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 Rosa de Cristal (Hyoga y Shun)

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goddesniquel
Moira Laquesis - Hiperion
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MensajeTema: Rosa de Cristal (Hyoga y Shun)   Sáb Ago 29, 2009 4:48 pm

Rosas de Cristal
Por

Goddesniquel

La tarde se encontraba llena de resplandores lilas y anaranjados, colmando todo el ambiente de esos cálidos matices, que acompañaban el caminar del dios Helios, justo en el momento que su rojiza cabellera se perdía en la línea del horizonte, a pesar de lo dulce del espectáculo su alma extrañamente no sentía el sabor exquisito ese lienzo que los dioses pintaban día con día, el solo podía ver como un eclipse se formaba ante sus ojos y la oscuridad se cernía sobre la tierra sin remedio, y su corazón comprimido ante las oscuras horas que se acercaban tanto así que no vio como alguien llevaba horas observándole como su mente se perdía en ese silencio interrumpido por el trinar de los pájaros, y el suave correr del agua de la fuente a su lado donde distraídamente jugaba su mano, y de vez en cuando se perdía esa mirada esmeralda.

Casi como si fuera cámara lenta veía pasar todo a su alrededor como si el en verdad no estuviera allí, desvió su mirada al espejo cristalino de la superficie del agua, cuando se vio reflejado en ella vio un rostro que no era suyo y si lo era, una mirada tan fría y muerta que le congeló lo poco de voluntad que tenía así como el medallón que le recordaba su linaje, empezaba a brillar extrañamente, casi hipnotizándolo.

No fue consciente en el momento que una manta le cubrió del rocío del atardecer y como unos brazos calidos y bronceados le rodeaban con amor, hasta que ese aroma tan característico a almendras que brotaba de su piel le atrajo de vuelta a la realidad dejándose ver su hermosa sonrisa de siempre y una hermosa rosa transparente descanso en las palmas de sus manos Provocándole una dulce risita.

-Feliz aniversario Shun.

- ¡Que hermosa es, Hyoga! -expresó al alzar sus manos llevándose aquella hermosa obra del cosmos del cisne a su corazón, cercano a su pecho, mientra le mirada con toda la dulzura de su amor y su cristalina alma. “Y que fría también” se dijo a sus adentros.

- Es una rosa que nunca se marchitará y es tan cristalina como tu alma e indestructible ni siquiera por el cosmos de todos los caballeros dorados, pero solo se derretirá por el calor de corazón, mi amado niño.- termino diciendo al momento de besarle y tomarle en sus brazos, llevándolo consigo adentro de la mansión justo a su habitación.

Algunos meses más tarde.

- Rosa de Cristal – expreso mirándola al lado de su cama, en la veladora puesta en un delicado florero. Un día más que pasaba y aun respiraba recordándole su maldición. Desde aquella noche, sin poderlo evitar acaricio lentamente el vendaje sobre su pecho sintiendo el escozor de esa herida que apenas fue el roce de calor de su hermano. Deseando no haber vuelto a la mansión y haberse quedado en el lugar que le correspondía no soportaba aquella mirada de preocupación y tristeza acompañada de un gruñido, y el fastidioso silencio de unos deliciosos labios que antes le besaban sin pudor alguno.

Se vuelve con su vista en la misma esquina, donde la sombra de siempre permanece a esta hora de la tarde, suspiró en silencio, para luego fastidiado de estar en ese voluntario aislamiento, hizo que se incorporara de golpe sentándose en su lecho llevando su mano a su adolorido corazón a sabiendas de sus recientes pesadillas, conociendo que su vida estaba ligada para siempre a su fatal destino, a la luz de esa estrella que anunciaba su nacimiento al eterno sacrificio por la humanidad. Distraídamente paso sus dedos entre suaves cascadas de sus cabellos, deslizándolos dócilmente, observando bajo el matiz del atardecer el color de los mismos ya no es el verde esmeralda que se confundía con la naturaleza, sino el manto de ébano de la noche se cernía sobre ellos.

-Mi señor cada vez su cuerpo acepta más su condición – una voz interrumpe sus pensamientos no era la voz ronca y sensual de Hyoga, si no el suave timbre de su esposa mitológica, encontrándose con el pálido y suave rostro de Pandora frente de sus ojos ella que medio apoyada en el lecho, casi se abrazaba a él, su vista paso por el delicado cuerpo vestido apenas de una delicada bata de seda negra, mientras que con sus delicados dedos acariciaba sus labios con suavidad, lentamente aquellos misteriosas esmeraldas se posaron fijamente en esas lagunas cristalinas, detallando en ella antiguos sentimientos de su existencia anterior, la vida de Persefone, ahora yace en su corazón late en su pecho con fuerza, y el olor de la misma Primavera la persigue.

Lentamente Andrómeda cierra sus ojos, aspirando el suave aroma que emana de la diosa dejándose llevar por un delicioso sopor donde su mente viaja por los negros túneles hacia el interior del mismo Inframundo, para luego ser detenido de golpe por el brillo de dos diamantes llenos de decisión, fieros ojos que le hacían volver a desear ser el antes la dulce princesa del sacrificio, que veía en Hyoga a su amado Perseo, una princesa encadenada a la Roca del Inframundo para siempre en sacrificio de los dioses, por el crimen de la muerte del cuerpo de Hades, pero el Señor de los Muertos tenía su reencarnación viva gran fallo en el plan de Atenea. El, Andrómeda Shun seguía respirando seguía siendo la maldición de todos.

No había terminado de estas palabras cuando su aislamiento voluntario fue roto abruptamente al momento que su puerta es cristalizada por una fuerte corriente de hielo para después volar en miles de cristales por toda la habitación. Apenas logrando esquivarlos al momento que abrazo a Persefone saltando con ella en brazos.

-Ya me he cansado de suplicar que me abras la puerta Shun, de casi llorar a tu puerta para que nos dejarás verte, desde que vino Pandora te has encerrado aquí dejándonos fuera, ¿No entiendes que no tienes culpa de nada? ¿Y que sin ti no tengo vida? - El caballero de los hielos eternos apenas era detenido por Seiya, quien veía totalmente asombrado como Ikki no movía ni un dedo para ayudarle y Saori a la par de él observaba con una mirada completamente ida, la situación sobrepasaba al Pegaso que aun convaleciente no podía soportar como su pequeña familia se desmoronaba.

Pero lo que más le sacó los nervios al noble Seiya, fue la escalofriante risa de Andrómeda, que a pesar de ser tranquila era la misma de Hades, y su cabello ennegrecido tenía todo ese ímpetu del Señor de los Muertos. Aquella imponente presencia envuelta bajo la presencia etérea de Shun con su cosmos encendido protegiendo en sus brazos la figura delicada de la Primavera, para luego incorporarse fácilmente con ella en sus brazos, volviendo su mirada hermosa pero más fría que los glaciales de Siberia, cubiertos de esmeraldas brillantes.

-¡Mmnn! Cisne es un poco descortés de tu parte no llamar a mi puerta, no se te pudo ocurrir que no deseo verlos, que he permanecido aquí solo por capricho de Atenea, mi lugar es al lado de Persefone en el Inframundo, que Shun, el que era tu amante murió en la batalla, que ahora he tomado posesión de mi verdadero cuerpo, que soy Hades desde mi nacimiento, y que Shun fue la dulce fachada que utilice para mi beneficio. – Suspiro caminando hacia ellos con la joven diosa de la Primavera en sus brazos como si fuera su carga más preciosa desviando su mirada a su lecho para derretir con su mirada los pedazos de cristales sobre ella, y con cuidado deposito a la joven Pandora en ella.

Acariciando su rostro y acomodando con sus cabellos detrás de su oreja hizo aplomo de todo lo que le quedaba de fuerza, y miró con tristeza el rostro de quien había empezado a querer como a su hermana mayor, desviando por medio de su hombro su vista a los demás habitantes de la mansión casi no pudo evitar sonreír al ver el rostro de Seiya desencajado por su respuesta o muy mal fingida mirada indiferente de su querido Ikki o el halo de tristeza en los calidos ojos de su antigua diosa.., Aprisionó con fuerza las manos frías de Persefone, como queriendo tomar valor para por fin desprenderse del ultimo rasgo de humanidad, ignorando que el cisne solo le veía con sus ojos entrecerrados estudiándole a fondo. Al tomar aire se puso en pie mostrando su frágil cuerpo apenas cubierto por el pantalón de su pijama, con su pecho protegido con vendajes. Seguido de la joven diosa, que con suavidad le abraza apegándose a su cuerpo reclamando ante el actual amante del que era su esposo en la mitología su posesión sobre él.

-¿Qué quieres de mi cisne? ¿Que te ame? No puedo en verdad no puedo. No puedo verte a los ojos y fingirte un falso amor- le dijo sosteniéndole la mirada, aunque su corazón se desquebrajaba por dentro, camino hacia la salida de su cuarto decidido acabar con ese tormento desafiando incluso a Atenea si se interponía en su deseo, el primero en salirle al paso fue su hermano mayor.

Hyoga sin embargo no le contesto nada solo, le siguió con la vista apretando con fuerza sus puños, mordiéndose los labios para luego desviar la vista hacia la rosa que era delicadamente exhibida. Lentamente camino hacia ella, para luego tomarla con sus manos, cerrando sus ojos sin tomar más atención a lo que pasaba en la habitación casi despareciendo en los recuerdos de su amor.

Pero Shun apartó de su cuerpo a Persefone para luego abrazarse a su hermano susurrándole al oído: -Hermano, porque luchas inútilmente, he visto tus ojos como le ves, le deseas, el deseo es un fuego incontrolable en tu mirada, el que yo me vaya te beneficia – sonrió al ver como su hermano temblaba en sus brazos, aflojando cualquier voluntad de detenerle alzando esa temible aura negra que le rodeaba, se aparto un poco de su hermano, para luego , mirarle a los ojos: - ves hermano te conozco muy bien hermano,

Los delicados dedos de Hades le acariciaban los rebeldes cabellos a Fénix con suavidad, para luego acercar su frente a la suya: -hermano no desfallezca, mí amado Ikki, no le eres indiferente.

Sin más se despareció protegido de sus poderes, dejando a Pandora frente a Ikki, viéndose el uno al otro, para luego ser interrumpidos por la huida que Hyoga quién salio corriendo sin explicación alguna de la habitación. Sin escuchar como los demás le llamaban simplemente corría tan rápido como sus piernas le permitían, hasta desaparecer de sus vistas.
Algunas horas más tarde

Shun caminaba con desanimo hacia su habitación, como si se tratará su transito hacia el patíbulo, pero le obligaron a retirarse prácticamente porque Radamantis, le había echado del salón principal para que descansará, pero el prefería seguir supervisando todas las actividades del Inframundo, con algo de cansancio llevaba su mano a frotar sus ojos, lo cuales se nublaban de sueño, pero no desea recostarse porque eso significaría que los recuerdos le asaltarían de nuevo, que volvería a sufrir su ausencia, que no le tendría a su lado, y que pensaría que estaría en el lecho de la joven del orfanato o de la diosa guerrera Fleur.

Al entrar a su cuarto se dirigió directo al baño dejando sus ropas desperdigadas por la habitación, abriendo el grifo, llenando la bañera con el agua hirviendo, llenando el cuarto con el vapor que producía la misma. Distraído pensando en cada instante de su vida anterior, dejo que el agua empezara a rebalsarse inundando ese acogedor recinto, despertándolo de sus cavilaciones, y justo cuando iba alcanzar una toalla, para tratar de arreglar algo del desastre ocasionado, alguien se la tiro a la cara, para luego, tomarlo de la cintura alzándolo y llevándole en su hombro mientras el pataleaba tratando de que le soltara.

-No necesitas verme a los ojos para decirme que me amas, tu cuerpo me lo grita con solo rozarte Shun, por eso tenías a tu hermana en tu cuarto, a pesar de que ama a Ikki, por eso fingías que le cumplías en el lecho, por eso ahora te consumes completamente tratando de vivir sin mi, te lo he dicho, tu eres como una rosa de cristal Andrómeda, transparente, y no en vano he sido tu novio todo este tiempo, he llegado a conocer cada gesto cada, mohín y he aprendido a leer tu mirada.

-¿Hyoga? – fue el suave susurro que salio distorsionado de sus labios al tratar de quitarse la toalla de su cabeza, y ser tirado sin consideración alguna en el lecho, y luego aprisionado por el peso de un cuerpo desnudo haciendo que el colchón se hundiera con el peso de los dos. Apenas logrando apartar la toalla lo suficiente para ver los diamantes encendidos de deseo del cisne, sintiendo como sus piernas eran separadas, por las de Hyoga, quien acallo cualquier queja con sus besos, dejando que sus manos aprisionaran las del menor, hasta que este dejo de luchar acariciándolas con sus dedos lentamente las fue liberando y estas viajaron casi atraídas por un imán la musculosa espalda del mayor que empezó acariciar cada centímetro de la piel de Shun, logrando que este empezara a casi sollozar de la excitación.

Liberándolo un poco del peso de su cuerpo Hyoga se apoyo en sus codos dejando que Shun le empezara a besar el torso mordiéndole a ratos, emitiendo un ronco gemido de placer al sentir la lengua calida deslizarse sobre su tetilla, tomando la cabeza de Hades con sus dedos enredando sus dedos en sus cabellos, enloqueciéndole con sus caricias, hasta que el deseo por poseer de nuevo ese etéreo cuerpo le hizo imponerse de nuevo, dándole vuelta sobre el lecho, dejándole boca abajo, tomo su cadera levantándola lo suficiente para poderle penetrar, dejo que su falo se deslizaran dentro del menor, de una sola estocada, mientras se inclinaba a lamer su espalda, para luego morderla suavemente, embistiéndole con fuerza dejando que los gemidos de Hades hicieran eco en la habitación, acariciándole el miembro con su mano imitando el ritmo de sus embestidas, hasta que los dos estallaron gimiendo sus nombres, cayendo rendidos en el lecho, con sus respiraciones agitadas y con sus corazones latiendo desbocados.
Sin saber en que momento ambos se quedaron dormido uno en brazos de otro al paso de las horas Shun sentía una sensación de frío en su vientre que hacía cosquillas, quejándose al no querer despertarse, simplemente gemía, disfrutando la sensación hasta que tuvo que arquearse al sentir como una superficie fría rozó su miembro haciendo que emitiera un gemido mas fuerte, abriendo sus ojos y fijándolos en su cisne, vio dos rosas en su mano.

-Shun dejaste mi presente olvidado en la mansión, y esta otra rosa es para disculparme por haber congelado a tu Caronte, a Valentine, y creo que tres guardias más, pero que te encontraba lo hacía mi niño, y ya de mi no te deshaces tan fácilmente, igual si me matabas igual tenías que recibirme en tu reino. –Le expreso sonriendo suavemente y llevándose el miembro de Hades a sus labios evitando cualquier queja más que sus gemidos, amándole así hasta la eternidad.

FIN

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Última edición por goddesniquel el Jue Dic 24, 2009 3:58 pm, editado 2 veces
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Solmarie, The Dark Angel
Arcangel - Hera
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MensajeTema: Re: Rosa de Cristal (Hyoga y Shun)   Mar Sep 08, 2009 10:50 pm

Hola!

que belleza de fic, aunque prefiero a Shun con Hiperion, jeje me eh adicciado a esa pareja, aun me encanta esta parejita preciosa.

eso de que le tenia que recibir en su reino aun muerto, eso le quedo lo mas divertido jajajaja...

bueno sigue así, que yo seguiré leyendo
besos
Solmarie

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