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 Endemoniadamente angelical (Kanon x Shun)

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Hator's faces
Angeles - Helios Hiperion
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MensajeTema: Endemoniadamente angelical (Kanon x Shun)   Lun Ago 18, 2008 9:16 am


Endemoniadamente Angelical





*Dedicatoria*





"Mi primer Mpreg, con todo mi cariño para mi dulce neesan, Goddesniquel, que nos siga deleitando con sus bellos arts e inolvidables fic, querida, esta historia es para ti"

Categoría: Romance/ Drama

Advertencia: Lemon/ Mpreg

ºPersonajes principalesº






ºPersonajes secundariosº


Aioria - Shaina - Pandora - Radamanthys - Minos - Aiacos - Isacck
Camus - Persefone - Cronos - Saga

ºPersonajes Originalesº


Vaiper - Nathan

ºPersonajes destacadosº



(No llegan al protagonico, pero tampoco me son secundarios)

Resumen

"Todas parecían tristes coincidencias, bromas del destino, no podía aún comprender que formaba parte de un plan mucho mas importante que el solo ser discípulo de Virgo, nadie podía, por eso jamás tuvieron oportunidad de evitar lo que ocurriría, mucho menos hacer algo al respecto, esta vez Shun debería luchar por su cuenta."

Capítulo 1: Como caído del cielo

“Kanon, Kanon, ¡Kanon!”

Gritó exasperado el caballero de Leo para llamar la atención de su compañero de armas, pues este parecía nuevamente andar por cualquier lugar menos el que estaban.

“¿Ah?” Lo miró algo desorientado, demostrando cuan distraído estaba, se encontraban en el balcón de la sala del patriarca, que daba al campo de entrenamiento, la mayoría de los dorados solía darse una vuelta por ahí durante la tarde, para observar como se ejercitaban sus discípulos sin intervenir, después de todo su horario para supervisarlos era la mañana, una vez pasado el mediodía les permitían movilizarse con mayor libertad, les servía que se desextresaran un poco, y de paso para evaluarlos individualmente.

“¿Qué pasa contigo? Cada días estas mas raro” Le cuestionó Aioria algo molesto, no había nada que le representara mayor falta de respeto que el que no lo escucharan como era debido.

“¿Yo?” Hizo una mueca de sorpresa, pero pronto la caminó por una de desden “No sabes lo que dices” Resopló.

“Pero es verdad, y no soy el único que lo opina, Milo piensa lo mismo, y Mu, ¿Qué te esta pasando?”

Kanon desvió la mirada, no esperaba que sus problemas fueran tan notables, definitivamente la situación comenzaba a afectarle más de lo que podía resistir, no estaba acostumbrado a ese descontrol, lo habían entrenado para permanecer en completo equilibrio ante el enemigo, ante el miedo y cualquier adversidad, la mente de un caballero debía mantenerse siempre clara.

‘Sí, pero quien fundó esa doctrina no conoció a Shun’ pensó con melancolía, ¿Cómo podía ser que esas esmeraldas ocuparan hasta el último rincón de su mente? Ya llevaba años así, y cada día empeoraba, quizás por que cada día estaba más cerca y más lejos del objeto de su deseo, quizás por que cada día el pequeño discípulo de Shaka se veía más hermoso.

¿Cómo demonios había llegado a ese punto? ¿Acaso no había empezado todo en ese mismo lugar, hace tiempo?, ahora que lo pensaba, era como un deja vu, pues podía recordar como tiempo atrás había sostenido una conversación similar con Aioria, también a causa de su melancolía, claro que esta no era tan intensa, y los motivos eran otros, mas sencillos.


Flash Back

“En serio Kanon, ni tu te entiendes” Resoplaba Aioria sentándose en uno de los divanes que estaba arrimado a la baranda del balcón, hacía solo unos instantes que había regresado de una encomendación por lo que aún vestía su dorada armadura, a diferencia del peliazul que solo llevaba sus ropas de entrenamiento.

“En eso puede que tengas razón” Suspiró, tratando de no darle importancia, no estaba acostumbrado a hablar mucho de sus problemas, y de todas formas no los respetaba como tales, le parecían puras cursilerías, y no quería que Aioria supiera que estaba así por semejante pequeñez, prefería que se imaginara algo mas catastrófico, algo mas acorde a su imagen.

“¿y qué? ¿No piensas decirme?” Insistió una vez más.

“No es nada Leo, solo estoy fatigado, quizás un poco cansado de renegar con mis estudiantes, últimamente Saga no ayuda mucho”
Mencionó lo primero que se le vino a la mente, algo que convenciera al de cabello castaño, sabía que estaba tocando un tema que afectaba a Aioria mas que a nadie, serviría para distraer la atención de éste sobre su estado de ánimo.

“¿Tú estas fatigado?” le preguntó con mofa “Ya quisiera verte en mi lugar tan solo una día, Ikki es un verdadero dolor de cabeza, tus alumnos son semidioses a su lado, encima el saber que será mi sucesor… ¿En que pensaba mi armadura?”

Kanon sonrió, recordando ya cuantas veces había visto al Leo caminar arrastrando a ese joven peliazul a la presencia del patriarca, con algún nuevo reclamo.

Se incorporó del todo, cambiando de postura y se inclinó sobre la armadura de su compañero.

“A ver, deja verificar una cosa” Pidió dándole unos golpes con su puño cerrado, como comprobando su dureza, luego repitió esa acción con la cabeza de Aioria “Sí, eso lo explica todo” Bromeó alejándose.

El leo soltó una risa sarcástica, pero adornada con una sincera sonrisa, por unos momentos Kanon volvía a ser el de siempre, era agradable verlo de buen humor.

“Esta bien, esa es mi excusa, ¿Cuál es la tuya?”

Kanon negó con un movimiento de cabeza, pero en ese instante un muchacho vestido con ropas de entrenamiento se hizo presente, haciendo una reverencia al verlos, el caballero de Géminis se contuvo de recriminarlo por no anunciarse antes de entrar, al menos había tratado de ser respetuoso, pero Aioria no fue tan gentil.

“¡¿Qué te he dicho respecto a aparecerte así Hiei?!” Lo reprendió molesto, consiguiendo que las mejillas del recién llegado se encendieran.

“Disculpe Aioria-sensei, es que traía un mensaje urgente, no me di cuenta”

“Nunca te das cuenta, ¿Y cuál es ese mensaje?”

“Athena desea verlo en su templo, se encuentra en compañía del patriarca e Ikki”

“¿Qué hizo ahora ese mocoso?” Se lamentó en voz alta consiguiendo el pésame de Kanon, su discípulo solo seguía ahí, esperando, por lo que Aioria lo despachó con un ademán.

“Regresa a tu entrenamiento y deja de perder el tiempo”

“Sí” Acató el muchacho, apresurándose por partir, algo intimidado de tener que estar en presencia de dos santos dorados.

“¿Unas últimas palabras?” Bromeó Kanon, tratando de tomarse la situación con humor, para liberar la tensión.

“Ese niño las necesitará cuando sepa lo que ha hecho” Declaró alejándose.

El caballero de Géminis solo lo observó irse, algo pensativo, quizás preocupado, pero no por el problema que pudiera haber ocasionado el alumno del Leo, sino por si mismo, cada vez que se quedaba solo lo sentía, esa angustia, esa necesidad insatisfecha, solo que no sabía de qué, algo le faltaba para estar en paz, pero como lo conseguiría si no sabía lo que era, no entendía que podía estar necesitando, su situación era envidiable, formaba parte del grupo de confianza de la diosa de la sabiduría, estaba entre los trece hombres mas poderosos sobre la tierra, tenia un propósito por demás realizador, sí el se sentía así ¿Cómo lo hacía el humano promedio? Que se levantaba todos los días para saludar a las mismas personas y realizar las mismas tareas, aún que simplificándolo así… Olvidando lo importante de sus acciones, ¿No estaba haciendo lo mismo? ¿Repetir una rutina? Cada mañana, ni bien se asomaba el sol salía a ejercitarse en los alrededores, y regresaba a tiempo para administrar a los estudiantes que le tocaban en la casa de géminis, hasta el atardecer que se dedicaba a vagar por el santuario e intercambiar un par de palabras con sus compañeros de armas, luego regresaba a descansar a su templo, y se repetía la secuencia, ya eran años de lo mismo.

‘Pero pareciera que soy el único que lo nota’ Pensó con desgane, pues no veía que ninguno de los demás santos de Athena estuvieran tan afectados, parecía que había resultado el mas sentimental de grupo ‘Mi hermano me mataría si supiera en lo que pienso, debo olvidarme de estás estupideces’ Se reprendió a si mismo, entrando en movimiento nuevamente con la intención de despejar la mente, buscaría algo que hacer hasta el anochecer, así no tendría tiempo de pensar en cosas sin sentido, por lo menos eso le había enseñado Shion hacía ya tiempo, cuando uno carecía de la capacidad de meditación debía mantenerse ocupado en algo que requiriera de mucha atención, así no pondría su mente donde no debía estar.


Última edición por Hator's faces el Lun Nov 10, 2008 1:54 pm, editado 5 veces
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Angeles - Helios Hiperion
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MensajeTema: Re: Endemoniadamente angelical (Kanon x Shun)   Lun Ago 18, 2008 9:16 am

End Flash Back


Sí, tenía que tratarse de un deja vu

“¿Milo y Mu? ¿Acaso se reúnen los tres para hablar de mi?” Debió ser un cuestionamiento, pero por lo desganado que lo dijo no sonó así, solo respondía por decir algo.

“De hecho sí… Esta semana afuera tuvimos demasiado tiempo libre” Se encogió de hombros, su misión se había tratado pura y exclusivamente de reclutamiento, y la verdad dieron con nada que caliera la pena ni siquiera considerar.

“Supongo que eso significa que esta vez no habrá nuevos reclutas”

“Lo se… debe ser la primera vez que me alegra fallar en una misión” Bromeó consiguiendo una leve sonrisa por parte de Kanon, que sabía bien a lo que se refería.

“No deberías decir esas cosas, pero la verdad… Luego de una semana cuidando tu templo… No te envidio” Le había tocado confirmar por propia cuenta que en verdad los protegidos bajo el signo de Leo poseían el peor carácter y la mas grande terquedad.

“Sí, pero tienen sus momentos… De a ratos creo que hasta los extrañé”

Kanon lo miró de reojo, con un dejo de incredulidad y diversión.

“¿Lo dices en serio?”

“No” Río el Leo.

El gemelo de Géminis solo negó con un movimiento de cabeza, devolviendo su atención al campo de entrenamiento, asegurándose que el objeto de su deseo siguiera ahí, ileso, y lo estaba, se encontraba sentado en una orilla junto a un chico de cabello rubio cenizo y ojos celestes, compartían un libro mientras conversaban, parecían estar meditando sobre algo de manera tranquila, y a poca distancia de ellos Shaka los vigilaba, al igual que al resto de sus pupilos, Kanon jamás entendería de donde sacaba tales dotes de maestro el rubio, pues les tenía tanta paciencia como si los hubiera engendrado, no parecía agotarse jamás de enseñar, de hecho a veces parecía su único pasatiempos, al igual que única alegría el ver como sus discípulos maduraban y se fortalecían.

‘Quizás por eso solo yo conocía la soledad, los doce han sabido enfocar su mente en alguna sana pasión, ponerse mas metas que el solo estar en estado, Afrodita con sus rosas, Mu y las armaduras, Shaka con sus alumnos, Aioria… Creo que se dedica a estudiarme a mi’ Acabó de meditar divertido ‘Ya no siento esa soledad ni vacío… Pero a que precio, no creo que concentrar todo mi mundo en algo indebido sea mejor, acabaré enfermando si no saco a Shun de mi mente’

“¿Y bien Kanon? Sigo esperando tu respuesta, así que empieza a hablar, ¿Qué esta pasando?”

El gemelo decidió acabar con el asunto, ya tenía otra escusa para Aioria, le diría que tenía problemas con Saga, no le sería difícil que le creyera, los veían discutiendo y gritándose insultos muy seguido, claro que ellos no entendían sus peculiares muestras de cariño ‘Vete al diablo’ para ellos significaba ‘Que te vaya bien’ o ‘¿estaba muy duro el piso?’ en realidad quería decir ‘¿Te lastimaste? ¿Estas bien?’ algo así como el lenguaje de los gemelos, solo lo entendían Saga y él.

“No puedo sacar de mi cabeza a una persona… que no debería… Estar ahí”

Declaró sorprendiendo tanto al Leo como así mismo, ¿Por qué demonios había dicho algo tan personal? ¿En qué pensaba?.

“Kanon…” Murmuró Aioria, sin saber que mas decir, era la primera vez que ese caballero se abría, y no esperaba escuchar algo como eso, ¿Kanon… enamorado? No era posible, mucho menos creíble, pero eso es lo que acaba de escuchar.

El peliazul supo que debía salvar pronto su cuello y lo que le quedara de orgullo, le diría que solo bromeaba para ver su expresión, que no esperaba que fuera tan crédulo, y se fingiría ofendido que Aioria hubiera considerado esa posibilidad.

“Llevo años así… Sin poder borrar su imagen de mi mente, solo deseo su compañía, su mirada, me llenaba tanto su presencia que creí… que era lo que necesitaba, una amistad tan pura, quizás algo de afecto informal… Pero… Me di cuenta que no me bastaba, por lo que creó en mi ansiedad que me a estado consumiendo hasta volverse obsesión, una obsesión que esta pronta a convertirse en locura”

¿Por qué decía esas cosas? ¿Por qué no podía callarse? Hacía años no había podido decirle a Aioria que estaba deprimido, que se sentía vació, ¿Y ahora le confesaba eso? No tenía sentido, ¿O es que acaso su delirio por Shun crecía tanto que necesitaba decírselo a alguien?, aún que ese alguien no fuera quien debía oírlo.

“Kanon… No… estamos hablando de alguien fuera del santuario ¿verdad?” Le era lógico que no, pero quería verificar, aún existía la esperanza que hubiera conocido alguna persona durante una misión.

“Peor aún, ni siquiera estamos hablando de una amazona”

Eso fue todo lo que se dijo entre ellos antes de un largo e incómodo silencio, Kanon trataba de asimilar el por qué sus labios no le habían obedecido y lo dejaron desnudo frente a su amigo, Aioria solo trataba de entender un poco de lo que acababa de escuchar, pero mas importante aún, buscaba algo que decirle, para no caer en los tan utilizados consuelos ‘Pobre de ti’ ‘sabes que cuentas conmigo’ ‘Ya lo olvidaras’

Un haz de luz llegó a la mente del castaño, mostrándole la verdad que había estado ignorando, que había estado frente a sus ojos y ni así pudo ver. Se acercó a la baranda y buscó con la mirada una llamativa cabellera esmeralda y la encontró entre las manos del caballero de Virgo, que la acariciaba mientras el niño parecía preguntarle algo que lo inquietaba a él y su amigo.

“Se trata del alumno de Shaka” No fue una pregunta, sino una afirmación. Kanon ni siquiera se movió, permaneció donde estaba, en completo silencio, esa fue una completa confirmación para el Leo que frunció el ceño con molestia, no estaba enojado con su amigo, solo le molestaba esa delicada complicación “Tú… No has hecho nada… Para calmar esa obsesión ¿Verdad?”

La sola pregunta ofendió al peliazul, que lo miró molesto.

“¡Es un niño! ¿Me crees capaz de…?”

“Tú mismo lo dijiste, te esta enloqueciendo, alguien en ese estado no piensa ni actúa de manera razonable, por lo que no entiendo por qué te ofende mi pregunta”

Kanon solo suspiró, dejándose caer sentado contra la baranda, completamente abatido, haberle dicho a Aioria le obligaba a hacer lo que venía evitando desde hacía tiempo, pensar de manera razonable, y principalmente actuar de manera razonable, sabía que debía tomar medidas al respecto, pero no quería.

“Kanon, no diré que te entiendo, ni te diré qué hacer, no soy el mas indicado, además tu situación… Me confunde bastante, solo te pediré que hagas lo que hagas… Sea con cuidado”

El caballero de géminis trató de interpretar esas palabras, pero no pudo, no estaba del todo seguro si había escuchado bien, de todas formas quiso asegurarse.

“jamás lo dañaría, me importa mucho” Le aseguró, un poco avergonzado por su actitud.

“No es él quien me preocupa, sino tú, no es mi alumno, sino de Shaka, y bien sabes lo sobreprotector que es con los suyos, le bastaría saber de esta conversación para que empezara contigo la batalla de los mil días”

Ese era un buen punto, y Kanon lo sabía, por fortuna suya Shaka le tenía cierta estima por lo que le confiaba el cuidado de sus alumnos sin problemas, actitud que no tenía con la mayoría, no podía traicionarlo así, si bien no eran precisamente amigos se respetaban bastante.

Aioria solo lo miró unos instantes, tratando de esperar que se cortara un poco la tensión antes de marcharse.

“Debo ir a mi templo, para ponerme al día, te… agradezco tu ayuda” Dijo con dificultad, se sentía algo incómodo luego de ese despliegue emocional, pero no podía enojarse con Kanon por ponerlo en una situación tan comprometedora, después de todo él lo había perseguido día y noche para que se lo contara.

“Y yo la tuya”

Aioria lo miró un poco confuso.

“No recuerdo haberte ayudado” No lo dijo por ser frívolo, simplemente por directo, le estaba molestando bastante el sentir que no le había servido mucho en esa plática ¿Entonces de que le daba las gracias?

“Créeme, lo hiciste” Sonrió débilmente Kanon, y el Leo estuvo mas que seguro de que no le aclararía a que se refería por lo que se marchó en silencio, dejándolo nuevamente solo, no tenían mas nada que decirse.

Kanon por su parte trató de tomar un poco de aire y relajarse al verse solo, tenía un horrible escalofrío por todo el cuerpo que lo volvía loco, supuso que se trataba de la vergüenza de haberse abierto de esa manera, ahora se sentía casi desnudo, y sabía que no podía mirar a Shun sin sentirse vigilado, no por que Aioria fuera a hacerlo, sino por la simple paranoia que traía la culpa, le tomaría poco convencerse de que con solo haberlo dicho en voz alta alguien mas podía saberlo e informárselo al resto.

Aún así estaba en el fondo agradecido con su amigo, su insistencia le había ayudado a poder sincerarse, por riesgoso que fuera sabía que necesitaba decírselo a alguien, Aioria no era el mas indicado, como él mismo lo había dicho, pero era el único capaz de sacarle una verdad por su terquedad, Mu tal vez hubiera sido una mejor opción, pero Kanon nunca iría por su cuenta para contarle todo, ni el lemuriano lo insistiría para que lo hiciera, Aioria sí.

“Aioría” Se sobresaltó al oír la voz de Shion que acababa de ingresar en la sala, aún que aún no podía verlo, pero no le dio ni tiempo a reaccionar respecto a su estado, para cuando pensó en mostrarse mas presentable el patriarca ya se encontraba también en el balcón, viéndolo con extrañeza.

“¿Kanon?” Lo examinó de pies a cabeza “¿Estás castigado?” bromeó sin cambiar mucho su tono de voz, logrando que el caballero se apenara y colocara de pie, sacudiendo un poco sus ropas.

“Maestro… ¿Necesitaba algo?” Preguntó respetuosamente.

“De hecho sí, ¿No estaba aquí Aioria?” Examinó todo el balcón como para asegurarse.

“Creo que regresó a su templo, ¿Desea que vaya por él?”

“No, esta bien, solo deseaba informarle que Ikki a regresado… Dudo que alguien desee hacerlo” Eso último lo dijo en apenas un susurro, pero Kanon pudo escucharlo bien, por lo que se esforzó por no reír.

El patriarca se volvió para salir, pero antes se detuvo, recordando algo.

“Pero si podrías hacerme el favor de decirle a Shun de Virgo la noticia, le gustará saberlo” Le sugirió con una sonrisa, marchándose.

Eso regresó a Kanon a la realidad, experimentando de nuevo esa angustía, sabía que el patriarca había hecho el comentario sin ninguna malicia, simplemente daba por sentado que él le tenía mucho aprecio al chico, pero no imaginaba cuanto.

Se pasó la mano por sus largos cabellos, alborotándolos un poco antes de tomar saber que hacer, pese a su confusión no tenía la menor intención de apartarse de su niño, debería encontrar otra forma de vencer sus impulsos sobre él, pero pensaría en ello luego, ahora ya no deseaba razonar mas, solo una idea se repetía en su mente, tenía una novedad que pondría dichoso el corazón de su amado y no pensaba esperar un momento mas para dársela.

Mientras bajaba las largas escaleras para dirigirse el patio de entrenamiento su cabeza empezó a divagar una vez mas, recordándole lo ocurrido en esa zona hacía ya casi tres años, el pequeño e insignificante suceso que desencadenó todo eso.
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MensajeTema: Re: Endemoniadamente angelical (Kanon x Shun)   Lun Ago 18, 2008 9:18 am

Flash Back

Kanon daba un paseo por los alrededores de su templo, como si estuviera de sereno, llevaba varias noches sin dormir bien, lo que empezaba a notársele en el rostro, pues le estaban apareciendo un par de ojeras, encima no podía culpar de su cansancio a sus alumnos, por el simple hecho de que ninguno estaba, Saga había pedido autorización para sacarlos a todos de excursión al muelle, para que se despidieran de uno de ellos, que partiría a entrenar afuera, por lo que tenía el templo entero para él, posiblemente por primera y única vez, entonces ¿Por qué no dormía?, no quería, pero tendría que acabar aceptando que sufría insomnio.

Pensó en aparecerse por la casa de Leo, sabía que este siempre se dormía muy tarde, pero deshecho la idea, Aioria lo volvería loco con sus preguntas y estaba de tan malhumor que acabarían riñendo.

Se detuvo a unos pasos de sus escaleras y se recargó en uno de los muros para descansar unos momentos, comenzaba a dolerle mucho la cabeza, otro signo del mal dormir.

‘Empezaré a ejercitarme mas… quizás así se me quiten estas ideas estúpidas’ Se prometió, buscando algo en que distraer su mente de la manera correcta, intentó recordar las encomendaciones de su hermano antes de partir, luego se concentró en planificar una nueva rutina de entrenamiento para cuando sus chicos regresaran, y acabado eso se puso a enumerar la cantidad de baldosas de mármol que había en el suelo.

‘Esto no tiene sentido’ Aceptó cuando se hubo cansado de buscar sanos temas de meditación, mientras mas se esforzaba por olvidar su vacío mas lo sentía, definitivamente esa técnica solo le funcionaba a Shion, para él no tenía sentido, no pensar no desaparecía los problemas, ¿O es que acaso el patriarca esperaba que la respuesta a estos le cayera del cielo?

Por alguna extraña coincidencia de la vida justo en ese instante percibió el movimiento de un cosmos, seguido de un peso que caí con brusquedad sobre su cuerpo, tirándolo al suelo.

Por haber estado tan distraído Kanon no llegó a esquivar a esa persona, dándose un para nada grato golpe, pero eso no fue nada comparado con la perturbadora e inconciente sensación de unos instantes cuando creyó que en verdad algo le había caído del cielo. Lógicamente su cerebro de inmediato le pasó la teoría mas razonable, alguien simplemente había tratado de pasar sobre el muro y no viéndolo se le fue encima.

“¡¿Pero quien…?!” Empezó a quejarse molesto, incorporándose cuando observó a la persona junto a él, que parecía una manifestación divina, se trataba de la mas hermosa niña que jamás hubiera visto, de grandes ojos esmeraldas y un abundante cabello a tono que caía libremente sobre sus delicados hombros. No podía tener más de once años, o eso dedujo por su tamaño y cuerpo en desarrollo.

La niña lo miró con temor, y Kanon malinterpretando esa mirada entró en alarma, por lo que dirigió la suya de inmediato al suelo, comenzando a palparlo en la oscuridad, un poco nervioso y con prisa, como buscando algo importante.

La niña solo se mantenía en alerta, observándolo confundida.

“¡Maldición! ¡¿Dónde esta?!” Exclamó frustrado el caballero al no poder dar con lo que quería, en todo momento evitando levantar la vista.

“¿Q… Qué… Qué busca?” Preguntó asustada. En apenas un debil susurro.

“¡Tú mascara! ¡¿Dónde esta?!”

Nuevamente la peliverde lo miró confundida, no muy segura de entender.

“¿M… Mi máscara?”

“¡Sí! No logro ver donde cayó con tan poca luz”

Sabía que acababa de hacer algo imperdonable, las amazonas solo entre ellas podían ver sus rostros, ningún hombre lo tenía permitido, y eso incluía a las niñas, solo el patriarca podía exigirles algo así… pero ¡No era su culpa! Para empezar ¡¿Qué hacía esa niña en su territorio?!

“No deberías estar aquí, ¿A que templo perteneces?” Preguntó teniendo cuidado de en ningún momento mirarla.

La pequeña pareció dudar unos momentos, pero cuando le repitió la pregunta contestó de inmediato.

“Virgo, Kanon-Sensei”

Esa afirmación confundió al dorado, si de algo estaba mas que seguro es que Shaka no poseía alumnas, no por que no pudiera, simplemente no las aceptaba, el recuerdo de eso hizo que se le ocurriera una posibilidad algo delirante.

“¿Cómo te llamas?”

“Shun”

Que resultó no ser tan delirante.

Impresionado volvió a mirarlo a la cara, incrédulo, buscando algún rasgo de masculinidad, pero no lo halló, a su pensar era un rostro por demás femenino, pero no cabía duda, se trataba de un niño.

Reponiéndose de la sorpresa volvió a ponerse de pie, ayudando al pequeño que seguía temblando de solo verlo, debía ser de los últimos novatos que habían traído, aún que le sorprendía que ya conociera su nombre.

“¿Estás bien, Shun?” Le preguntó tratando de ser cortés a ver si así el niño se tranquilizaba, éste se apresuró a asentir “Bien, entonces dime ¿Qué haces fuera del área de Virgo y a estas horas?”

La mirada que el pequeño le transmitió fue de completo sufrimiento, tan transparente que Kanon creyó que se le encogería el corazón.

“Me iba” Dijo el niño luego de un largo silencio.

El caballero de Géminis creyó haber oído mal, por lo que verificó.

“¿De donde?” ¿Acaso quería irse de la casa de Virgo?

“Del santuario”

Kanon abrió los ojos con impresión, ¿Acaso sabía ese chico lo que estaba diciendo? ¿O es que a Shaka se le había olvidado enseñarle respecto a las normas?

“No puedes”

El pequeño apretó los puños, temblando aún más.

“Lo haré de todas formas” Su voz no era retadora, mas bien sonaba a súplica, por lo que el caballero pasó saliva, nervioso.

“No seas tonto, ven” Lo atrapó por el brazo, arrastrándolo escaleras arriba “Te regresaré con tu maestro antes de que te metas en mas líos”

El niño empezó a forcejear en vano, pues no lograba ni mover la mano de Kanon sobre su brazo, pues aún no poseía nada de fuerza, por lo que sumamente frustrado rompió a llorar desesperado.

“¡Déjenme! ¡Por favor! ¡Quiero ir con mi hermano!” Rogó, logrando levantar un poco de curiosidad en el caballero dorado que detuvo un poco su andar para prestarle mas atención.

“¿Hermano?”

“¡Déjenme ir!” Continuó llorando asustado.

“¿Quién es tu hermano?”

Shun con la mano que tenía libre secó sus lágrimas, derramando mas en el proceso.

“Mi hermano… Ikki… Quiero ir con él”

Eso sorprendió mucho a Kanon, así que ese era el famoso hermanito del alumno de Aioria, era verdad, Ikki había sido enviado en la mañana a entrenar a la Isla de la reina muerte, por decisión de Atena misma, no envidiaba el destino del niño, no entendía el por que de semejante decisión, el pequeño leo no podía ser tan problemático como para llegar hasta ese punto, era demasiado si se tenía en cuenta que algunos como Camus solo habían enviado a uno de sus pupilos a entrenar a Siberia con un antiguo alumno, y Shaka por ejemplo se había negado a dejar las jóvenes mentes de sus aprendices en manos ajenas, manteniéndolos en el santuario.

“No puedes, tu deber esta aquí”

“¡Quiero a mi hermano!” Lloró más fuerte.

“No puedes dejar el santuario” Lo tomó por los hombros, intentando conseguir que lo mirara al menos “Y aún que pudieras, ¿Dónde buscarías a tu hermano? ¿Cómo?” Trató de hacerlo entrar en razón, olvidaba que eso no funcionaba con un niño, menos uno que se veía solo en un lugar desconocido.

“¡Ikki!” Siguió llamándolo como si de verdad esperara que fuera a aparecer de la nada a ayudarlo.

“Shun” Ahora lo tomo de ambas mejillas, para ganar su atención “Sí te vas nunca lo encontrarás, pero si te quedas… él volverá, tomará tiempo, pero tarde o temprano regresará al santuario, solo debes esperarlo”

El pequeño trató de calmar sus lágrimas mientras lo escuchaba.

“¿Cu… Cuánto tiempo?”

“Solo… Unos años” Cuando lo dijo deseo no haber sido tan sincero, pues otra vez el chico rompió en llanto.

“¡Quiero a mi hermano!”

“Escúchame, en el santuario ese tiempo pasará sin que te des cuenta, te lo prometo” Lo consoló, aún que ni él sabía por que lo hacía, no mimaba así ni a sus propios discípulos, tal vez por que se veían mas maduros de lo que eran, Shun posiblemente fuera el único niño que representaba la edad que tenía y lo que sentía.

“N… No, ¿Qué hare solo? Mi hermano… Es lo único que tengo?”

Kanon lo miró angustiado.

“No es verdad, ahora tienes muchos hermanos, todos en el templo de Virgo lo son”

“No… Ikki es mi único hermano, a ellos no los conozco”

Kanon suspiró e intentó por otro lado.

“¿Y que hay de Shaka? Él es quien te cuidará de ahora en adelante”

Nuevamente el niño negó efusivamente.

“No…Él… Él es muy malo”

Kanon se sintió derrotado, si para ese pequeño Shaka era malo no quería pensar lo que creería de los demás caballeros en cuantos los viera, después de todo el santo de Virgo podía ser el mas estricto, pero era mas reconocido por su paciencia y amabilidad que por eso.

“Y… ¿Qué hay de mi?” Ni él supo por que le preguntó eso, solo tenía una cosa en mente, deseaba calmar a ese niño, hacerlo sonreír, no toleraba verlo llorar.

“¿Us… Usted?” El peliverde lo vio con sorpresa, y gracias a esta se calmó un momento.

“Sí, ¿Qué hay de mi? ¿Te parezco malo?”

Shun negó lentamente, sin dejar de mirarlo interrogante.

“Bueno, en ese caso, si te sientes solo cuenta conmigo, no seré Ikki, pero prometo cuidarte hasta que el regrese”

El niño no le quitaba la mirada de encima, ni siquiera se movía, debía estar mas que confundido, pero Kanon se encontraba satisfecho, había conseguido parte de su cometido, Shun ya no lloraba.

“¡Shun!” Ese gritó cargado de exasperación regresó a la realidad a ambos que dirigieron la mirada a la escalera sobre ellos, de ella venía descendiendo Shaka bastante alterado, incluso su cosmos lo estaba, se notaba que hacía rato buscaba a su alumno fugitivo.

“Shaka-Sensei” Dijo asustado Shun, comenzando a temblar de nuevo en su presencia, asunto que no pasó desapercibido para su nuevo protector que de inmediato tomó una postura despreocupada para saludar a su colega.

“Shaka” Lo recibió con una ligera inclinación de cabeza, respetando las normas de disciplina y cortesía que su compañero tanto exigía.

El recién llegado le devolvió su gesto en silencio, antes ponerse firme frente a su alumno, con los brazos cruzados, lo miraba de manera severa, como exigiendo una explicación.

“Shun ¿Qué se supone que hacías? Te ordené ir a dormir ¿Quién te autorizó a salir?”

Shun abrió la boca para explicarse pero no salió nada de esta, Kanon no pudo menos que sentirse raro por la situación, con él no había tenido problemas para desafiarlo diciéndole que se iría, pero con Shaka ni hablar podía, estaba acostumbrado a que por lo general fuera al revés, él era el que inspira miedo.

“No salió” Intervino Kanon, ganando la atención de ambos, en especial la de Shaka que aún no quitaba su expresión ceñuda “Debo disculparme contigo Shaka, pero todo esto a sido obra de uno de mis alumnos, ya sabes lo rebeldes que pueden ser, lo encerraron en el cuarto de armas de mi templo, acabo de encontrarlo, ignoro cuanto tiempo lleva ahí”

El caballero de Virgo lo miro extrañado, aún en silencio, Shun solo esperó expectante, impaciente por saber si la treta de Kanon convencía a su maestro.

Shaka solo suspiro y volvió su atención al niño.

“Vete a la cama, quiero que ya estés dormido para cuando llegue”

El pequeño asintió en silencio y subió las escaleras en dirección su templo, siendo observado por los dos dorados hasta que se perdió de vista, recién ahí el santo de Virgo se centró en el de Géminis.

“Gracias Kanon”

El agradecimiento fue por demás sincero, y el peliazul no estuvo muy seguro de si se lo decía por cuidar de su alumno o por inventar esa excusa que lo sacó de la obligación de castigarlo.

“No fue nada, tal parece que te a tocado un alumno difícil”

Shaka no era de mucho hablar, pero por la mirada cansada que traía Kanon imaginó que lo necesitaba, nunca lo había visto tan alterado.

“Pero ya se le pasará, solo extraña a su hermano”

Kanon creyó haber dicho alguna vulgaridad por la rapidez con que Shaka lo miro, aún alterado.

“¿A su hermano? Kanon Ikki se fue esta mañana, y Shun ya tiene dos meses aquí, lo único nuevo en su actitud es la obsesión por marcharse”

Esa declaración sorprendió un poco al peliazul, pero antes de que preguntara algo Shaka continuó hablando.

“Sinceramente no se que voy a hacer con él, no puedo entrenar a quien no me escucha, se la pasa llorando, y ahora ni siquiera come”

“¿Y por qué no le pides a Shion que lo deje marchar, quizás no esta hecho para ser caballero?”

Eso sonaba lógico, después de todo solían traer a cualquier niño con indicios de un cosmos para explotar, pero que lo hubiera no quería decir que pudieran hacerlo.

“Es mas complicado que eso Kanon, él ya no puede irse”

El caballero de Géminis arqueó las cejas, hasta que comprendió el mensaje, por lo que se sobresalto.

“Espera… No estarás insinuando que ese niño…”

“La armadura lo eligió para ser mi sucesor”

Ahora Kanon no solo estaba sorprendido, sino que entendía el pesar de Shaka, la razón de su crisis nerviosa. Quiso darle palabras de aliento, pero no se le ocurrió ninguna.

“Creo que iré a buscarlo, ya debe estar trepando el muro de nuevo para llegar el patio”

Su compañero lo miró sin comprender.

“Pero le advertiste que fuera directo a…”

“Como si eso lo detuviera, aún no conoces a Shun” Afirmó alejándose para ir en busca nuevamente de su alumno.

End Flash Back
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Angeles - Helios Hiperion
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MensajeTema: Re: Endemoniadamente angelical (Kanon x Shun)   Lun Ago 18, 2008 9:18 am

Sí, definitivamente él en ese entonces no conocía para nada a Shun, de verdad había creído que con un par de palabras y dulzura lo convencería de ya no marcharse, pero su pequeño lo sorprendió al realizar al menos tres intentos de fuga mas antes de aprender la lección. Lo molesto en que dos de esas ocasiones tuvo que regresarlo él, ya para esos instantes estaba seguro que si tenía que devolverlo una vez mas le diría a Shaka con naturalidad “¿No se te perdió algo?”

Por suerte no hubo mas fugas, Shun tuvo que aprende por las malas a obedecer, pero no fueron ni Shaka ni él quienes le enseñaron, sino la vida misma.

Fue su tercera y última vez, en esa ocasión estaba dispuesto a lograrlo, claro que era por demás imposible, pero él no lo entendía, en esta ocasión ningún dorado lo detuvo, no lo creyeron necesario, ni bien llegara a la entrada los guardias lo devolverían, pero no contaron con que otro alumno interviniera, al parecer Shaka no era el único cansado de que le desobedecieran, Nathan también lo estaba, por lo que lo siguió, asunto inocente que acabó en tragedia cuando forcejearon y Shun calló escaleras abajo rodando.

Lo devolvieron a Virgo en un estado lamentable, nunca nadie antes había visto a Shaka tan horrorizado como lo estuvo esa tarde al ver a su alumno.

Fueron largas semanas de cuidado intensivo las que le llevaron a Shun para poder salir de la cama, semanas en las que su maestro no se apartó de su lado ni de día ni de noche, tampoco Nathan, quien se sentía sumamente culpable aún que nadie lo considerara responsable.

El niño en sus noche de dolor y delirio lloró el nombre de su hermano, encontrando como respuesta una cálida mano que acarició sus cabellos y lo hizo sentir contenido, le tomó tiempo descubrir que no era Ikki quien lo consolaba en sueños, sino el frío Shaka.

Para cuando estuvo repuesto por completo el caballero de Virgo retomó las clases con el resto de sus alumnos, sin exigirle que hiciera lo mismo, cosa que extrañó mucho al niño, casi tanto como el deseo de que Shaka siguiera consolándolo, pues ahora que esta sano volvía a sentirse solo, Nathan era el único que pasaba un poco de tiempo con él, para ver si necesitaba algo, pero no era lo mismo.

Un día simplemente ya no lo soportó y tomando el libro que hacía desde que estaba ahí debería haber leído se acercó a la clase, asombrando a la mayoría y espero que se le permitiera unirse.

Shaka no le dijo nada, simplemente prosiguió con su enseñanza y Shun lo escuchó atentamente, comenzando a participar poco a poco, con cierta timidez, el Santo de Virgo no comprendía el por qué del cambio, solo dedujo que su roce con la muerte le había hecho entender mejor las cosas, que no podía cambiar su destino, no sabía que lo único que había entendido Shun es que Kanon tenía razón, ahora lo tenía a él, su maestro, y si quería seguir teniéndolo debería ser un alumno digno de su enseñanza y tiempo.

________________________________________

Kanon llegó al fin al patio, donde había visto por última vez a Shun, lo encontró como siempre, monopolizando el tiempo de su maestro en compañía de Nathan, se acerco sin llamar demasiado la atención, para ver que era lo que tanto los intrigaba.

“Lo ves Nathan, te lo dije, si hay un perro con tres cabezas” Comentó triunfal ante la mirada consternada de su amigo que parecía traumatizado ante esa posibilidad.

“Niños, no deberían temer de cerberos, solo se encarga de las almas pecadoras, si van al Elyseos jamás lo verán” Los consolaba Shaka sonriendo ante sus ocurrencias.

“En ese caso Nathan esta perdido Sensei” Río Shun abrazándose a la cintura de su maestro con cariño, el que tuvo que defenderlo del rubio que quería agarrarlo del cabello

“Ya, dejen de pelear, mira Shun, ahí viene Kanon” Le avisó para distraer su atención unos momentos.

“¡Kanon-Sensei!” Gritó alegre arrojándose a los brazos del peliazul que lo recibió gustoso, tratando de no pensar demasiado en el pequeño y tibio cuerpo que estaba estrechando contra el suyo.

“¡Shun! ¡Compórtate que ya no eres un niño!” Lo reprendió su maestro, conciente de si bien el gesto era inocente no era bien visto que anduviera tan meloso con otros caballeros, con el pasaba por ser su maestro.

El peliverde aceptó de mala gana y se separó del recién llegado que se veía apenado.

“Siento interrumpir la reunión, pero el patriarca me pidió que avisara a Shun que su hermano esta llegando” Dijo dirigiéndose a Shaka.

Ni bien posó su mirada en el chico notó como se había quedado paralizado por la noticia, le temblaban las piernas y parecía a punto de llorar.

“¿Shun?” Lo llamó preocupado.

“I… Ikki… ¿Esta aquí?”

“Shun…”

“¡Ikki!” Grito desesperado corriendo hacía la puerta principal.

“¡Espérame Shun!” Nathan lo siguió de cerca en la carrera.

Kanon prefirió dejarlo partir solo, en especial por el semblante preocupado de Shaka, que seguía con la mirada a sus jóvenes alumnos.

“¿Shaka? ¿Pasa algo?”

El rubio lo miró unos instantes, luego negó con un movimiento de cabeza, retirándose camino a su templo, decidiendo esta vez guardar sus inquietudes para si mismo, ya que no estaba seguro de si estaría en lo cierto.

‘Ikki regresó vivo de la isla de la reina muerte pero… ¿Será el mismo?’
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