero los dedos del mayor le acallaron delineando sus labios temblorosos.

_Escocia, esta bajo sitio inglés, apenas si logramos defender nuestras tierras, Areios, Aitor y la familia real, serían el primer blanco, Pandora fue entregada a un príncipe Austriaco de nombre Sorrento. Iki esta comprometido con Aioros, un comandante escosés y la princesa Esmeralda, esta siendo comprometida con Kanon.

_Andri, sería la mujer de un capitán escosés sin importancia, y no sería blanco, la hija de una condesa de nombre Ariadna de Géminis y un capitán de nombre Milo de Scorpions, pero de su vientre nacerá el siguiente rey de Escocia, porque Andrómeda de Géminis es Escocia.

Aun diciendo esto, le va recostando en el suelo de la habitación en un movimiento repentino, le aprisionó con su cuerpo, besando su cuello, ese simple roce le hizo estremecerse soltando un suspiro de placer.

Te deseo, mi Ariadna_ le pronunció en un ronco gemido, mientras subía su falda ubicándose entre sus piernas, no había terminado de pronunciar esto cuando sus labios fueron asaltados desesperadamente por los suaves y aromáticos de la Flor de Loto, quién desabotonaba su Kirt, mientras las manos de Milo, detallaban sus muslos con delicadeza sintiendo como esas leves caricias le hacían vibrar y gemir entre sus labios, sus dedos dibujaron esa piel hasta llegar a su hombría, la cual rozó de manera pausada, tratando de despertarla, sentía como sus piernas se abrían a él dándole más espacio en medias de ellas.

En pequeños roces separa sus labios de los de Ariadna, quién le mira con sus ojos nublados, por la pasión, Milo se encontraba con su pecho desnudo, gracias a la labor de su amado, las manos temblorosas de Shaka, le acariciaron el torso dibujando cada músculo y cicatriz que resaltaba en el, en algunas fruncía el entrecejo, preocupado por la forma que habría hecho la herida, sus dedos las acariciaban, Milo solo disfruto de ese reconocimiento de su cuerpo, que explorara todo lo que le era desconocido, a causa de las batallas.

Es así como me he ganado de mi puesto en la guardia real, peleando, en cambio tu cuerpo es igual de hermoso, que la ultima vez que le vi.__ Le observó con la devoción del verdadero amor, esa piel de nácar que olía a jazmín, Milo se inclinó sobre el y degustó ese torso con sus labios, termino de quitarle el corsé, desatando cada una de sus cintas, así como el vestido de muselina celeste que le cubría, de una en una sus prendas quedaba desperdigadas en el suelo, con sus dedos temblorosos rozó esa piel que afiebrada de pasión, con adoración, contemplo la cascada dorada que le enmarcaba el rostro, esparcida sobre el elegante suelo de la habitación. Escondió su rostro en el calido refugio de su cuello, aspirando su aroma delicado, ansioso, de su vigor.

Los brazos de la Flor de Loto, le rodearon y sus manos acariciaron su espalda, enredando sus dedos en su rebelde cabellera azulada, así como degustaba su cuello en delicadas lamidas y besos. Sintiendo como su amor se estremecía entre sus brazos, en un ronco gemido nacido de su propia alma, sus zafiros, le reflejaron llenos de amor._ Te amo, Milo_

Aquella declaración reafirmada a través de los años, le hizo estremecerse, con delicadeza le detiene, para asaltar con sus labios, la boca que le había devuelto, la felicidad, sus manos, detallaron sus costados, acariciando ese frágil cuerpo, que se arqueaba hacia él buscándolo.

Su lengua surcó su pecho, dejando una dulce estela brillante en el centro del mismo, hasta que sus labios se cerraron alrededor de una de sus tetillas, mientras observa el efecto que su lengua causa en Ariadna que casi sollozaba de la felicidad, entrecortado con sus gemidos. Separándose apenas de él besó sus labios, al momento que su mano descansaba en el lugar que su corazón bombeaba enloquecidamente a causa de la excitación. Lentamente soltó el aire de sus pulmones sintiendo como su corazón se acompasaba al de su amado. Con su nariz rozó su cuello, hasta aprisionar con sus dientes el lóbulo de su oreja._ Me parece que fue ayer que te tomé por primera vez_ su voz era ronca y pausada mostrando su deseo descontrolado, las ansias inapagables por su cuerpo.

_Hazme tuyo, como la primera vez, devuélveme tu calor, limpia mi alma, Milo, soy tu consorte por voluntad, tu amante por mi deseo…_y los ardientes labios del mayor le acallaron, bebiendo las mieles de su boca, terminando en pequeños roces, que fueron descendiendo por toda su fisonomía, llegando a su ombligo el cual rodeo con su lengua lentamente deteniendo su cadera con firmeza, con una de sus manos, mientras la otra exploraba entre sus muslos detallando su hombría, acariciándola de nuevo de manera pausada, descubriendo en cada movimiento su punta, con sus zafiros detallaba todas sus reacciones, el como se arqueaba extasiado por las sensaciones, su cabellera dorada formaba una cascada brillante a sus espaldas, como su garganta no podía acallar el gozo de su cuerpo. En verdad no le importaba lo que pensará el tío de ambos, la verdad por fin fue revelada, Shaka, ahora era suyo de nuevo, sin restricciones, venía por lo que siempre le perteneció.

Una de sus manos viajó detallando su vientre ascendiendo hacia su cuello, acarició su barbilla con delicadeza hasta llegar a sus labios, delineándolos con deseo, que hasta estos se abrieron aprisionándolos, dentro de su boca lamiéndolos con el mismo ritmo que la mano de Milo, lo hacía sobre el orgulloso miembro de su amado, le dejó jugar con sus dedos humedeciéndolos de manera que después le serviría para lubricarlo, hizo un poco de presión para separarlos de sus labios, y estos buscaron entre sus nalgas, la pequeña entrada la cual fue dilatando con el ingreso de uno de sus dedos mientras sus labios le brindaban consuelo cerrándose sobre su falo engulléndolo lentamente en un rítmico movimiento, todo el temblor del frágil cuerpo de la Flor de Loto, le indicaba su pronta liberación sus labios intensificaron las embestidas, sus gemidos casi eran sollozos de felicidad y excitación, en un gemido ahogado, su esencia, llenó completamente el paladar de su amado.

Quién dio por terminado su labor, y aún sin esperar a que se recuperará, le empezó a penetrar, colocando la punta de su miembro rozando su entrada, ubicándose entre sus piernas, descansándolas a cada lado de sus caderas, acercándole a más a cuerpo, las manos temblorosas de la Flor de Loto buscaron con desesperación las trémulas de su hombre, entrelazando sus dedos así como su cuerpos se unían de nuevo. Y el vigor de Milo empezó prevalecer sobre la sumisión de su amado, quien le recibía dentro de si, en una fuerte embestida, Shaka se arqueó emitiendo un gemido de placer, y sus labios fueron aprisionados por los de Milo que no cesaba de darle todo su ser en cada arremetida de su miembro dentro de las entrañas de la Flor de Loto.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Mar 01, 2009 12:08 am

Sus labios profesaron promesas de ayer y hoy, y siempre para sus almas. Sus manos temblorosas se entrelazaron ambos en una danza ancestral arqueaban rítmicamente sus cuerpos bajo el vigor de Milo, sus gemidos acallados dentro sus propias bocas, el miembro de Shaka rozaba el vientre de Milo, quién apresuraba esa fricción con sus propias embestidas, hasta que ambos derramaron sus esencias en un ronco_ Te amo.

Milo exhausto cae rendido en el pecho de Shaka, quién le acuna en su pecho, que se movía atropelladamente debido a su excitación y su corazón vibraba bajo ese alegre ritmo, que nadie aparte de su amado le hacia desembocar. Vio disfrutar de ese melodioso sonido con sus ojos cerrados, su mano temblorosa le despejó la frente, acariciándola con amor y suspiró suavemente.

_Andri, es hermosa_ soltó como un susurro._ Me siento orgulloso de la hija que me has dado, Ariadna. Se incorporó al sentirlo estremecerse en un sollozo, y con delicadeza limpió el rastro de lágrimas que surcaba su rostro de nácar.

__Tiene tu belleza, ese ímpetu que te caracteriza, eres más su madre, que la que la parió, y Topacio estaría orgullosa del amor con que criaste a su bebé__ le susurró a sus labios.__ Ella en cierta forma te escogió como su madre, sus últimos momentos rogó a los dioses por su bebé y los dioses le enviaron un ángel para cuidarle. Ahora es el hijo que nos quitaron, es nuestro, y eso nadie lo cambiara, la furia reinó en sus lagos azulados como las turbias aguas del mar embravecido, los dedos de Ariadna rozaron sus labios.

_Nuestra Andri, ella me necesita__ e hizo el intento de levantarse, pero el mayor se lo impidió, tomándole en sus brazos, apegándolo a su cuerpo, le cargó hasta el lecho, su esposo le besó la frente delicadamente, para responderle: _nuestra hija, ahora descansa bajo el efecto del láudano, no despertara hasta mañana, así que el mejor medicamento es descansar, ahora tu también debes hacerlo para atenderla como se debe, además hay conversación pendiente con ella.

Pero…_ sus quejas murieron en los labios de Milo quién le aprisionó contra el lecho, bebiendo de sus labios, como un naufrago y le cubría de nuevo, perdiéndose entre sus piernas, uniéndose de nuevo en un solo ser, acallando sus gemidos entre sus labios. Y los dedos temblorosos de Ariadna, se perdieron en los sedosos cabellos azulados de su marido.

Un leve resuello, le hizo despertarse, no podía dormir, alerta de cada una de sus respiraciones, rozó levemente su frente cubierta de un sudor frío, que la perlaba, su cuerpo temblaba levemente entre sus brazos, le revisó la temperatura, pero esta era normal a su parecer, entonces elevó su vista a la ventana entreabierta y vio el causante del mismo frío que le hacía estremecerse, los primeros albores del invierno, en blancas estrellas diminutas que empezaban a cubrir todo, estaba nevando, pequeñas ventiscas pegaban contra la madera que cubría la ventana. El viento silbaba, aullando cual fantasma entre los abetos. Se incorporó lentamente, observando el rostro angelical de su Andri, quién se quejó levemente en sueños al perder su calor.

Observó la chimenea, y vio el calentador de la cama, a su lado. Debía, alimentar el fuego para calentar la habitación además de brindarle algo de calefacción a las frías sábanas, y buscar una cobija más abrigada para cubrirlos. Descalzo se apresuró estremeciéndose con la fría superficie, tomó el instrumento de metal y le colocó algunos carbones, además de adentrarlo en las leves llamas, que iluminaban la elegante habitación, incorporándose, de su posición, se dirigió a la mesa dónde estaba un vaso y una botella de brandy, se sirvió un poco, y lo bebió perdiendo su mirada en la delicada figura en su lecho. No había quién se le comparara en belleza, aun la Flor de Loto ante sus ojos, se opacaba.

Soltó el aire de sus pulmones lentamente, calmando el latido desbocado de su corazón, recordando la horda de soldados que le daban persecución, trató de borrar esa imagen de sus retinas, sacudiendo su cabeza. Y como un autómata, tomó el calentador y se dirigió al lecho depositándolo debajo de las sábanas, de tal manera que no le lastimará, aprovechó para revisar los vendajes, los cuales estaban manchados, decidió reemplazarlos con delicadeza tratando de no despertarla y revisó los puntos, que sellaban su herida más profunda, con dolor vio la piel enrojecida y un poco hinchada debido a la lesión.

Tomó el ungüento que Afrodita y Camus habían elaborado, y con sus dedos lo aplicó, cubriendo toda la herida, después la vendó, acariciando la extensión ante sus ojos, sus dedos reconocieron la piel que le pertenecería, de un hermoso color blanco, cual la leche, suave y delicada, ascendió por su muslo hasta levantar el camisón lo suficiente para ver su vientre plano, el cual acarició con deseo, pronto ese lugar no estaría vacío, allí sus vástagos se formarían, en ese lugar el próximo Rey de Escocia, se engendraría, le besó cercano a su ombligo, para luego acariciar levemente su sexo dormido, sonriendo, era simplemente perfecto. Quería verle estremecerse como lo hizo con aquel simple beso, que le fue más placentero, que cualquier orgasmo sentido anteriormente, sus dedos delinearon su cintura, en el momento de cubrirlo de nuevo con el camisón.

Y luego con las sábanas que desprendían el calor, le cubrió para abrigarle, el mismo corrió a ocupar su lugar abrazándose a su cuerpo con delicadeza, brindándole su propio ardor, sintió como se apegaba a él buscando su refugio y se cubrió casi completamente con la cobija de lana. Cerrando sus ojos, le siguió al mundo de los sueños.


El aroma de Milo llenaba sus sentidos, se abrazó más a su cuerpo cuando el frío empezó calarle hasta los huesos, su mente viajó a una pequeña cabaña, hace algunos años atrás tres antes de que Shun quedara a su cuidado. Paso su mano por su vientre plano, sintiendo su piel, y el doloroso vacío en ella. Recordó unas caricias similares, hace tantos años, y el movimiento delicado de su hijo en ese refugio, no le importaba lo duró del invierno en la montaña, en una pequeña cabaña de madera, que dejaba traslucir la luz del sol entre sus rendijas, que dejaban colarse el frío y la inclemencia del tiempo. Parecía ayer, pero ese fue su lugar más amado, cuando realmente fue feliz.

Y el refugio de los brazos de Milo, su castillo más portentoso, su vientre ya había crecido un montón, lucía redondeado a causa de su estado, ahora parecía que su niño sentía el aire que penetraba por esas hendijas, ya que hacía que abdomen se tensará, en suaves masajes le brindaba su calor, cuando sintió como esos brazos musculosos de su marido le rodeaba, se habían casado en esa humilde aldea, sin más testigo que dos feligreses en el templo de los dioses de esa zona. Realmente estaba algo agotado, a pesar que dormía bien y Milo se encargaba que tuviera una buena alimentación. Cambio de posición con lentitud y su esfuerzo despertó a su esposo quién se incorporó restregándose los ojos levemente para aclarar su vista, y ayudarle a recostarse mejor.


_Ya casi es el alba, Shaka y no has dormido nada ¿Cómo, puedes estar despierto?_ le susurró, al recostarse a su lado de nuevo descansando en su hombro la cabeza.

_Me cuesta conciliar el sueño, nuestro hijo se inquieta en mi vientre, no quiere dormirse._

El mayor se colocó detrás de él mientras le acariciaba su cintura, en un cadencioso movimiento descendiendo hasta su cadera, sus manos estaban frías por lo que hacía que el menor desatará una alegre risa, que llenó aquel recinto que era su casa, acompañó su sonrisa con pequeños besos en su cuello así como su mano viajó a su vientre acariciando a su bebé, sintiendo las fuertes patadas que le propinaba en su palma. Le acercó a su cuerpo, propinándole el calor que emanaba de él, disfrutando del aroma suave que despedía su joven esposo.

_Cierra tus ojos, y relájate, mientras me dedico a adormecer a nuestro niño como siempre lo hago_ le susurró con su voz apenas audible, para luego tatarear una suave canción de cuna, la misma que su madre le cantaba al dormir, todas las noches, la misma que usaba para hacer dormir a su familia, su mano mimaba a su bebé desde el refugio de ese vientre redondeado y suave. Cerró sus párpados, mientras su mente le hacía ver en sus brazos a su primogénito ambos le soñaban ya, tan solo dos meses les separaba de esa realidad. Justo en la entrada de la primavera, cuando podrían traer a la partera del pueblo. Sintió como su esfuerzo se veía recompensado al sentir como la respiración de Shaka se hacía lenta y profunda, y su bebé se relajaba de la misma manera.

Al sentir los primeros rayos de sol debilitado por la intensa tormenta de la noche anterior, un par de horas más tarde, Milo se despertaba, tratando de cubrirse de un molesto rayo de sol que le pegaba directo en su rostro, cubriéndose con el dorso de su mano viró su mirada a su amado, quien en posición fetal, dormía plácidamente con sus largos cabellos dorados esparcidos en el lecho, se sonrió, aunque deseaba permanecer más tiempo en ese cálido nido, debía levantarse a conseguir, los alimentos de ese día, con algo de pereza, se deslizó fuera del lecho con delicadeza y sin movilizar el colchón para permitir que sus amores pudiesen dormir un rato más.

Tomó su tartán que estaba guindado en un pequeño perchero en la pared, su cuerpo desnudo se estremeció ante el inclemente frío de esa mañana, su piel totalmente erizaba, daba testimonio de ello, se cubrió con él además de colocarse su camisa más abrigada, se cubrió sus pies con unas medias de lana, y se calzó con sus botas, esto le protegería que la nieve no le congelara los pies, tomó algunas pieles que había recolectado de los animales que había cazado y con ellas Shaka le había confeccionado abrigos para el invierno, tomó otra frazada que encontró sobre su esposo, para brindarle el calor de su cuerpo, que al levantarse dejaba vacío, besando su frente, se dispuso ir al pozo por algo de agua, para su aseo y además dejar suficiente, para el aseo de Shaka.

Buscó el mismo balde de madera, dónde almacenaban el agua y lo llevó consigo, al abrir la puerta, una ventisca cargada de copos de nieve golpeó contra su rostro cubriendo sus cabellos de pequeñas escarchas, caminando con dificultad en la blanda nieve, avanzaba lentamente hasta el pozo contigo al establo, dejando el gran balde allí, descansando sobre la blanca superficie, soltó el mecate que sostenía un pequeño balde, que le serviría para sacar el agua del profundo pozo. Con paciencia fue llenando cuando le vio suficiente para el aseo de los dos le cargó de nuevo y esta vez se encaminó de vuelta con cuidado, de no verter el líquido.

Con dificultad como todas las mañanas iba a tratar de abrir la puerta, pero esta cedió ante él con facilidad, dejando ver la figura frágil de su esposo aún en camisón y cubierto con algunas pieles, que le abría la puerta, al momento que le dedicaba la mejor de sus sonrisas.

_Vaya el clima esta terrible, vuelve a la cama, Shaka, no quiero que te enfermes_ Le dijo entrecortado, tras el esfuerzo de cargar el pesado recipiente, el cual llevó hasta la habitación depositando la mitad del líquido en una pequeña bañera.

Shaka le siguió, con una toalla en las manos, le empezó a secar los cabellos humedecidos por la nieve, a la vez que le ayudaba a quitarse los ropajes empapados. _Creo que tomaré un baño contigo, eso me hará relajarme, te acompaño a desayudar y luego duermo un rato más, para estar descansado para cuando regreses con lo que nos servirá de cena.

Luego la otra parte del agua, la llevó hasta la cocina, dónde tomó un recipiente de metal, y la depositó en él colocándolo en una pequeña estufa, encendió prendiendo los troncos que había recolectado la noche anterior, acercó uno de ellos envuelto en las llamas, desde la chimenea, que calentaba la cabaña, constantemente.

Mientras tanto, Shaka alistaba la ropa de ambos, y preparaba lo que necesitarían para su baño. Al poco rato Milo llevó el agua caliente vertiéndola en la bañera templando el agua, para su aseo. Ambos se desnudaron y Milo tomó en brazos a su amado, adentrándose en la bañera con él. Aprovecharon el agua antes que se enfriará, ambos demostrándose la devoción que se tenían. Shaka en el regazo de Milo, le enjabonaba y restregaba con una pequeña esponja, algunos lujos de su antigua vida, que Kanon, les había proporcionado en una de sus visitas, la misma forma Milo, le mimaba hasta descansar su mano en su vientre, dónde su bebé se movía alegremente, ante el trato, cuando el agua empezaba a enfriarse, Milo le tomó en brazos sacándole de allí para luego depositarlo en el suelo ayudándolo a secarse, ahora con lo avanzado de su embarazo había tareas que se le dificultaba a Shaka y que Milo gustoso le ayudaba a realizar como era el secarle y además de vestirlo, en los últimos meses lo hacía siempre terminado en el lecho haciendo el amor, pero al estar cercano el nacimiento del niño, el mayor había interrumpido su vida marital en consideración a su bebé.

Después de ayudarle a vestirse, lo hacía él, le despedía de un beso mientras, el termina de vestirse, y de desahogarse en la letrina, Shaka sabía el tormento que era para su esposo esos meses de abstinencia pero respeto su decisión, todos los días salía en silencio, dejándole su privacidad, para dedicarse hacer el desayuno de ambos.

Tomando su abrigo, y una pequeña cubeta, salió al establo dónde tenían unas cuantas ovejas y cabras, fue directo a las cabras, y las empezó a ordeñar, para tener algo de leche para desayunar y hacer queso, para la semana. Oficios que un noble de su clase jamás pensó hacer en su vida y que le causaban alegría, vivir lo cotidiano de los aldeanos, le estaba enamorando. Sentado en el pequeño banco, le empezaba masajeando la ubre de la cabra y la leche manaba rápidamente, se sonrió recordando lo difícil que le parecía hace un año, y como había renegado de hacerlo, si su madre y tía le vieran, caerían muertas de la impresión.

La elegante Flor de Loto, condesa de Shiddarta, con sus pulcras manos ordeñando la sucia ubre de una cabra, sentada en un trono de paja, imito a la odiosa de Eris, la hermana de Lord Arles. Y al parecer su hijo compartía su opinión dando pequeños brincos en su vientre. Cuando hubo terminado de llenar el cuenco asió una cuerda que había colocando para ayudarse a incorporarse. Y así lo hizo. Se devolvió a la cabaña, al momento que Milo salía a buscarlo con una mirada seria en su rostro.

_No debes esforzarte y menos salir en este clima_ le reprendió con angustia al momento de cubrirlo con una manta de la inclemencia del clima.

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MensajeTema: Re: Clanes (Saga, Kanon y Shun)   Dom Mar 01, 2009 12:09 am

_ Estas tareas son pequeñas, las puedo realizar para ayudarte además de que me distraen_ suspiro dejándose abrazar por su amado Milo, quién retiró de sus manos, el pequeño balde y le guió hasta dentro de la cabaña de nuevo.

_Mi niño_ expresó al quitarle la sábana y todas pieles de encima y con delicadeza frotaba sus brazos, tratando de darle calor, su helada piel.

_Milo, cuantas veces he estado en la nieve peleando a tu lado, porque ahora tantas consideraciones, el estar embarazo no es una enfermedad, estoy de acuerdo de contigo que debo tener cuidados, pero no soy invalido_ le susurró al momento que le sonreía con cariño y le acariciaba lentamente la mejilla. Milo soltó el aire con resignación, al momento que se servía de la leche Shaka había ordeñado, bebiendo un poco y dándole otro poco a su esposo.

_Espero encontrar algún cervatillo rápido, no me gusta nada, tener que salir con este clima, y menos dejándote solo aquí._ se lamentó, consumiendo un pedazo de su pan de centeno, con un trozo de queso, que Shaka había calentado en la pequeña hornilla. Ambos degustaron de los alimentos, intercambio de vez en cuando miradas y sonrisas, afuera la tormenta se hacía un poco más fuerte lo que causó que la Flor de Loto, se inquietara deseando que su esposo no saliera.

Le tomó de su mano, al momento de tomar su carcaj, revisando sus flechas y el arco. _Por favor, no vayas hoy, podemos comer pan y queso, además de leche, no necesitas cazar nada, mas Milo le acalló besando sus labios.

_Necesitas alimentarte bien, cuando llegue el momento estés fuerte, no te preocupes, iré con cuidado, es mejor ahora que es de día, además solo es el viento que siempre sopla en esta montaña, así que no te preocupes. Sin aceptar más recomendaciones Milo, le llevó al lecho ayudándole a recostarse, cubriéndole con las sábanas, es hora que descanses, cuando despiertes estaré de vuelta no tardaré nada.

Shaka le vio partir, soltando el aire de sus pulmones, acarició su vientre_ tu padre es un testarudo, mi amor. Se acomodó de nuevo en el lecho, cubriéndose con la colcha, cerró sus ojos dispuesto a dormir ahora que su bebé lo hacía. En verdad no supo en que momento se durmió, ni cuanto tiempo pasó cuando unos leves golpes le hicieron despertar abrió los ojos sobresaltado, tratando de descifrar si eran a causa del viento o algún animal que buscaba refugio, respiraba agitado, pensando que tan solo se trataba de un sueño, se calmó asimismo.

Pero de nuevo aquellos golpes, entonces determinó que tocaban la puerta, con algo de extrañeza se incorporó si fuera Milo no tocaría la puerta simplemente entraría. Tomó su espada que estaba al lado de su lecho, y se cubrió un pequeño abrigo de pieles, levantándose lentamente a causa de su estado, se dirigió a la puerta, con temor se apegó a la pared de madera, dirigió su mano a la puerta, inquirió con firmeza._ ¿Qué desea?

Espero respuesta, pero tan solo se escuchó una risa que por demás le era conocida. _Deseo, ver a la más hermosa Flor de Escocia, la Flor de Loto. A la condesa Ariadna de Shidartta, mi hermosa prima.

_¡Kanon!_ su grito de alegría resonó en la pequeña estancia dejando caer la espada de sus manos, le abrió la puerta, y antes sus ojos la alta figura de su primo se veía imponente resguardada, entre los gruesos abrigos cubiertos de brillantes escarchas.

_No pensarás dejarme morir congelado, hermosa._ le expresó suavemente._ Shaka negó suavemente__ claro que no, entra Kanon, y sollozando se abrazó al amplio pecho de su primo quién le tomó en brazos.

_Vaya si tu niño esta enorme, mírate estas hermosa, Ariadna. ¿Y Milo?_ terminó inquiriendo al ver la espada en el suelo, la cual esquivó después de cerrar la puerta con su pie, llevando al más pequeño hasta su lecho. Para luego quitarse su abrigo, dejando ver el elegante kirt con los emblemas de los géminis, y se sentó al lado de su niño, abrazándole al momento que le acariciaba el vientre suavemente.

_ ¿Saga…?_ trató de inquirir, aunque amaba con locura a Milo, quería entrañablemente a Saga como su hermano._ ¿él no me ha perdonado aún?_ Kanon le abrazó con fuerza, el esta deprimido, te ha buscado por cielo, mar y tierra, no entiende que tu le amas de otra manera que no es la que él quiere_ explico acariciándole el cabello.

_Vamos Ariadna, el se repondrá ya lo verás, encontrará el amor también como tu lo has hecho, y le devolverá su sonrisa, no te aflijas en el corazón no se manda, y si hubieras seguido con él ambos se llegarían a odiar un día.__ determinó

Mientras Shaka asentía, y preocupado veía la puerta. Vio la tormenta cuando le abrió a Kanon y entonces removió nerviosamente sus manos, apretujándolas, y para calmarse se incorporó, del lecho. _ Debes estar hambriento ha sido un viaje largo, mi hermoso Dragón de Géminis, ven a tomar un poco de té y algo de pan de centeno._ sonriendo_ se que no son los elegantes banquetes de Edimburgo, pero nos servirá para calmar nuestros estómagos además mi niño está con apetito._

Kanon le ayudó con la cena, después de lavarse las manos, entonces observó las de Shaka al momento de partir el pan, había algunas lastimaduras pequeñas debido a la leña, le detuvo la mano, y la alzó para observarla mejor, con angustia en su mirada, le devolvió la mirada, iba a indagar como se lo había hecho, pero ella le acalló con su otra mano.

_Mis manos son las de una aldeana como las otras, esto es producto de los oficios de cualquier esposa, que es mi condición en este momento, y es algo digno, Kanon._ le expresó con una sonrisa de felicidad, sentándose a su lado, para cenar y ponerse al día con tantas cosas.

Al fin cuando terminaron de cenar había oscurecido, entonces agradeció que Kanon estuviera allí, como había supuesto antes que partiera no iba a poder regresar por la tormenta, entonces determinó el peligro en que se había puesto para llegar de visita, le iba a regañar pero sabía que nada serviría, el mayor siempre fue así de arriesgado como su esposo, por eso eran tan amigos, y solo negó con su cabeza.

_Alguien tan cabezón como tu, va a dormir hoy en la intemperie_ aquella queja cargada de sarcasmo casi le hizo atragantarse con su bebida. No pensaba quedarme sin verte, menos ahora que esta cercano el nacimiento de tu bebé, creo que deberían volver, pedir el permiso del Rey, su majestad le ayudará.

_No lo sé, temo por Milo_ es un aristócrata, de los géminis, pero no un noble, su padre tuvo y un desliz, nació siendo un hijo bastardo, sabes que no sería bien visto, entre la sangre azul. ¡Oh, dioses! Creo que lo mejor es quedarme aquí en nuestro pequeño paraíso.

El mayor asintió: _es ridícula esta situación, no hay hombre más noble que Milo, no tiene que envidiarle nada a nadie, es culto, elegante, un guerrero excelente._ Expresó al levantarle el rostro tomándole de la barbilla_ tú niño tiene un padre excepcional Ariadna, su sangre es más pura, que la de ninguno en Escocia.

Shaka se sonrió asintiendo a las palabras de su adorado primo, para luego ponerse en pie, disculpándose se fue al cuarto de baño, para ir a la letrina, su vejiga últimamente se descargaba a cada rato, a causa del poco espacio que su bebé le dejaba en este momento.

Mientras, el hacía eso, Kanon colocó los platos en el balde destinado para su limpieza, sabía que en la mañana lo harían, esperaba a que Milo, llegará en el alba, pero estaba preocupado, el no se separaría mucho tiempo de Shaka en ese estado. No había querido decirle a su primo el verdadero motivo de su visita sabía que su tía les buscaba constantemente, Eris, cuando murieron los padres de Shaka y su madre, se encargó personalmente del cuidado de la joven condesa de Shiddarta, no descansaría hasta castigar a quién la apartó de su lado, y desde que leyó la nota de Ariadna, como le había llamado, diciendo que escapaba con el amor de su vida, la duquesa de Géminis, se había encargado de envenenar el alma de Saga.

Apenas llegará Milo debían encaminarse a otro lugar, habían llegado rumores de una joven de hermosa cabellera dorada, en unas aldeas del este, esto le alertó de inmediato debía prevenirlos, por el momento decidió callar y esperaría al mediodía sino aparecía saldría con Shaka de ese lugar y buscaría a su amigo luego de poner a salvo a su esposo.

Kanon, se recostó con Shaka en el mismo lecho, después de asegurar bien la cabaña, y dejar su espada cercana al lecho, pero no creía que nadie se aventurara a salir con esa tormenta. El cansancio hizo mella en su estado de alerta, se durmió profundamente, al despertar Ariadna no estaba a su lado y el viento había aminorado, pensando que estaba en el cuarto de limpieza, se estiró en el lecho para que sus músculos pudieran relajarse más renovando sus fuerzas, bostezando al mismo tiempo, se incorporó del lecho apartando las cálidas sábanas que le eran apetecibles depositó sus pies desnudos en la fría madera de cabaña, se encaminó al cuarto de baño, tocando levemente la puerta, pensando que el menor se encontraba allí.

_ Shaka_ le llamó suavemente, más no recibió respuesta, así que abrió la puerta para encontrarse la habitación vacía, así como las ropas preparadas el aseo. Así como la camisa de su kilt, colgando en uno de los percheros, entonces comprendió que su primo estaba preparándole el baño, tomó uno de los abrigos y se apresuró a darle alcance, preocupado de que fuera a hacer algún esfuerzo no debido en su condición al salir a la cocina encontró un gran balde de madera con agua en su interior, entonces recordó que era el que la pareja utilizaba para llenar la tina. Le tomó y se dirigió fuera de la cabaña justo cuando Shaka volvía con un pequeño balde en sus manos repleto con agua, recibiéndole con una sonrisa, el mayor le besó la frente.

_Porque no me despertaste, debes cuidarte más Shaka_ le regaño sin alzar la voz, más que todo con preocupación. Mira que mi madre murió al darnos a luz a Saga y a mi, y la tuya al nacer tu hermana, ninguna de las dos pudieron sobrevivir, tienes un cuerpo frágil, en ese sentido, por eso es que no queremos que hagas esfuerzos, hasta el momento has tenido un embarazo muy sano, pero no quiero tientes tu suerte, mi princesa.

El más joven asintió suavemente, al momento de vaciar el contenido de su recipiente en el balde que cargaba Kanon y le acompañó hasta el poso dónde le observó terminar su tarea, sonriéndose. _ Tía Eris, nos viera, los hijos de Escocia, el orgullo reino haciendo las tareas de la plebe, un infarto le daría, ¿No crees mi Dragón?

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Clanes (Saga, Kanon y Shun)
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