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 Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*

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Kitana
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MensajeTema: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Miér Ago 06, 2008 5:36 pm



Título: Don't let me down

Serie:SAINT SEIYA


Renuncia o Disclaimer : todos los personajes de SS, le pertenecen a su autor, yo solo los tomo prestados para divertirme un poco, sin ningun lucro de por medio.

Resumen:Shun esta a punto de casarse con un hombre al que no ama, sin embargo, este hombre habrá de mostrarle que es más de lo que aparenta.


Pareja:ShakaxShun


Clasificación:+16


Advertencias: Lemmon, mpreg angst, romance
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Kitana
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MensajeTema: CAPITULO 1. Desamor...   Miér Ago 06, 2008 5:37 pm

Era tarde y hacía frío, se había retrasado un poco, no había encontrado un buen pretexto para escapar de casa y había tenido que esperar a que su hermano se fuera. Tenía miedo, miedo de que simplemente no se presentara, de que se hubiera ido, ¿qué iba a decirle? Sólo la verdad, tal vez, él recapacitaría y decidiría dar marcha atrás con aquello. Confiaba en él, en lo que sentía por él…

Caminó decidido, estaba lloviendo, por un momento pensó que se trataba de un mal presagio, pero, desechó de inmediato la idea, pensando que no era fundada, ¿de dónde había sacado él eso del mal presagio? Sencillamente era absurdo. Sumergió las manos en los bolsillos buscando calor. Temblaba, y no sólo a causa del frío. Sus largos cabellos rojos chorreaban agua, su rostro reflejaba un inmenso temor y desazón cuando entró en el abarrotado local donde iba a encontrarle.

Una mesera le sonrió el verlo y le ofreció acompañarlo a su mesa. Él simplemente le devolvió la sonrisa y siguió su camino negando con la cabeza, aquella entrevista debía realizarse a solas.

Pudo contemplar sus dorados cabellos, humedecidos por la lluvia, y la memoria le traicionó llevándole de vuelta a aquella no tan lejana tarde en que le había hecho suyo bajo la lluvia. Se estremeció al recordar las firmes manos de aquel hombre de penetrantes ojos azules sobre su cuerpo, al recordar que le había jurado amor eterno a sabiendas de que su destino iba a ser atado al de otro hombre, otro al que no había conseguido amar…

- Shun. – dijo el otro, le miró de frente, mostrándole el ceño fruncido. Se sentó sin mediar palabra, se sentía incómodo, juzgado, sus manos pálidas se retorcían incesantemente mientras esa penetrante mirada azul le escrutaba. - ¿Lo hiciste?
- Yo…
- Espero que lo hayas hecho, sencillamente esto es algo que no debía suceder, y tú lo sabes, seguir con esa locura es arruinar tu vida y la mía de paso. Lo entiendes, ¿verdad? – dijo con carnicera frialdad.
- Pero… ¿de verdad piensas eso? – le inquirió con desesperación, esperando que él disipara sus dudas con amorosas palabras.
- Seamos realistas, Shun, tú y yo no vamos a ningún lado juntos, tú lo sabes, ¿verdad? La vida que nos espera juntos es, cuando menos, miserable.
- ¡Pero yo te amo! – dijo casi a los gritos.
- Será mejor que te tranquilices, no voy a dar un espectáculo público. – dijo aprisionando con dureza la muñeca del pelirrojo. – Escucha, Shun, las cosas han cambiado. – dijo el otro mirándole fríamente.
- Pero, ¿qué dices, Hyoga? – cuestionó con los ojos cuajados de lágrimas.
- La verdad, todo ha cambiado ahora, le he propuesto matrimonio a Camus, y él ha aceptado, me caso en menos de dos meses.
- ¿Cómo te has atrevido…? – dijo el más joven con gruesas lágrimas surcando sus pálidas mejillas. En un movimiento inconsciente se había alejado de él, sintiendo que su corazón se despedazaba por completo.
- Es lo que se debía hacer, Shun, sé que entenderás. – dijo el rubio sin mirarlo – Este asunto se termina hoy, así es como debe ser, por eso es que quiero saber si ya todo esta resuelto. Como comprenderás, no me conviene que Camus sepa.
- ¡Eres un infeliz! – le gritó cegado por las lágrimas. Sin más se puso de pie y salió corriendo del lugar, no podía ver, no podía pensar, su corazón estaba hecho pedazos… ¿cómo había podido amar a alguien que le desechaba con tal facilidad?

Corrió y corrió sin dirección, sin saber siquiera donde se encontraba, ¿cómo iba a enfrentar la vida ahora? ¡Cómo! Él había arriesgado todo en esa aventura y ¿así era como le pagaba? Había estado a punto de enfrentar a su hermano, de deshacer su vida por seguirlo… ¿y eso era lo que obtenía? ¡Que los dioses le perdonaran, pero ya odiaba a Hyoga!

Su loca carrera no se detuvo ni por los insultos ni por los estridentes cláxones que parecían perseguirle. Siguió corriendo hasta que algo lo detuvo. No vio aparecer aquel auto, no escuchó el rechinar de llantas y no se apartó del camino… simplemente se encogió al verle tan pero tan cerca… ¿acaso todo iba a terminar en ese preciso instante? Sintió el impacto y luego, la pegajosa inconsciencia invadirle sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

Horas más tarde, despertó deslumbrado por el impoluto blanco de las sábanas de hospital. Lo primero que vio fue el rostro duro y malhumorado de su hermano mayor.
- Ikky…- susurró con un hilo de voz que pareció desvanecerse en medio de ese ambiente tan frío e impersonal.
- Me alegra saber que estás despierto. – dijo el mayor cruzando los brazos sobre el pecho. Se le veía molesto, Shun se sintió confundido, su hermano jamás le había hablado de aquella manera, ¡jamás le había mirado de esa forma! – Tenemos mucho de que hablar, tu prometido está afuera, muy preocupado, por cierto. – Shun intentó incorporarse, sin embargo, un agudo dolor se lo impidió, arrancándole, por añadidura, un quejido suave. – Pase. – dijo el mayor al escuchar que llamaban a la puerta. Una espléndida figura ingresó en el cuarto, inundándolo todo con un suave perfume a sándalo. Shun bajó la mirada, avergonzado… sumamente avergonzado.
- Buenos días. – dijo él, con aquella voz tan suave como masculina. Los dorados hilos de su espesa cabellera se agitaban al compás de su andar. – Te he traído flores.
- Gracias… - susurró el menor recibiendo las fragantes rosas con las que su prometido le obsequiaba. Las abrazó con delicado afán mientras las manos de su prometido se hacían con una de las suyas.
- Me has tenido muy preocupado… por suerte los médicos dicen que todo esta perfectamente. El hombre que conducía dijo que no había alcanzado a hacer nada para evitarlo, estaba tan apenado… le hemos dicho que no levantaremos ningún cargo, después de todo, no fue más que un accidente, y lo mejor de todo es que has salido bien librado. – dijo mientras se arrodillaba al lado de la cama para poder mirarle a la cara – Me alegra ver que has recobrado la consciencia, estuve tan asustado. – le dijo con amabilidad.
- Creo que no deberías preocuparte tanto, Shaka. – dijo Ikky con dureza.
- Ikky, creo que no es el lugar ni el momento apropiado para reñirle, ha sido un accidente, un desafortunado accidente. – dijo Shaka alzando el rostro para encarar al que en un futuro sería su cuñado.
- Por lo que veo, no tienes ni una idea de lo que estoy tratando de decirte. – Ikky se veía cada vez más y más furioso, Shun estaba convertido en un tiritante ovillo humano que se negaba a siquiera mirarle y él no entendía nada. Se incorporó y se giró hacia Ikky. - ¿Ya sabías que está embarazado? – preguntó en tono altanero el mayor de los hermanos, Shaka se descolocó un instante, ¿a que se refería Ikky?
- Yo... yo iba a decírtelo... pero no sabía como ibas a reaccionar… - dijo Shun entre sollozos apagados. No se atrevió a alzar el rostro y mirar al hombre al que desposaría en breve. Shaka se limitó a mirar a su prometido, por un momento pensó en estallar ahí mismo, en reprocharle a ambos hermanos su falta de decoro y honestidad, estaba ciento por ciento seguro de no ser el padre de la criatura, él había respetado a Shun, no habían ido más allá de algunos besos… sin embargo, al ver tan desvalido al joven pelirrojo, tomó una decisión.
- ¿Qué tienes que decir al respecto? – le inquirió el moreno hermano de su prometido esperando una respuesta que amainara su furia.
- Vamos Ikky, no es como si fuera a escaparme del país solo por esto, vamos a casarnos en dos semanas, creímos que, dada la cercanía de la boda, no era necesario decirlo. Después de todo, ese bebé va a nacer en el seno de una buena familia. – dijo el hindú con serenidad. Ikky pareció calmarse, sin embargo, aún estaba disgustado.
- Me alegra que lo tomes así, sinceramente no sé que haría de saber que no te harás responsable de Shun y tu hijo.
- ¿Por quién me tomas? Vamos Ikky, me conoces mejor que eso, no soy un canalla. – dijo el rubio fingiendo una sonrisa.
- Lo siento… es que, sencillamente esto me ha tomado desprevenido.- dijo Ikky algo apenado. – No me gusta nada la idea de que mi hermanito esté embarazado y yo me venga a enterar por completo extraño.
- Te entiendo, tendré que dejarlos, pero volveré en la tarde. – dijo antes de irse. – Espero encontrarte mucho mejor. – dijo inclinándose para besar a Shun.
- Shaka…
- No digas nada, hablaremos después. – dijo Shaka con una suave sonrisa. Le besó con suavidad en los labios y luego de despedirse de Ikky, abandonó la habitación. Shun lo miró irse, pensando que, de alguna manera, le debía la vida a ese hombre.
- Debiste decirme. – dijo Ikky sentándose a su lado en la cama.
- Lo sé... pero…
- Creí que confiabas en mí. – dijo el mayor algo dolido.
- Sí confío, es solo que…
- No es fácil decirle a tu hermano que estás esperando un bebé, ¿cierto?
- No lo es…
- Espero que la próxima vez me tengas más confianza. - susurró Ikky.
- No sabía como ibas a tomarlo. – dijo el menor acurrucándose contra el pecho de su hermano. No podía decirle la verdad, había visto un asomo de decepción en los oscuros ojos de su hermano al saberle embarazado, no quería ni imaginar lo que pasaría sí él llegaba a saber que ese bebé que esperaba no era de Shaka. – Al menos la boda esta muy cerca, así evitaremos más problemas. ¿Cuánto tienes de embarazo.
- A penas dos meses… - susurró Shun sin alzar el rostro.
- Entiendo… al menos pronto se casarán. Espero que él sea un buen esposo, más le vale serlo, no voy a dejar que lastime a mi dulce y adorable hermanito.
- Estoy seguro de que no va a lastimarme… Shaka es maravilloso… el mejor del mundo. - dijo el menor de los hermanos, Ikky no pudo comprender el verdadero significado de aquellas palabras dichas por su hermano menor, sin embargo, notó aquel matiz de dolor en la voz de Shun.

Por su parte, Shaka arribaba a su despacho al sur de la ciudad. No podía negarlo, estaba confundido y, de alguna manera, molesto. Se preguntaba insistentemente ¿en que había fallado?, ¿qué había hecho mal como para que Shun no confiara en él? Estaba hecho un lío, intentando descifrar quién podía ser el padre del bebé que su prometido esperaba. Siempre había sabido que si Shun había accedido al matrimonio no era porque él le resultara agradable, sino porque había sido Ikky quien le impusiera esa decisión, el menor de los hermanos Okamura nunca se negaba a lo que su hermano mayor consideraba lo mejor para él.

No pudo deshacerse de aquella ansiedad durante el resto del día, de modo que, para cuando fue hora de comer, no pudo ni quiso retrasar más el momento en encontrarse con Shun. Canceló sus citas y se dispuso a acudir presto al hospital. Quería saber, pero más allá de eso, quería entender.

Subió presuroso hacia el piso en el que se hallaba su prometido. Se alegró al advertir que Ikky no se encontraba en los alrededores, así podrían hablar con libertad. Su futuro cuñado era alguien con quien definitivamente no se podía hablar si se encontraba alterado. Llamó con delicadeza a la puerta, pronto obtuvo respuesta.
- Adelante. – dijo Shun, no se hizo esperar más e ingresó en la habitación esperando hallas todas las respuestas que precisaba tener antes de seguir adelante. Sin embargo, al ver a Shun, todas sus preguntas quedaron en segundo término.
- Hola. – dijo y se sentó al lado de la cama, Shun, aunque lo intentaba, no podía dejar de llorar. – Shun, cálmate… yo…
- Sé que quieres explicaciones… sobre el padre de mi bebé… pero… todo lo que puedo decirte es que ha salido de mi vida para siempre… no volveré a verlo jamás… y si quieres romper el compromiso, lo entiendo a la perfección.
- No tienes que decirme nada si no quieres, y sobre la boda, si aún quieres hacerlo, estaré encantado de casarme contigo. – dijo obligándolo a mirarlo. Shun se conmovió hasta las lágrimas, ¿por qué no había podido poner su corazón en manos de alguien como Shaka? ¿Por qué ese hombre al que solo le unía un compromiso de palabra se comportaba como hubiera querido que lo hiciera ese otro por el que habría dado su vida de ser preciso?
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KIKYO
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Sáb Ago 30, 2008 4:23 pm

Kitana escribió:
Era tarde y hacía frío, se había retrasado un poco, no había encontrado un buen pretexto para escapar de casa y había tenido que esperar a que su hermano se fuera. Tenía miedo, miedo de que simplemente no se presentara, de que se hubiera ido, ¿qué iba a decirle? Sólo la verdad, tal vez, él recapacitaría y decidiría dar marcha atrás con aquello. Confiaba en él, en lo que sentía por él…

Caminó decidido, estaba lloviendo, por un momento pensó que se trataba de un mal presagio, pero, desechó de inmediato la idea, pensando que no era fundada, ¿de dónde había sacado él eso del mal presagio? Sencillamente era absurdo. Sumergió las manos en los bolsillos buscando calor. Temblaba, y no sólo a causa del frío. Sus largos cabellos rojos chorreaban agua, su rostro reflejaba un inmenso temor y desazón cuando entró en el abarrotado local donde iba a encontrarle.

Una mesera le sonrió el verlo y le ofreció acompañarlo a su mesa. Él simplemente le devolvió la sonrisa y siguió su camino negando con la cabeza, aquella entrevista debía realizarse a solas.

Pudo contemplar sus dorados cabellos, humedecidos por la lluvia, y la memoria le traicionó llevándole de vuelta a aquella no tan lejana tarde en que le había hecho suyo bajo la lluvia. Se estremeció al recordar las firmes manos de aquel hombre de penetrantes ojos azules sobre su cuerpo, al recordar que le había jurado amor eterno a sabiendas de que su destino iba a ser atado al de otro hombre, otro al que no había conseguido amar…

- Shun. – dijo el otro, le miró de frente, mostrándole el ceño fruncido. Se sentó sin mediar palabra, se sentía incómodo, juzgado, sus manos pálidas se retorcían incesantemente mientras esa penetrante mirada azul le escrutaba. - ¿Lo hiciste?
- Yo…
- Espero que lo hayas hecho, sencillamente esto es algo que no debía suceder, y tú lo sabes, seguir con esa locura es arruinar tu vida y la mía de paso. Lo entiendes, ¿verdad? – dijo con carnicera frialdad.
- Pero… ¿de verdad piensas eso? – le inquirió con desesperación, esperando que él disipara sus dudas con amorosas palabras.
- Seamos realistas, Shun, tú y yo no vamos a ningún lado juntos, tú lo sabes, ¿verdad? La vida que nos espera juntos es, cuando menos, miserable.
- ¡Pero yo te amo! – dijo casi a los gritos.
- Será mejor que te tranquilices, no voy a dar un espectáculo público. – dijo aprisionando con dureza la muñeca del pelirrojo. – Escucha, Shun, las cosas han cambiado. – dijo el otro mirándole fríamente.
- Pero, ¿qué dices, Hyoga? – cuestionó con los ojos cuajados de lágrimas.
- La verdad, todo ha cambiado ahora, le he propuesto matrimonio a Camus, y él ha aceptado, me caso en menos de dos meses.
- ¿Cómo te has atrevido…? – dijo el más joven con gruesas lágrimas surcando sus pálidas mejillas. En un movimiento inconsciente se había alejado de él, sintiendo que su corazón se despedazaba por completo.
- Es lo que se debía hacer, Shun, sé que entenderás. – dijo el rubio sin mirarlo – Este asunto se termina hoy, así es como debe ser, por eso es que quiero saber si ya todo esta resuelto. Como comprenderás, no me conviene que Camus sepa.
- ¡Eres un infeliz! – le gritó cegado por las lágrimas. Sin más se puso de pie y salió corriendo del lugar, no podía ver, no podía pensar, su corazón estaba hecho pedazos… ¿cómo había podido amar a alguien que le desechaba con tal facilidad?

Corrió y corrió sin dirección, sin saber siquiera donde se encontraba, ¿cómo iba a enfrentar la vida ahora? ¡Cómo! Él había arriesgado todo en esa aventura y ¿así era como le pagaba? Había estado a punto de enfrentar a su hermano, de deshacer su vida por seguirlo… ¿y eso era lo que obtenía? ¡Que los dioses le perdonaran, pero ya odiaba a Hyoga!

Su loca carrera no se detuvo ni por los insultos ni por los estridentes cláxones que parecían perseguirle. Siguió corriendo hasta que algo lo detuvo. No vio aparecer aquel auto, no escuchó el rechinar de llantas y no se apartó del camino… simplemente se encogió al verle tan pero tan cerca… ¿acaso todo iba a terminar en ese preciso instante? Sintió el impacto y luego, la pegajosa inconsciencia invadirle sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

Horas más tarde, despertó deslumbrado por el impoluto blanco de las sábanas de hospital. Lo primero que vio fue el rostro duro y malhumorado de su hermano mayor.
- Ikky…- susurró con un hilo de voz que pareció desvanecerse en medio de ese ambiente tan frío e impersonal.
- Me alegra saber que estás despierto. – dijo el mayor cruzando los brazos sobre el pecho. Se le veía molesto, Shun se sintió confundido, su hermano jamás le había hablado de aquella manera, ¡jamás le había mirado de esa forma! – Tenemos mucho de que hablar, tu prometido está afuera, muy preocupado, por cierto. – Shun intentó incorporarse, sin embargo, un agudo dolor se lo impidió, arrancándole, por añadidura, un quejido suave. – Pase. – dijo el mayor al escuchar que llamaban a la puerta. Una espléndida figura ingresó en el cuarto, inundándolo todo con un suave perfume a sándalo. Shun bajó la mirada, avergonzado… sumamente avergonzado.
- Buenos días. – dijo él, con aquella voz tan suave como masculina. Los dorados hilos de su espesa cabellera se agitaban al compás de su andar. – Te he traído flores.
- Gracias… - susurró el menor recibiendo las fragantes rosas con las que su prometido le obsequiaba. Las abrazó con delicado afán mientras las manos de su prometido se hacían con una de las suyas.
- Me has tenido muy preocupado… por suerte los médicos dicen que todo esta perfectamente. El hombre que conducía dijo que no había alcanzado a hacer nada para evitarlo, estaba tan apenado… le hemos dicho que no levantaremos ningún cargo, después de todo, no fue más que un accidente, y lo mejor de todo es que has salido bien librado. – dijo mientras se arrodillaba al lado de la cama para poder mirarle a la cara – Me alegra ver que has recobrado la consciencia, estuve tan asustado. – le dijo con amabilidad.
- Creo que no deberías preocuparte tanto, Shaka. – dijo Ikky con dureza.
- Ikky, creo que no es el lugar ni el momento apropiado para reñirle, ha sido un accidente, un desafortunado accidente. – dijo Shaka alzando el rostro para encarar al que en un futuro sería su cuñado.
- Por lo que veo, no tienes ni una idea de lo que estoy tratando de decirte. – Ikky se veía cada vez más y más furioso, Shun estaba convertido en un tiritante ovillo humano que se negaba a siquiera mirarle y él no entendía nada. Se incorporó y se giró hacia Ikky. - ¿Ya sabías que está embarazado? – preguntó en tono altanero el mayor de los hermanos, Shaka se descolocó un instante, ¿a que se refería Ikky?
- Yo... yo iba a decírtelo... pero no sabía como ibas a reaccionar… - dijo Shun entre sollozos apagados. No se atrevió a alzar el rostro y mirar al hombre al que desposaría en breve. Shaka se limitó a mirar a su prometido, por un momento pensó en estallar ahí mismo, en reprocharle a ambos hermanos su falta de decoro y honestidad, estaba ciento por ciento seguro de no ser el padre de la criatura, él había respetado a Shun, no habían ido más allá de algunos besos… sin embargo, al ver tan desvalido al joven pelirrojo, tomó una decisión.
- ¿Qué tienes que decir al respecto? – le inquirió el moreno hermano de su prometido esperando una respuesta que amainara su furia.
- Vamos Ikky, no es como si fuera a escaparme del país solo por esto, vamos a casarnos en dos semanas, creímos que, dada la cercanía de la boda, no era necesario decirlo. Después de todo, ese bebé va a nacer en el seno de una buena familia. – dijo el hindú con serenidad. Ikky pareció calmarse, sin embargo, aún estaba disgustado.
- Me alegra que lo tomes así, sinceramente no sé que haría de saber que no te harás responsable de Shun y tu hijo.
- ¿Por quién me tomas? Vamos Ikky, me conoces mejor que eso, no soy un canalla. – dijo el rubio fingiendo una sonrisa.
- Lo siento… es que, sencillamente esto me ha tomado desprevenido.- dijo Ikky algo apenado. – No me gusta nada la idea de que mi hermanito esté embarazado y yo me venga a enterar por completo extraño.
- Te entiendo, tendré que dejarlos, pero volveré en la tarde. – dijo antes de irse. – Espero encontrarte mucho mejor. – dijo inclinándose para besar a Shun.
- Shaka…
- No digas nada, hablaremos después. – dijo Shaka con una suave sonrisa. Le besó con suavidad en los labios y luego de despedirse de Ikky, abandonó la habitación. Shun lo miró irse, pensando que, de alguna manera, le debía la vida a ese hombre.
- Debiste decirme. – dijo Ikky sentándose a su lado en la cama.
- Lo sé... pero…
- Creí que confiabas en mí. – dijo el mayor algo dolido.
- Sí confío, es solo que…
- No es fácil decirle a tu hermano que estás esperando un bebé, ¿cierto?
- No lo es…
- Espero que la próxima vez me tengas más confianza. - susurró Ikky.
- No sabía como ibas a tomarlo. – dijo el menor acurrucándose contra el pecho de su hermano. No podía decirle la verdad, había visto un asomo de decepción en los oscuros ojos de su hermano al saberle embarazado, no quería ni imaginar lo que pasaría sí él llegaba a saber que ese bebé que esperaba no era de Shaka. – Al menos la boda esta muy cerca, así evitaremos más problemas. ¿Cuánto tienes de embarazo.
- A penas dos meses… - susurró Shun sin alzar el rostro.
- Entiendo… al menos pronto se casarán. Espero que él sea un buen esposo, más le vale serlo, no voy a dejar que lastime a mi dulce y adorable hermanito.
- Estoy seguro de que no va a lastimarme… Shaka es maravilloso… el mejor del mundo. - dijo el menor de los hermanos, Ikky no pudo comprender el verdadero significado de aquellas palabras dichas por su hermano menor, sin embargo, notó aquel matiz de dolor en la voz de Shun.

Por su parte, Shaka arribaba a su despacho al sur de la ciudad. No podía negarlo, estaba confundido y, de alguna manera, molesto. Se preguntaba insistentemente ¿en que había fallado?, ¿qué había hecho mal como para que Shun no confiara en él? Estaba hecho un lío, intentando descifrar quién podía ser el padre del bebé que su prometido esperaba. Siempre había sabido que si Shun había accedido al matrimonio no era porque él le resultara agradable, sino porque había sido Ikky quien le impusiera esa decisión, el menor de los hermanos Okamura nunca se negaba a lo que su hermano mayor consideraba lo mejor para él.

No pudo deshacerse de aquella ansiedad durante el resto del día, de modo que, para cuando fue hora de comer, no pudo ni quiso retrasar más el momento en encontrarse con Shun. Canceló sus citas y se dispuso a acudir presto al hospital. Quería saber, pero más allá de eso, quería entender.

Subió presuroso hacia el piso en el que se hallaba su prometido. Se alegró al advertir que Ikky no se encontraba en los alrededores, así podrían hablar con libertad. Su futuro cuñado era alguien con quien definitivamente no se podía hablar si se encontraba alterado. Llamó con delicadeza a la puerta, pronto obtuvo respuesta.
- Adelante. – dijo Shun, no se hizo esperar más e ingresó en la habitación esperando hallas todas las respuestas que precisaba tener antes de seguir adelante. Sin embargo, al ver a Shun, todas sus preguntas quedaron en segundo término.
- Hola. – dijo y se sentó al lado de la cama, Shun, aunque lo intentaba, no podía dejar de llorar. – Shun, cálmate… yo…
- Sé que quieres explicaciones… sobre el padre de mi bebé… pero… todo lo que puedo decirte es que ha salido de mi vida para siempre… no volveré a verlo jamás… y si quieres romper el compromiso, lo entiendo a la perfección.
- No tienes que decirme nada si no quieres, y sobre la boda, si aún quieres hacerlo, estaré encantado de casarme contigo. – dijo obligándolo a mirarlo. Shun se conmovió hasta las lágrimas, ¿por qué no había podido poner su corazón en manos de alguien como Shaka? ¿Por qué ese hombre al que solo le unía un compromiso de palabra se comportaba como hubiera querido que lo hiciera ese otro por el que habría dado su vida de ser preciso?

HOLA, soy nueva por aqui pero me encantan las historias de shaka y shun lei la tuya y me parece interesantisima, shaka tendra que hacer su mejor esfuerzo para hacer que shun lo llegue a amar, espero con ansias mas capitulos ojala puedas actualizar pronto, me despido te mando un saludo. Hasta pronto.
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fliss_lete
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Jue Sep 04, 2008 2:53 pm

snif sigo esperando conti buaa
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Kitana
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Vie Sep 05, 2008 5:31 pm

Hola Kikyo!

gracias por leer!! tienes razón, Shaka tendrá que ser muuuy hábil para ganarse el corazón de shunny XDD, aca dejo la conti jo jo, un beso, bye


Hola Fliss!!!

gracias por pasarte por aqui, j eje perdón por la tardanza, pero ya traje la conti, un beso, bye!!!
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Kitana
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MensajeTema: CAPITULO II. Un millón de pequeñas cosas.   Vie Sep 05, 2008 5:32 pm

Se desperezó despacito, estirando con lentitud sus delicados brazos, el sol se colaba a través de las cortinas, parpadeó, como queriendo convencerse de que todo lo sucedido en los días anteriores era sólo un sueño, que nada de lo ocurrido había sido cierto, sin embargo, el vendaje en su pierna derecha vino a recordarle que todo era verdad.

No había tenido oportunidad de conversar con Shaka después de aquella tarde en el hospital, el rubio había tenido que salir de la ciudad por unos días a causa de uno de los proyectos que supervisaba. Prácticamente no había tenido tiempo de nada, la boda se celebraría al día siguiente y se había obligado a sí mismo a seguir adelante con todo, para no tener tiempo de pensar en el hombre del que había concebido a ese pequeño ser que se gestaba en su vientre.

Abandonó la cama. Afuera, Ikky ya se dirigía a su habitación. Tenían un día pesado por delante. Debían ultimar los detalles de la ceremonia. Ikky parecía estar mucho más tranquilo, mucho más sereno después de haber tenido una extensa charla con Shaka acerca del estado de su hermanito. Aún así, la idea de que estuviera embarazado antes de casarse, no terminaba de gustarle.
- Shun, recuerda que tenemos mucho que hacer. – dijo el mayor luego de entrar a la habitación.
- Dame un minuto. – susurró el jovencito desde el baño, limpiándose las mejillas, había terminado por llorar, no podía evitarlo., se encontraba sumergido en una terrible depresión.
- ¿Te sientes bien? – dijo Ikky con cierta preocupación al otro lado de la puerta.
- Sí, sólo ha sido un mareo. – le dijo con una sonrisa suave y fingida, Ikky se dio por satisfecho al verle mejor, en los últimos días no había sido el mismo, se le veía un tanto inquieto, demasiado ensimismado. No había querido preguntar, quería atribuirlo al embarazo, a la cercanía de la boda, no quería pensar que había una razón más para ello.

Por su parte, Shun no paraba de agradecer a Shaka lo que había decidido hacer por él. Cada vez que lo miraba se sentía avergonzado hasta la médula, el hindú le había dado una oportunidad de oro a él y al bebé que crecía en sus entrañas.

Pasaron el día completo fuera, había que recoger el traje, verificar que las flores hubieran llegado, supervisar el banquete y otras tantas minucias que, en conjunto, serían la clave para que su boda fuera espectacular o un desastre. Ikky le había sugerido hacer que alguien más se encargara de aquello, pero Shun se había negado rotundamente, quería ser él quien estuviera al frente, necesitaba algo en que ocupar la mente para mantener a raya al dolor.

Hyoga no tenía ni una idea de todo el daño que había causado…

Hyoga no tenía ni una idea de todo lo que su actuar había puesto en marcha. Shun no entendía a Shaka, cualquier otro en su lugar habría armado un escándalo, le habría repudiado, injuriado y avergonzado públicamente, pero Shaka había hecho todo lo opuesto a ello, le había cobijado, le había hecho ver que aún quedaba gente buena y leal en el mundo, y eso le hacía sentir peor que si le hubiera repudiado. Ni siquiera le había pedido explicaciones, no había hecho más preguntas, no había alzado la voz ni había mostrado de alguna manera estar disgustado. No podía entenderlo…

El día terminó, los nervios le impidieron dormir.

Al día siguiente se levantó muy temprano, tenía que estar listo. Por un momento le asaltó un irracional temor de que Shaka no se presentara, después de todo, no lo culparía si llegaba a hacerlo, él le había traicionado. Se reprochaba a sí mismo el no haber sido sincero con Shaka, el no haberle dicho claramente desde un principio de la existencia de Hyoga en su vida. Ahora era demasiado tarde.

Nervioso, contempló el reloj, faltaban solo diez minutos. Pronto Ikky irrumpió en la habitación para apresurarlo.
- Vamos, Shun, todos están en sus lugares, sólo faltas tú. – le dijo su hermano mayor con una enorme sonrisa, le conmovía verle así, nervioso, por lo que él creyó era el día más feliz de su vida. – Date prisa… luces… hermoso. – dijo el mayor conmovido, Shun lo miraba con una sonrisa suave, al menos su hermano era verdaderamente feliz.
- Gracias.
- ¿Listo?- preguntó Ikky con una sonrisa. Shun bajó la mirada, y al hacerlo, se topó con ese colgante que Hyoga le había dado.

“Forever yours” rezaba la inscripción, sin más, se desprendió de él y lo dejó sobre el tocador, ¡que breve había sido ese para siempre! miró un instante el colgante y fue entonces que lo decidió, si Hyoga le había sacado de esa manera de su vida, él le sacaría de la suya. Tenía que hacerlo, si es que quería olvidarle, desprenderse del dolor para poder renacer.

- Listo. – dijo sonriendo, decidido a hacer las cosas bien, a no permitir que el pasado empañara el futuro. Estaba decidido a hacer a Shaka el hombre más feliz del mundo.

La boda sería, como se esperaba que fuera, un acontecimiento social de primera línea. No todos los días contraían matrimonio dos jóvenes de tan alta posición social como lo eran Shaka y Shun. El hindú era el único heredero de una acaudalada familia, director de una de las constructoras más poderosas de la nación, por lo que su boda con uno de los Okamura, familia por demás reconocida en el país, era algo que, sin lugar a dudas, no iba a pasar desapercibido. Lo más alto de la sociedad se encontraba ahí, miembros de las más renombradas familias y de la élite económica se encontraban reunidos para presenciar el enlace de esos dos jóvenes.

En toda la iglesia se comentaba lo apuesto que era el novio, en murmullos se comentaba que los futuros esposos hacían una pareja perfecta, pocos eran los que conocían en persona al futuro consorte de Shaka Kamadeva, aunque se decía que no desmerecía ni un poco ante su prometido. Shun Okamura había pasado la mayor parte de su vida en el extranjero, había vuelto seis meses atrás sólo para contraer matrimonio, por eso era que muy pocos le conocían, aunque todo el mundo sabía quien era su hermano mayor, Ikky Okamura, un hombre de negocios duro y decidido que siempre obtenía lo que quería, un hombre, que hasta ese día, había vivido entregado a su trabajo y a su hermano menor.

Pronto se vio aparecer a los hermanos Okamura, Ikky lucía deslumbrante, verdaderamente apuesto vestido de etiqueta, a su lado, Shun, avanzaba con timidez, aferrado a su brazo. No le gustaba sentirse observado. Alzó el rostro un poco y se encontró de frente con Shaka, el rubio le sonreía, correspondió sonriendo él también.
- Relájate. – susurró su hermano al notar que las manos de Shun temblaban ligeramente.
- Sí… - susurró el jovencito, Shaka les observaba, maravillado con la belleza del que sería su esposo, contempló los dulces labios de Shun moverse, le pareció que eran tan hermosos como un botón de rosa. Estaba impaciente. Para él era secundario que Shun no lo amara aún, estaba seguro de poder ganarse el corazón de esa tierna belleza de diecinueve años. Cuando su tío le había propuesto aquella boda, había decidido negarse y aceptó conocer al jovencito solo por atención a su tío, sin embargo, conocerlo significo prendarse de él y al poco tiempo estaba perdidamente enamorado. No fueron pocas las visitas que le hiciera en el colegio al que asistía, y cuando finalmente regresó a su país natal, fue feliz de tenerlo cerca. No tenía idea de donde había conocido al hombre del que estaba embarazado, se suponía que Shun no tenía contacto con prácticamente nadie. De momento eso no importaba, tenía frente a sí la oportunidad de ser feliz, de enamorar a ese bello chiquillo y no iba a desperdiciarla.

La ceremonia fue fastuosa, al igual que el banquete, Shaka permaneció en todo momento al lado de su esposo, Shun se mantenía callado. Sonreía, pero en sus ojos, podía notarse la tristeza. No podía creer que se encontraba en medio de una situación semejante, sí alguien le hubiera dicho que eso pasaría, jamás lo hubiera creído.

Bailó en brazos de su esposo, cosechando mil y una sonrisas, comentarios halagüeños y bienaventuranzas, sin embargo, no podía dejar de pensar en el hombre al que había amado al grado de poner en sus manos su vida, sus esperanzas, ese mismo que le había destrozado por completo.
- Tranquilo, pronto podremos descansar. – le susurró Shaka al oído. La voz de su esposo se escuchaba tan serena, era como un bálsamo para su atribulado corazón.
- Gracias. – le dijo alzando el rostro, no supo porqué pero le sonrió.

Fue hasta que se despidieron que finalmente Shun comprendió lo que había hecho, lo que estaba sucediendo en su vida. Una vez en el auto, miró a Shaka, el hindú parecía demasiado calmado, demasiado sereno… ¿cómo saber lo que había en su mente, cómo saber si verdaderamente era correcto seguir adelante, arruinarle la vida por salvarse?
- Shaka… yo…
- Cuando lleguemos a casa hablaremos, ¿de acuerdo? – dijo su esposo con una serena sonrisa mientras posaba su mano sobre la suya. Aquello lo desarmó por completo. ¡Shaka no se merecía lo que él le había hecho!

Sintió deseos de llorar, de gritar, de maldecirse a sí mismo por haber actuado tan irresponsablemente, por haber hecho de sí mismo la presa perfecta para alguien como Hyoga, sencillamente había sido un estúpido, un pobre juguete en manos de ese hombre que le juro amor eterno solo para lograr meterse entre sus sábanas, ¿cómo lo había permitido? ¿Cómo había sido tan ingenuo? ¿Por qué se había dejado envolver?

Cada vez que pensaba en Hyoga, sentía que algo dentro de sí se desgarraba y dolía, que algo comenzaba a tornarse oscuro y duro, infranqueable… sin embargo, toda esa amargura se diluía a penas contemplar a Shaka. Su esposo… era él a quien debía haber entregado las primicias de sus besos, de su cuerpo, no a ese otro que sólo le quiso mientras conseguía el favor de un hombre rico, de un hombre al que conocía sólo de nombre, pero al que verdaderamente empezaba a odiar solo por ser quien le había robado a aquel que consideraba suyo.

Se sentía ridículo, usado, hecho a un lado solo por causa del dinero.

Ikky siempre lo había dicho existían quienes solo se fijaban en el dinero, por eso era que siempre había fingido no poseerlo, había dicho mentira tras mentira para esconderle lo que era en realidad, para esconderle su pertenencia a la familia Okamura. Había sido feliz, había conocido el amor en sus brazos, pero también había aprendido de él lo que era el desamor, lo que era el abandono.

De no ser por la criatura que llevaba en el vientre, se habría dejado morir a penas saber que le despreciaba, pero, su hijo merecía un mejor futuro, su hijo merecía vivir y ser feliz.

Era por ello que se mantenía con vida, porque, muy dentro de él, sabía que el rechazo de Hyoga había terminado con su ilusión, con sus ganas de vivir. No cabía en sí de vergüenza, Shaka, quién a sus ojos era quien más razones poseía para odiarle, para despreciarle, le trataba como a una delicada joya, como a su más valiosa posesión. No tenía caso mentirse, ni evadirlo, podía ver el amor en los ojos de ese hombre. Podía ver que se esforzaba día con día por no pensar que el bebé que llevaba no era suyo.

Habían llegado a su nueva casa, Shun había acudido a ella antes de la boda, para dejar en ella sus pertenencias, mas no había vuelto a ella. Se sorprendió al verla.
- No estaba muy seguro con el asunto de la decoración, así que le pedí ayuda a tu hermano, te conoce muy bien. – dijo Shaka al abrir la puerta. Antes de que Shun pudiera decir algo, Shaka le tomó en brazos para traspasar así el umbral de la puerta. – La tradición. – le dijo con una sonrisa.

Shun no podía creérselo. Para Shaka aquello era el comienzo de una verdadera aventura, quería ganarse el corazón de su esposo, quería verle sonreír, ahuyentar de esos preciosos ojos verdes todo dolor. En suma, quería que fuera feliz, y estaba resuelto a ganar su corazón.
- Shaka… yo… - balbuceó Shun cuando se vio en la habitación que supuso compartiría con su esposo.
- He decidido que no voy a pedirte explicaciones, que no quiero saber nada que tú no quieras compartir conmigo, cuando así lo consideres prudente. Confiaré en ti. Te escucho, si es que quieres hablar ahora, no te sientas obligado hacía mí. – dijo Shaka tomándole de las manos.
– Yo… quiero darte las gracias por lo que has hecho por mí… por nosotros. – dijo acariciando su vientre.
- Lo he hecho por que era lo que debía hacer, tú necesitabas el apoyo de alguien, y quise ser yo quien te lo diera... – se frenó, no quería presionarle, no quería hacerle sentir acorralado ni obligado a nada, quería que todo entre ellos fuese simple, natural, sin prisas, tenía toda una vida por delante para hacerse amar por Shun, y si no lo conseguía, sería feliz cuando Shun hallase a quien amar.
- Aún así, no estabas obligado a nada.
- Lo sé, y si lo hice, fue porque quería hacerlo, te aclaro ahora mismo que no espero nada a cambio, no quiero ni espero retribución alguna. – dijo con seriedad. – Lo que he hecho, no te compromete a nada más que a ser feliz. – le dijo.
- Entonces tú no…
- No, Shun, yo no espero nada de ti. Sé a la perfección que no me amas, que amas aún al padre de tu hijo, no sé que pasó entre ustedes, pero si llegaran a arreglarse, yo no seré un obstáculo. Quiero que te quede claro que todo lo que quiero es tu felicidad, nada más.
- Shaka… - Shun no sabía que decir, Shaka era el hombre más maravilloso que hubiera podido conocer.
- Descansa, mañana terminarás de instalarte, te quedarás solo un buen rato, no podré dejar del todo la oficina, pero procuraré volver temprano. – dijo y le besó en la mejilla, luego salió de la habitación, con esa enorme sonrisa confiada. Shun lo miró y supo que Shaka era justo lo que necesitaba en esos momentos.
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fliss_lete
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Vie Sep 05, 2008 9:53 pm

wuaaaaaaaaaaa genial!!!

shaka es un tipazo!!!
hyoga se dara de topes cuando vea las noticias, jaja si súpiera lo qeu rechazo jajaja
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KIKYO
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Mar Sep 09, 2008 11:48 am

Hola, hola ya andamos por aqui que te puedo decir mas que: CONTINUA POR FAVOR¡¡¡¡, ya quisiera saber que va a pasar sabes me gustaria que pasara algo asi como que alguien llega a tratar de llevarse a shaka de shun y esto hace que shun se de cuenta de lo que shaka realmente significa para el , bueno seria mucho mas adelante en la historia. MMM y ojala y Hyoga no se le acerque a Shun jajaja. Continua por favor.
cheers
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ebenholz
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Vie Nov 14, 2008 8:26 pm

haaaaaaaaaaaa esta historia es espectacular... pero me da nostalgia haberla leido sabes porque... porque extranamente tengo un fanfis parecido pero shun x hyoga se llama lo tuyo es mio ... pero estoy muy feliz que que hallamos tenido ideas paralelas ambas sentimos un grannnnnnnnn apresio por shunny ....

porafavor no seas mala actualiza pronto shiiiiiiiiiiiiiiiiii te lo pido no me dejes con la preocupacionnn de saber como sera la lun a de miel sobretodo cuando hyoga ya se comio la miel
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Kitana
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MensajeTema: CAPITULO III. CAMINA DESPACIO.   Dom Dic 28, 2008 10:53 pm

Hola a todas!!

Fliss: je je sip, la verdad que Shaka es un ser adorable XDD, gracias por leer
Kikyo: tomaré en cuenta tu sugerencia, je je y muhas gracias por leer.
Ebenholtz: wow, no tenía idea de que hubiera una historia semejante, umm bueno, dicen por ahi que las grandes mentes piensan igual XD, esperoq ue te guste lo que viene.

Bueno, pues acá les traigo el tercer capi,perdonen el retraso.

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CAPITULO III. CAMINA DESPACIO.

Eran las diez de la mañana cuando abrió los ojos. Parpadeó varias veces antes de poder enfocar el sonriente rostro de su esposo. Shaka no parecía darse por vencido en la difícil tarea de ganarse su corazón.
— Buenos días. – le dijo mientras besaba suavemente su mejilla. – Voy a ordenar que te suban el desayuno.
— Gracias… pero no es necesario. – replicó Shun mientras se desperezaba.
— ¡Claro que lo es! Debo cuidar de ti. – dijo mientras se arrodillaba a su lado. – El médico dijo que debes descansar.
— Pero…
— Por favor, dame ese gusto, además de que cuando volvamos a casa no podré hacerlo, la oficina me tiene más ocupado de lo que me gustaría.
— De acuerdo. — dijo Shun con una suave sonrisa. Shaka sonrió ampliamente, empezaba a sentirse plenamente convencido de que era cuestión de tiempo para que Shun terminara entregándole su corazón. Lo amaba más de lo que la cordura aconsejaría.

Estaban en pleno viaje de bodas, sin embargo, comprendía que la suya no iba a ser una luna de miel como cualquier otra. Comprendía que si quería ganarse algo más que la gratitud de Shun, tendría que ser más listo que nunca, que tendría que aprovechar cada instante al lado de su esposo. Tenía que hacer hasta lo imposible por ganarse el amor de su esposo.

Luego de que Shun desayunara, bajaron a la piscina del hotel, el menor estaba encantado con la posibilidad de dar un paseo por la playa, Shaka le había prometido una caminata por la playa. No podía explicar lo que estaba sucediendo, sin embargo, desde que estaba con Shaka, se sentía completamente seguro. Los días siguientes, parecieron salir de un cuento de hadas, Shaka sentía que lentamente ganaba terreno con Shun, al menos el pelirrojo se había abierto un poco más con él. Comenzaban a llevar una relación más o menos estrecha, sentía que era cuestión de tiempo para que pudiera ganarse el amor de su esposo.

Cuando tuvieron que regresar a casa, le asaltó el temor de que, al retornar a lo cotidiano, la burbuja podría romperse y perder todo lo que había ganado en ese viaje. Sin embargo, se encontró con que Shun parecía confiar aún más en él, poco a poco el jovencito se empapaba de esa vida que compartían, cosa que hacía las delicias del rubio hindú. A veces le parecía que eran una pareja normal, que Shun de verdad estaba a su lado por amor y no por gratitud…

El tiempo transcurría, a su parecer, demasiado vertiginoso. Sin embargo, pese a todo, era feliz. Se repetía que era cuestión de tiempo.

Shun estaba en su quinto mes de embarazo, y seguía sintiéndose inquieto respecto a Shaka, su esposo hacia todo cuanto estaba en sus manos para complacerle, para hacerle la vida más llevadera, y eso, además de halagarle, le hacía sentir culpable. No podía ver a Shaka más que como a un buen amigo, pero el hindú estaba empeñado en conquistarle. Aquello le dolía, sentía que estaba arruinando la vida de ese hombre maravilloso. No dejaba de pensar que, en realidad, él era un obstáculo para Shaka. El rubio merecía ser plenamente feliz, no conformarse con las migajas de un amor que tal vez jamás llegaría a existir. Ese pensamiento era lo que llenaba sus días de una recalcitrante culpa.

Cumplía sus deberes sociales como esposo de Shaka acompañándolo a las no poco frecuentes recepciones a las que un hombre como él debía presentarse. Habían asistido a docenas de esas recepciones, en algunas, coincidiendo con el propio Ikky, y en más de una con los amigos de su esposo, ya llevaba buena relación con algunos de ellos a pesar de la notoria diferencia de edades. Sin embargo, su vida no estaba completa ni por asomo. Esperaba que el próximo nacimiento de su hijo viniera a llenar ese vacío que sentía expandirse por su ser.

Aquella serena tarde de viernes, se encontraba particularmente nervioso. Hacía un par de meses que su esposo le había comentado que asistirían a la boda de un buen amigo suyo, pero no había mencionado el nombre, el propio Shaka había elegido el regalo de bodas. No paraba de hablar acerca de ese hombre, sin duda debían ser muy buenos amigos.

— Creo que Ikky se ha retrasado. — dijo el rubio mientras consultaba, una vez más, su reloj.
— ¿Ikky vendrá a visitarnos?
— Si, espero que no te moleste, llamó hace un rato y me tomé la libertad de invitarlo a comer.
— Por supuesto que no me molesta, muero de deseos por verlo, había querido ir a visitarlo, pero estos malestares no me dejan.
— Lo sé, por eso no quiero que… — el argumento de Shaka no fue escuchado por el jovencito, Shun corrió a toda prisa al sanitario, de nuevo tenía vómitos.

Shaka le esperó afuera, le preocupaba que a pesar de llevar ya casi cinco meses de embarazo, Shun no dejara de vomitar. El médico decía que era normal, pero, él no dejaba de preocuparse por ello.

— ¿Sabes? Tal vez después de comer con Ikky podríamos ir de compras. — dijo el hindú mientras Shun volvía a la cama.
— ¿De compras?
— Sí, he notado que necesitas ropa, además, quiero que compres algo bonito, mañana es la boda. — dijo el rubio en tono de broma.— Me encantaría que asistiéramos. Quién se casa es un muy buen amigo, alguien a quien estimo muchísimo, ya te lo había dicho. — dijo el hindú mirándolo a los ojos, Shun supo que no podía negarse a acompañarlo, fuera de sus deberes como esposo, sentía la obligación de retribuirle de alguna manera a Shaka por todo lo que hacía por él.
— Yo… sabes que estaré encantado de asistir. — le dijo con una suave sonrisa.
— Gracias, no te arrepentirás.— dijo besándole la mano. — Camus es un cabeza dura intelectual, pero, es un buen amigo y no podría perderme su boda.
— ¿Camus? — preguntó el pelirrojo temiendo escuchar una confirmación por parte de su esposo.
— Sí, ese es su nombre. Lo conozco desde hace mucho tiempo.
— No tenía idea… ¿fue a nuestra boda? Es que no lo recuerdo. — dijo Shun intentando mantenerse sereno.
— No, tuvo una crisis de asma, no pudo presentarse. Lo recordarías de haberlo conocido, es encantador. Al igual que Saga, a él tampoco lo conociste. Todos creían que me casaría con él. — dijo el rubio entre risas.
— ¿Por qué? — preguntó Shun más por cambiar el tema que por verdadera curiosidad.
— Siempre estábamos juntos, de adolescentes éramos inseparables.
— Ah... ¿sí?
— ¿Celoso? — Shun negó violentamente con la cabeza — Será mejor que empecemos sin Ikky, tengo una junta más tarde y quiero comer contigo.
— Espero que eso sea posible. — susurró Shun un tanto apenado.
— Descuida, uno de estos días, nuestro hijo entenderá que no está bien que te haga vomitar tanto. — el rubio besó su mejilla y se acomodó la servilleta en el regazo. Shun no dejaba de sorprenderse con las cosas que era capaz de hacer Shaka con tal de arrancarle una sonrisa.

Por un momento casi se había olvidado de que la boda a la que asistiría con Shaka, seguramente, sería la boda del padre de su hijo. Por que, era demasiada casualidad que alguien del círculo social de Shaka tuviera el mismo nombre que el hombre al que Hyoga le había propuesto matrimonio. Sintió deseos de llorar, ¿acaso su suerte podía ser peor?

Tuvo que esconder su preocupación aún de su hermano, Ikky jamás debía enterarse del secreto que él y Shaka guardaban, si su hermano se enteraba, seguramente se sentiría decepcionado, y lo último que quería era causarle un disgusto a Ikky. Tendría que soportar en silencio aquello. Además, no quería que Shaka tuviera problemas, no quería causarle problema alguno a su esposo.

Aquella tarde, mientras compraban su nuevo guardarropa, Shun sintió que la angustia lo invadía, ¡estaba a punto de ver de nuevo al hombre del que seguía enamorado! Se sentía un traidor, sólo por verse en esa situación. Amaba a Hyoga, pero de igual manera, le guardaba rencor por todo el dolor que le había causado.

Al día siguiente, los nervios hicieron presa de él, no supo si por el estrés o por su revuelta fisiología, pero aquella mañana vomitó aún más que de costumbre, sin embargo, no se atrevió a negarse a asistir, pues para Shaka, aquel evento era sumamente importante. Para cuando llegó el momento de partir, estaba listo, nervioso pero listo, Shaka se sorprendió de encontrarlo tan hermoso. Shun se veía arrebatador, y su a penas visible pancita, contribuía a realzar su belleza.
- Seré la envidia de todos en la recepción. – afirmó su esposo besándolo en la mejilla con galantería. Shun sólo sonrió sin decir ni una palabra, si Shaka lo hacía hablar, seguro que gritaría como poseído con tal de no asistir a la famosa boda. Subieron al auto y partieron a la iglesia en que se realizaría la boda. Para buena o mala fortuna, llegaron con veinte minutos de retraso, Shun se sintió aliviado, eso, al menos, retrasaría un poco el encuentro que no quería tener con Hyoga. Lo contempló a lo lejos, sonriente y despreocupado, sin saber que él estaba ahí, con el corazón desgarrado al verle casarse con otro sólo por interés. Se mordió los labios para no gritar, para no llorar frente al hombre que le sostenía la mano casi con veneración.

Al término de la ceremonia, Shun temblaba como una hoja, ¡no quería verlo! ¡No quería tenerlo cerca! Pero Shaka lo arrastraba hacía los recién casados, ansioso por felicitar a su amigo. No sabía si podría resistirlo…
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fliss_lete
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Jue Ene 01, 2009 10:56 pm

ahora si hyoga muereteeeeeeeeee del corajeee jajaja

siiiiii y asabras lo que pasa por tratar mal al conejitoo jaja

shaka te va a odiar en cuanto se entere que querias que se desiciera del problema jaja

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Kitana
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Mar Sep 08, 2009 4:37 pm

Cuatrocientos años despues... Kitana aparece con cara de pena y con un enorme manojo de disculpas bajo el brazo.... pero antes, el capi


++++++++++++++++++++++++++++++

CAPITULO IV. TEMORES.

La sonrisa se congeló en los labios de Hyoga al ver al jovencito que era arrastrado por ese impresionante rubio que saludaba efusivamente a Camus. Se acercó lentamente, reconociendo esos rasgos, ese rostro que había mirado tan de cerca mil veces…
—¡Shaka! ¡Has venido! —dijo el pelirrojo abrazándolo.
—No iba a perdérmelo…
—Lamento no haber ido a tu boda… —dijo Camus apenado.
—No tienes que preocuparte por ello, supuse que si no te presentabas, era por un buen motivo… deja que te presente a mi pequeña joya —dijo Shaka acercando a su joven esposo al novio —. Camus, él es Shun, mi esposo —dijo el rubio con una enorme sonrisa —... y éste es nuestro bebé —dijo acariciando el prominente vientre del jovencito —. Nacerá en unos meses.
—¡Felicidades! —exclamó el pelirrojo con una enorme sonrisa, abrazó amorosamente a Shun, sin imaginarse todo lo que pasaba por la mente del jovencito que veía aquello como si se tratase de una película. Los verdes ojos de Shun no se apartaron ni por un segundo de Hyoga, el rubio lo miraba sin creerse todavía aquello, ¿qué hacía Shun ahí? ¿Por qué ese hombre decía ser su esposo? Se acercó, motivado por la curiosidad, no quería que Shun se atreviera a causar daño, no iba a permitir que el jovencito echase a perder sus planes de ninguna manera. Evidentemente no le había hecho caso y había conservado al bebé. Pensó que después de todo, el chiquillo no era tan inocente, puesto que había logrado engatusar a ese hombre y encajarle a ese niño que él sabía era suyo.
—Buenas noches, querido —dijo con voz dulzona mientras abrazaba a Camus por la cintura.
—Oh, Hyoga, lo siento, no te he presentado, este es mi viejo amigo, Shaka Kamadeva, éramos compañeros en la universidad, y éste es su esposo…
—Tanto gusto, señor Kamadeva, ¿de casualidad es el presidente de las constructoras?
—Si, presidente y propietario —respondió Camus mientras Shaka se limitaba a sonreír estrechando la mano de ese hombre al que por una razón enteramente visceral, odiaba.
—Un placer… —susurró el hindú mientas sentía que Shun se colgaba de su brazo con mayor insistencia. No tuvo tiempo de entablar conversación alguna con el nuevo esposo de su amigo, se percató de que Shun no se encontraba bien y toda su atención pasó al jovencito —. ¿Te encuentras bien? —dijo, a penas tuvo tiempo de sostener a su esposo, Shun había terminado desmayándose de la impresión.

Ver a Hyoga tan de cerca le había provocado un ataque de nervios.
—¡Dios mío! —exclamó Camus al notar que algo de sangre corría por la pierna del joven esposo de su amigo —¡Tienes que hacer que lo vea un médico, está sangrando! —dijo asustado. Shaka tomó en brazos el delicado cuerpo de su amado y lo sacó del lugar, loco de desesperación y de temor, le llevó hasta el hospital más cercano.

Pasó las dos horas más horribles de su vida esperando para saber del objeto de su amor y de ese pequeñito que a pesar de no llevar su sangre, lo consideraba propio. Cuando el médico salió a hablar con él, estaba a l borde de la locura.
—¿Cómo están? —dijo asustado.
—Ambos están bien, su esposo debe estar bajo mucho estrés, necesita reposar y me temo que el resto del embarazo tendrá que pasarlo en cama…
—Comprendo, haré todo lo que este en mis manos para hacer que Shun se recupere.
—En cuanto al bebé, esta en perfectas condiciones, sólo que me preocupa su tamaño, es muy pequeño… tendremos que ser muy cuidadosos, dada la juventud de su esposo, este es un embarazo particularmente riesgoso.
—Gracias doctor, ¿puedo verlo?
—Por supuesto, sólo no le fatigue, lo cierto es que ha sido algo grave, de no haberle traído a tiempo, seguramente habría perdido al bebé.

Shaka se quedó sólo frente a la puerta de la habitación en la que ahora descansaba su esposo. ¿Qué pudo haber puesto a Shun en semejante estado? Lo único en lo que podía pensar era en que había sido culpa suya por presionarlo a aceptarle… tenía que darle tiempo, tenía que dejar que las cosas se dieran a su propio ritmo y no presionarle, no debía hacerlo, sólo tenía que armarse de paciencia.

Entró en la habitación procurando no hacer ruido. Pudo ver los delicados bracitos de su esposo invadidos de catéteres y otras cosas que ni siquiera sabía nombrar.
—Hola… —dijo en un murmullo mientras se acercaba a la cama. Shun no respondió, sólo le miró con esas hermosas esmeraldas llenas de lágrimas, Shaka le abrazó siguiendo un impulso —. El bebé está bien, tú también, sólo debes reposar… el médico dijo que ahora todo está bien…
—Pude perderlo….
—Pero no fue así…
—Yo… Shaka, lo lamento tanto…. ¡tú no tendrías que pasar por esto!
—Te he dicho que hago todo esto por amor a ti, y a este bebé —dijo acariciando suavemente la pancita de su esposo.
—No tienes que tomarte todas estás molestias… lo sabes…ni siquiera…
—No lo digas… por favor…puede ser que no lleve mi sangre, pero, en mi corazón ese bebé es mi hijo…—susurró mientras acariciaba la mejilla pálida de Shun. El jovencito sonrió y se acurrucó en los cálidos brazos de su esposo… tenía que olvidar a Hyoga, tenía que hacerlo y al menos retribuirle un poco a Shaka todo lo que estaba haciendo por él y su bebé.

Mientras tanto, en la fiesta, Hyoga bailaba con su flamante esposo sin preocuparse por Shun y su bebé, a él no le importaba aquello, lo único que le interesaba era que lo que había ocurrido entre ellos no se supiera. Quería que se mantuviera el secreto para así poder mantener su matrimonio con Camus a salvo.
—Qué pena lo que ocurrió con el esposo de tu amigo, ¿no crees? —dijo fingiendo apenarse.
—Si, pero es lógico, el chico es muy joven para llevar a termino un embarazo…
—Si, supongo que esto no es algo que ninguno de ellos había planeado.
—¿Cómo saber? Esos dos llevan tres años comprometidos.
—¿Tres años?
—Si, hasta donde sé, el compromiso lo arreglaron los padres de Shaka y el hermano mayor de Shun, Ikky.
—¿Ikky?
—Si, Ikky Okamura, el socio de mi padre en la constructora, él y Shaka son buenos amigos —dijo Camus como al descuido. Hyoga sintió que un escalofrío recorría toda su columna vertebral. ¡Había dejado escapar a alguien como Shun!

Los Okamura eran una de las familias más poderosas en la industria de la construcción, sólo por debajo de los Kamadeva… era claro que el matrimonio de Shun con Shaka había sido un trato de negocios entre las dos familias…

Hyoga no podía dejar de pensar en lo que había dejado escapar… Camus no era un mal partido, pero, había tenido que hacer demasiado para conseguirlo, obtener a Shun había sido muy fácil, si hubiera sabido que el chico era ni más ni menos que uno de los herederos Okamura no habría tenido objeción en reconocer la paternidad de ese bebé que ahora pasaba como hijo de Shaka…

Una semana más tarde, Shun volvió a casa en medio de los cuidados de Shaka. Aunque notó cierta diferencia en él. Shaka era amable y dulce, como siempre, pero había enfriado un poco su trato hacía él. no entendía el cambio. Tal vez el rubio había entendido que no iba a lograr ganarse su corazón, quizá era que había entendido al fin que no podía amarlo. No supo explicar el sentimiento de tristeza que nació en él en ese momento al pensar que Shaka al fin había renunciado a él.

Tumbado en su cama, contempló las flores que Shaka colocaba día con día en su tocador, para darle una nota de alegría a la habitación en que debía mantenerse en reposo. Ver a Hyoga había alterado por completo su vida. Estaba seguro de que él no iba a buscarlo. Había dejado bien claro que no le interesaba nada que tuviera que ver con él en cuanto supo de su embarazo…

Pero a pesar de todo… no podía dejar de amarlo, pese a saber que era un hombre horrible y despreciable que sólo iba detrás del dinero, no podía dejar de amarlo. Aún amándolo, no pía permitir que dañara a alguien más… Camus iba a sufrir lo mismo que él cuando se enterara de que era lo que Hyoga buscaba.

Decidió que era mejor que intentara decírselo a Camus, que él supiera lo que enfrentaba, pero, ¿y si no le creía? ¿Qué iba a pasar entonces? Se sentía desesperado, se sentía como si fuera a perderlo todo en un instante. Tal vez era mejor callar, tal vez, con el tiempo, Hyoga terminaría enamorándose de él y serían felices…

No podía saberlo, y en realidad, lo que le preocupaba más en esos momentos era Shaka. Extrañaba la calidez de su esposo…

Acarició su vientre, aún más crecido en los últimos días. Sonrió pensando en como se vería su hijo en brazos de Shaka, en lo feliz que sería Shaka… pero, no debía hacerse demasiadas ilusiones, si Shaka había renunciado a él era porque estaba dispuesto a enamorarse de alguien más, era porque estaba decidido a olvidarlo a él. en ese instante tuvo miedo. ¿Qué pasaría cuando Shaka se enamorara de alguien más?

Shun no lo había notado, pero una lágrima escurría por su mejilla.
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Solmarie, The Dark Angel
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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   Mar Sep 08, 2009 5:31 pm

ahiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

actualizaste!!!!!!! que bueno si, si, si...

el interesado del hyoga ese y pobre de camus, mi camus... bounce . Pero que bonito ese shaka que a pesar de saber que ese nino no es suyo se preocupa como si en realidad lo fuera. aunque al parecer se ve venir un sentimiento nuevo en mi querido andromeda.

siiiiiiiiiiiiiiiii, actualiza pronto...

besos
Solmarie

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MensajeTema: Re: Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*   

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Don't let me down (Shaka x Shun) *FIC ABANDONADO 8 SEPT. 2009*
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